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Yachay: el gobierno monta otro cuento chino

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Si la historia del nano satélite Pegaso parecía un cuento chino, hay que esperar a ver esta: dos supuestos inversionistas, completamente desconocidos, deciden montar en el Ecuador una mega fábrica de carros eléctricos que van a competir en el mercado mundial y cuya inversión es de tres mil millones de dólares. Esto la convertiría en una de las inversiones privadas más grandes de la historia del Ecuador.

La puesta en escena de esta historia ocurrió en la llamada ciudad Yachay, en la provincia de Imbabura, y tuvo como maestro de ceremonias a René Ramírez. Él es la máxima autoridad de la educación superior en el Ecuador y es conocido por haberse inventado al menos otros dos cuentos chinos en los últimos meses: la encuesta de Georgetown (que nunca hubo) y la desaparición de los registros oficiales de los dos sueldos que recibía su esposa.

Ayer, 14 de febrero, se hizo el anuncio en Yachay, con bombos y platillos y el seguimiento de todo el holding de medios gubernamentales. El inversionista es, según aseguró Ramírez, la empresa Red Tech NikteslaCORP Cia. Ltda. Las redes reaccionaron atónitas. Con razón: este anuncio parece cuento chino porque simplemente las piezas que lo componen no calzan. Es inverosímil por donde se le mire.

Si usted busca en la red la empresa Red Tech NikteslaCORP Cia. Ltda no aparece. ¿Cómo puede un fantasma tener la capacidad de hacer una inversión de tres mil millones de dólares? Resulta inconcebible que una empresa que está tras un proyecto tecnológico, como muy pocas pueden hacer en el mundo, como el de construir y patentar carros eléctricos, no tenga antecedente alguno en esa rama de la industria. Casi como que una empresa familiar de alfombras de Guano, Chimborazo, anuncie la puesta en marcha de una plataforma para lanzar misiles en Mongolia.

Ya existen compañías enormes que llevan décadas fabricando carros eléctricos como Tesla Motors o como Nissan. Que en ese panorama, aparezca una empresa que, de la noche a la mañana, pretenda competir con ellas desde el Ecuador es absolutamente inverosímil. Es tan improbable como que sea cierto que Tesla, basada en California, sea una aliada en esta iniciativa como tan categóricamente lo aseguró René Ramírez.

Si esas piezas de la historia contada en Yachay no cuadran, hay que examinar las otras. El gerente de Red Tech que apareció durante el acto se llama Justin Perry y no tiene ningún antecedente en la industria de la innovación y tecnología. En su perfil de Linkedin puso que fue nombrado Gerente General de Red Ecuador en diciembre de 2016. Se ve, igualmente, que es candidato a una maestria en negocios en la Universidad de Washington y que fue consultor en una empresa dedicada a la salud llamada Group Health Cooperative. Nada más. Si se ingresa a su página de Facebook no hay absolutamente nada que evidencie alguna conexión, aunque sea remota, con la tecnología y la innovación. Lo que publica son videos de cómo hacer pan y un aviso buscando trabajo en data science, sistema dei información geográfico o literalmente -eso escribe- “cualquier cosa que remotamente pudiera yo hacer”. Este aviso lo posteó el 22 del pasado diciembre… Este es el gerente al que el supuesto inversionista otorga la responsabilidad de manejar tres mil millones de dólares. De carros eléctricos no hay el más mínimo rastro en sus Facebook.

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Anuncio puesto por Perry en su página de Facebook en el que se ve que en diciembre del 2016 buscaba trabajo.

4Pelagatos estableció que Perry vive en el Ecuador desde hace algunos años donde llegó como voluntario y se estableció en Ibarra. Sus únicos antecedentes son trabajos en el sector de alimentos y que su proyecto de Red Tech lo presentó curiosamente a través de la oficina comercial del Ecuador en Rotterdam, Holanda y no a la oficina de en Quito o Urcuquí.

4Pelagatos también verificó la información en la Superintendencia de Compañías donde consta que la empresa está registrada en el Registro Mercantil desde el 14 de febrero del 2017; es decir, el mismo día en que se presentó el proyecto en Urucuquí y que Perry fue nombrado como Gerente General el 13 de febrero del 2017: un día antes.  ¿El gobierno celebra la inversión de 3 mil millones hechas por una empresa que se constituye precisamente el mismo día del anuncio? Extraño, por lo menos.

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En esta imagen se ve que la Red Tech se constituyó el mismo día del anuncio de la inversión. Es decir el 14 de febrero del 2017

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La historia de otro de los socios, tampoco parece calzar en el anuncio de la mega inversión. Si se hace una búsqueda en Google resulta que Molina Mantilla tiene registrada otra empresa llamada Bocados y Franquicias Bofranqui con un capital inicial de 400 dólares. Si se ve en la página de Linkedin de Raúl Molina aparece que ha trabajado en Hewlett Packard en Holanda y, anteriormente, en otras empresas de tecnología en Inglaterra y España. La pregunta es ¿de dónde saca tres mil millones para invertir en Yachay? ¿Qué experiencia tiene en el desarrollo de tecnología de carros eléctricos?

Lo que hace de esta historia mucho más que un cuento chino, es el espectáculo en el que el poder la presentó. En el video colgado en Youtube se ve que se quiso montar un show, al más puro estilo Silicon Valley, en el que dos jóvenes emprendedores, vestidos de forma casual, presentan su producto mientras deambulan por el escenario. El resultado es patético y todo termina en una caricatura. La ceremonia comenzó con la introducción hecha por una chica que presenta a la inversión de Red Tech como una “mega fábrica de autos eléctricos” y entre otras cosas de “súper conductores de grafeno”. Luego interviene Héctor Rodríguez, gerente de la Empresa Pública Yachay. Para él, la inversión de Red Tech es la evidencia del “nuevo Ecuador, del Ecuador de las ideas”. Para él, lo más importante es que en la provincia de Imbabura se va a producir una auténtica revolución del conocimiento. “El Parque industrial es un hito en la historia del Ecuador”, dijo petulante y pletórico de orgullo.

Raúl Molina, uno de los socios de Red Tech, también intervino. Con el logo de Hewlett Packard estampado en su camisa, contó que había salido del país hace 20 años para trabajar en varias empresas de tecnología e innovación porque en el país porque no había condiciones para ello. La confesión disparó el aplauso de la audiencia. Finalmente dijo que llegó a trabajar en Hewlett Packard, afincada en Palo Alto, centro del Silicon Valley en California. Uno de los momentos cumbres es cuando enseña un video con el prototipo del vehículo que supuestamente van a producir y el video se interrumpe. “Esto también pasa en Palo Alto”, dijo en tono de broma.

Luego habló Justin Perry, gerente general de Red Tech. Con mucho menos cancha que Molina y con el limitante del idioma, Perry dijo que su empresa quiere fabricar carros que no contaminen para que su familia pueda caminar por “la Bolívar” (se entiende que refiere a la calle de ese nombre en Ibarra) y respirar el aire sin smog. “Pensamos crear una red de provedores para tener una cadena de suministros”, dijo con un aire de no creer mucho lo que estaba diciendo.

La intervención de René Ramírez estuvo precedida por una corta y lírica cortina musical. El secretario de la Senecyt sostuvo, muy convencido él sí, de que ayer fue una fecha clave en la historia del Ecuador. “No sé si estamos dimensionando lo que está pasando en esta sala. Este es un momento clave en la historia del Ecuador. Estamos hablando de tres mil millones para los próximos cinco años. Tres mil millones”, dijo ajustándose sus lentes de marco rojo. Ramírez, muy dado a formular reflexiones solemnes, agregó que fue hace 200 años que se construyó el primer motor y que por algún motivo, que achacó al empresariado ecuatoriano, no se había podido hacer ni una solo en el país. No dijo por qué una empresa metería tres mil millones de dólares para fabrica un carro eléctrico cuando ya hay muchas marcas que los producen en serie.

“Me contaban que Red Tech hizo un análisis en varios países de la región y decidieron venir acá”, dijo satisfecho y agregó algo que, a la luz de la información que ha sido publicada, suena increíble: Red Tech tiene una alianza con Tesla, la empresa Elon Musk, el gran guró de la tecnología en Silicon Valley. Un funcionario de esa empresa desde Palo Alto dijo a 4Pelagatos desconocer por completo sobre este asunto. Ramírez no se quedó ahí. Recordó que ni siquiera la inversión del Oleoducto de Crudos Pesados había significado una inversión tan grande en la historia del Ecuador. Según él, la invesión Tech Red va a ocupar 400 hectáreas de Yachay, las que serán arrendadas según dijo más adelante, y va generar 18 mil puestos de trabajo. “No estamos inventándonos cifras”, dijo por si alguien hubiera dudado de sus palabras. Tal y como están las cosas, no hay cómo dudar de las cifras sino de lo que más parece un cuento chino.

En el paraíso de Glas, la refinería del Pacífico es una flor más

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Para que el paraíso sea completo, había que superar un aparente obstáculo: la Refinería del Pacífico. Si el reto del vicepresidente Jorge Glas durante el Informe a la Nación era describir un país que en diez años pasó de ser un albañal a la envidia del mundo, no podía hacerlo sin borrar cualquier duda sobre lo que ha ocurrido con la Refinería del Pacífico, aquella obra que se anunció al inicio del gobierno que estaría lista en el 2013 y que, actualmente, es apenas un inmenso terraplén que costó 1.200 millones de dólares.

Glas ensayó su cometido de una forma muy graciosa: puso el gran terraplén de El Aromo en el mismo nivel que dos carreteras en la Amazonía. Si bien éstas tardaron décadas en ser concluidas, terminaron siendo las vías de acceso a las represas de Coca Codo y Sopladora. ¡Oh, qué hubiera sido de Coca Codo y Sopladora sin aquellas carreteras!

Algo así pasará, según él, con el terraplén de 500 hectáreas que se ha convertido, para un sector de la opinión y sobre todo para las redes sociales que tanto le preocupan, en el emblema del despilfarro público. Algún día (no dijo cuándo), ese inmenso movimiento de tierras terminará convirtiendo al Ecuador en el más importante polo petroquímico de América del Sur. Nada menos.

Esta pirueta de Glas no puede explicarse sin entender el cometido que evidentemente tenía durante la ceremonia: describir al Ecuador como un paraíso fundado hace poco menos de 10 años. Sin aniquilar todo lo que se dice sobre la Refinería, eso hubiera sido imposible. Claro, lo que no podía decir para no arruinar el paisaje paradisíaco que describió, era cuánto ha costado tanta demora y por qué su gobierno ha sido tan incapaz para construir la refinería de marras.

Porque el Ecuador que Glas describió en su intervención es lo más cercano a la perfección. Y si no lo es, es porque hay unos pocos politiqueros que se oponen a la civilización y al progreso y que, cada vez que pueden, se refieren maliciosamente a la Refinería del Pacífico.

No hay mejor lugar para la inversión extranjera que el Ecuador de Glas. Eso se explica, según él, porque acá hay seguridad jurídica, estabilidad, voluntad política, talento, carreteras, energía, honestidad y hasta agua. En el Ecuador que describió el vicepresidente no hay crisis ni nada que se le asemeje. El sector empresarial nunca ha estado mejor que ahora y si hay algún empresario que quiere negar aquello es porque tiene algún oscuro interés político de por medio. El Ecuador de Glas tiene la segunda mejor red de infraestructura de aeropuertos y carreteras de América Latina y el mejor sector eléctrico de la región, cuando hace apenas diez años prácticamente no había energía eléctrica. ¿Conocían los ecuatorianos los focos?

Para describir ese paraíso llamado el Ecuador de la revolución ciudadana, Glas recurrió dos veces a un escenario que presentó como aterrador: hace diez años, sostuvo, no había escuelas con internet ni planes para ello. Tampoco había carreteras buenas porque, según sus cifras, apenas el 26% de la red vial era utilizable y no como ahora que hay una excelente red vial.

Durante toda esa descripción del edén, Glas nunca dejó de lanzar puyas a quienes dudan de esta verdad revelada. “¿Por qué no trajeron antes inversión extranjera, por qué no hicieron antes las centrales hidroeléctricas?”, preguntó dibujando en su rostro aquella sonrisita que lo acompaña cada vez que piensa que ha descubierto una verdad irrefutable. Pasa muy a menudo. Hoy, esa sonrisita no se despegó de él.

Foto de la Vicepresidencia de la República, propiedad pública

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