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Odebrecht

El arca de Rafael, construida por Odebrecht

en Caricaturas/El Humor por
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Juan Pablo Pozo, el juez parcializado de la contienda electoral del 19 de febrero, es el administrador del arca construida el impresentable Odebrecht para los fieles. Los infieles están, como se sabe y Chamorro lo recuerda, irremediablemente condenados…

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Mera contrató abogados en Brasil y se quedó calladito

en La Info por
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El viaje de Alexis Mera al Brasil trajo dudas por la escasísima información que dio el gobierno. Su declaración al regreso, afirmando que no había recibido ninguna revelación sobre los ecuatorianos involucrados en el tema de Odebrecht, produjo aún más interrogantes. Pero la reciente noticia de que contrató un estudio jurídico de Sao Paolo convierte al tema en un saco de incertidumbres. Y  las incertidumbres, en casos como éstos, ocasionan las peores sospechas.

Mera, según la periodista Monica Bergano de Band News y del diario Folha de Sao Paulo, fue hasta el Ministerio Público Federal de ese país acompañado de abogados de la firma TozziniFreire: fue a pedir que se le entreguen los nombres de los ecuatorianos que estarían en la lista de personas que recibieron coimas a cambio de facilitar contratos a la empresa. Es decir, que para que los ecuatorianos se enteren de las gestiones que hacen altos funcionarios, como Mera, en el exterior tienen que esperar a las publicaciones que se hacen en otros países.

La noticia produce inevitablemente un interrogante: ¿qué razones tiene Mera para no informar al país sobre la contratación de uno de los estudios jurídicos más conocidos de Sao Paulo y que, además, ha tenido clientes relacionados con el caso Lava Jato, que es parte del escándalo de Odebrecht?

Mera viajó a Brasil la semana anterior por encargo del presidente Correa y a su regreso, el 27 de enero, señaló que en Brasil hay 77 funcionarios que han solicitado acogerse a la figura de cooperación eficaz (delación) y que, a cambio de una posible reducción de la pena, están contando casos y dando los nombres de los involucrados. Una información de perogrullo. Afirmó, además, que no se le facilitaron los nombres; lo cual era obvio que ocurriera.

En cambio, la noticia sobre la contratación del estudio jurídico es un dato más que aumenta la opacidad con que el gobierno y su administración de Justicia han actuado en el caso Odebrecht. Mientras que en casi todos los países donde Odebrecht confesó haber entregado coimas ya hay detenidos y procesados, aquí no existe absolutamente nada. Además, resulta sorprendente que el Ecuador no haya acordado con la empresa, como en el caso de República Dominicana o Panamá, el pago de cierto monto de dinero para resarcir los daños que la corrupción de la empresa hubiere causado al país.

Desde que se supo de la decisión de Odebrecht de confesar todos sus crímenes en Brasil y en otros países, ni el gobierno ni la Fiscalía han dicho nada sobre si se ha pensado presentar una demanda o querella en contra de la empresa constructora. ¿Por qué? Ese hecho tiene una explicación: mientras en Colombia, Panamá, Perú y otros países, ha habido cambio de gobierno, aquí el gobierno incriminado en la delación voluntaria de Odebrecht (habló del período 2007-2016) es el mismo que supuestamente dice querer esclarecer los sobornos entregados por esa empresa. De ahí las dudas. Por eso cuando se presentan noticias como esta que dio la periodista Bergano, es inevitable que surja, entre tantas interrogantes, por ejemplo esta: ¿Mera y ese estudio pueden estar negociando con Odebrecht la no presentación de una querella a cambio, por ejemplo, de silencio?

Un par de abogados consultados por 4Pelagatos no descartaron que la decisión de contratar una oficina de abogados en el Brasil puede responder también a la necesidad de “radicar casillero judicial”; es decir, tener la posibilidad recibir la información del juicio antes que la prensa. La periodista Monica Bergano también informó que Odebrecht ya envió una carta a las autoridades ecuatorianas en la cual dice que va a colaborar en el esclarecimiento de los hechos. Ninguna institución oficial ha informado nada sobre esa supuesta carta.

Si Mera contrató un estudio jurídico en el Brasil, como dice la versión de la periodista Bergano, lo normal hubiera sido que lo informe al país, pues es de suponer que esa contratación se hace con dineros públicos. Es imposible que esto no sume a la opacidad con que maneja el gobierno este tema.

Foto El Telégrafo

Acuerdo obliga a Odebrecht a descifrar sus archivos secretos

en La Info por
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Motivos para arruinarle el sueño a quienes recibieron coimas de Odebrecht o estuvieron involucrados en el tema siguen reventando aquí y allá.  Ahora resulta que, de acuerdo a publicaciones en el Brasil, se sabe que existe un compromiso de esa empresa constructora con la justicia del Brasil para entregar todas las claves y contraseñas para acceder a un sistema de comunicación ultra secreto que está en un servidor en Suiza y que tiene absolutamente todo los datos sobre el escándalo.

Es decir, tarde o temprano la justicia del Brasil tendrá acceso a algo así como una sofisticadísima caja fuerte digital donde reposan hasta los últimos detalles del operativo de corrupción de Odebrecht en el Brasil y en los países donde entregó coimas a cambio de contratos. Como el Ecuador, por ejemplo.

Estadao

La información la reveló el diario Estadao de Brasil y la reproduce la revista Veja. Según la nota el voluminoso acuerdo de colaboración entre la justicia brasileña y la empresa constructora incluye una cláusula según la cual Odebrecht se compromete a entregar todas las seguridades para acceder al servidor donde están las órdenes de pago a los políticos, las cuentas secretas en las empresas offshore, los pedidos de coimas de funcionarios públicos, las planillas de balance del flujo financiero y otras pruebas cometidas en Brasil y fuera. Se trata, en resumen, de una inmensa caja de pandora en la que se podría decidir el futuro de decenas o cientos de políticos y funcionarios brasileños y de todo el continente. Entre esos, obviamente, el Ecuador.

Aquí se puede leer todo el acuerdo entre Odebrecht y la justicia del Brasil (en portugués)

Odebrecht se ha comprometido, dice el acuerdo que cita Estadao, a entregar todos los accesos a este servidor donde está el registro de un sistema de comunicación llamado Drousys, que es una especie de intranet que utilizaban los funcionarios de la empresa que estaban encargados del “departamento de coimas” de Odebrecht. Estos archivos, dice Estadao, hacen parte de las pruebas que Odebrecht promete entregar para homologar con la declaración que harán en unas semanas 77 ejecutivos de la empresa. Este sistema de comunicación interno y encriptado, sin acceso a terceros, era una garantía de comunicación segura y secreta para la empresa, dice Estadao.

El acuerdo dice, además, que la empresa debe entregar a las autoridades los registros detallados de todos los ilícitos con los nombres de las personas involucradas, inclusive de los operadores políticos, directores y funcionarios de otras empresas involucradas.

El FBI de los EEUU sostiene que sin la ayuda de Odebrecht,  decodificar y acceder a este servidor ubicado en Suiza tomaría 103 años. La entrega de las claves es una de las 22 cosas a las que Odebrecht se ha comprometido en el documento de 26 páginas.

Mientras más elementos hacen pensar que tarde o temprano se sabrá con exactitud todos los nombres de las personas que se beneficiaron de la corrupción de Odebrecht, los esfuerzos que hacen o dicen hacer los funcionarios ecuatorianos para tener los datos parecen no tener mayor éxito.  El asesor jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, fue a Brasil para conseguir más datos y regresó un par de días más tarde admitiendo que no obtuvo nada. ¿Buscan donde no es o más que buscar tratan de tapar? Mientras tanto el tiempo corre…

 

Solo en Ecuador el caso Odebrecht no produce resultados

en La Info por
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Curioso pero muy significativo: Ecuador y Venezuela son los únicos países donde el escándalo de Odebrecht no ha provocado tres escenarios, al menos, que se producen donde hay administraciones interesadas en combatir la corrupción. 1. El resarcimiento económico de la empresa brasileña por sus actos de corrupción. 2. La colaboración entre la constructora y los gobiernos de los respectivos países para dar con los corruptos. 3. La captura para investigación de funcionarios o ex funcionarios que tuvieron relación con la constructora.

En el Ecuador no ha ocurrido ni lo uno ni lo otro. No existe anuncio alguna sobre una posible colaboración negociada entre la empresa y el gobierno para dar con los corruptos ni el estudio para una demanda para que Odebrecht indemnice por el daño hecho al país. Tampoco han habido investigaciones para identificar y arrestar a implicados, como ha sucedido en Colombia, por ejemplo.

En el Ecuador, el tema Odebrecht más bien ha sido convertido por el Gobierno en una arma política para desprestigiar a sus rivales electorales, promocionando una supuesta lista de beneficiarios de coimas en los años 80. O, como dice el columnista Felipe Burbano en El Universo, ha sido usado como cortina de humo para tapar el mayor caso de corrupción comprobado hasta hoy: los sobreprecios en los trabajos de repotenciación de la refinería de Esmeraldas.

Se supone que Rafael Correa y sus funcionarios son representantes del Estado y que están obligados legalmente a defender sus intereses. Si así fuera, habrían hecho algo para que la empresa que distribuyó coimas indemnice  al país por el daño que ha causado. La República Dominicana, por ejemplo, va a recibir 184 millones de dólares por los 98 de coimas que Odebrecht repartió en ese país. Perú recibirá $30 millones por los $11 millones de coimas y Panamá $59 millones por los 29 millones de sobornos. ¿Y el Ecuador? Hasta ahora ni el presidente Correa ni ningún funcionario han hablado del tema. Tampoco el Fiscal o el Procurador que es el abogado del Estado. Todo esto mientras un despacho de Reuters da cuenta de que un ejecutivo de Odebrecht en el Brasil se halla angustiado por las inmensas exigencias que algunos gobiernos hacen para que se compense a sus países. Esto, según dice, podría llevar a a quiebra a la constructora.

El gobierno ecuatoriano no ha dicho siquiera que piensa hacer algo similar a lo que anunciado por Perú y Panamá y que suena coherente después de todo lo que se sabe que ha hecho Odebrecht: presentar una querella penal. Muy por el contrario: las primeras reacciones del presidente Correa fueron para deslegitimar las revelaciones hechas por la propia Odebrecht y sugerir que se trata de una conspiración internacional. Claro que luego, cuando circuló una supuesta lista de nombres vinculados al gobierno de León Febres Cordero, le dio toda la legitimidad posible.

Esto es lo que está ocurriendo en los países con mayores vínculos con el escándalo de Odebrecht. La comparación con el caso ecuatoriano es inevitable.

República Dominicana

El procurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, informó que Odebrecht devolverá al país más de 180 millones de dólares como “resarcimiento” económico al Estado dominicano. En declaraciones a la prensa dijo que en virtud del delito de soborno que la misma empresa confesó -ante autoridades de Estados Unidos, Brasil y Suiza, para obtener contratos de obras en República Dominicana- se logró el acuerdo con la empresa. La Procuraduría de República Dominicana se encuentra recogiendo las declaraciones de los ex funcionarios que tuvieron relación con los contratos firmados.

Colombia

La Fiscalía está revisando contrato por contrato todos los nombres de las personas que estuvieron, de alguna forma, relacionadas con Odebrecht. La prensa ha anunciado que en breve se afectuarán nuevas capturas que permitirán terminar de armar el rompecabezas de la red de corrupción de Odebrecht. Esa empresa pagó US$11 millones en coimas. Hasta el momento, las pesquisas giran en torno a tres expedientes: la licitación de la concesión Ruta del Sol II en 2009, la adición que se le hizo a ese contrato en 2014, y la adjudicación de una obra para el Acueducto de Bogotá en 2009 . Por lo pronto un grupo de investigadores de la Fiscalía, encabezados por el fiscal Juan Vicente Valbuena Niño, concluyó once allanamientos en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB). Él busca recaudar información y hacer entrevistas para establecer los términos de otro negocio que tiene en el ojo del huracán a la constructora Odebrecht. Ya hay unos primeros indicios que apuntan a establecer posibles vínculos con el carrusel de la contratación en Bogotá. Por el momento hay dos detenidos: el exviceministro de Transporte, Gabriel García Morales, quien ya aceptó cargos, y el excongresista Otto Bula, quien rechazó los delitos imputados.

Perú

En el Perú hay dos personas detenidas. Una de ellas es Miguel Ángel Navarro Cruz, exfuncionario del Ministerio de Transportes y Comunicaciones durante el gobierno de Alan García, señalado de haber participado en el escándalo de corrupción. El nombre de Navarro Cruz se suma al de otros dos sospechosos que la justicia peruana tiene bajo la lupa: el exfuncionario Edwin Luyo, en poder de las autoridades  y con una prisión preventiva de 18 meses, y el  exviceministro de comunicaciones Jorge Cuba, prófugo de la justicia contra quien ya pesa una orden de captura nacional e internacional.  Odebrecht, además, emitió un comunicado en el que se disculpó con la sociedad peruana por sus “graves errores”. El Ministerio Público llegó a un acuerdo con Odebrecht para obtener información. La constructora brasileña admitió, ante la justicia estadounidense, haber pagado US$29 millones en coimas en el Perú. Además, el presidente Kuczynski  decidió finalizar la concesión del gasoducto del sur debido a que el consorcio de nombre homónimo, integrado por las compañías Odebrecht, Enagás, y Graña y Montero, no demostró que tiene el financiamiento necesario para la realización de la megaobra. Kuczynski anunció que se cobrará una carta de fianza de US$262 millones que había presentado el consorcio en garantía. El proyecto está valorado en unos US$7.000 millones.

Argentina

Un fiscal argentino abrió una causa contra el jefe de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas, sobre supuestas transferencias que habría recibido en el 2013 de un operador financiero condenado en Brasil en el escándalo conocido como Lava Jato.  El fiscal federal Federico Delgado pidió determinar si Arribas, hombre de confianza del presidente Mauricio Macri, estuvo involucrado en la trama de pago de sobornos de la petrolera estatal brasileña Petrobras por los cuales decenas de políticos y empresarios de ese país están en la cárcel. Según el registro de transferencias bancarias que hizo el operador Leonardo Meirelles para Odebrecht, que él mismo aportó a la justicia de su país, en el 2013 realizó cinco giros por un total de US$ 600,000 a una cuenta de Arribas, que vivía en ese país y se ocupaba de la compra y venta de futbolistas. La empresa había acordado con los fiscales de Brasil colaborar con la Justicia de Argentina y de otros diez países donde está siendo investigada por el pago de sobornos a funcionarios públicos.

Panamá

La Fiscalía de Panamá acusó a 17 personas por tener vínculos con los sobornos pagados por Odebrecht en el país. “Se han girado providencias de indagatorias y formulación de cargos a 17 personas, de los cuales hay 3 exfuncionarios, 8 empresarios panameños, 5 empresarios extranjeros y un oficial de la banca privada” local, dijo Porcell en una rueda de prensa. La fiscal general denegó revelar la identidad de las 17 personas porque la ley lo impide, pero dijo que, de ser necesario, se apoyará en la Interpol para ubicarlas y traerlas al país. Panamá acusará formalmente a la brasileña Odebrecht por el soborno a funcionarios públicos panameños entre 2009 y 2014, anunció el presidente Juan Carlos Varela. La base de la querella es la confesión de directivos de la empresa, quienes revelaron la entrega de  comisiones ilegales por $59 millones.

Foto: uno de los detenidos en Colombia por el caso Odebrecht

 

El día en que Correa, Glas y Alvarado se jugaron por Odebrecht

en La Info por
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Ese sábado 25 de agosto del 2012 pasó casi inadvertida y no llamó la atención, pero luego de más de cuatro años y en medio de unas circunstancias muy distintas, la defensa de Odebrecht que ese día hicieron tres de los más egregios representantes del Gobierno la convierte en una pieza digna para los estudiosos del caso. Se trata, sin duda, de un curioso y llamativo episodio que necesariamente deberá incorporarse a la historia para entender el escándalo Odebrecht y ponerlo en contexto.

Ese día, ya casi al final del enlace ciudadano, Rafael Correa, Jorge Glas y Fernando Alvarado despotricaron virulentamente en contra de diario La Hora por haber publicado un informe cuyo título era “Odebrecht mantiene millonarios contratos”. Los tres, a su manera y con argumentos distintos, se mostraron indignados porque, según su interpretación, el diario estaba dando a entender que el retorno de la empresa brasileña, luego de la expulsión del 2008, se debía a la corrupción del Gobierno.

Lo curioso es que si se lee el informe, lo que se va a encontrar en el texto son casi datos y cifras que ni Correa ni Jorge Glas ni Fernando Alvarado desmintieron o negaron aquel día. Según el texto de La Hora, a la empresa no se le había acabado la fiesta, como había dicho Correa en el 2008, y “está en todo su apogeo tras haber recibido, desde octubre del 2011, tras contratos por un monto aproximado de 295,8 millones de dólares y hasta fines de año podría adicional otro por 124 millones”. En la nota de marras, La Hora hace un pormenorizado relato histórico de la expulsión y regreso de Odebrecht publicando datos que en los 10 minutos que se dedicó al tema en la sabatina no fueron puestos siquiera en duda.

¿Qué es lo que molestó tanto a Correa, Glas y Fernando Alvarado que hace de esta pieza de comunicación algo tan particular? Correa reacciona con extrema sensibilidad frente a un texto donde se enumeran los hechos que antecedieron al regreso de la empresa brasileña. En lugar de negar o corregir esos datos, se indigna porque, según él, La Hora estaba poniendo en tela de duda la honestidad del gobierno. “Nos hacen pasar como corruptos”, dice al inicio y al final insiste: “Ya basta. Ustedes saben que estas cosas se han llevado transparentemente”, exclama poniendo en evidencia su hiper sensibilidad con el tema. Luego afirma, incluso, que Odebrecht podría enjuiciar a La Hora y, de hecho, hace un llamado para que lo haga.  A pesar de que Correa se queja de que el diario no dijo nada sobre la expulsión de la empresa, la realidad parece ser otra. Si se observa el texto, resulta que hay al menos 5 párrafos mencionando la expulsión de la empresa.

Luego viene la intervención de Glas. En el video el vicepresidente arremete contra La Hora por no haber dicho que en las licitaciones que ganó Odebrecht esa empresa presentó las ofertas más baratas. Según Glas, ese diario “no dice y oculta” que  la empresa presentó una oferta que era 50 millones más barata que la siguiente para la construcción de la prensa de Manduriacu. Sin embargo, resulta que tres años más tarde, en el 2015, una Comisión que investigó ese tema descubrió que si bien la oferta de Odebrecht había sido la más baja, asimismo en el desarrollo de obra la presa terminó costando 102 millones más. Es decir la más barata terminó siendo la más cara. Glas también incrimina en ese video a diario La Hora por “no decir” y “ocultar” que en la oferta para el trabajo de movimientos de tierras de la Refinería del Pacífico la oferta de Odebrecht fue 50 millones de dólares más barata que la que la seguía. Claro, lo que Glas no dijo entonces, es que ese contrato firmado con Odebrecht generó una inmensa critica por los otros oferentes que consideraron que hubo siete motivos por los que la adjudicación fue irregular; entre ellas por la crítica situación financiera en la que se hallaba la constructora brasileña esos días.

La verdadera joya del video es, sin duda, la intervención de Fernando Alvarado quien a la sazón se desempeñaba como secretario de Comunicación. Aparece diciendo algo insólito que hace de esta sabatina una auténtica pieza documental en el caso Odebrecht: “en mi experiencia, esta práctica de mentir sobre grandes empresas afectando su reputación es para ponerla contra las cuerdas y así obtener publicidad de ellas”. ¿Qué experiencia pudo haber tenido Alvarado para decir que los medios critican a las empresas para obligarlas a pautar publicidad en ellas? La afirmación es sin duda chocante, no solo por la acusación, sin pruebas, que estaba haciendo en contra del diario, sino y sobre todo por afirmar que él conoce personalmente esa forma irregular y corrupta de informar sobre grandes empresas.

En resumen, al segmento de la sabatina dedicado a La Hora y Odebrecht fue presentado como una crítica al diario pero el tono y el argumento era claramente defensivo. Que nadie vaya a pensar que en el regreso de Odebrecht hubo corrupción y que a nadie se le ocurra publicar otra investigación sobre el regreso de la empresa: ese parece ser el argumento central de la intervención de Correa, Glas y Alvarado durante aquella sabatina. Pero claro, a esas conclusiones solo se puede llegar a la luz de todo lo que se sabe, cuatro años más tarde, sobre el paso de Odebrecht por el país.

Correa no quiso quedarse atrás del ‘yo sí sé’ de Galo Chiriboga

en La Info por
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¿Saben quiénes no recibieron coimas de Odebrecht? ¿Saben quienes no son corruptos? Ustedes no saben pero yo sí sé. Los corruptos son todos, menos nosotros los honestos.

Aunque no con las mismas palabras pero sí con ese mismo razonamiento, el presidente Rafael Correa confirmó en su enlace 507 en Cuenca que la celebérrima declaración de Galo Chiriboga, sobre las investigaciones en el caso Odebrecht, no es únicamente una desafortunada frase del Fiscal, sino una especie de coartada o mantra que el correísmo ha desarrollado para defenderse de las evidencias de la corrupción que aparecen como hongos tras la lluvia. Algo así como un si ustedes llegan a saber algo que no es lo que yo sé, entonces todo es falso y montado.

Según Correa, los que recibieron las coimas de Odebrecht están ya identificados: es cualquiera que no es  parte de su gobierno. Y si se llegara a decir que alguien de su gobierno está en las listas de quienes recibieron coimas de la empresa brasileña, entonces todo es una mentira y un montaje que hace parte de una conspiración nacional e internacional. Una conspiración en la que se han confabulado los intereses geopolíticos de los EEUU  y la agenda de la familia Isaías en Miami.

La poca corrupción que existe en el Ecuador, sostuvo Correa desde Cuenca, se produce únicamente porque es imposible de detectar, porque hay funcionarios que no han sido nombrados en su gobierno y porque existen paraísos fiscales en los que se puede ocultar el resultado de los robos. “Hemos sido muy cuidadosos. Tenemos el sistema de compras públicas más moderno de la región”, aseguró Correa para quien es imposible pensar que la corrupción se produce sobre todo en países que, como el Ecuador, carecen de un sistema de pesos y contrapesos que garanticen una fiscalización correcta y que no permitan el abuso de poder de los funcionarios.

En la lógica de Correa, como se vio en la sabatina, los casos de corrupción de los que se habla estos días en el país es una conspiración que los sufridores han montado porque no se cumplió su pronóstico de que la economía iba a colapsar antes de que el 2016 acabara. “Como no colapsó la economía entonces ahora viene el cuento de la corrupción”, dijo sin empacho alguno Correa muy al inicio de su sabatina, en la que si hubo alguna sorpresa fue únicamente la reaparición de dos emblemas del correísmo que habían desaparecido del radar y que estuvieron entre los espectadores: Fernando “Corcho” Cordero y Carlos Marx Carrasco.

En efecto, en la mente del Presidente el tema de corrupción es un invento creado por quienes están frustrados porque la economía del país no colapsó. ¿Algún esfuerzo por pedir información internacional sobre las revelaciones hechas por la propia constructora brasileña? No. ¿Algún anuncio de que hará algo parecido al gobierno del Perú que está tratando incluso que Odebrecht colabore devolviendo las ganancias ilegítimas y entregando más datos sobre los coimas? Tampoco. A Correa lo único que le interesa es preparar el terreno por si acaso alguien llega a señalarle a él o alguien de su gobierno como beneficiario de las coimas de Odebrecht o de la corrupción en general.

En ese esfuerzo, si el fiscal Galo Chiriboga creó la obra maestra de la historia del cinismo criollo el jueves con su inolvidable “¿saben qué sabemos del caso Odebrecht?”, Correa no pudo quedarse atrás y lanzó la afirmación de que si había algún cabecilla de toda la corrupción tenía que ser un socialcristiano y que fue Dios que ayudó en encontrarlo. “Como diosito es de la 35, resulta que el principal corrupto resultó ser un socialcristiano”, dijo refiriéndose a Charly Pareja quien, según el Presidente, logró corromper a mucha gente que ha trabajado en Petroecuador pero que, claro está, no fue nombrada durante su Gobierno. La corrupción es, en la cabeza de Correa, una creación diabólica concebida por unas fuerzas oscuras que quieren perjudicarlo. Nada que valiera, en todo caso, una auténtica investigación internacional.

Correa es, empero, un mentiroso compulsivo. Por un lado sostiene que su gobierno está empeñado en capturar y castigar a todos los implicados en la corrupción de Petroecuador, pero por otro no dice nada sobre la afirmación del gobierno peruano en el sentido de que no ha recibido un solo pedido oficial del gobierno ecuatoriano para capturar a Carlos Pareja Yanuzzelli, el arquitecto de los sobreprecios en los trabajos de repotenciación de la refinería de Esmeraldas. En efecto, en la sabatina no hubo una sola alusión al contundente y engorroso “el Ministerio del Interior de Ecuador no me mandó un oficio a mí, pero yo sí a él diciéndole queremos apoyar en esto, pero para poder detener a las personas se necesita una orden de captura internacional. No la había en ese momento”, del ministro peruano Carlos Basombrío.

El tema de Odebrecht es, para el Presidente, algo con lo que “hay que tener mucho cuidado”. Pero no por lo serio y verosímil que puedan resultar las denuncias sino por que ahí existe una conspiración ya que resulta demasiado extraño que una congresista republicana de La Florida haya pedido a la Fiscal de los EEUU los nombres de los posibles coimados del Ecuador y no de los otros 10 países mencionados en la lista. “Huele feo y no hay que dejarse sorprender”, dijo refiriéndose al pedido de la congresista Ileana Ros-Lehtinen a la fiscal Loretta Lynch.

Según el Presidente, si esta legisladora estadounidense hace el pedido es únicamente porque los Isaías financiaron su campaña. “Resulta que esta señora es congresista republicana de Florida, sus campañas fueron financiadas por los Isaías. Como les dije hace algunos días, algo tan sagrado como la lucha contra la corrupción se politiza y se trata de utilizar geopolíticamente y electoralmente. Por ahí van los tiros”. Lo que no menciona, obviamente Correa, es que si Ros-Lehtimen hace el pedido sobre el caso ecuatoriano exclusivamente es porque el Ecuador es el único país de los once mencionados en la lista de Odebrecht que no ha pedido la colaboración del Departamento de Justicia de los EEUU o de la propia Odebrecht.

El Presidente, además, teje cualquier argumento para convencer a quienes lo escuchan de que es absurdo pensar en que sea cierto que Odebrecht sobornó a funcionarios de su gobierno. Esa empresa, dijo, “no necesitaba pagar para ganar un contrato, lo ganó por concurso. ¿Ustedes han escuchado un reclamo de los que perdieron? Nunca, porque eran concursos abiertos, transparentes. Pero la mala costumbre de coimar es una práctica. ¿Cómo se detecta?”. Cuando dijo esto, llegó a parecer que trataba de defender a la constructora brasileña.

Fue en el contexto de su tesis de que si hay culpables de corrupción jamás serán funcionarios de su gobierno que se refirió, aparentemente, a la detención de Mauro Terán, asesor del alcalde Mauricio Rodas, la noche del viernes. “Ya están avanzando las investigaciones” dijo y agregó que en esas investigaciones se han encontrado cuentas bancarias donde hay funcionarios, que no son del gobierno central obviamente, que han incrementado sus depósito de 200 mil dólares a cerca de 2 millones. “Pronto lo sabrán no son del gobierno nacional”, dijo todo satisfecho como anticipando algo que vendrá. Solo le faltó levantar las cejas como lo hizo el fiscal Chiriboga cuando lanzó su afirmación de que investigaciones avanzan porque él ya sabe que el que ofrecía las coimas es Odebrecht.

El que vio y escuchó la sabatina 507 seguramente va a quedarse con la impresión de que lo más siente Correa cuando habla del tema es miedo.  Y ahí también se parece a su fiscal y ex abogado personal Galo Chiriboga.

Caso Odebrecht: la reacción inteligente y la reacción bruta

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Había dos formas de reaccionar frente a las revelaciones sobre la corrupción de Odebrecht en el informe del Departamento de Justicia de los EEUU. Una era con inteligencia, honestidad y responsabilidad; la otra sin lo uno ni lo otro. La primera fórmula es la del gobierno peruano de Pedro Pablo Kuczynski; la segunda es la que Rafael Correa exhibió en su más reciente sabatina.

El gobierno peruano, en efecto, asume que en las denuncias sobre las coimas de Odebrecht existe un problema real que tiene que ser procesado y, de ser posible, solucionado. Por eso no solo que ha iniciado una investigación para dar con los nombres de los funcionarios corruptos sino que exigirá a la empresa que pague por lo que ha perjudicado al Estado peruano a través de sus actos de corrupción. En esa dirección ya ha iniciado una negociación con la empresa para que devuelva las ganancias ilícitas obtenidas con los sobornos entregados a funcionarios. De no encontrar una respuesta favorable, el gobierno peruano no descarta ir a los tribunales para exigir a Odebrecht que devuelva al Perú esas ganancias ilícitas. En resumen, el gobierno de Kuczynsky frente a la denuncia reacciona no solo dándole crédito e importancia sino en función de la responsabilidad que tiene y busca que el Estado recupere lo que Odebrecht se embolsicó deshonestamente.

Muy distinta es la reacción que Correa mostró sobre el tema en el enlace que se hizo desde Salinas. Por un lado, el Presidente ecuatoriano trata de desconocer la realidad y negar los hechos buscando por todos los medios afirmar que si hay beneficiados de las coimas hay que buscarlos por cualquier lado que no sea en su Gobierno. Es tan burdo en ese intento que cuando trata de echar todo el bulto del escándalo al alcalde Mauricio Rodas lo único que hace es caer en la contradicción de dar crédito a la denuncia. ¿El informe es bueno para sembrar dudas sobre Rodas pero falso cuando las dudas son sobre su gobierno o funcionarios? “El Gobierno no tiene contratos vigentes con Odebrecht, ya todos los contratos han terminado o están en fase de cierre. Solo hay un contrato en vigencia que es el del Metro de Quito, que es con el Municipio, y de eso no dice nada la prensa. Y solo ese contrato es prácticamente el mismo monto que todos los contratos que ha tenido el Gobierno con Odebrecht”. Correa quiere pasarse de listo, pues no repara que el informe del escándalo habla sobre hechos ocurridos en el Ecuador entre el 2007 y el 2016; es decir, cuando había contratos con el Gobierno.

Correa llegó a sugerir, en esa misma sabatina, la alucinante tesis de que tras el informe del Departamento de Justicia de los EEUU se esconde la intención de perjudicar y desestabilizar al gobierno ecuatoriano y sus opciones electorales para este año. “Ya sabemos más o menos por dónde van los tiros. Mañana dicen ‘es Correa, es (el vicepresidente Jorge) Glas’ y hasta que demostremos que es mentira se nos pasó el 19 de febrero, y eso es lo que buscan: enturbiar las elecciones (generales, previstas para esa fecha)”. Y agregó en lo que parece una reacción en el estilo de Nicolás Maduro: “Cuidado que no es la primera vez que el Departamento de Justicia hace estas investigaciones, pero no en función de la justicia sino en función de los intereses geopolíticos de Washington”.

Correa pretende hacer creer algo absurdo: que los EEUU decidieron fabricar un caso que involucra a 12 países y por el cual cobra miles de millones de dólares a Odebrecht, con el único propósito de afectar electoralmente a su movimiento. Hay que imaginar a los funcionarios del Departamento de Justicia inventándose uno de los casos más sonados de corrupción de la historia de ese país con el exclusivo fin de afectar a Lenín Moreno y Jorge Glas. Como si en el la posibilidad de que ese binomio llegue al poder se jugara la existencia misma de Washington. ¿A alguien se le ocurre una insensatez mayor?

En esta teoría de la conspiración, Correa también incluye a Carlos ‘Charly’ Pareja Cordero, a quien acusó de ser la cabeza del escándalo de corrupción en el caso de Petroecuador. Según Correa, Pareja Cordero también está tras las acusaciones en el tema de Odebrecth pues es abogado de esa empresa. Es decir, el Departamento de Justicia de los EEUU habría incluso coordinado con ‘Charly’ Pareja la fabricación del caso Odebrecht para perjudicar a su gobierno.

El contraste entre la reacción de Kuczynski y Correa es inmenso. El primero no rehuye ni niega al problema y más bien piensa que Odebrecht debe resarcir a su país por haber actuado corruptamente. El segundo, en cambio, patalea en un sospechoso estado de negación. Correa no se contenta siquiera con negar tercamente cualquier posibilidad de corrupción durante su gobierno sino que llega a elaborar fantásticas y alucinantes teorías que no hacen sino ponerlo en ridículo al punto de fabricar una caricatura de sí mismo. Eso despierta sospechas tan grandes como el patetismo con el que intenta defenderse.

Foto Presidencia de la República

Los cañonazos no bailables de fin de año

en Columnistas/Las Ideas por
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Asistimos al fin de la fiesta más tóxico de la gran década. Quién habría imaginado que tras la bambalina revolucionaria se tapara tanta putrefacción. Los escándalos de corrupción en el área petrolera junto con lo que era un secreto a voces –que Odebrecht había pagado a funcionarios ecuatorianos para conseguir sus jugosos contratos, así como lo hizo en el resto del mundo– son solo la punta apenas visible de una gran montaña todavía oculta de mal manejo de los mayores recursos públicos que el país ha recibido en años.

Nos prometieron manos limpias, corazones ardientes y mentes lúcidas. Se hinchieron de una superioridad moral nunca vista. Rafael Correa, el iluminado absoluto, había llegado a salvar al país. Era una suerte de mesías dueño de la verdad revelada. Luego vinieron los petrodólares en cantidades inimaginables y se acabó el socialismo idealizado, si es que alguna vez lo hubo. Llegó el desenfreno total acompañado de lo que usualmente incluye: altísimas dosis de cinismo y desvergüenza.

Dice el repetido Dictum de Acton que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. Una década vivida por los ecuatorianos para constatar el proceso de transfiguración de las intenciones. A la revolución ciudadana se le puede acusar de varias cosas, pero ciertamente tenía un proyecto de país claro, estemos de acuerdo o no con él. Ese proyecto, esas ideas, ese objetivo de transformación fue quedándose, sin embargo, en el camino. En el trayecto aparecieron los megacontratos, las macro obras y, con ellas, las gigantescas coimas y la posibilidad de los grandes negociados para beneficio personal. ¡Qué carajo importaba si se perjudicaba al país en unos dólares más o unos dólares menos; ellos eran los dueños del país! Así, poco a poco, los revolucionarios de las manos limpias se convirtieron en los nuevos ricos del día. Los tecnócratas que pretendían volver eficiente al Estado, lo convirtieron en un Leviatán endeudado de por vida. Abandonaron su proyecto ideológico y en ese trance, digámoslo con todas sus letras, acabaron al país.

En estos días el chuchaqui se vuelve agrio, de pésimo sabor como ocurre luego de una tremenda borrachera con todo tipo de excesos. Imagino que tras bastidores el malestar es aún mayor, pues ya dejaron de ser los titiriteros dueños del show. Su suerte se decide demasiado lejos y, por eso, empiezan a temblarles las extremidades. Se nota la desesperación en sus declaraciones. Algunas de ellas risibles, como la de que no se admitirá el testimonio de Odebrecht.

Al mismo tiempo siguen repitiéndose los absurdos cotidianos, como ese del fiscal de la nación emitiendo certificados de honorabilidad a personajes dudosos o aquel de encarcelar a los denunciantes de los atracos. Vivimos los momentos que ningún comensal quiere vivir: la fiesta se acabó, solo quedan vasos a medio tomar y puchos tirados por el suelo. Se barre el desastre de la noche que acaba bajo las alfombras que quedan. Sin embargo, poco se puede hacer con el olor fétido del ambiente.

El anfitrión, Rafael Correa, sabe ya que su reputación está manchada para siempre, así Alvarado dedique el resto de sus días a tratar de transformarlo en una celebridad impoluta. Él y nosotros sabemos la clase de desmanes ocurridos en la larga noche de fiesta revolucionaria.

Los Alvarado: otros que tienen vela en el entierro Odebrecth

en La Info por
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Vinicio y Fernando Alvarado están pasando de agache en el horripilante enredo de Odebrecht con el Estado ecuatoriano. Y la verdad es que no deberían, porque también tienen vela en ese entierro.

Los hermanos Alvarado, zares de los millonarios contratos de propaganda y publicidad durante la #décadaganada del correísmo, tienen que explicar, tarde o temprano, cómo y en qué consistió el auspicio que dio la constructura brasileña, esa sí corrupta y corruptora, en la realización del documental The Royal Tour, donde el presidente Rafael Correa hacía de guía turístico al periodista y productor Peter Greenberg, en una gira alrededor del Ecuador.

Cuando en marzo del 2016 diario El Universo le pidió a Fernando Alvarado, ministro de Turismo, explicaciones sobre si había gasto público en la realización del Royal Tour , el funcionario respondió afirmando que “esa información no la podemos dar nosotros, dado que es un proyecto privado con acuerdo económico entre privados”. Alvarado, chabacano y prepotente como el que más, hizo entonces más o menos lo mismo que su subordinado Orlando Pérez hizo cuando se publicaron las noticias sobre sus agresiones físicas a una mujer: se pasó de vivo diciendo que esa información era privada y que no era de interés público. Par de caretucos: en el caso de Alvarado porque los gastos por dos millones de dólares en el Royal Tour, según datos jamás negados por el gobierno, habían sido cubiertos por empresas privadas. ¿Cómo pretender que lo que hace un Presidente, peor aún si es pagado por empresas privadas, no es de interés público? ¿Dónde acababa lo privado y comenzaba lo público en este tema?

Lo ocurrido con Odebrecht hace pocos días, cuando la empresa confesó formalmente haber sobornado a funcionarios de casi todos los gobiernos del continente, es la demostración más clara y evidente que respuestas como las de Fernando Alvarado son de absoluta perversión ética. El escándalo Odebrecht, por fortuna, deja en evidencia la mañosería de Alvarado y demuestra que ese financiamiento era un asunto público y que por tanto era de interés de la sociedad. también confirma que es absolutamente necesario el que Alvarado asuma su responsabilidad de funcionario y no solo entregue las explicaciones que le debe al país sino que sea examinado por una autoridad fiscalizadora. Claro, en el supuesto de que en el Ecuador volverán a existir instituciones fiscalizadoras.

La participación en el financiamiento hecho por Odebrecht en la producción del Royal Tour puede ser pequeña o incluso mínima, pero eso no la hace menos significativa desde el punto de vista de la ética pública. ¿Por qué financió Odebrecht la promoción de la figura de Rafael Correa en un documental hecho por una empresa privada que fue transmitida luego en la televisión de los EEUU? ¿Se le dio algo a cambio? ¿Ganaba puntas la empresa constructura frente al Gobierno con el simpático gesto de poner dinero en el documental? ¿Cómo es posible que Alvarado no haya transparentado esos datos si lo que estaba en juego, evidentemente, es un tema de interés público? En un país donde la rendición de cuentas y la ética en la administración pública es algo normal, la actitud con la que Alvarado respondió a El Universo en marzo hubiera sido no solo anormal, sino brutalmente escandalosa.

Tampoco se puede dejar de tomar en cuenta que la filmación del documental, según información de El Universo que no ha sido negada por el gobierno, se realizó entre el 15 y el 21 de agosto cuando los escándalos de corrupción de Odebrecht en Brasil ya habían estallado. En ese entonces ya se sabía que la constructora acostumbraba sobornar a funcionarios públicos para conseguir contratos, no solo en Brasil sino en toda la región. Según información de operadores de relaciones públicas contratados por el gobierno ecuatoriano en EEUU, la luz verde para la realización del Royal Tour la dio Vinicio Alvarado, el hermano mayor, cuando aún hacía de ministro de Turismo. Por eso, Vinicio Alvarado también tiene vela en ese entierro.

Pero el tema de la participación de Odebrecht en el Royal Tour no es el único por el que los hermanos Alvarado deberían ser procesados por las autoridades fiscalizadoras, que si bien por ahora no existen, algún día es probable que las haya. Fernando Alvarado, a más de ocultar lo que Odebrecht y las otras empresas hicieron en el tema, mintió. Sí, mintió porque no es cierto que el Royal Tour no le costó nada al país. Existen documentos que prueban que varios funcionarios cobraron viáticos y viajaron a EEUU en la coordinación del lanzamiento del documental al menos en Chicago y Nueva York. Por ejemplo un pasaje comercial para Fernando Alvarado de Chicago a Nueva York. A más de eso está la utilización de bienes públicos como el avión presidencial que, como se ve en la cinta, fue utilizado para la filmación del documental así como en el desplazamiento de Correa a los EEUU para los actos de presentación que, además, aparentemente fueron costeados con fondos públicos.

Podrán decir que el Royal Tour era un excelente instrumento de promoción turística para el país y pueden tener perfecta razón. Dentro de esta lógica podría ser perfectamente normal e incluso positivo que empresas nacionales o extranjeras vinculadas al turismo financien programas que van a estimular el flujo de turistas. Pero si ese es el caso, entonces la información sobre la participación de esas empresas privadas debería ser tratada como si se fuera información pública.

Durante diez años, funcionarios como los hermanos Alvarado han dispuesto, cual gamonalillos del siglo 19, de los bienes y los temas públicos como si el Estado fuera una hacienda privada y la sociedad una peonada ignorante y bruta.

Si de algo puede servir el caso del Royal Tour y su vinculación con Odebrecht es en que ya no deberían haber pretextos, ni siquiera los groseramente tramposos como los que Fernando Alvarado le dio a El Universo, para que los privado sea utilizado como coartada para ocultar lo público.

Lo normal sería que alguna autoridad, ya sea un juez, un fiscal o un contralor, llamen a los hermanos Alvarado a dar las explicaciones sobre este tema que, evidentemente, le deben a sus verdaderos jefes: los ciudadanos. Pero claro, eso es lo normal.

Foto de El Ciudadano

Corrupción de nueva generación

en Columnistas/La Info/Las Ideas por
luis verdesoto

Una de las viejas discusiones alrededor de la corrupción fue imputársela al Estado. De esa premisa, que entonces rebatimos como esencialmente mal formulada, se derivó una conclusión política, más torcida. Dado que la corrupción se origina en el Estado, el engrandecimiento del Estado conlleva mayor corrupción. Luego, era preciso que el Estado tuviera dimensiones mínimas, pues así habría asegurado que la corrupción fuera mínima.

Aquella discusión fue precedida por otro planteamiento. Determinadas cosmovisiones y contextos culturales habrían permitido/legitimado formas y dimensiones mayores de la corrupción. Obviamente se trataba de una modalidad de segregación cultural y de ratificación de formas civilizatorias superiores o, en todo caso, más honradas y transparentes. Más aún si coincidían con la división mundial del trabajo entonces vigente. En los países pobres habría más corrupción y en los países ricos menor corrupción, cuando no en los anglosajones del norte versus los latinos en el sur.

La discusión sobre la corrupción originada en el Estado fue sucedida por otra relativa a imputarle la responsabilidad de la corrupción a la empresa privada, que habría generado los estímulos o las formas concretas de la corrupción estatal. No pasó mucho tiempo antes de que surgiese la impresión/constatación de que la mayor corrupción se habría localizado en las relaciones sociales, que estimularían a la corrupción pública.

Pero, fundamentalmente, la corrupción se integró al patrón de acumulación mundial. Fue un factor más para determinar los costos. Y los costos tenían un componente de corrupción, que encarecía a los productos y los servicios. Entonces, incluso se pudo calcular índices de corrupción y la participación en los costos y los precios. Hubo estudios y surgieron estudiosos del tema.

Ciertamente impactó mucho conocer que ciertos países, más aun que las políticas públicas de ciertos países oferentes de bienes y servicios, con su correspondiente financiamiento, vivían sumergidos en una doble moral. Exacerban la transparencia casa adentro pero oficialmente usan la corrupción para sus negocios en ultramar. Luego se divulgó que no eran tan transparentes en su casa. Sino consecuentes afuera y adentro.

En la última década el mundo se ha sacudido con la corrupción financiera de los desarrollados y de algunos retoños –no todos- en desarrollo. Nuestro país la ha soportado, en modalidades específicas que se prolongan hasta la actualidad. Desde la colonia, que vino del brazo de los conquistadores, hasta sus formas mestizas. Analizarlas va mucho más allá de los alcances de estas notas.

Pero no puedo dejar de recordar que soportamos, duramente en la crisis de fines del siglo pasado, una modalidad más avanzada, en el contexto nacional, de corrupción financiera, de secuelas inhumanas. Derivó en la crisis, hasta entonces, la más profunda de nuestra historia republicana. Crisis que tuvo esencia financiera, digámoslo, que afectó a la circulación sanguínea en el cuerpo social, a la asignación de los ahorros y los excedentes. (Aquella crisis, sin embargo, ayudó a la depuración del sector financiero. Ventajas marginales de un gran mal).

Las sociedades muestran distintas sensibilidades frente a la corrupción. Entre diversas sociedades, pero fundamentalmente en distintos momentos y períodos de su historia. En Ecuador, la ola de corrupción previa a la guerra con el Perú, tuvo dos derivaciones.

Sensibilizó a la sociedad que reaccionó con movimientos sociales incipientes y débiles pero renovadores de orientación anti-corrupción, los que llevaron hacia formas más escrupulosas de control social e institucional. Pero también se produjo una distorsión. Asimiló toda la corrupción como corrupción política. Entonces todos los populismos de corte anti-institucional se regodearon contra los partidos, como sede de la corrupción.

Fue evidente que había corrupción en algunos partidos, especialmente en la asignación de tronchas y cuotas de poder, en la utilización de las políticas públicas para la obtención de ganancias privadas o en la contratación pública. Pero los populismos de distinto tipo focalizaron a la corrupción en la política. Y ellos se erigieron como los líderes de la anti-política. Desde allí hasta hoy.

El llamado retorno del Estado no ha correspondido a un buen Estado. Es un Estado sin atributos de estatalidad y peor aún de estatalidad democrática. Es decir, no es representativo, ni está sometido al control de la sociedad. Peor aún enmarcado por las instituciones. Es, más bien, el Estado retornado, un Estado de viejo cuño. Lejano de los atributos estatales modernos. Y repleto de viejas mañas, contexto de la emergencia de nuevas, renovadas e innovadoras formas de corrupción.

La corrupción que ha aparecido en nuestras sociedades, especialmente en América Latina, Ecuador incluido, es una nueva generación de corrupción.

Se trata de una corrupción que surge en las relaciones Estado-Estado. Se suponía, o lo que nos vendieron, es que la contratación intra-estatal o entre Estados era limpia, justamente porque era pública. Pero no ha sido. No sólo por la intervención de agentes privados que instrumentalizan al Estado y a la autoridad pública, sino porque el principal agente de estímulo es un Estado y el susceptible de corromperse es otro Estado. O fracciones del mismo Estado.

Los ejemplos son muchos. Sospecho que ligados a la diplomacia presidencial personalizada, pues involucran a las autoridades más altas de los países. No a los burócratas intermedios. Brasil, el país emergente de la región, de la mano de Petrobras-Odebrecht, son los prestamistas/prestadores cuestionados y son otros Estados los prestatarios/beneficiarios, con las manos sucias. China, o más bien empresas estatales chinas, que parecen instrumentar a la vida privada del presidente boliviano. Morales de pronto es el protagonista de varios culebrones, no solo de cariño paternal interrupto –carta de presentación para la contratación pública corrupta fast track- sino de manifiesta pornografía, del brazo de …. también se pasean por la región, Ecuador incluido.

El tema de la corrupción nunca me pareció atractivo, especialmente por sus orígenes arriba reseñados. Pero, debo reconocer, pasa agua bajo el puente y que más aún ahora es un tema de conocimiento necesario en las ciencias sociales y en la política pública. Y de la Política, con mayúscula. La única vacuna contra la corrupción son las instituciones. ¡Qué pena por nosotros!

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