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El culebrón sobre Alecksey Mosquera pide ser llevado a Netflix

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El segundo capítulo de la serie sobre los pagos de Odebrecht a Alecksey Mosquera acaba de salir al aire y promete ser más taquillero que el primero.

En el primer capítulo, el entonces presidente Rafael Correa salió a defender a Mosquera, que se halla detenido por haber recibido un millón de dólares de Odebrecht, diciendo que su ex Ministro de Energía no recibió coimas de esa empresa brasileña para contratar la construcción del Toachi-Pilatón. Según Correa, el millón de dólares que recibió Mosquera no es coima sino honorarios porque el depósito lo recibió cuando ya no era Ministro de Estado. “Acuerdo entre privados”, dijo Correa que eso se llama. Si hubo algún delito, aseguró el ex Presidente, fue no haber declarado ese ingreso para pagar impuestos.

En el segundo capítulo, que salió al aire el miércoles 28 de junio, la historia toma un giro no menos fantástico. Ahí aparece el abogado de Mosquera diciendo que, tal como lo había dicho Correa, no hubo coimas sino honorarios, porque el pago fue por una consultoría pero que esa consultoría la hizo cuando su defendido aún era ministro. Por eso, dijo el abogado, que Mosquera no podía ser detenido ya que, cuando supuestamente cometió el ilícito, tenía fuero de Corte Nacional. Es decir, en este nuevo episodio se mantiene la estrafalaria tesis de Correa sobre los honorarios por una consultoría pero con una variante: el trabajo lo hizo Mosquera mientras era Ministro. El abogado, en todo caso, coincide con Correa en otro punto que parece ser central en la historia:  la consultoría no tenía ninguna relación con el Toachi-Pilatón, sino con otro asunto. ¿Cuál? No lo dijo.

En este segundo capítulo, de lo que promete será una larga y vibrante saga, Franklin Arévalo (así se llama el abogado de Mosquera) aparece sosteniendo que no existe conflicto legal en el hecho de que su defendido haya hecho la asesoría mientras era Ministro. Cuando la periodista Marieta Campaña, de diario Expreso, le dice que un Ministro en funciones no puede firmar un contrato particular con una empresa que tiene contratos con el Estado, el abogado de Mosquera le respondió, sin ruborizarse, que no hay conflicto jurídico porque su defendido no hacía la consultoría en horas de trabajo sino cuando estaba en tiempo libre. Como si un ministro únicamente es ministro mientras está en su oficina y en horas de trabajo. Después puede hacer chauchas.

En otras palabras, quienes siguen esta serie deberán imaginar a Alecksey Mosquera trabajando en una asesoría para Odebrecht muy temprano por la mañana, antes del salir al Ministerio, o en las noches luego de que ya ha salido de su despacho. Quizá en pijama y con un vasito de leche en su mesa de trabajo.

Entre el primero y segundo capítulo de esta historia hay una cosa en común: en ambos, los protagonistas defienden a Mosquera. En el primero fue Rafael Correa; en el segundo Arévalo. Ambos coinciden en cosas muy importantes pero sobre todo en que la consultoría hecha a Odebrecht no estaba relacionado con el Toachi-Pilatón. Pero ninguno precisa en qué consistió la supuesta asesoría por la cual recibió un millón de dólares.

La diferencia, entre lo que dicen estos dos defensores de Mosquera, está en que mientras Correa dijo que su ex Ministro hizo la asesoría y recibió el pago cuando ya había dejado el cargo, Arévalo sostiene que aquello ocurrió cuando aún lo era. Uno de los dos miente. O los dos.

Es evidente que existe, a pesar de las diferencias, una línea argumental común entre los dos episodios. En ambos se trata de negar cualquier relación del pago del millón de dólares con el Toachi Pilatón. Quien haya seguido con atención esta historia recordará la pasión y énfasis que puso Correa en el primer capítulo cuando  ordenó a la Fiscalía de entonces, operada por Galo Chiriboga, que cambie una primera versión en la que se decía que la detención de Mosquera estaba relacionada con el tema Odebrecht. También se recordará que la Fiscalía, obedientemente, retiró un boletín de su página web para darle gusto a Correa.

Es evidente, entonces, que en el tema de Mosquera existe una estrategia concertada para tratar de aislar el pago del millón de dólares de Odebrecht con la construcción de la hidroeléctrica. En ese esfuerzo coinciden Correa y el abogado de Mosquera que evidentemente buscan que Mosquera sea acusado de una falta de carácter administrativo, además impresentable éticamente, y no por corrupción. Hacer consultorías a título personal a empresas que son contratistas con el Estado puede ser una falta administrativa mucho menos grave que el delito de recibir dinero a cambio de favores, como parece ser el caso de Mosquera.

La historia de Alecksey Mosquera parece confirmar lo que toda buena serie de televisión comprueba: que no hay crimen perfecto y que la salvación de los acusados depende de las coartadas que inventen. Aquí está claro que la coartada será negar que ese millón de dólares pagados, sin duda por Odebrecht, tengan relación con los trabajos en Toachi-Pilatón. Cualquiera que sea el destino de esta coartada queda claro que la historia reúne ya los méritos que podrían llevarla a la pantallas. Quizá de Netflix; ¿por qué no?

Si Jorge Glas no existiera habría que inventarlo

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La gira promocional de Jorge Glas por la Asamblea fue un acto de pirotecnia política que no aportó en absolutamente nada a lo que, en los papeles, tenía que ser su cometido: esclarecer las responsabilidad que el Vicepresidente tuvo en los actos de corrupción vinculados a la constructora brasileña Odebrecht.

Si alguna funcionalidad tuvo la presencia de Glas en la Asamblea, en cambio, fue para que ahí, frente a unas barras militantes y eufóricas, el personaje de marras lanzara un relato alucinado según el cual los ecuatorianos, en lugar de criticarlo, deberían agradecerle profundamente por haber llegado a sus vidas. Si se hace sumas y restas luego de las cuatro horas que duró la gira promocional, la conclusión es que el Ecuador casi no existiría si no fuera porque él llegó para salvarlo. Sin él, el Ecuador sería un país sumido en el atraso medieval, que sobrevive en las tinieblas más profundas y vive en medio de una ignorancia cavernaria.

La visita de Glas, disfrazada bajo el eufemismo parlamentario de Comisión General, tuvo dos partes. Una, muy extensa, cansina y terriblemente cínica, en la que el Vicepresidente habló sobre su responsabilidad política. O más bien sobre lo que él dice que es responsabilidad política.  Y otra en la que invirtió muy poco tiempo para despachar con displicencia y en tono de trámite burocrático las preguntas que le hicieron los asambleístas.

En el primer segmento de su intervención, que duró prácticamente tres horas, Glas habló de todo lo que él, se supone, aportó para el desarrollo del país. Esa ha sido, según Glas, su responsabilidad política y no la que sus opositores quieren asociar con los trabajos de Odebrecht en el país hechos bajo su administración. Su versión fue ésta: si alguna vez fue Ministro de Telecomunicaciones, su responsabilidad política fue la de generar más interconexión eléctrica; si fue encargado de las áreas estratégicas, su responsabilidad política era procurar que se genere más energía eléctrica, y, que se explote más petróleo.  Y claro, su responsabilidad política, vista bajo esa lógica es impecable e irreprochable.

Hubo momentos en los que Glas  se refería a un país que no existiría si no hubiera sido por él, por su sacrificio, su patriotismo, su honradez y su incansable trabajo. Él trajo la energía eléctrica, que antes de que se hiciera cargo de su generación, simplemente no existía en el Ecuador.  Ni qué decir de las carreteras: solo con su llegada los ecuatorianos descubrieron qué es el asfalto y si en la Costa en cada invierno moría gente ahogada por las inundaciones, hoy se mantienen con vida gracias a las obras que él concibió. Si no fuera por su visión y trabajo, el teléfono sería un objeto de lujo al que únicamente los gamonales que chupaban del Estado partidocrático podían acceder y el internet sería una intelequia si no fuera porque él lideró la modernización del Ecuador. “No había nada, ni carreteras, ni maestros, ni hidroeléctricas, no había nada”, dijo exaltado.

Si Glas no existiera, los ecuatorianos deberían inventarlo para salvar al país de la barbarie. Eso es lo que podría haber concluido un extraterrestre si hubiera estado presente en la Asamblea. Además, claro, porque a ese dechado de virtudes del personaje se suman otros: Glas es un hombre de excelentes sentimientos, el mejor papá, el mejor esposo y, claro, el mejor hijo. “Mi mamá me rogó de rodillas que no sea candidato, pero más pudo el pedido de Lenín, más pudo el pedido del pueblo. Ella me dijo: hijo no te preocupes, todo el mundo le tira piedras al árbol que da frutos pero el árbol sigue de pie”, contó.  “No voy a permitir que nadie achique el tamaño de mis sueños, porque son los sueños de un pueblo”.

¿Y la corrupción? La corrupción es, según el relato alucinado de Glas, algo que existía antes de la llegada de su gobierno. Los poquísimos casos que han saltado, desde entonces, fueron denunciados, obviamente, por él.  ¿Caminosca? Yo la denuncié. ¿Sobreprecios en la Refinería de Esmeraldas? Yo los denuncié. ¿Acueducto en la Refinería del Pacífico? Si yo no lo hubiera denunciado, nadie sabría de qué se trata. Si hubo una asambleísta que alguna vez pidió coimas en su nombre, él se encargó de denunciarla y si un ex asesor suyo decía que cobraba coimas en su nombre, en el proceso de concesión de frecuencias, él lo entregó a la justicia. 

Glas se presentó como una suerte de súper héroe al que todos los ecuatorianos le deben un enorme agradecimiento y que ha sacrificado todo por ellos. ¿Y los que lo critican y lo señalan por corrupto? Esos son desestabilizadores de la oposición pagados por la CIA y el imperio que ahora están dedicados a dar un golpe de Estado blando. La idea, tras estas denunciases -y lo dijo textualmente- “tumbar a Glas y luego a Lenín y más tarde a Rafael”. “Mientras estaban difamando -dijo- yo estaba luchando contra la corrupción”. Pero él no va a permitir que se desestabilice a la revolución ciudadana. No. Si Dilma Rousseff cayó fue porque ahí, en Brasil, le endilgaron injustamente responsabilidades políticas que no tenía, como presidir Petrobras. Acá los perversos opositores le quieren endilgar a él por haber sido encargado, por el presidente Rafael Correa mediante un decreto ejecutivo, de todas las áreas estratégicas donde, oh coincidencia, han saltado casi todos los grandes casos de corrupción. La oposición es malvada, por supuesto.

Luego vinieron las preguntas de los diputados que, al decir de María José Carrión, presidenta de la Comisión de Fiscalización, fueron una concesión porque en una Comisión General no se estila hacer preguntas. Graciosa concesión con la que se pretendía vender la idea de que la Asamblea estaba cumpliendo su obligación de pedir cuentas a un alto funcionario. Contestar las preguntas fue un trámite que le tomó muy poco tiempo, seguramente porque en la metodología adoptada para el espectáculo la idea era otra: que Glas hiciera su espectáculo político, al estilo de una gran sabatina. ¿Para qué más? Por eso, si la primera parte de la visita de Glas a la Asamblea tomó algo más de tres horas, sus respuestas duraron, con suerte, 20 a 30 minutos.

Glas, el súper héroe que ha sacado de la oscuridad al país, cerró su presentación contestando al apuro las preguntas.  A duras penas conoce a su tío Ramiro Rivera, apresado por haber recibido 13 millones de Odebrecht. Si sacó “a patadas” a Marcello Odebrecht de su oficina no fue porque le ofreció dinero sino porque  el brasileño quería afectar la soberanía del país. No tengo testaferros dijo y, casi al final, insistió por enésima vez en que, si no fuera por él, en el Ecuador prácticamente no habría nada. Si no existiera ese súper héroe llamado Glas, el país tendría que inventarlo.

En las afueras de la Asamblea se instaló una tarima para que Glas saludara a sus partidarios. Fue todo un acto político.

El Fiscal calza en el guión correísta sobre Odebrecht

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Si durante los últimos días alguien dejó de pensar, aunque sea por unos segundos, en el fiasco institucional que es el Estado ecuatoriano, el fiscal Carlos Baca Mancheno se encargó de recordárselo hoy jueves 16 de junio. Esto ocurrió en un salón de la Asamblea, donde se presentó para comparecer ante la Comisión de Fiscalización e informar sobre las investigaciones que la Fiscalía adelanta en el caso Odebrecht. Durante algo más de tres horas, Baca Mancheno dejó en evidencia que cuando la institucionalidad elige como Fiscal a alguien que es militante del partido en el poder y que es un declarado cachiporra del caudillo que lo puso en ese cargo, es porque esa institucionalidad está pervertida.

El Fiscal no aportó absolutamente nada para solventar las dudas que rodean la investigación sobre Odebrecht. Su comparecencia pareció, más bien, parte de la estrategia  que el partido y el caudillo que lo nombraron diseñaron para evitar ser salpicados por el escabroso escándalo.

Básicamente, Baca justificó todas las sospechas que existen alrededor de la actuación de la Fiscalía en la investigación del caso Odebrecht.  El funcionario no quiso dar los detalles que algunos asambleístas le solicitaron amparándose, como se temía, en que no puede poner en riesgo la investigación. Su estrategia giró alrededor de estas cinco coartadas:

1.- Las razones del silencio

Según Baca Mancheno, las investigaciones deben hacerse en gran sigilo y absoluta confidencialidad. Qué noticia! Por eso, dijo, no ha habido noticias extraordinarias ni grandes operativos judiciales. Esto se debe, dijo, a que la Fiscalía actúa según el marco de cooperación que mantiene con la Justicia brasileña y porque hace las cosas de forma responsable y no pensando en el espectáculo. “La información que ha recibido la Fiscalía tiene que ser verificada y sometida a procedimientos internacionales”. Para explicar el riesgo que sconlleva que los implicados huyan, utilizó una metáfora: la de las 10 palomas en un cordel. Cuando se dispara a una, las otras nueve se escapan volando. Una metáfora vacua que no le alcanza para explicar lo ocurrido en otros países. ¿Por qué en el Perú hay dos ex presidentes procesados y en República Dominicana hay muchos enjuiciados incluso antes de que terminara el sigilo legal del 1 de junio impuesto por la Justicia brasileña? Baca, con este razonamiento, se alineó con la muletilla que Alianza País ha usado para justificar que, en los 10 años de correísmo, la Asamblea no fiscalizó un sol acto polémico del correísmo: no hay que hacer show. Baca, para decir lo mismo, usó el eufemismo de no hacer “actividades estrafalarias”.

2.- El portal de legalidad

A Baca Mancheno le gusta el concepto de “portal de legalidad”. Habló varias veces de él para explicar su tesis de que toda la corrupción articulada por la empresa brasileña se hizo en el marco de una aparente legalidad que hacía imposible que se detecten las irregularidades. “Ante los ojos de la sociedad y los funcionarios de control todo era legal. Todo parecía legal. Los funcionarios públicos que ejercían la función de control no podían darse cuenta de lo que ocurría bajo esa epidermis”, dijo el Fiscal en lo que más pareció una defensa de aquellos que, durante años, jamás se percataron de que Odebrecht estaba corrompiendo a funcionarios públicos. Para Baca “la clave de este proceso está en que en tras una apariencia de legalidad se ocultaba una red que manipulaba contratos, escondía sobornos de empresas privadas y ocultaba todo a los órganos de control”.

Curiosa esta tesis: un Fiscal que asegura que el crimen que investiga no podía ser detectado porque parecía legal, más parece deseoso de justificar a quienes fueron incapaces de advertir la irregularidad, que de querer cumplir con su obligación de investigarla. Bajo esta lógica puede resultar muy cómodo para alguien, como el vicepresidente Jorge Glas o algún ex Ministro que negoció con la constructora brasileña, decir que no podían ver que algo irregular se estaba cocinando tras la firma de esos contratos.

3.- El delator es el héroe

Carlos Baca Mancheno durante su intervención también trató de posicionar la idea de que en el caso de Odebrecht nada se hubiera sabido si no hubiera habido un delator: los ejecutivos de la constructora brasileña. “¿Este portal de legalidad cuándo se rompe?” se preguntó Baca e inmediatamente se contestó: “se rompe el momento de la delación”. Solo cuando una de las partes habla se puede descubrir el delito: esa es la lógica del Fiscal. Baca no parece saber (o pretende no saber) que Odebrecht decidió confesar sus delitos cuando vio que la Justicia brasileña había descubierto la pista de su sistema corruptor. De no haber sido porque en el Brasil hubo una administración de Justicia independiente que decidió investigar el caso Lava Jato, Odebrecht jamás hubiera decidido contarlo todo. Y si lo hizo fue para negociar condenas más benignas.

En el relato de Baca Mancheno no se menciona, tampoco, que la Comisión Cívica Anticorrupción denunció el sobreprecio que cobró Odebrecht en la presa Manduriacu, sin que hubiera delación de esa empresa. Tampoco dijo que, sin delación alguna, Fernando Villavicencio y Martha Roldós publicaron pruebas de la corrupción de Odebrecht en la construcción de un acueducto en la Refinería del Pacífico.

4.- El delator no es confiable

En el esquema del Fiscal el delator es el héroe capaz de descubrir lo que nadie más hubiera podido hacer. Pero hay un detalle: ese delator tiene la capacidad de añadir, quitar o modificar la verdad para afectar o beneficiar a alguien. “El delator puede decir cualquier cosa y el Fiscal no puede tragarse esa rueda de molino”: en este punto, Baca parece adherir totalmente a la tesis que el mentor de su ascenso a la Fiscalía, Rafael Correa, reiteró cuando era Presidente. Esa es la misma tesis que el vicepresidente Jorge Glas lanzó en la entrevista con Diego Oquendo cuando dijo haber evitado que Odebrecht cobrara 400 millones más. Según Correa y Glas, Odebrecht tiene razones de sobra para vengarse y por eso no sería raro que los involucre en la trama de corrupción. Con un fiscal que articula este razonamiento sobre los motivos que tiene un delator, no sería de extrañar que los acusados en este caso, si llega a haber, afirmen ser víctimas inocentes de una retaliación.

5.- Los paraísos fiscales son todo

Si hay corrupción, dijo el Fiscal, es porque existen paraísos fiscales que facilitan el flujo ilegal de capitales. Navegando entre un lirismo chato y un mar de obviedades, definió un paraiso fiscal como  “el portal de blanqueo” y exculpó a Galo Chiriboga: con esos sistemas -dijo- es imposible que una autoridad detecte movimientos ilegales de dinero. “Es inaudito, dijo, que el 3% del Producto Interno Bruto del Ecuador se haya fugado a paraísos fiscales”. Después, como cualquier militante de Alianza País, destacó que en las últimas elecciones se aprobó una  pregunta para que los funcionarios públicos no puedan tener inversiones en paraísos fiscales. En este punto hizo pensar a Rafael Correa cuando en alguna de sus sabatinas llegó a decir que la corrupción se explica por el estímulo que significa que existan sistemas donde se puede mantener capitales sin pagar impuestos. Alineado es alineado.

En conclusión, Baca Mancheno nada nuevo dijo sobre Odebrech. Lo único destacable lo concierne: respondiendo a un asambleísta de oposición que le preguntó si es cierto que el contralor Carlos Pólit presentó una acusación penal en su contra, dijo que no. Y agregó que Pólit tendrá que documentar esa declaración si no quiere que él lo demande por injuria.

Si se hace un desglose de toda la presentación de Baca Mancheno, al final lo que se obtiene es un excelente guión, para que los acusados que podrían haber por este caso, lo usen en su defensa. Lo que ocurrió hoy en la Asamblea fue un show que, consensuado o no, calza al milímetro con la estrategia de Alianza País frente al tema de Odebrecht.

Foto Teleamazonas

Celi y Pólit: compadres y rivales por obra del oportunismo

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El enfrentamiento entre Carlos Pólit y Pablo Celi, para mantener el control de la Contraloría General del Estado, es la pugna entre dos personas que caminaron de la mano durante muchos años y que de pronto, ante la crisis política desatada por el escándalo Odebrecht, se colocaron en veredas opuestas para salir lo mejor parados posible.

Esto no debe sorprender a nadie: Pólit y Celi tienen gran experiencia en colocarse en el sitio y en el momento adecuados para salir bien posicionados y con un tajo de poder bajo el brazo.  Esta vez, sin embargo, solo uno de ellos saldrá victorioso y será a costa del otro.

Por el momento parecería que Celi está ganando la partida.  Alentado y apoyado por el gobierno de Lenín Moreno, ya asumió que él es el legítimo reemplazo de Pólit, al menos hasta que éste regrese de Miami o la Asamblea lo destituya. Una victoria que, sin embargo, podría resultar pírrica, pues la legitimidad legal de ese acto no ha sido refrendada por ninguna autoridad competente. Por lo pronto, Celi ya ocupa el sillón de Pólit.

Contraloría: la madre de todas las batallas

Si bien ambos tienen un extenso palmarés de acomodos y victorias, la historia de Carlos Pólit en la política es menos extensa en el tiempo que la de Celi, aunque mucho más importante ya que ha ocupado cargos de primera línea. Celi, en cambio, empezó a picar de la política mucho antes que Pólit pero siempre lo hizo desde cargos de menor relevancia. Se inició muy joven en grupos como el Frente Amplio de Izquierda y luego en Liberación Nacional, de Alfredo Castillo Bujase. Como Liberación Nacional fue parte del gobierno de Abdalá Bucaram, Celi pudo ser subsecretario de la entonces ministra de Educación, Sandra Correa. Antes, Celi había sido asesor de Fabián Alarcón, en uno de sus períodos como presidente del Congreso.

Siempre atento a cualquier oportunidad de estar cerca del poder, Celi se convirtió más adelante en uno de los asesores de cabecera del presidente Lucio Gutiérrez. Sus pergaminos de académico de izquierda y de buen intérprete de la realidad política lo llevaron a ese cargo. Su tarea era buscar cómo redactar discursos políticos, con pegada popular, para el Presidente. Durante ese gobierno se conoció con Carlos Pólit que, electo Contralor por la Asamblea de Montecristi, lo llevó a trabajar con él en la Contraloría. Ahí trabajó como Subcontralor Administrativo. Poco tiempo más tarde, el gobierno de Rafael Correa lo envió como delegado del Ecuador ante el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED) de Unasur, con sede en Buenos Aires. Mucho se comentó en los corrillos del poder sobre este nombramiento y hubo más que uno que dijo que era un reconocimiento a su ayuda en temas espinosos para el gobierno en la Contraloría. Al cabo de algunos años, volvió al Ecuador y se incorporó nuevamente a la Contraloría con su viejo y buen amigo Carlos Pólit.

Carlos Pólit, por su lado, arrancó seriamente en la política de la mano de Lucio Gutiérrez como gobernador del Guayas, ministro de Bienestar Social y secretario general de la Presidencia. Cuando Gutiérez llegó a la Presidencia, Pólit ya era muy conocido entre ciertos círculos empresariales de Guayaquil por haber sido experto en trámites y gestiones en las Aduanas.

Liquidado el gobierno de Lucio Gutiérrez, vino el paso de Pólit por el correato. Cuando Alianza País y el gobierno de Rafael Correa necesitaban aprobar la consulta en el Congreso para llamar a una Asamblea Constituyente, fueron necesarios los votos de la bancada gutierrista. Las condiciones del gutierrismo fueron sencillas: si quieren nuestros votos para aprobar la consulta para la Asamblea entonces nombren a Pólit como Contralor para que cuide nuestras espaldas. Dicho y hecho. Con los votos de la bancada de Gutiérrez se aprobó la consulta y, cuando estuvo instalada la Asamblea, Pólit fue elegido como contralor. Así fue como permaneció en ese cargo durante los diez años del correísmo, pues gracias a su buena relación con Correa fue reelecto una vez en el 2012.  Pero fue tan buena su relación con Correa, o Polit sabía tanto de tantos, que cuando ya expiraba su gobierno,  fue reelegido en febrero del 2017 por el Consejo de Participación Ciudadana. Es decir, Pólit iba a ser contralor durante 15 años en total.

Pocos días antes de que el Concejo de Participación le extendiera la calificación de 100 sobre 100 para que sea nuevamente Contralor, Pólit y Celi enfrentaron juntos, por primera vez, un golpe a su imagen y prestigio. El 9 de febrero el prófugo Carlos Pareja Yannuzzelli lanzó desde Miami uno de sus ya célebres videos, conocidos como CapayaLeaks, en el que acusaba a ambos de recibir coimas por su trabajo en la Contraloría. A pesar de ésta denuncia, que nunca fue investigada, Pólit fue reelegido y el día de su posesión se lo vio feliz y luminoso entrando a la Contraloría junto a su compañero y amigo Pablo Celi.

¿Qué paso para que la amistad y camaradería de Carlos Pólit y Pablo Celi terminaran tan abruptamente? Fuentes de confianza sostienen que todo se rompió el viernes 2 de junio cuando se produjeron los allanamientos de algunas propiedades de Carlos Pólit, como parte de las investigaciones por el caso Odebrecht. Ese día, supo 4Pelagatos, Pólit perdió confianza en Celi y lo destituyó por temor a que tome control de documentos e información del organismo. Pólit sostiene en una declaración juramentada en el consulado de Miami, en cambio, que la destitución fue del 25 de mayo cuando aún estaba en el Ecuador. Sin embargo, las acciones de personal que Pólit asegura haber firmado para cesar a Celi y nombrar a Sabett Chamoun Villacrés, como su subrogante, no han sido vistas hasta ahora.

Celi, en cambio, ese viernes 2 de junio se percató de que le había llegado la hora para alcanzar una nueva y mejor posición. Luego del incidente que fue grabado en el ya famoso video que circuló en redes, Celi fue hasta Carondelet para buscar apoyo y protección del gobierno. Era la oportunidad perfecta para ser Contralor, al menos hasta que se nombre a uno si es que llega a censurarse a Pólit. Ahí, Celi se ganó la confianza del equipo de Lenín Moreno, que ahora ve en él la posibilidad certera de tener más de poder dentro de la pugna que existe con otros sectores del correísmo por el tema de Odebrecht.

Esta vez parece que Pablo Celi lleva las de ganar. Por lo pronto ha logrado apoyo del Gobierno y ha asumido, según él, el cargo de Contralor encargado. La situación no es clara, sin embargo, pues el Ejecutivo no tiene las facultades para sostener a un contralor. Pero todo esto ocurre en un país donde estos vacíos institucionales son parte del paisaje y son asumidos como cosas perfectamente normales. Y claro, en circunstancias y países como éste, personajes como Celi y Pólit siempre pueden encontrar su cuarto de hora de fama.  Es, en definitiva, la buena y la mala suerte de los oportunistas la que está en juego.

Contraloría: la madre de todas las batallas

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La Contraloría General del Estado parece que se ha convertido en la piedra filosofal de la supervivencia política en el Ecuador. Aquel que se quede con ella tendrá vida eterna y el que la pierda morirá tragado por los escándalos y sus rivales. Esto explica que durante todo el miércoles 7 de junio se haya producido una brutal pugna por el control de esa institución, cuyo último capítulo fue la llegada hasta ese organismo de un equipo de la Fiscalía, sin que se sepa exactamente para qué.

Esta lucha por el control de la Contraloría saltó a la luz a propósito de un video, que circula en redes sociales, en el que se ve a Pablo Celi, subcontralor por varios años, resistiéndose a firmar una acción de personal, supuestamente firmada por el contralor Carlos Pólit quien se halla en los EEUU, para destituirlo del cargo. En el video se ve a Celi, indignado y hasta cierto punto violento, negándose a firmar su cesación del cargo.

El video, grabado el viernes 2 de junio, se convirtió por algunas horas en todo un hit en redes sociales. Solo cuando habían pasado unas horas desde su aparición empezaron a conocerse algunas piezas que permitieron vislumbrar, mal que bien, la historia que hay detrás. Se supo, por ejemplo, que el contralor Carlos Pólit había llegado ese miércoles 7 hasta donde el cónsul del Ecuador en Miami para hacer una declaración juramentada. En ese documento, que también circuló en redes, el contralor asegura que la cancelación de Celi la dejó firmada el 25 de mayo del 2017, poco antes de haber firmado, asimismo, la designación de Sabett Chamoun Villacrés como nueva subcontralora, a cargo de la Contraloría mientras él esté en Miami.

Según la declaración juramentada hecha ante el consulado en Miami, Pólit habría destituido a Celi y nombrado a Chamoun un día antes de su salida del país; el 26 de mayo. Pólit dice en ese juramento que él dispuso que la cesación de Celi y el nombramiento de Chaumon entrenen en vigencia el 2 de junio, día en que se hizo el video de Celi.

Más entrada la tarde, fotografías enviadas desde el interior de la Contraloría mostraban a Chamoun sentada en el despacho del Contralor. Un audio que circuló en Whastsapp también aseguraba que ella había asumido el cargo legalmente y que Celi se aferraba al mismo. Tanto la fotografía como el audio eran claras señales de que había un movimiento de ciertos grupos en ell interior del organismo de control para legitimar la voluntad de Pólit y evitar que Celi se quede como contralor encargado. Celi, por su lado, dio declaraciones a diario Expreso y dijo que se mantenía frente a la Contraloría tras este episodio. Igualmente acusó en la Fiscalía a los funcionarios que aparecen en la grabación “por secuestro” pues, según dijo, lo querían “obligar a renunciar”.

Cerca de las 16:00, un fiscal, Juan Carlos Zúñiga, llegó a la Contraloría e informó que el operativo obedecía a que en allí ocurrió un delito flagrante, sin especificar de qué se trataba ni qué personas involucraba. Pasadas las 18:00, de este miércoles 7, todo parecía aclararse: Celi estaba siendo apoyado por el gobierno de Lenín Moreno mientras que Chamoun era apoyada por Pólit desde Miami. La periodista Maria Grazzia Acosta de Teleamazonas puso en su cuenta de Twitter que la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, había dicho que “hay un Contralor Subrogante al que no se puede desconocer y es Celi”. De hecho, se supo que Celi luego del altercado que fue grabado, en el ya célebre video, se trasladó hasta la Presidencia de la República donde recibió el apoyo del gobierno. La visita de Celi a Carondelet fue incluso registrada por un canal de televisión. ¿Qué otros sectores apoyan a Pólit y Chamoun? No se sabe aún a ciencia cierta.

Al final de la tarde, además, se oficializó la decisión de la mayoría gobiernista de llamar a juicio político al contralor Carlos Pólit. En otras palabras, cualquier posible influencia de Pólit en la Contraloría o cualquier intento suyo por imponer su voluntad en ese organismo terminará tan pronto como la Asamblea lo destituya.

La declaración juramentada de Pólit en Miami, así como el video, abrieron en todo caso interrogantes pero, a la vez, muchas pistas para entender lo que realmente estaba ocurriendo. Es evidente que el contralor Pólit no quiere que Celi se quede al frente de la Contraloría y prefiere para eso a alguien de su confianza, como Sabett Chamoun. Si lo que asegura Pólit en su declaración juramentada es verdad, quiere decir que cuando salió del país ya necesitaba que alguien de su estricta confianza quede al frente de la institución y por eso destituyó a Celi y nombró a Chamoun.

Pero hay más interrogantes que certezas. ¿Cuándo firmó sus acciones de personal Pólit sabía que pocos días más tarde explotaría el escándalo por Odebrecht en el que él está involucrado y por el que sus casas fueron allanadas? ¿Si Pólit destituyó a Celi y nombró a Chamoun el 25 de mayo con una disposición para que esas acciones de personal entren en vigencia el 2 de junio quiere decir que el país no tuvo Contralor desde el 25 de mayo hasta el 2 de junio? ¿Celi se hizo cargo de la Contraloría ilegalmente durante 7 días? ¿Y si el Contralor no ha sido destituido, puede Celi (destituido a su vez por él) principalizarse?

Lo único evidente, hasta ahora, es que desde el viernes 2 de junio se desencadenó una intensa lucha por consolidar el manejo de la Contraloría. No es difícil imaginar las razones: en un país donde se ha producido una grave crisis política por el estallido de varios escándalos de corrupción, principalmente el relacionado con las coimas de Odebrecht, la información que reposa en ese organismo es vital. Casi como un kit de supervivencia para una crisis de credibilidad y legitimidad.

Momentos en que un equipo de la Fiscalía llegó a la Contraloría

En medio de todo el jaleo del miércoles 7, corrió también la versión de que la decisión de Pólit se había producido porque Celi no había querido firmar un informe con responsabilidad penal en contra del fiscal Carlos Baca Mancheno. Ese informe estaría relacionado por su trabajo al frente de la comisión que investigó, por encargo del ex presidente Rafael Correa, la sublevación policial del 30 de septiembre del 2010. Pólit había dicho poco después de que se allanaron sus casas en el Ecuador que Carlos Baca Mancheno había ordenado esas acciones como una represalia por ese informe. Lo cierto es que hasta ahora ese informe que Pólit menciona no ha circulado públicamente.

Hay que recordar también que sobre Pólit y Celi ya recaían denuncias que nunca fueron investigadas. En uno de los capítulos de los llamados Capayaleaks, Carlos Pareja Yannuzzelli, prófugo de la justicia por el caso de la refinería de Esmeraldas, dijo que Carlos Pólit había recibido maletines con dinero en efectivo en su suit del Swisshotel. Además aseguró que Celi cobraba por cada informe positivo que redactaba para contratistas como Odebrecht. La denuncia de Pareja nunca fue investigada por las autoridades pero ayer fue recordada por muchos usuarios de redes sociales.

La lucha por el control de la Contraloría parece ser, en todo caso, el resultado de la desesperación que dos o más grupos tienen por tener bajo su control la información que hay en ese organismo. Una información que a todas luces es clave para la supervivencia de unos y el descenso a los infiernos de otros.

José Serrano y su bancada se hacen los pendejos con Glas

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José Serrano y la bancada de Alianza País dejaron en claro que están dispuestos a poner su mirada en cualquier lado menos en el sitio donde se origina el mal olor. 

En una rueda de prensa, que se dio a la inusual hora de las 7:30 de la mañana del lunes 5 de junio, el Presidente de la Asamblea y sus huestes de Alianza País hablaron mucho sobre la necesidad de investigar al escándalo Odebrecht y de enjuiciar a un Contralor que ya se radicó en Miami, pero no pronunciaron una sola palabra sobre lo que más tenían que hablar:  el vicepresidente Jorge Glas.  Ni siquiera en el comunicado, de cinco puntos, que distribuyeron luego de la rueda de prensa hay una sola mención al tema del Vicepresidente que, a la luz de las últimas acciones de la Fiscalía, le debe al país una explicación sobre su posible vinculación con la trama de corrupción en el caso Odebrecht. 

En el comunicado de Serrano y Alianza País se dice que la Asamblea llamará a juicio al contralor Carlos Pólit y que se convocará al Fiscal para que informe sobre el desarrollo de las investigaciones en el caso Odebrecht. También que se enviará a una comisión parlamentaria para que viaje a EEUU y Brasil a recabar información y que se pedirá la expulsión del país de la empresa Odebrecht, sus directivos y sus representantes. ¿Y de Glas qué? Ni pío, como tampoco hubo una sola mención al Consejo de Participación y Control Ciudadano, que fue el organismo el que eligió a Pólit como Contralor con la más alta calificación posible y que no ha hecho, durante todos los años desde que fue creado, un solo intento for fiscalizar a pesar de que su obligación constitucional es precisamente la de investigar los casos de corrupción.

Lo ocurrido con Serrano y la bancada de gobierno evidencia que en Alianza País están dispuestos a mirar a cualquier lado pero no donde está el bulto con el muerto. Al menos no por ahora. Porque no mencionar siquiera la posibilidad de pedir a Glas que vaya a la Asamblea a dar una explicación por su posible relación con el tema Odebrecht o en su defecto de llamarlo a un juicio político resulta insólito, por todo la evidencia que hay sobre su relación con las investigaciones.

En la providencia de la Fiscalía, con la que se inició el proceso de allanamientos y detenciones relacionado con Odebrecht, se dice que a Ricardo Rivera Arauz fue arrestado por haber cobrado coimas, valiéndose del hecho de ser pariente de un alto funcionario del Estado, por un monto de 13 millones a la constructora brasileña a cambio de haber gestionado contratos a su favor. ¿Quien podría pensar que Odebrecht iba a dar esa suma de dinero a cualquier hijo de vecina por hacerse pasar por pariente de un palo grueso del Gobierno?  Es más que evidente que cuando la Fiscalía habla del pariente de Rivera se está refiriendo a Jorge Glas, pues es conocida, documentada y de vieja data la relación entre estos dos personajes. 

Jorge Glas ha enviado a Rivera como representante suyo a misiones oficiales a China y ha tenido relaciones profesionales y societarias desde hace muchos años con él. Para muchos es conocido que Glas, además, comenzó trabajando para su tío. Rivera, en cualquier caso, no es un pariente cualquiera y no iniciar una acción en la Asamblea para exigir explicaciones o investigar a Glas es lo que en popularmente se llama hacerse el pendejo.

El tío de Jorge Glas es un ‘Special one’

En la providencia con la que la Fiscalía inició las detenciones se involucra a Ricardo Rivera afirmando que fue intermediario. Aquello implica que Rivera debe haber estado en el medio de Odebrecht y otra persona que, por lo que se dice ahí, es un pariente suyo que trabaja como alto funcionario del Gobierno. ¿Qué más se necesita para que la Asamblea ponga su mirada en Glas?

El político César Montúfar, incluso, fue hasta la Fiscalía para pedir que se procese a Glas tomando en cuenta que hay suficientes motivos para vincularlo al caso y para evitar lo que ha ocurrido con otros funcionarios implicados en casos de corrupción que han salido del país impunemente. “Si hay un nombre, si hay una persona, si hay un personaje, un funcionario del Gobierno que estuvo a cargo casi de la mayoría de contratos que Odebrecht firmó con el Estado ecuatoriano, ese nombre, esa persona es el vicepresidente de la República en su calidad de ministro coordinador de los Sectores Estratégicos y en su calidad de vicepresidente encargado de los sectores estratégicos…”, dijo Montúfar.

También pesa sobre la relación entre Rivera y Glas la sospecha de lavado de activos que denunció el ex candidato a la Vicepresidencia Andrés Páez en una carta dirigida en el 2015 a Rafael Correa. Páez pedía a Correa que  investigue “presuntas y sospechosas transacciones por más de 22 millones de dólares que habrían recibido a su favor José Alvear y Ricardo Rivera”, y que aseguraba estarían vinculados con Glas. Según los documentos que presentó Páez, se habrían hecho 27 transferencias a favor de Rivera, 13 de las cuales se hicieron desde la filial panameña de The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (HBSC) por 17’435.000 dólares.

Es evidente, por lo que se vio en la rueda de prensa, que la estrategia de Serrano y la bancada oficialista es convertir a la empresa Odebrecht en la gran protagonista del escándalo y dejar en plano secundario a los funcionarios del gobierno de Rafael Correa. Lo de la rueda de prensa se suma también a los esfuerzos de María José Carrión, presidenta de la Comisión de Fiscalización, que se ha embarcado en la campaña para promover la idea de expulsar a Odebrecht a pesar de las críticas razonables de quienes sostienen que si Odebrecht sale del país será mucho más complicado investigar la corrupción y, además, hará complicado conseguir resarcimientos de esa empresa.  Si se suma que el lunes 5 de junio una manifestación de partidarios de Jorge Glas, frente a Carondelet, para exigir la expulsión de la constructora brasileña resulta bastante claro que hay una estrategia oficial para que la opinión pública se enfoque en Odebrecht y no en los funcionarios que se habían beneficiado de las coimas de esa empresa.

El llamado a juicio a Glas no resulta obvio únicamente por la relación del vicepresidente con su pariente Ricardo Rivera sino por haber sido durante todo el gobierno de Rafael Correa el responsable político de los sectores donde Odebrecht tuvo contratos con el Estado. Que la bancada de gobierno no haya mencionado a Glas en la rueda de prensa es, a todas luces, una forma más de hacerse los pendejos. ¿Hasta cuándo?

Correa entre los muertos y heridos del caso Odebrecht

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En la lista de damnificados, luego de esta primera escaramuza ocasionada por el escándalo Odebrecht, aparece un nombre que a nadie se le puede escapar y que brilla con luz propia: Rafael Correa.

Para el ex presidente la noticia sobre los allanamientos y detenciones relacionadas con el caso Odebrecht fue una auténtica pesadilla. Eso se evidenció en los mensajes que puso en sus redes sociales. “Creer que las detenciones y allanamientos de esta madrugada son fruto de una semana de trabajo es ingenuidad extrema. La verdad: mientras unos hacían charlatanería y demagogia con la lucha contra la corrupción, nosotros continuábamos trabajando con la Fiscalía, y sólo nos faltaba el acceso a la información de Brasil para poder operar contundentemente. Muchos de los involucrados estaban vigilados desde hace semanas”: Correa puso este mensaje en sus cuentas de Twitter y Facebook.

El mensaje de Correa evoca la imagen de un chico que trata desesperadamente de asirse a un globo que se le escapa de las manos e inexorablemente sube al cielo. Correa, es evidente, no soporta la idea de no ser el centro de la atención, peor aún no ser el eje de un tema que sin duda marcó profundamente la conversación nacional. ¿Cómo quedarse fuera de todo esto? Correa no solo que no admite la posibilidad de que otros se lleven los laureles del operativo sino que trató de disimular que aquellos que defendió a capa y espada (Jorge Glas, Carlos Pólit y la empresa Equitransa) terminen embarrados y procesados por el tema Odebrecht. Se suma otro factor: pierde capital político mientras que Lenín Moreno acumula.

“Muchos de los vinculados estaban vigilados desde hace semanas”, dice Correa buscando que le den créditos por el operativo. Esta fue sin duda la oración más comentada de su mensaje. Fue precisamente por esa frase, en particular, por la cual Correa recibió una impresionante andanada de críticas y burlas. ¿Si ya estaban vigilados cómo es que persiguió sin clemencia a Fernando Villavicencio quien fue uno de los que había denunciado los nexos entre Ricardo Rivera, hoy detenido, y su tío el vicepresidente Jorge Glas? ¿Si ya sabía todo esto y si además escuchó ya rumores sobre lo que se venía cómo es que impuso la candidatura de Jorge Glas a la Vicepresidencia? ¿Cómo es que presionó, a pesar de todas las críticas, para que reelijan a Carlos Pólit como Contralor? ¿Y cómo es que permitió el viaje de Pólit a los EEUU si ya tenían noticias sobre los “vinculados”? Estas y otras preguntas parecidas se las hicieron cientos de usuarios de redes sociales que reaccionaron indignados con las declaraciones del ex Presidente.

Lo que ocurrió con Correa durante el día de allanamientos y detenciones refleja el golpe que estos eventos significan para su capital político. El ex presidente queda debilitado políticamente y su margen de maniobra para mantener su presencia en el tablero que dejó montado luego de salir del poder se le ha reducido de forma dramática y en muy poco tiempo. Correa fue, como le recordaron algunos usuarios de redes sociales, quien impuso la candidatura de Jorge Glas a la Vicepresidencia cuando ya era evidente que él tenía alguna relación con el tema Odebrecht, por el simple hecho de ser responsable de los sectores relacionados con las obras que esa constructora brasileña hacía en el Ecuador. Correa no solo que impuso la candidatura de Glas, según sacaron a relucir los usuarios de redes, sino que lo defendió en cuanto foro participaba.

En medio de la agitada jornada que hubo en redes, también hubo usuarios que sacaron a colación un video en el que se ve a Alexis Mera, secretario jurídico de Correa, defendiendo a Ricardo Rivera, tío de Jorge Glas y otros que mostraban evidencias de cómo el ex Presidente incluso atacó a sus críticos que cuestionaron a la empresa Equitransa.

Curiosamente, este 2 de junio de allanamientos y detenciones no fue un día en que Correa fue mayormente asistido y auxiliado en redes por sus “guerreros digitales”. Si bien sus mensajes fueron ampliamente difundidos y comentados, hubo muy poco movimiento de los activistas digitales que normalmente salen a defender a Correa insultando a quien se haya atrevido a contradecirle. ¿Se apagó el troll center con la llegada del tema Odebrecht? El golpe que se produjo con el operativo aparentemente ha sacudido el tablero político, incluso en redes sociales. Si Correa tuvo a los astros alineados a su favor durante diez años, parece que bastó un día para que se le desordenen.

En la foto de El Telégrafo se ve al fiscal Carlos Baca Mancheno y sus asesores dando la rueda de prensa

Odebrecht invita a la graduación de la clase 2007

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Odebrecht no anda tan deprimida: está invitando a la ceremonia de graduación de los alumnos que entraron a sus clases en 2007. De paso anuncia la apertura de maestrías y PHDs.
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Glas necesitaba una prueba de vida y le dieron la sabatina

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Jorge Glas necesitaba urgente un resucitador y le dieron el enlace 521 para ver si con eso vuelve a tener vida o al menos logra aparentar tenerla.

Desde que el CNE atribuyó la victoria de las elecciones a Lenín Moreno y a él, Jorge Glas casi no había aparecido y es evidente que el equipo del futuro presidente no lo ha tomado en cuenta para casi nada. Glas ha estado casi ausente de las reuniones que Moreno y su equipo asesor han tenido con actores políticos, sociales y empresariales. Casi no se lo ha mencionado y de lo que se sabe ha sido marginado por ciertos círculos cercanos a Moreno.  De hecho, desde antes de las elecciones el aparato de campaña de Alianza País había mantenido a Glas a la sombra, porque era evidente que su presencia no era conveniente por la cantidad de señalamientos de corrupción que habían en su contra.

Hasta que se produjo el Enlace 521 ayer sábado 6 de mayo en Guayaquil.   Glas intervino en lugar de Rafael Correa, quien se abstuvo de dar el enlace aunque ya se encontraba en el país a su regreso de Cuba donde estuvo de visita para recibir su doctorado honoris causa número 15 y algunas condecoraciones del gobierno comunista de Raúl Castro.

El objetivo del enlace no pudo ser más obvio: darle una tribuna al actual y futuro Vicepresidente para que su nombre no se borre completamente del mapa.  El enlace fue algo más o menos parecido a esas pruebas de vida que muestran los secuestradores para probar que el secuestrado no ha muerto.  Glas está vivo y no se olviden de él, parecía ser el mensaje que se quiso lanzar desde el colegio Cristóbal Colón donde se escenificó la sabatina.  ¿Quién decidió que sea así?  Es evidente suponer que quienes se sienten perjudicados por el evidente desplazamiento de Glas, en estos días previos a la entronización del nuevo gobierno.

La línea argumental del enlace fue simple y clara: presentar a Glas como el héroe del trabajo de reconstrucción de la zona afectada por el terremoto del 16 de abril del 2016 y darle la oportunidad de defenderse de las acusaciones de corrupción que se han hecho en su contra. Para lo primero, se empleó casi la mitad de las prácticamente cuatro horas que duró el enlace para hacer un repaso de su trabajo en Manabí y Esmeraldas. Para lo segundo, Glas salió a decir que hay una conspiración internacional y nacional que quiero perjudicarlo y que en los próximos meses lo acusará nuevamente de actos de corrupción.

Al principio Glas no lucía cómodo, al menos en la primera mitad del enlace. Dedicó al menos 15 minutos en mencionar a quienes estaban presentes y confesó, en al menos dos ocasiones, que como no había hecho enlaces en tanto tiempo había olvidado su formato y mecánica. Contó que alguna vez, durante su juventud de Boy Scout, Rafael Correa lo había castigado por haberse portado mal y lo sacó de una clase de scouts. Lo hizo por mi bien, aclaró.

Luego ordenó que se pase un video en el que se hacía un repaso de los 37 enlaces que él había protagonizado. El video, fue visible, se lo había preparado precisamente para ensalzar su figura y recordar, quién sabe a quién, lo importante que había sido en el gobierno de Rafael Correa y la confianza que había merecido de él. “Son 37 enlaces en los que el compañero Vicepresidente enseñó pero que sobre todo aprendió”, dijo en tono lírico la voz femenina que aparece en todos los videos que la Secom prepara para estos espectáculos sabatinos. Pero ni eso parecía animar al Vicepresidente y, en algún momento, dijo que extrañaba mucho Guayaquil. “En una de estas regreso”, señaló como suspirando y sin poder ocultar su poco entusiasmo de estar dirigiendo el espectáculo.

El enlace se convirtió en un cansino y repetitivo resumen del trabajo de Glas en la reconstrucción de Manabí y Esmeradas. Videos iban y venían, los testimonios de niños, ancianos y mujeres sobre cómo había trabajado para sacar de la agonía a la zona afectada se multiplicaban y las cifras sobre el éxito del operativo de reconstrucción aparecían una y otra vez en la pantalla. Glas fue el artífice de la recontrucción de dos provincias que fueron clave en el triunfo electoral de Moreno, parecía ser el mensaje, casi desesperado, de todo ese tramo del enlace que fue largo y aburrido. Era tan evidente el afán por exprimir al máximo todo al tema del terremoto y la reconstrucción que el equipo que produce los enlaces tenía listo el diseño de un logo que decía “Reconstruyo Ecuador”.

“Cerca de 50 000 empleos se han generado en Manabí y Esmeraldas durante el proceso de reconstrucción. Después del terremoto hicimos una promesa: dejar mejor que antes a Manabí y Esmeraldas. Tenemos que conseguir que el mundo no hable del terremoto de Ecuador sino de Ecuador después del terremoto”, señaló en algún momento el Vicepresidente.

Pero si en todo este tramo Glas lució incómodo y apagado, en la segunda parte del show pareció cobrar algo de vida. Fue recién a partir de la primera hora y media de la sabatina que Glas le puso más asunto a su actuación y eso ocurrió porque empezó a hablar sobre corrupción y de Odebrecht. “Pónganme atención en este punto”, pidió.

Glas, en este segmento, hizo más o menos lo mismo que el presidente Rafael Correa ha hecho ya algunas veces: anticiparse a una posible denuncia o escándalo, y decir que existe un complot internacional y nacional que busca perjudicarlo y sacarlo de la política.

“Hay agencias extranjeras que conspiran y sé que seré objetivo de eso”, dijo Glas ya enérgico y con cierto vigor luego de haber dicho que si algún ex ministro, refiriéndose a  Alecksey Mosquera, había recibido algún coima o propina de Odebrecht se lo castigará con todo el peso de la ley. Claro, en esta línea, también dijo otra cosa que Correa ha mencionado muchas veces: ojo que Odebrecht es una empresa corrupta y no podemos darle crédito a lo que digan sus funcionarios.  Pero en este punto Glas hizo algo adicional a solo anticiparse a un supuesto escándalo: se retrató a si mismo como una suerte de héroe que fue capaz de sacar, casi a patadas, a Marcelo Odebrecht, la estrella del escándalo, de su oficina. “Lo boté de mi oficina casi a empujones. !Se me larga de mi oficina le dije¡”, exclamó todo heroico Glas.

El Vicepresidente necesitaba una tribuna y un espacio para sacarse de encima todo lo que se ha dicho de él en los últimos meses y sobre lo cual ninguno de sus compañeros, con la excepción de Rafael Correa, ha salido a defenderlo con fuerza y convencimiento. “Como dicen que todo es culpa mía. Atropellan un perro en la esquina, es culpa de Glas. Llueve mucho en Quito, es culpa de Glas. Hay inundaciones, es culpa de Glas. A un policía lo encuentran con dinero escondido en el piso, que ha sido de mi seguridad, así lo haya sido, qué tengo que ver. A mí me han virado como bolsillo de payaso y estoy contento de que sigan revisando e investigando porque no tengo nada que esconder”, dijo.

Glas, en este esfuerzo por espantar cualquier duda sobre su honorabilidad, mencionó incluso un tema que siempre ha sido muy complicado para él y al que en muy raras ocasiones se ha referido: el de su papá condenado a 20 años de prisión por violar y dejar embarazada a una menor de edad. Ese fue un tema muy duro para mi familia, dijo pero jamás hice nada para beneficiarlo agregó.  Ese fue, quizá, el gesto emocional y dramático con el que quiso dar un giro más personal a su defensa.

Durante el enlace Glas casi no mencionó a Lenín Moreno y cuando lo hizo fue brevemente. En algún momento hizo una referencia a su plan de viviendas y en otro dijo que Moreno será quien decida si habrá o no más enlaces sabatinas. Sin embargo, hubo un pasaje de su intervención en el que aseguró algo muy llamativo: nunca traicionaré a Lenín Moreno como se anda diciendo por ahí, acotó Glas dándole visibilidad a un comentario que corre a soto voce en ciertos círculos políticos. A lo largo de toda su presentación habló más de Rafael Correa que de Lenín Moreno. ¿Está más cómodo con Correa que con Moreno? Parecería que sí.

El enlace llegó a parecer parte de la campaña electoral. Como si ésta aún no hubiera acabado. En esa línea atacó a Guillermo Lasso y le retó a un debate. Sobre cualquier tema, dijo. ”Lo emplazo públicamente a un debate no solamente de estos temas (la lucha contra la corrupción), usted tendrá que exponer la compra de CDR (certificados de depósitos reprogramables), sus empresas en paraísos fiscales, tendrá que decir si evadió y eludió impuestos”, exclamó Glas mientras los asistentes gritaban “enlaces, enlaces, enlaces”, evidentemente promovidos por el equipo productor del show.

En resumen, el enlace 521, quizá el penúltimo, fue lo más parecido a una prueba de vida de Jorge Glas.  Está vivo y queremos que se note, parecía ser el mensaje.

Sabatina: vean cómo Correa miente con desparpajo

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Amenazar con sanciones a la Fiscalía, negar tozudamente que dijo algo que se puede probar que sí dijo y elaborar una graciosa tesis sobre lo que es la coima, son tres cosas que Rafael Correa hizo en los últimos diez minutos de su más reciente sabatina. Tres cosas que no prueban sino algo: el Presidente está enredándose cada vez más en el tema de Odebrecht y eso lo está poniendo muy nervioso.

La amenaza

Correa amenazó a la Fiscalía con sanciones a sus funcionarios porque, según él, ese organismo puso en un boletín de prensa una mentira que que luego recogieron algunos medios. La mentira, según Correa, es que Rodrigo Tacla, un ex abogado de Odebrecht, ha dicho que el ex ministro de Energía, Alecksey Mosquera recibió el millón de dólares de Odebrecht por su ayuda para que la empresa brasileña construya la hidroeléctrica Toachi-Pilatón. Correa sostuvo que él y sus asesores han revisado toda la declaración de Tacla y que, en ningún momento, consta que el depósito que recibió Mosquera haya tenido relación con el Toachi-Pilatón. Esa es una mentira por la que, dijo, los fiscales deberán ser sancionados. “Aquí va a haber sanciones, con todo respeto, a los fiscales que indujeron al fiscal general al terrible error. Y si no se sanciona ya tendrá que actuar la Asamblea, porque no se puede tratar  estas cosas así”, amenazó Correa asumiendo el papel de gerente propietario del Estado.

La amenaza de Correa es insólita. Ya se sabe que él, en contra de todos los principios democráticos, controla esa institución y que ese control ha sido clave durante sus diez años de gobierno. Pero de ahí a ser tan obvio y explícito sobre ese tema a estas alturas del partido, precisamente cuando aparecen señales sobre una aparente investigación al tema Odebrecht, es de una torpeza singular. ¿Cómo se le ocurre amenazar con sanciones a la Fiscalía si él o su gobierno podrían ser sujetos de investigación en el caso? O Correa no es lo suficientemente listo para quedarse callado y fingir que no es el mandamás de la Fiscalía a través de amenazas, o está lamentándose que ha perdido influencia en ese organismo.  Resulta muy extraño, además, que Correa haya tenido acceso a documentos de la Fiscalía que deberían ser parte de las investigaciones. No solo eso: cuando Correa dijo que la Fiscalía mintió en el boletín sobre Tacla también dejó abierta la posibilidad de que esa afirmación del ex abogado de Odebrecht se haya producido en una declaración “verbal”, que no se incluyó en la declaración escrita. 

Si Correa se refirió a este tema es porque durante la semana habían sido muy comentadas las publicaciones de la prensa basadas en el boletín de la Fiscalía. “Fue un invento de la Fiscalía”, dijo y aseguró al menos tres veces que él es el único que dice la verdad.

La mentira

Luego estuvo, en la sabatina, la negación de algo que dijo una semana antes. Según Correa, él jamás dijo que lo que ocurrió entre Alecksey Mosquera y Odebrecht había sido “un acuerdo entre privados”, como se comentó mucho en redes sociales y en medios digitales como 4Pelagatos. Correa se refería a la declaración que él hizo durante el conversatorio que mantiene los martes con la prensa en Guayaquil y donde, en efecto, dijo que el tema del depósito era “un acuerdo entre privados”.  Durante ese encuentro con periodistas en Guayaquil fue la primera vez que salió a defender a Mosquera y ahí lanzó la tesis de que el peor error de su ex ministro fue no haber declarado el depósito para pagar impuestos. “Si el hubiera facturado eso que recibió de Odebrecht no habría ilícito”, dijo Correa y se mostró indignado por la forma en que las redes sociales se habían burlado de él por haber dicho lo del acuerdo entre privados. “Estúpido no soy”, dijo en algún momento dejando en evidencia que le afectaron los comentarios aparecidos en redes sociales. Pero basta con revisar el video del conversatorio para comprobar que, en efecto, sí dijo aquello. En la sabatina del 29 de abril no solo lo negó. Insultó a ciudadanos por, supuestamente, haber tergiversado sus palabras. O tiene mala memoria el Presidente. O miente con desparpajo. 

4Pelagatos incluye aquí las evidencias de la mentira de Correa. Primero está el momento en que niega haber dicho lo del “acuerdo entre privados” y luego el conversatorio en que lo dijo. 

 

La teoría fraudulenta

Correa volvió a insistir en su idea de que no pudo haber coima porque Mosquera ya no era funcionario. Eso no es coima, insiste Correa. Él cree que puede tratarse de pagos por servicios profesionales o asesorías pero en ningún caso coima porque, insistió como cuatro veces, en que Mosquera ya no era funcionario y el contrato con Odebrecht ya había sido firmado tres años atrás. “¿Cómo puede haber coima si no era funcionario? No configura cohecho”. E insistió varias veces en los detalles de las fechas. Para Correa, el depósito se realizó tres años luego de firmado el contrato. “Cuando recibe este depósito no era funcionario público, por eso le están procesando por lavado de activos”.

Correa asume que una coima es lo mismo que el cohecho. Lo cierto es que si se revisa el Código Penal Integral ecuatoriano no está mencionada la coima aunque sí el cohecho. En efecto, el cohecho es un delito tipificado que solo aplica a los funcionarios en funciones, pero Correa olvida que según la Contraloría “los sujetos de la responsabilidad administrativa son los servidores y ex-servidores públicos”. Es decir, Alecksey Mosquera pudo haber dejado de ser funcionario pero sigue siendo responsable de lo que hizo cuando lo fue.  

Correa se enfrascó intensamente durante largos minutos en el tema de la coima y acusó de “cobardes” a varias personas que en redes sociales se habían referido al tema . Incluso preguntó, sin éxito, si entre los presentes en su sabatina había un abogado que le diga si puede haber coima con el ex funcionario.

Correa parece ignorar que la coima según el diccionario de la Real Academía de la Lengua es un americanismo que significa soborno. Y soborno, a su vez, tiene dos significados en ese diccionario: dádiva con que se soborna y “cosa que mueve, impele o excita el ánimo para inclinarlo o complacer a otra persona”. Es decir, Correa cree que coima es un término jurídico cuando realmente no lo es. Según la acepción de la Real Academia, si Odebrecht entregó dinero tres años más tarde a alguien a cambio de un favor, perfectamente pudo haber estado coimando, en este caso, a Mosquera.

Es evidente que el tema de Odebrecht, por más intentos que hace Correa de aparentar que no lo afecta, es algo que lo tiene enredado. Por eso, comete tantas tonterías como en esta sabatina que fue realizada en Quito.

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