Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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¿Cómo un cretino así puede ser el político más exitoso de la historia?

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De entre las todas las imágenes que pudo haber escogido para sellar su última sabatina, escogió la de él rompiendo un diario. No fue espontáneo ni una mera coincidencia: Rafael Correa tuvo que haberse asegurado, antes de llegar al parque de los Samanes, de que iba a tener un ejemplar de diario La Hora a la mano para romperlo por la mitad en los minutos finales de su su show de los sábados. Fue, sin duda, un gesto planificado que terminó, voluntariamente o no, convirtiéndose en la imagen que la historia recogerá como su despedida del poder. Una imagen que, a la postre, lo define como ser humano y como político.

La imagen de Rafael Correa rompiendo un diario simboliza, sin embargo, la del fracaso que él siente por no haber conseguido la que seguramente ha sido su máxima aspiración durante estos diez años de poder: eliminar de tajo cualquier forma de prensa que no opere bajo su control y voluntad y, además, no haber podido convencer totalmente a la opinión pública de que el periodismo es el principal obstáculo del bien común .

Pero no fue únicamente su decisión de aparecer rompiendo el diario lo que evidencia que Correa deja la Presidencia con la frustración de no haber logrado secuestrar por completo la opinión pública. Fue la arquitectura misma de todo el enlace 523 lo que dejó al descubierto el fracaso de Correa frente al disenso. En esencia, está última sabatina estuvo concebida y dirigida para transmitir, a quienes heredarán de él el poder, el mensaje de que el encargo más importante que les deja es liquidar todo rezago de prensa independiente que pudo habérsele escapado. En en un momento del enlace, incluso, se dirigió a José Serrano, el nuevo presidente de la Asamblea, y le encomendó que impida que en los próximos años se cambie la Ley de Comunicación, como pretende la oposición y “la prensa mercenaria”: un concepto que repitió al menos tres veces duranrte el enlace.

“Ojalá la próxima legislatura no caiga en la trampa. No se deje poner las prioridades y la agenda legislativa por parte de una empresa mafiosa que se representa a ella misma y sus intereses. Recuerden nuestros asambleístas que son representantes de ustedes, del pueblo ecuatoriano y no de lo que diga la prensa mercenaria”, dijo Correa y criticó a los medios y los sectores que han salido a hablar sobre la necesidad de derogar dicha ley que fue, durante sus últimos años de gobierno, el pilar de su proyecto autoritario. “Estoy observando en los últimas días toda esa campaña mediática para bajarse la Ley de Comunicación. Pareciera ser que es el principal problema del país. Lean los titulares. No hay problemas de violencia contra las mujeres, coparentalidad, pensiones alimenticias, no es problema la seguridad…”, agregó en otra parte de su intervención. Fue tan evidente el hecho de que quiso dedicar la última sabatina a desahogar su frustración con la prensa, que lo más destacado de ella fue un video en el que se recogía los casos en los que, según Correa y su equipo, el periodismo había mentido a la sociedad con el afán de indisponerla en contra de su gobierno y de promover la protesta social.

Calificó a los periodistas que publicaron esas supuestas mentiras como “periodistas de rocola”, porque según él “tocan música cuando reciben una moneda”. Además aseguró con todo el convencimiento del caso que la prensa ha sido su “más grande adversario”.  Correa no economizó tiempo ni retórica en este propósito: sostuvo que la prensa “mercantilista” ha sembrado odio en la sociedad ecuatoriana y que la ha engañado publicando y callando lo que le da la gana. “Atentos los próximo cuatro años: no creerle nada a esa prensa mercenaria”, exclamó y dijo que en ningún lugar del “planeta” ha ocurrido algo que, según él, ha ocurrido en el Ecuador: que el presidente ganador de unas elecciones sea proclamado por un canal de televisión, Ecuavisa, y no por la autoridad electoral. “Los medios mercenarios tienen que entender que proveen un derecho (la información) y no una mercancía. Han querido dañar el corazón de la gente”, dijo.

Correa, como buen demagogo autoritario que es, sabe que su discurso en contra de la prensa le ayudó, desde los inicios de su mandato, a construir la figura de un enemigo externo para conseguir adhesiones populares y desviar responsabilidades, pues el guión oficial es miren hacia allá, ellos son la amenaza, ellos son el verdadero el peligro.

Correa, al igual que otros como él entre los que está Donald Trump, tiene como némesis a la verdad. Él sabe que insultando a la prensa abre una nueva línea de ataque en contra de los hechos que, en realidad, son sus verdaderos enemigos. Lo que Correa ha tratado de hacer durante estos diez años es confundir al público fabricando la coartada de que la prensa es  “mercenaria” y “enemiga del pueblo” para que no crea en las verdades que son incómodas al poder. Deslegitimar a la prensa libre e independiente es una forma de evitar que la sociedad le de crédito a los hechos que el poder no quiere que sean vistos.

Correa puede ser muy transparente en presentaciones como éstas porque no hay nadie ni nada que que limite lo que dice. Por eso, durante el enlace 523, Correa no pudo evitar que en su ataque al periodismo haya dejado al descubierto un aspecto fundamental de su personalidad: su incapacidad de aceptar que el pueblo puede expresar su descontento espontáneamente y sin el estímulo de algún oscuro interés.  Correa está convencido de que si la sociedad se pronuncia en su contra es porque está siendo engañada por alguien perverso y jamás porque existan razones auténticas y verdaderas para hacerlo. Si la gente salió a protestar en el 2015 en contra del Impuesto a la Herencia fue por culpa de los periodistas, si los policías se sublevaron el 30S fue por culpa de los periodistas, si los agricultores se opusieron al censo agropecuario fue por culpa de los periodistas, si los médicos salieron a protestar fue por culpa de los periodistas, si en en 1912 una turba asesinó a Eloy Alfaro fue por culpa de los periodistas…  Así cualquier cosa que se diga en su contra será… culpa de los periodistas.

En el pensamiento de Correa, primitivo y controlador, no existe expresión social que pueda ser autónoma. Únicamente aquellas expresiones populares que se producen bajo el estímulo del Estado (controlado por él claro) son legítimas y válidas. Cuando las masas se pronuncian sin su consentimiento es porque los perversos periodistas las han empujado. “Los violentos son inducidos y azuzados por la prensa. !Cuántos brotes de violencia se han producido por información publicada para hacerle daño al gobierno¡”, exclamó.

Si algo se puede decir a favor de las sabatinas, que durante 10 años fueron la institución pública creada para lanzar odio, descalificación y atropellos, es que la historiadores del futuro podrán encontrar en ellas al verdadero espíritu de quien ha dominado la escena política durante buena parte del siglo XXI.  A pesar de que el enlace 523 fue uno de los más cortos de los últimos años, con un poco menos de tres horas de duración, Correa ofreció una estupenda muestra de sus  particularidades sicológicas y emocionales: tenaz, intenso, obsesivo, vanidoso a más no poder, autoritario, cobardón porque desafía a golpes a sus adversario desde un espacio en el que sabe que está protegido, ignorante pero a la vez sabido, manipulador, mentiroso, hombre de poco mundo y estupendo comunicador. 

Correa en cada sabatina se jacta de tener una autoridad moral que le permite despreciar a todos los que no están con él y lanzar mensajes cargados de moralejas parroquianas cada cinco minutos. Así ha sido durante 523 sábados.

Esta vez, además, dejó patente que los 10 años de gobierno, no le han enseñado nada sobre lo que es el Estado y la función pública.  En una declaración insólita y no menos lamentable expuso lo que, según él, es el cambio que su gobierno le ha significado al Ecuador. Dijo: “hemos transformado la patria. No podemos caer en falsas modestias. Antes de la revolución ciudadana nada de esto existía. Antes no había el parque los Samanes, antes no había enlaces, el Museo de Carondelet estaba cerrado, el cambio de guardia tampoco no existía. Antes había salvataje bancario y congelación de cuentas”.

Lo que las 523 sabatinas dejan, a más de toda su perversidad y distorsión institucional, es la fascinante interrogante sobre cómo un personaje capaz de articular reflexiones tan pobres y cretinas como aquella según la cual el cambio tras estos 10 años se expresa en que antes no había sabatinas y ahora sí hay sabatinas, pudo haberse convertido en el político más exitoso de la historia de la política ecuatoriana moderna. Una interrogante que los historiadores del futuro deben empezar a desentrañar desde ya.

El plan es asustar, dándole un susto a Luis Eduardo Vivanco

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El más reciente mensaje del poder a las redes sociales ha sido enviado y es claro: o sus usuarios se portan bien y no atentan contra su imagen o tendrán problemas con la ley.   El autor de la advertencia es la Fiscalía, que aparentemente ha acogido una queja del Ministerio del Interior para que se inicie un proceso en contra de Luis Eduardo Vivanco, periodista de diario La Hora, productor del programa “Castigo divino” y activo usuario de redes sociales.

Vivanco se enteró de que estaba siendo procesado una tarde cuando al regresar a su casa de su trabajo  se encontró con un agente de la Fiscalía que lo esperaba, pacientemente, para entregarle una citación. Cuando su abogada fue a la Fiscalía a ver de qué se trataba el asunto, se encontró con que el proceso estaba curso y tenía ya 140 páginas. ¿El delito que se imputa? Vivanco aún no lo sabe con precisión, pero aparentemente se trata de algo relacionado con mensaje que colocó en su cuenta de Twitter  el 14 de abril en el que incluía una fotografía de la pila de billetes que se encontró bajo el piso de la casa de un oficial de Policía. Vivanco colocó junto a la foto una frase que decía: “Sobre estos colchones descansa la revolución”.   El tuit se viralizó con gran velocidad esos días y su autor recibió una serie de mensajes insultantes, sobre todo desde cuentas anónimas que generalmente se las identifica con el llamado troll center del Gobierno. Ese tuit, además,  volvió a hacerse popular cuando el propio Vivanco informó, a través de su cuenta de Twitter, del proceso que le habían iniciado.

Poco después de que Vivanco compartió la noticia de que estaba siendo procesado por ese tuit, la reacción en esa plataforma fue diametralmente opuesta a la que hubiera querido el Ministerio del Interior. Decenas de tuiteros empezaron a compartir el mensaje de Vivanco, asumiéndolo como propio bajo la etiqueta de #HagoMioEsteTuit o incluso escribiendo otra vez exactamente lo mismo que Vivanco.  El tema se convirtió así, durante al menos un día, en un abierto desafío al Ministerio del Interior o quien quiera que haya pedido que se procese al periodista por su mensaje.

“No está claro el tipo de delito. No sé de qué me acusan. Sólo sé que es ese tuit”, le dijo Vivanco a 4Pelagatos, quien además anunció que no va a asistir a la audiencia que le ha fijado la Fiscalía porque “tengo cosas más importantes que hacer”. La otra cosa que conoce el acusado es que la denuncia fue puesta por el Ministerio del Interior aunque no conoce si es por injuria o calumnia.  Si es así, el afectado debería ser “la revolución” o quien quiera que se haya sentido aludido, reflexiona Vivanco.

La velocidad de la Fiscalía ha sido sorprendente. En pocos días llegó a completar 140 hojas de proceso aunque no se entiende bien las razones por las interviene ya que, en el caso de que el Ministerio del Interior se sienta afectado, éste debió haber hecho una acusación particular para que sea procesada por un juez. La Fiscalía, se sabe, sigue únicamente casos que son pesquisables de oficio, pero no calumnias o injurias a particulares.

Pero si la velocidad es sorprendente, lo más insólito de la orden es que se haya dado una orden judicial para que se intervenga el teléfono y las cuentas de redes sociales del periodista. “Esto que estamos hablando ahora deben estar escuchando estos señores”, le dijo a 4Pelagatos Vivanco mientras compartía los detalles del proceso por el que está atravesando.

 ¿Intervenir teléfono y redes sociales por una supuesta calumnia? La simple posibilidad de que la autoridad ordene que se intervenga en las comunicaciones de un periodista o de un usuario de redes sociales, por un caso como éste, constituye una amenaza escalofriante para quien se expresa en internet. El proceso contra Vivanco, con este siniestro añadido, hace que la advertencia sea doblemente amenazante para los sectores de la sociedad que utilizan las redes sociales como escaparate para expresar su opinión sobre asuntos de interés público.

Lo del proceso de la Fiscalía a Vivanco claramente es un gesto de pedagogía social desde el poder:  si alguien siembra dudas sobre las actuaciones de las instituciones o de sus funcionarios tendrán que asumir las consecuencias. Y claro, las consecuencias son procesos judiciales que, en el caso de Vivanco, podría significarle varios meses en prisión. ¿Quién va estar dispuesto a arriesgar su libertad por comentarios en redes sociales? Es evidente que con este gesto de la Fiscalía, la sociedad se la pensará dos veces antes de hacer comentarios, expresar opiniones o hacer bromas en redes sociales. 

Es conocido que el Gobierno correísta ha intentado regular el uso de las redes sociales y las publicaciones en internet, pues toda información y opinión que sale a través de los medios tradicionales ya está bajo control a través de la Ley de Comunicación.  Precisamente el gobierno no pudo incluir en esa ley a los medios digitales por la avalancha de críticas que, en redes sociales, despertó la idea.

Estos intentos de control no han acabado y varios funcionarios insisten en la necesidad de que haya una ley que regule lo que se dice en redes. En marzo del 2017 el vicepresidente Jorge Glas dijo lo siguiente: “Ese es un debate para después de las elecciones pero lo planteo, yo soy ingeniero en tecnología de la información y la comunicación y creo que el Ecuador, como siempre ha hecho, puede proponer regulaciones de avanzada en algo que será titánico, quijotesco, porque tratarán de unirlo con libertad de expresión que no es tal, es sencillamente que no exista anonimato en redes sociales”.

El que la ley no incluya a las redes sociales no ha impedido, sin embargo, que se hayan encontrado otras fórmulas para limitar la libre expresión en esas plataformas. La forma más eficiente o más usada es la que se está aplicando a Vivanco, es decir la vía penal. Ya funcionó en el caso de la concejala lojana Jeannine Cruz, quien cumplió con una condena de 30 días de presión por por haber proferido expresiones en descrédito o deshonra del alcalde de Loja, Bolívar Castillo. La figura está en el artículo 396 del COIP. Las figuras de calumnias, difamación e injurias se utilizan para amedrentar, escudándose en el derecho a la honra de las autoridades, artículo 182 del COIP. El motivo es evitar las denuncias y las críticas, recortando los derechos a la libertad de expresión.

Lo mismo sucedió con Sebastián Cevallos, tuitero y dirigente de Unidad Popular, quien en el 2016 fue sentenciado a 15 días de prisión por sus tuits en contra del exministro Carlos Carrasco.

El proceso en contra de Vivanco prueba que el miedo sigue siendo el recurso del poder para evitar que se hable mal de él. Lo que se le escapa a ese poder, sin embargo, es que para la sociedad, instituciones como la Fiscalía carecen de la más importante y potente fuente de legitimidad: la independencia.

Moreno se junta con lo peor: lleva a Fernando Alvarado a su gira

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Fernando Alvarado no estará en el gobierno de Lenín Moreno. Al menos eso es lo que él dice. En un mensaje, enviado a este pelagato a través de Twitter, el actual Ministro de Turismo y figura emblemática del siniestro aparato de propaganda y comunicación del correísmo, afirma que no estará en el próximo gobierno. La afirmación la hizo a propósito de un comentario que surgió a partir de su presencia en la delegación que acompañó a Lenín Moreno a los encuentros con los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Perú, Pedro Pablo Kuczynski.

“Tranquilo que sí me voy. Como Ministro de turismo formé parte de la delegación oficial con nuestros Embajadores. Estamos en transición”, dijo Alvarado en su mensaje.  

En las fotografías, y de acuerdo a la información que ha aparecido en los medios oficiales, se evidencia que Alvarado fue el único ministro ecuatoriano en funciones que estuvo presente en las dos citas.  También participó María Fernanda Espinosa, quien será la próxima canciller desde el 24 de mayo.

La presencia de Alvarado en los dos encuentros, los primeros que ha tenido Lenín Moreno luego de las elecciones, abrió la interrogante sobre si estará o no en la próxima administración. ¿Por qué habría incluido Moreno a Alvarado en el petit comité que lo acompañó a sus citas con los presidentes de los dos países cuya relación es de particular importancia para el Ecuador por ser limítrofes? Alvarado sostiene, en su mensaje, que su presencia obedece a que participa en el proceso de transición antes de que se posesione Lenín Moreno. ¿Pero qué tiene que ver el supuesto papel de Alvarado en el proceso de transición con su presencia en la comitiva de Moreno? Si algún tema relativo a las relaciones con Colombia tenía que ser abordado y tratado en la cita entre Moreno y Santos, como parte de la transición, lo más obvio era que hubiera estado en manos de María Fernanda Espinosa, quien ya fue canciller y lo volverá a ser en breve.  

Lo que realmente es insólito de la participación de Alvarado está en que Moreno lo haya escogido o admitido en el grupo, considerando el currículo oprobioso de Alvarado como operador de la infame política de Rafael Correa frente al periodismo y los periodistas. De entre todas las manchas del correísmo que Moreno debe alejarse, la de Alvarado debería figurar entre las primeras. Pero a Moreno aparentemente no lo abochornó tenerlo a su lado.

La duda sobre una posible permanencia de Alvarado se produce, además, por la serie de versiones que dicen que tendría una importante función en el próximo gobierno relacionada con la comunicación; se baraja el cargo de asesor.

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Fernando Alvarado, segundo a la izquierda, durante la reunión con el presidente peruano.

Alvarado es conocido, casi desde el inicio del gobierno de Rafael Correa, como el operador más visible y burdo del aparato de acoso a la prensa y de propaganda del Gobierno. Fue secretario de Comunicación desde julio del 2009 hasta noviembre del 2015, cuando fue reemplazado por Patricio Barriga. Durante su paso por la Secom, se registraron los actos más infames de la política de acoso y propaganda del Gobierno. Entre esos el proceso judicial que el presidente Correa llevó en contra del diario El Universo, la aprobación de la Ley de Comunicación, la consolidación de las sabatinas como plataforma de insultos y amenazas del presidente Correa y la puesta al servicio de los intereses del Gobierno de los canales de televisión incautados a la familia Isaías.

En el 2014 hizo noticia cuando en un acto académico en Chile comentó que cuando empezó a colaborar con Rafael Correa le anticipó que los medios en el país eran “como la mala hierba”. Y le dijo: “Tiene dos opciones para relacionarse con los medios: o ser un jardinero eficiente, tenaz, constante para mantener podada la mala hierba, o dejarles un espacio y negociar con ellos”.

Alvarado, aunque desde el 2015 pasó a ser Ministro de Turismo, siguió manejando gran parte de los hilos de la política de comunicación del Gobierno y mantuvo una suerte de Secom paralela. Esa estructura que nada tenía que ver con el turismo, incluía el control de los medios públicos, de los incautados y de las plataformas de activismo digital o troll center que se han encargado de llenar de odio y tergiversar la conversación en las redes sociales.

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Fernando Alvarado, segundo en la izquierda, durante la reunión con el presidente colombiano.

Sin embargo, lo que más une a Alvarado con Lenín Moreno es la labor que hizo como coordinador del trabajo que los medios públicos desplegaron a su favor y en contra del opositor Guillermo Lasso.  Alvarado, a pesar de que gana sueldo como ministro de Turismo, estuvo encargado de la operación mediática a favor de la campaña de Lenín Moreno y es el responsable de la forma en que los medios públicos se conviertieron en auténticas plataformas electorales de la candidatura de Moreno. Por eso, personas cercanas a los medios públicos y al equipo de Lenín Moreno dicen que Alvarado tendrá un papel importante en comunicación durante el gobierno de Moreno. No descartan, además, que sea su asesor personal en ese tema. Según estas versiones el próximo secretario de Comunicación sería Álex Mora, actualmente director de informativos de Ecuador TV y conocido por su cercanía profesional con Alvarado, sobre todo durante los llamados Comités de Noticias que los directivos de los medios públicos sostienen todos los lunes y en los que se afina su política editorial.

Por ahora Alvarado ha salido a negar que será parte del gobierno de Lenín Moreno, pero el hecho de que Lenín Moreno lo haya escogido para ser parte de la comitiva que fue a Bogotá y a Lima hace pensar lo contrario. Periodistas de medios colombianos y peruanos que quisieron entrevistar a Moreno en su visita le dijeron a 4Pelagatos que se cuando pidieron entrevistas con Moreno se les dijo que tenían que coordinar con Alvarado quien, a su vez, aseguró que lo hace exclusivamente como miembro del equipo de transición.  ¿Qué tiene que ver la transición con la planificación de entrevistas?

Parte activa o no de la delegación del nuevo gobierno, lo único cierto es que el hecho de que Moreno haya permitido que Alvarado asista a las citas es una señal que llena de sombras al próximo gobierno. Alvarado representa lo peor de la oprobiosa política de comunicación del correísmo. Es un emblema de las operaciones de agresión y criminalización de los periodistas y disidentes durante los 10 años que Rafael Correa ha estado en el poder.

Los símbolos también cuentan permitir que se incluya a Alvarado o incluirlo en la comitiva es, por decir lo menos, una señal lamentable e impresentable.

Jaime Guevara despide a Correa con un yucazo para toda la vida

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Los yucazos, por lo general, duran instantes. Solo los necesarios para doblar el brazo a la altura del codo y apuntar al cielo con el dedo intermedio.

Pero hay yucazos que pueden durar toda una vida, y esos son los que más duelen. Precisamente es uno de esos el que le ha dedicado el cantautor Jaime Guevara, como despedida, a Rafael Correa. El yucazo de marras viene en formato de corrido mexicano y ya vuela como video, producido por Pocho Álvarez, en Youtube y las redes sociales.

El video y el corrido se llaman “Yucazo del adiós” y es mucho más que un video y una canción cualquiera. Se trata de una obra en la que Guevara logra perennizar aquel gesto que en septiembre del 2013 dedicó a Correa, quien no solo que ordenó que lo encarcelen sino que luego trató de humillarlo públicamente.

Guevara consigue perennizar su yucazo por al menos dos razones. Primero, ha compuesto una canción que sin duda sobrevivirá a sus protagonistas, en la que recrea lo ocurrido el día aquel, cuando Correa se bajó de su carro, lo desafió a golpes y ordenó que lo detuvieran porque consideró que había sido ofendido por la seña que le hizo el músico. Segundo, porque en su video utiliza recursos visuales que registran con lucidez, como antídoto contra el olvido, cómo Correa abusó de su poder para acosarlo, humillarlo e insultarlo durante una sabatina.

El video arranca con unas imágenes en negativo en las que se ve a Correa, durante uno de sus enlaces mal llamados ciudadanos, dar su versión del encuentro con Guevara. “No sé si canta o escribe. Canta horrible y toca peor la guitarra”, se ve decir a Correa escondiendo su pequeñez en esa risita nerviosa que lo ha acompañado cada vez que habla de un tema que le molesta. “Jaime Guevara, como es un macho, le hace una mala seña al Presidente y yo me le bajo”, se le ve decir a Correa anticipando su actuación de macho en el corrido. Y concluye: “Créanme ese pobre hombre se tambaleaba, apestaba a alcohol y tenía toda una droguería encima porque es drogo, ya”.

Al incorporar el deplorable e impresentable testimonio de Correa, el video logra registrar brillantemente para la historia lo que ha significado para el país el abuso del poder durante los diez años de correísmo. Eso que Pabel Muñoz eufemísticamente llama recuperación de la autoridad pública.

Correa queda retratado en la obra de Guevara como una triste caricatura del dictadorzuelo tropical que es incapaz de entender que en un sistema verdaderamente democrático los gobernantes no reprimen la opinión que sobre ellos expresan sus mandantes, aunque sea en forma de insulto o de mala seña. El dictadorzuelo tropical no entiende que, en democracia, el ciudadano de a pie -en este caso Guevara-, es su verdadero jefe y puede faltar el respeto a su autoridad. Es un principio básico de cualquier democracia y una conducta que cualquier estadista asume con grandeza. Por eso mismo, el desacato ha sido eliminado como tipo penal de casi todas las democracias maduras y sólidas.

Pero hay otra cosa que le otorga una fuerza singular a la producción de Jaime Guevara: el ritmo que escogió. Se trata de un corrido mexicano que resulta perfecto para lo que quiso su autor: ubicar a Correa como personaje de una película de machos pistoleros y matones. Y lo logra. “Como Sheriff o matón”, dice en una estrofa la canción.

Es imposible no pensar que el video es la dulce venganza de Guevara. Y no es para menos. Correa utilizó cobardemente todo su inmenso poder para tratar de liquidarlo. Desde la plataforma pública financiada con dineros públicos que es la sabatina, Correa lo pintó ante el país como un drogadicto y borracho que no podía si quiera mantenerse en pie. Él, que tenía todo el poder posible, que ese día iba en una caravana llena de guardaespaldas armados y patrulleros con policías, desafió a un ser humano frágil que apenas iba armado del pan y la leche que había comprado para su desayuno.

Cuando supo que Guevara recibía medicación y que no bebía ni se drogaba, Correa hizo una “aclaración” en la que mostró aún más la inmensa pobreza de su condición humana. El sábado siguiente leyó un texto, en el que bajo el supuesto de que estaba haciendo una rectificación, intentó rebajar aún más la humanidad Guevara.

La supuesta rectificación de Correa decía así: “Que el señor Jaime Guevara es malcriado y mentiroso; que puede tener militancias de izquierda equivocadas; miopes, virulentas y torpes; que además es anarco, virulento y agresivo; que más aún tiene una enfermedad irreversible, cisticercosis, que provoca en él virulencia extrema y ataques epilépticos desde hace décadas, especialmente cuando tiene accesos de rabia e indignación contra quien no piense como él; que estos ataques lo llevan a tener la mirada perdida, incapacidad de vocalizar palabras, dificultad para expresarse y para mantener el equilibrio, todo lo cual lo hace parecer como borracho y bajo efectos de la droga, más aún cuando apesta a alcohol seguramente por medicinas que toma; pero de acuerdo a personas que lo conocen y a sus propias declaraciones, no es borracho ni drogadicto”.

¿Era posible más miseria humana?

Por todo esto, el video de Guevara se antoja como una obra de auto desagravio, como el recurso legítimo y poderoso de quien no tiene otra arma que su guitarra y su voz y que siempre cuestionó al poder (a todos) únicamente con la fuerza de su música y su irreverencia. El “Yucazo del adiós” seguramente va a doler más que el aquel que tanto le dolió a Correa en septiembre del 2013 porque este va a durar toda una vida.

4Pelagatos y las lógicas del autoritarismo en Austin, Texas

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Si los totalitarismos se han reinventado sofisticando sus sistemas de represión y de censura, los periodistas también han tenido que reinventar su trabajo para que el periodismo no muera.

Si en los años 70 había dictadoras militares que cerraban los medios de comunicación o metían presos a los periodistas, en la actualidad los autócratas tienen mecanismos mucho más sutiles y más eficientes para acallar a la disidencia y al periodismo. Por ejemplo, imponiendo leyes de comunicación que generan olas de autocensura y construyendo Estados de terror donde ningún empresario se atreve a contratar publicidad en medios de comunicación que son mal vistos por el poder. Ante estos mecanismos que se basan en el abuso de poder, los periodistas también se ingenian para poder seguir ejerciendo sus libertades y hacer su trabajo.

Ese fue precisamente, uno de los temas que se ventiló en la ciudad estadounidense de Austin, en Texas, durante el Seminario Internacional de Periodismo Digital que anualmente se celebra en esa ciudad y que es organizado por la Universidad de Texas bajo la batuta del profesor Rosental Alves. 4Pelagatos estuvo entre los cinco medios invitados a participar en un panel dedicado a examinar cómo en sociedades donde existen regímenes autoritarios, los periodistas conciben al periodismo y, al mismo tiempo, se las ingenian para hacer su trabajo.

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En el panel, moderado por la periodista Krissah Thompson del Washington Post, hubo periodistas que trabajan en países donde el periodismo es visto por el poder como un enemigo al que hay que regular y aniquilarlo, cuando es posible, para que no diga lo que no le gusta oír a los que gobiernan. Participaron Carlos Fernando Chamorro, fundador y editor de Confidencial de Nicaragua; Stevan Dojcinovic, editor en jefe de KRIR.rs de Serbia; Ivan Kolpakov, fundador y editor de Meduza.io, de Rusia y Latvia; Malou Mangahas, co fundadora y directora del Centro para la el Periodismo de Investigación de las Filipinas; Lus Mely-Reyes, cofundadora de Efecto Cocuyo, de Venezuela, y, el pelagato Martín Pallares, de Ecuador.

A todos los participantes les une el drama que significa hacer periodismo en países donde los gobiernos esconden información, no rinden cuentas a la sociedad, amedrentan a los periodistas mediante mecanismos que van desde los juicios por calumnias hasta las calumnias que salen de boca de funcionarios y redes sociales manejadas desde el poder.

En los cinco países representados en el panel que se realizó el sábado 22 de abril, el periodismo ha tenido que migrar a lo digital porque ese es el espacio que más difícilmente pueden controlar los autócratas y porque es el medio ambiente que más y mejor distribuye contenidos. Pero a la vez, en esos casos, los periodistas digitales enfrentan, además, los desafíos de financiar sus medios y ganarse la vida porque los modelos de negocios para los medios digitales tienen dificultades que se agrandan en países donde la sociedad tiene miedo, los empresarios no contratan publicidad o no invierten en estas alternativas de comunicación.

La presentación de los 4Pelagatos se centró la reflexión sobre cómo los autoritarismos consiguen secuestrar el idioma y cambiar el significado de las palabras. Para ellos, la democracia no es un sistema que garantiza la existencia de las minorías sino donde exclusivamente se hace la voluntad de las mayorías. Para los autócratas, sociedad civil es cualquier forma de agrupación de la sociedad siempre y cuando se la haga bajo el tutelaje del Estado y no por la asociación libre e independiente de un grupo de personas. Para los 4Pelagatos este cambio de significado de las palabras logra también que los autócratas normalicen lo que no es normal en una democracia. La normalización de lo que es anormal para una democracia, como la cooptación de los poderes por ejemplo, es uno de los objetivos que tiene todo autócrata en el mundo.

Una de las cosas que más impresionó de la presentación de los 4pelagatos en el auditorio, es la narración del episodio, ocurrido un día antes en Ecuador, en el que la Superintendencia de Comunicación, un organismo parásito de la Presidencia de la República, multó a siete diarios por no haber publicado un reportaje publicado en Argentina, en el diario Página 12, que afectaba al candidato opositor Guillermo Lasso. Cuando el caso fue presentado, fue evidente la sorpresa y el estupor en el escenario. ¿Sancionados y multados por no publicar algo que se publica en un diario en otro país? De locos.

Si en Serbia, como lo mostró Dojcinovic en su presentación, el gobierno presenta a los periodistas críticos como depravados sexuales publicando en las tapas de los diarios fotomontajes de ellos teniendo sexo con animales, o si en las Filipinas el Presidente esconde a los periodistas las identidades de los miles de consumidores de drogas que manda a asesinar mensualmente en las calles, el periodismo siempre enfrenta el mismo reto: exigirle cuentas al poder a pesar de los riesgos.

Si así fue su primera rueda de prensa, esto puede acabar mal

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Si así se comienza, no parece que terminará bien. La primera rueda de prensa de Lenín Moreno, en calidad de triunfador según el CNE, sirvió principalmente para agrandar los cabos sueltos que dejó durante la campaña en la que, supuestamente por ser el candidato favorito, no quiso debatir ni exponerse a interrogantes exhaustivos de la prensa.

Moreno en su primera aparición tras la campaña no fue, como la prensa gringa calificó a Donald Trump luego del discurso de posesión, presidencial. Es decir, dejó la imagen de ser incapaz de articular el discurso y la actitud que, se supone, debería tener una persona que se va a encargar del poder ejecutivo de un país.

Con la excepción de su corta y certera respuesta a una pregunta sobre el tuit de Julian Assange, en el que decía que el candidato opositor Guillermo Lasso debía salir del Ecuador, el resto de la presentación de Moreno fue de una pobreza desconsoladora. Nervioso, sobre actuado y casi siempre a la defensiva, fue difícil saber si Moreno quería evadir el meollo de las preguntas o si las entendía de forma distinta a quienes se las formularon. Por ejemplo, su ya célebre respuesta a la pregunta de Freddy Paredes de Teleamazonas, en la que reclamó por haberle faltado el respeto, se pudo interpretar de muchísimas formas. ¿Le molestó que le haya tratado de licenciado o que no le haya nombrado como presidente electo? ¿Le estaba haciendo un reclamo por la pregunta de ese momento o por la forma en que el periodista lo había tratado como candidato en su medio?

Lo mismo ocurrió cuando Patricia Janiot de CNN le preguntó sobre los reclamos del candidato Guillermo Lasso. En lugar de contestar la pregunta, Moreno empezó a hablar sobre la libertad de expresión refiriéndose, aparentemente, a la libertad que le asistiría a Lasso para hacer el reclamo pasando luego a defender al gobierno de Correa por las críticas que se le han hecho por sus ataques al los medios de comunicación. ¿Dijo realmente que los reclamos de Lasso son una evidencia de un supuesto clima de libertad de expresión en el Ecuador o, en realidad, no quiso responder la pregunta de Janiot? Todo fue muy difícil de entender, quizá porque Moreno aún no se siente muy seguro de que puede ejercer un liderazgo independiente al de Rafael Correa.

Lo cierto es que la rueda de prensa de Moreno apenas duró ocho minutos y evidenció la obsesión que ha tenido su equipo asesor de evitar que se exponga a los cuestionamientos de los periodistas. ¿Si querían que la rueda de prensa aparente ser la de un presidente electo cómo se les ocurrió hacer algo tan corto y superficial? La sensación que quedó flotando es que su equipo asesor, o quizá él también, tiene terror a que le hagan preguntas. O que solamente querían que los periodistas le hicieran un par de preguntas pero, sobre todo, le dijeran señor presidente.

Básicamente se abordaron tres temas: la transición y el equipo de trabajo, la impugnación de resultados y la necesidad de legitimar la victoria, Julian Assange y la libertad de expresión. Con la particularidad de que el tema de la libertad de expresión nadie se lo planteó sino que él lo introdujo dejando muchas más dudas sobre su posición sobre ese asunto.

Los únicos anuncios concretos que hizo fue sobre su equipo de trabajo. Dijo que Jorge Glas se encargará básicamente de lo que se ha encargado en los últimos cuatro años y que el ex candidato Iván Espinel se hará cargo de una nueva Secretaría: la de la Juventud. “Las tareas que va a realizar el señor Vicepresidente de la República… Hemos adelantado algo con él; por delicadeza no se lo manifiesto directamente, pero por supuesto serán temas que (se encargará) relacionados con la ciencia, la tecnología, la electricidad en el cual (en los cuales) el trabajo del señor vicepresidente ha sido bastante exitoso”: Moreno contradijo una afirmación suya de campaña que apuntaba a que Glas ya no iba a estar al frente de los llamados sectores estratégicos.

En el tema de Iván Espinel dijo que se encargará de algo que, sostuvo, es una necesidad que siente la sociedad: una secretaría para la juventud. “Eso ya lo habíamos adelantado con él. Es un sentir de la juventud ecuatoriana el que se cree una Secretaría de la Juventud. Pienso que Iván es la persona más adecuada para llevar adelante esa secretaría. Sin embargo, todavía no le he manifestado esta intención mía. El está de viaje este momento. Cuando regrese conversaremos”.

El otro tema fue el de la impugnación de los resultados hecha por Guillermo Lasso: “Yo ya lo he manifestado con anterioridad, no ahora. Primero un profundo respeto a la institucionalidad. Había dicho desde el mismo inicio de la campaña que mi campaña iba a ser decente, con honor, que iba a dignificar la política para que sea un buen ejemplo para los ciudadanos y fundamentalmente para la juventud como un incentivo para que participen en ella activamente. Yo había dicho que si un candidato opositor gana las elecciones yo iba a felicitarlo como debe comportarse todo caballero y desearle éxito y sobre todo a desearle mucho éxito a mi amado Ecuador”, dijo en la única vez que pareció algo decidido a contestar ese tema sin evadirlo.
Sin embargo, cuando Patricia Janiot de CNN insistió sobre ese asunto, Moreno introdujo el tema de la libertad de expresión. “Mire señorita Janiot, en este Gobierno que algunos dicen que hay una dictadura y que no hay libertad de pensamiento se puede decir hasta esas barbaridades. Para que nosotros veamos cómo funciona la libertad de expresión acá en el Ecuador: si usted revisa la mayoría de los medios impresos, televisivos o radiales del Ecuador va a encontrar todos los insultos, todos los agravios que pueden decirse a gobierno, a personas a instituciones. Y, sin embargo, este Gobierno ha sido extremadamente respetuoso inclusive con esa forma de pensar. Sin embargo ya he manifestado desde el comienzo: mi mano está tendida para todos, incluye eso al candidato opositor. Mi mano está extendida para hablar de los grandes problemas del país”.

Este fue quizá una de las respuestas más desconcertantes de Moreno en su primera rueda de prensa pero ha merecido menor atención seguramente porque la que dio a Freddy Paredes terminó convirtiéndose en tendencia en redes sociales. Moreno, si se observa la transcripción de la respuesta, inicia su argumentación diciendo algo insólito: que la impugnación de Lasso es una evidencia de que en el Ecuador hay libertad de expresión. ¿Cómo es posible que un recurso legal del sistema electoral ecuatoriano sea considerado como libertad de expresión?

Aparentemente, y aparente porque no es fácil entender a Moreno, el ganador oficial de las elecciones piensa que ejercer un recurso legal, como es la impugnación, es parte de la libertad de expresión. Sin embargo, luego de haber dicho eso saltó, sin que nadie se lo pidiera, a defender lo que ocurre en materia de libertades en el Ecuador. Moreno, como se evidencia en su respuesta, ve algo que difícilmente verá otra persona medianamente objetiva: insultos e improperios publicados en los diarios, en las radios y los canales de televisión en contra de instituciones y funcionarios. Si para Moreno las noticias, siempre relatadas en tono extremadamente moderadas como consecuencia de una castradora la Ley de Comunicación, son insultos, entonces ¿qué se puede esperar de él en cuanto a respeto a las libertades?

Al inicio de la rueda de prensa también se refirió al tema cuando agradeció a los periodistas. Un agradecimiento particular, porque primero dijo que la cobertura que le habían hecho había sido seria y luego se corrigió: dijo que hubiera sido mejor si hubiese sido más seria. “Gracias a ustedes señores periodistas porque han cubierto todos estos eventos con la debida seriedad. Eh, podría haber sido con un poquito más de seriedad pero ya que no fue así… Pues igual, igual, muchas gracias”. Y remató su argumentación con una afirmación curiosa: “la relación que vamos a tener va a ser una relación bastante mejor que la que hemos tenido, va a ser una relación de respeto, de armonía, de tolerancia como creo que debe comportarse un gobierno”. No se sabe si está criticando al gobierno de Rafael Correa, lo cual sí hizo cuando respondió a Janiot. Si la relación va a ser mejor y habrá respeto porque esa es la forma, según dijo, que debe observar un gobierno, se puede  pensar que estaba lanzando una puya a la forma en que Correa se ha comportado estos diez años con el periodismo. Hay que reconocer que Moreno creó ambigüedades  y contradicciones en apenas ocho minutos y pico.

Fue sin embargo en la respuesta más corta en la que Moreno se mostró claro, contundente y decidido. Ocurrió cuando un periodista le preguntó sobre el tuit de Julian Assange en el que decía que Guillermo Lasso debería irse a vivir fuera del Ecuador. “El señor Julian Assange debe respetar la condición en la que está y no opinar de política ecuatoriana. Así le vamos a manifestar”, respondió. 131 caracteres, perfectos como para un tuit mediano,  le bastaron para responder con lucidez y contundencia. Fueron, además, los únicos que permiten, a los optimistas obstinados, abrigar la esperanza de que Moreno pueda llegar algún día a ser presidencial.

La Mofle gritó ¡Fraude! y la censuraron en Gama TV

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Los medios de comunicación administrados por el Gobierno, ya sean los llamados públicos o los incautados, se han convertido en una inmensa maquinaria electoral al servicio incondicional de la candidatura de Lenín Moreno y Jorge Glas. Basta ver el material que publica diario El Telégrafo o el canal incautado TC Televisión para comprender que son herramientas de proselitismo a favor de los candidatos del Gobierno, pagadas con dineros públicos.

En ese contexto se produce la reciente censura que sufrió la comediante Flor María Palomeque, cuya participación en un programa de humor político en Gama TV no salió al aire porque el humor de ella no hizo reír a los administradores del canal. Solo los hace reír lo que descuartiza a Guillermo Lasso.

Palomeque que hace el personaje de La Mofle, uno de los personajes más populares en redes sociales, fue invitada a participar en el programa Los Amigazos de los actores Francisco Pinoargotti y David Reinoso. Sin embargo, el domingo 19 de marzo cuando debía  salir el programa al aire, éste no salió. ¿El motivo? Una orden superior.

Según la versión que Palomeque dio a los 4Pelagatos, durante el programa, al que fue invitada, había un juego en el que había que inflar unos globos y ella, cuando vio que uno de los anfitriones le hacía trampa, exclamó ¡fraude! ¡fraude! e hizo alguna alusión a la necesidad de ir hacia un cambio. Es la única explicación que ella encuentra para que no se haya emitido el programa. Hasta media hora antes todo estaba listo y no había inconvenientes. “Esto ya es demasiado”, dice ella. Su intervención en Los Amigazos se limitaba a un juego con alusiones al tema de las elecciones en un programa que dizque tiene un claro contenido de humor político.

Lo ocurrido es revelador porque muestra que quienes prohibieron que el programa salga al aire, asumen que la alusión al fraude perjudica los intereses del Gobierno. Es tal la susceptibilidad frente a la palabra “fraude” que, al oírla en un canal gobiernista, se veta un programa.

Lo que ha ocurrido a Palomeque con los Amigazos es un episodio más de los atropellos que la actriz ha sufrido durante los últimos años debido a su actitud independiente y muchas veces crítica frente al gobierno. Durante los últimos tres años, ella, conocida por su programa “La pareja feliz” o “Vivos”, no ha podido trabajar en televisión. Los canales incautados no la han querido contratar y, además, aquellos que no están controlados directamente por el Gobierno, como Teleamazonas, han preferido prescindir de sus servicios porque les acarrea problemas con la Supercom. De hecho, ese tribunal inquisitorial multó con 115 mil dólares a Teleamazonas porque consideró que “La pareja feliz” había violado el artículo 62 de la Ley de Comunicación que prohibe la difusión de contenidos discriminatorios, en este caso de la mujer. Luego de esa y otra multa, La Mofle ya no apareció más en ese canal.

Palomeque, a diferencia de la gran mayoría de artistas de televisión, guardó siempre distancias con el poder y eso le llevó luego a un enfrentamiento personal con Rafael Correa. Ocurrió en diciembre del 2016 cuando su personaje, La Mofle, puso en redes un video en que criticaba de forma humorística la Ley de Plusvalía: se convirtió en todo un suceso en redes. Correa la refutó, en su cuenta de Twitter, diciendo que su visión no se ajustaba a la verdad y el diario de gobierno El Telégrafo le dedicó una nota para afirmar que ese personaje de sátira política estaba equivocado. “#Fail: ‘La Mofle’ ‘explica’ la Ley de Plusvalía con un pésimo ejemplo”, tituló el diario.

El programa de La Mofle, que ahora está limitado a las redes sociales y se emite a través de su canal en Youtube, tiene una importante audiencia y se ha convertido en un dolor de cabeza para los trolls del gobierno que siempre la atacan en Twitter. Esa  cuenta y el muro de Facebook de La Mofle son auténticos campos de batalla donde el personaje se bate con trolls y simpatizantes del Gobierno.

El problema con Flor María Palomeque es que es una artista que hace humor político. Y una humorista que hace sátira política es, en cualquier lugar del mundo, un crítica del poder.  “Llevo 19 años haciendo sátira política y le doy al que sea”, dice ella que, luego de su frustrada intervención en Amigazos, recibió una amenaza de secuestro a sus hijos a través de redes sociales, como se ve en su post colocado en Facebook.  Imaginar a un humorista político que no se burle e incomode a quienes están en el poder parece ser lo único que cabe en la mente de Correa y de sus los organismos inquisitoriales.

Gama TV, con su decisión, reafirma un hecho evidente: aquellos que administran los medios en manos del poder no tienen el más mínimo pudor para ponerlos al servicio de la candidatura del binomio Moreno-Glas y lo hacen con dineros públicos. En otras palabras es peculado. Un delito que no prescribe.

Réquiem por el Pedregal, otra víctima del miedo a disentir

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En su célebre recomendación anual de los sitios a los que hay que visitar cada año, el The New York Times incluye al valle del Pedregal, en las faldas del Cotopaxi. De 52 lugares a los que recomienda ir este año, el Pedregal ocupa el puesto 13 de la que probablemente es la lista de recomendaciones turísticas con mayor impacto en el mundo. Millones de personas la leen y la comparten en redes.

Pero el autor de la lista hace una advertencia: vaya antes de junio, dice, para ver el valle antes de que las torres de transmisión de electricidad se crucen a los cóndores y a la vista. Se trata, sin duda, de una advertencia que lleva implícito un mensaje de despedida. Esta maravilla va perder su magia en seis meses está diciendo Tim Neville, autor de la nota, porque el inmenso sistema de transmisión eléctrica, diseñado para sacar la energía del Coca Coda y que atravesará el valle, afectará el hábitat de los cóndores y alterará irremediablemente su extraordinario paisaje.

Lo que no cuenta el The New York Times es que tras la afectación del patrimonio paisajístico y natural de El Pedregal está el miedo a expresarse que los ecuatorianos han desarrollado durante estos diez de ejercicio de un poder que no perdona el disenso. Las enormes torres de 80 metros de alto que atravesarán el valle y que ya están siendo emplazadas en el sitio no existen únicamente por una agenda de contratación de obra pública del Gobierno, sino también por el lamentable estado de la libertad de expresión que se evidencia en un sector de la dirigencia empresarial y de la sociedad civil que prefiere el silencio a ser objeto de represalias que podrían poner en riesgos sus intereses.

El The New York Times no cuenta lo que uno de los pocos activistas que quedan dijo a 4Pelagatos: tiene que ver con cómo fracasó la campaña para evitar la construcción de las torres por  el miedo que tuvieron casi todos los afectados a contradecir las decisiones del gobierno.  En el 2015  cuando arrancaron los trabajos previos al diseño y construcción de las torres hubo una activa movilización contraria al proyecto en la que participaron varios actores vinculados con el turismo y el medio ambiente en la zona. Ese activismo se fue apagando poco a poco y ahora son contados con los dedos de la mano aquello que se animan a protestar y tratar de evitar el crimen. La extinción del activismo se produjo, dijo esta fuente a 4Pelagatos, porque muchos de los que se atrevieron a desafiar la voluntad del Gobierno y del presidente Rafael Correa evitaron poner en riesgo sus intereses después de ser advertidos de que recibirían represalias si continuaban protestando. “Eso me pasó a mi”, dijo la fuente que prefirió guardar el anonimato.

La destrucción de parte del tesoro paisajístico y ambiental del lugar es, asimismo, la evidencia de que las ONG’s que trabajan en medio ambiente en el país prefirieron mantenerse calladas en este tema para no enfadar a los funcionarios del correísmo y no poner así en riesgo los proyectos que mantienen en otras partes del país. ¿No resulta extraño que ante la envergadura del daño que se va a hacer a un entorno natural como El Pedregal no haya existido un activismo sostenido y vigoroso de las ONG’s ambientalistas? ¿A ninguna le preocupó que los cables que conectarán las torres pueda afectar la vida los pocos cóndores que quedan en el país? ¿No hubo una sola organización que haya criticado que en el informe de impacto ambiental no se haya mencionado siquiera la palabra cóndor cuando los estudios hechos hablan del peligro que este tipo de tendidos eléctricos representan para los cóndores? La resistencia civil que hubo en Dakota del Norte, en EEUU, para evitar que cruce una reserva natural un oleoducto es un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando el miedo a expresarse es menos fuerte que el convencimiento.

Uno de los pocos activistas que aún se animan a mantener la causa en contra del paso de las torres dijo que al inicio de su lucha en contra del actual trazado de las torres -porque hay otro que causaría mucho menor impacto- recibieron incluso la visita de funcionarios, como el ministro de Turismo Fernando Alvarado, y se comprometieron a interceder para que la ruta de las torres sea una distinta a la trazada para no afectar al valle. Pero el compromiso de Alvarado y otros se trocó en evasivas primero y en silencio después.

Lo mismo sucedió con un sector de los empresarios. Luego de que Diego Vivero, presidente de la Cámara de Turismo de Pichincha, Captur, apareció en los medios expresando su preocupación y formulando alternativas para un nuevo trazado, funcionarios del correísmo lo descalificaron y en poco tiempo fue abandonado por los otros gremios empresariales que prefirieron, según este testimonio, no cortar las relaciones con el gobierno bajo la tesis de trabajar, por ejemplo, en proyectos de ley que podían beneficiar al sector privado. Vivero sostenía que el costo de la variación de la ruta sería de 6 millones de dólares, que no representa ni el 1% del costo total de la obra, aunque reconocía que el tiempo de construcción aumentaría a 18 meses. Vivero quedó huérfano de apoyo de sus colegas dirigentes de otras cámaras empresariales y fue, más bien, víctima de las embestidas de ataques en la prensa oficialista y en las redes sociales.

Incluso la campaña que algunos empresarios turísticos habían comenzado a hacer en redes sociales con bastante éxito fue evaporándose, pues muchos recibieron advertencias de funcionarios, muchas veces amigos, de que era mejor no insistir en su lucha si no querían que sus licencias de operación fueran afectadas. En esta campaña se había incluido un video hecho por el músico Ricardo Perotti (otro convencido del tema) en el que se exponen los argumentos de los defensores de El Pedregal. Al final, el miedo dio paso al silencio.

La causa prácticamente murió cuando Rafael Correa apareció en una de sus sabatinas afirmando que las torres pasarían por El Pedregal. “Hacer un rodeo (del tendido eléctrico) cuesta decenas de millones de dólares. Tendrá que pasar por una parte del parque lastimosamente”, dijo Correa en el enlace del 10 de septiembre de 2016. Quienes están en contra del proyecto dicen que son precisamente estudios de la Corporación Eléctrica del Ecuador, la entidad que lleva adelante el proyecto, los que demuestran lo contrario de lo que dice Correa.  El desvío costaría 6 millones mientras, sostienen, los ingresos turísticos dejan 13 millones anuales a la zona según los datos del Captur.

Otra persona vinculada con el trabajo de los guías turísticos que operan en la zona también dijo a 4Pelagatos que cuando acudieron a las ONG’s ambientalistas que están radicadas en el Ecuador, recibieron muy poco o ningún apoyo. Les dijeron que preferían mantener un perfil bajo en el tema porque temían que el gobierno les ponga problemas en otros proyectos. “Existe una completa desarticulación de las ONG’s ambientalistas -dijo el entrevistado-. La salida de los alemanes también afectó”.

Los organismos estatales que están obligados a defender el turismo y el medio ambiente sostienen, en cambio, que el actual trazado es que menos afecta a los cóndores y al turismo y que si se hubiera optado por por el que recomendaban los ambientalistas, es decir por un costado del Pasochoa, se hubiera perjudicado sectores turística y ambientalmente más valiosos.

En este video casero se puede ver a un cóndor en la zona de El Pedregal acercarse a un potrero para alimentarse de un animal muerto. Vuela a la altura en la que estaría el tendido eléctrico

El hecho cierto es que no hubo un auténtico y libre debate sobre la decisión de atravesar El Pedregal con unas inmensas estructuras de metal que pondrán en riesgo a la población de cóndores del lugar y que, sin lugar a dudas, afectará el paisaje de la zona. Es evidente que en esa carencia de debate libre de represalias pesó mucho. Ese miedo a hablar y disentir se incubó en el país desde que el correísmo impuso una verdad única: la suya. Ese miedo es el resultado, además, de un sistema perverso donde la sociedad civil es vulnerable al poder del Estado porque no existen auténticos contrapoderes que la protejan. En el reino del miedo, el poderoso siempre gana y eso lo saben quienes intentaron oponerse al tendido eléctrico, cuya construcción avanza rápidamente.

Por eso, The New York Times hace la advertencia: si van a ir a El Pedregal háganlo antes de que estén levantadas las torres.

El Fantasma despide a los periodistas que exponen a Pérez

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Si a alguien le quedaban dudas sobre la independencia de los medios de propiedad del Fantasma Ángel González, éstas se han disipado. Dos periodistas de RTS, un canal del magnate guatemalteco-mexicano, fueron despedidos por haber hecho pública la agresión que sufrió Gloria Ordóñez por parte de Orlando Pérez, director de El Telégrafo y elocuente defensor del correísmo.

El reportero José Carlos Casañas y la coordinadora de noticias Monserrat Naranjo fueron notificados por los directivos de ese canal de que ya no trabajaban más en el ese medio. El primero por haber hecho el reportaje y la segunda por haber incluido el tema en uno de los noticieros. Es decir fueron echados por haber cumplido con su trabajo de periodistas.

Lo ocurrido con Casañas y Naranjo es una evidencia más de lo que varios defensores de la libertad de expresión han dicho  sobre comportamiento editorial de las empresas de González en todo el continente: no crear tensiones con los gobiernos para no perjudicar los negocios que se hacen en virtud de esas buenas relaciones. El relator especial de la OEA para la libertad de expresión, Edison Lanza, sostiene que  “El Fantasma” practica un periodismo oficialista, proclive a los gobiernos”. En Argentina, a inicios de año, diario Clarín publicó una columna de Alejandro Alfie sobre la despedida de un conocido periodista de la Radio Continental donde decía que “el empresario mexicano está acostumbrado a alinearse con todos los oficialismos donde tiene medios audiovisuales, en toda América Latina”.

“Yo creo que en el periodismo comprometido con los derechos humanos y pensé que era importante denunciar la agresión  a una mujer, en este caso el que sufrió Gloria -dijo Casañas a 4Pelagatos-. Respeté las normas del canal y la integridad de las personas y por eso no mencioné sus nombres”.

En un inicio no hubo ningún problema con la publicación del informe. La directora de noticias de ese canal, Mariuxi Padilla, incluso dio el visto bueno para que la nota saliera en uno de los noticieros. El problema se produjo, sostiene Casañas, cuando Gloria Ordóñez puso en su cuenta de Twitter un segmento del video. Al parecer eso hizo que el tema se propague en las redes. Posteriormente la misma Ordóñez identificó, asimismo en Twitter, al agresor y fue entonces cuando los directivos del canal decidieron sancionar a los periodistas. Casañas desconoce si hubo presión directa del gobierno o si fue una decisión propia de los directivos del canal, pero asegura sentirse profundamente dolido e indignado de lo ocurrido: “Yo hice bien mi trabajo. Apenas llevaba trabajando desde el 8 de noviembre y ya estaba haciendo enlaces en directo por mi buen desempeño”. Él fue el mejor egresado en Comunicación en la Universidad Católica de Guayaquil y se graduó con honores. Creía que se le iba a abrir un futuro promisorio como periodista en RTS, pues hasta aquel día había sido felicitado por sus jefes y todo parecía indicar que hacía muy bien su trabajo. No imaginó, claro, que sería sancionado precisamente por hacer bien su trabajo.

Este es el video que sacó RTS

Casañas había conocido a Gloria Ordóñez en las aulas de la Universidad y se había hecho amigo de ella.  Pocas horas luego de la agresión ella le contó lo sucedido y él decidió hacer la nota. No mencionó nombres porque esas son normas del canal y porque él sabía que en RTS hay una política editorial que recomienda evitar la polémica política y, sobre todo, los enfrentamientos con el gobierno. “Me pareció indignante lo que le había pasado a mi amiga.  Estaba destruida física y sicológicamente. La nota que le hice fue pocas horas luego de la agresión y ahí no puede contenerse y llora por lo ocurrido. Temblaba”.

El periodista se resiste a entender la medida adoptada por los directivos del canal. En su programación existe un segmento que se llama “Cicatrices”, donde se exponen casos de violencia de género. Por eso, Casañas no se explica por qué cuando el agresor tiene antecedentes políticos, como es el caso de Pérez, la línea editorial del canal cambia. El periodista recuerda que la Directora de Noticias le dijo que “si el caso no hubiese salido de las cuatro paredes del canal no pasaba nada pero que, lamentablemente, el tema se hizo mediático”. El martes, Casañas y Naranjo fueron comunicados del despido.

RTS es de propiedad de González; él controla al menos 10 medios en el Ecuador. Entre esos están, según los registros de la Superintendencia de Compañías revisados por diario El Universo hasta el 2015, tres canales de televisión (RTS, Red TV Ecuador y Tropical TV), once radios (Galaxia, Fabu, Alfa Stereo, Joya Stereo, Metro Stereo, Platinum, La Fabu, Tropicálida, RQP, Arpeggio y Radio Quito) y dos diarios (El Comercio y Últimas Noticias).

En febrero del 2016 varios medios digitales, entre ellos 4Pelagatos, presentaron una investigación periodística en la que se evidenciaban irregularidades en el proceso de concesión del canal Televicentro, que funciona con el contenido editorial de noticias de diario El Comercio, también de propiedad de González. La investigaciones ponía en evidencia cómo González  había conseguido esa concesión gracias a que las autoridades del gobierno le permitieron utilizar la figura de las emisiones de prueba para evitar el concurso público al que están sujetos los aspirantes a tener una concesión.

González tiene canales y estaciones de radio en todo el continente. Defensores de la libertad de expresión, como el relator de la OEA, Edison Lanza, han expresado su preocupación por la estructura monopólica de los medios del empresario. En una nota de El Universo Catalina Botero, ex relatora de la CIDH para la Libertad de Expresión, recuerda las denuncias que recibían sobre la concentración de medios de Ángel González en países como Guatemala, Nicaragua o Argentina. “La Corte, la Comisión, la Relatoría han sido muy claros: el control de medios atenta contra la democracia”.

El caso de Orlando Pérez no es solo ha encendido toda una discusión sobre el vínculo entre el tema de la violencia de género y el poder, sino también sobre el estado de los medios de comunicación y el periodismo en el Ecuador. Orlando Pérez pretende que el tema sea un asunto privado que no debe ser publicado en los medios, pero el diario que él dirige (aunque esté de vacaciones) ha utilizado sus plataformas para difundir su versión. Tan privado es para él, que acaba de demandar a la agredida.

Por otro lado, el despido de los dos periodistas de RTS desnuda la debilidad del ejercicio periodístico de los medios tradicionales en el país debido a las oscuras conexiones que existen entre el gobierno y ciertos medios de comunicación. Ángel González tiene el segundo holding de medios más grande del Ecuador, superado únicamente por el de propiedad del Estado, que lo controla el Gobierno de Correa. Sus medios procuran no enemistarse con los gobiernos de turno aunque sea en desmedro de la información y de la libertad de expresión.  Los otros medios, es decir los que no están administrados por el correísmo y los que no pertenecen a González, están debilitados y amedrentados por una Ley de Comunicación que supone la existencia de una Superintendencia de Comunicaciones que es un apéndice del Gobierno.

Juan Carlos Casañas y Monserrat Naranjo ya han sufrido en carne propia cómo funciona la lógica del negocio mediático de González y cuán expuestos están los periodistas que trabajan para él. La experiencia de ambos es, en cierta medida y de alguna forma, la experiencia del país.

En la foto tomada de la cuenta de Twitter de Gloria Ordóñez aparece ella con su amigo Juan Carlos Casañas

Un paliza y una amenaza que no inmutan al poder

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Las agresiones y amenazas a periodistas nunca merecen una reacción o un pronunciamiento de las autoridades del correísmo. Si alguna vez hubo amenazas de muerte a Crudo Ecuador o a los miembros de 4Pelagatos, ningún funcionario se pronunció. Ahora el silencio oficial se extiende al caso de Carla Maldonado: ella fue amenazada de muerte en Twitter y Alfonso Pérez Serrano fue golpeado por unas personas que lo emboscaron y salieron de un carro sin placas.

En el caso de Maldonado, periodista de El Expreso, la amenaza vino desde una cuenta de Twitter donde le dijeron que ella sería eliminada. El antecedente de esta amenaza parece ser un documento que ella publicó en su cuenta de Twitter donde se leía que una autoridad del sector de la salud obligaba a las enfermeras del hospital Carlos Andrade Marín a asistir a un acto proselitista de respaldo a las candidaturas de Lenín Moreno y Jorge Glas. Esto ocasionó una auténtica avalancha de insultos desde cuentas asociadas al llamado Troll Center. ¿Hizo algo el poder para ubicar al usuario que lanzó la amenaza? ¿Actuaron con la misma celeridad y eficiencia que con la que actúan cuando el amenazado es el Presidente o algún otro alto jerarca de la revolución ciudadana? Es evidente que no.

Alfonso Pérez Serrano, fundador y propietario de Ecuador en Vivo, dijo que fue interceptado en Quito, cerca del aeropuerto, por un vehículo sin placas de donde salieron tres personas que lo golpearon y le robaron el celular. De no haber sido porque fingió estar inconsciente, asegura Pérez, lo hubieran golpeado aún más. Logró perseguir luego al carro de los agresores y con la ayuda de un patrullero de la Policía los alcanzó. Cuando fue hasta la Unidad de Flagrancias para formular la denuncia se dio cuenta de que ocurrían “cosas raras”: no le permitieron dar siquiera su testimonio. Tuvo que salir al Hospital Metropolitano donde fue atendido en emergencias.

Este caso tiene un antecedente: la activa participación de Alfonso Pérez en la organización y realización de la marcha que en Quito en contra del proyecto de Ley de Plusvalía. En videos que puso en redes sociales, Pérez se posicionó como uno de los principales organizadores de la marcha. Medios oficiales como El Telégrafo le dedicaron notas por su participación. En redes sociales Alfonso Pérez fue objeto de ataques desde cuentas asociadas con el gobierno o sus partidarios. “¿Calumnias más que suficientes para que este muérgano periodista se pudra en a cárcel?” ponía el comunicador gobiernista Marco Pérez Torres en su cuenta de Twitter al comentar un video de Pérez Serrano en el que criticaba al proyecto de Ley de Plusvalía.

En un video que grabó desde la sala de emergencias del Hospital Metropolitano, Pérez dice que llegó a hacer la denuncia en la Unidad de Flagrancia y el fiscal de turno le dijo que debía esperar a la fiscal que entraba a la medianoche. “Tan pronto la fiscal me vio, y le explicamos el caso, ella me dijo: ¡Ah se trata del asunto que nos llamaron del Ministerio del Interior! A partir de ahí se negaron a cualquier opción de tomarme la declaración”. Más adelante agrega: “ahora, no tengo la menor duda, al comienzo no podía creerlo, no tengo la menor duda de que la peligrosa organización criminal está tratando de amedrentarme para que no continúe con lo poco que puede hacer un ciudadano como yo: usar el Facebook, el Twitter, el Whatsapp, para reclamar por aquello que está mal”.

Es indudable que los ataques a Maldonado y Pérez son producto de un entorno hostil para los periodistas críticos cultivado desde las más altas esferas del gobierno de Rafael Correa. Las dificultades de los periodistas no se limitan a la Ley de Comunicación que impuso una Superintendencia con capacidad coactiva que depende del Ejecutivo. Existe un aparato de acoso e intimidación que se repite cada sábado en los enlaces presidenciales y se extiende a las redes sociales.

La seguridad e integridad de los periodistas (como la de todos los ciudadanos) es responsabilidad de la administración de Rafael Correa. Su gobierno ha creado un entorno peligroso para su integridad. En efecto, de la versión de Alfonso Pérez se desprende que las autoridades de la Policía y del poder judicial protegieron a los agresores. Si no es así, que lo prueben.

Ver el testimonio de Alfonso Pérez

En un sistema de normalidad institucional, los agresores que fueron aprehendidos por la Policía debían haber sido interrogados. ¿Están detenidos? ¿Fue un hecho de delincuencia común o no? Lo único cierto que hay es el silencio oficial. Y el silencio, en estas circunstancias, crea más dudas y mina aún más la confianza de la sociedad en quienes administran el poder. Un sistema con pretensiones democráticas no puede operar así.

4Pelagatos hace pública su solidaridad con Alfonso Pérez y Karla Maldonado.

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