Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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Rafael Correa

Correa dañó la cabeza de los ecuatorianos

en La Info por

¿Cómo queda el país tras la salida de Rafael Correa? Sus partidarios suman kilómetros de rutas, hospitales, escuelas, bonos y esgrimen estadísticas que prueban, a sus ojos, que hay millones de personas beneficiadas en la década de la mal llamada revolución ciudadana. Esas buenas cifras, hay que alinearlas al lado de dos columnas: por una parte, los ingresos fastuosos que recibió el país por la bonanza petrolera. Por otra, las deudas con los chinos, el IESS, el Biess, los gobiernos seccionales, el Banco Central, los multilaterales, los fondos privados de cesantías transferidos, el petróleo prendado, las ventas de activos del Estado…
Al margen de este inventario –que debe compararse con el estado calamitoso de las libertades en el país–, hay un balance que toca al modelo político y económico bajo el cual Ecuador ha vivido desde hace diez años. Esto ha configurado un Estado, un ciudadano y un imaginario sobre el poder y la autoridad que es el que Correa más quiso anclar en su discurso. 4Pelagatos evoca seis de las características que dañaron los imaginarios político y social en el país.

  1. Un Estado convertido en ogro filantrópico: el correísmo recuperó al Estado, que estaba despareciendo bajo una teoría (defendida sobre todo por Jaime Nebot): vivan las ciudades; abajo el Estado. Sin embargo, Correa, inspirado en experiencias autoritarias de diferente tinte (Cuba o Corea del Sur) lo volvió principio y fin de todas las cosas. Con él, el Estado no solo media y regula: es todo. Está en todo. Todo pasa por él.
    La descentralización retrocedió y el Estado, cooptado por un partido, terminó siendo una herramienta al servicio de un programa político y de la visión absolutista del caudillo. En Economía, el Estado correísta desconoció –durante años– al sector privado. Fuera del Estado no hay salvación: ese es el mensaje del correísmo durante estos diez años. En este punto hay un retroceso severo para el país.
  2. La sociedad dependiente y al servicio del poder. El modelo de Correa desconoce mediadores y actores sociales que no estén bajo su dominación. La sociedad fue convertida en un desierto. Sus organizaciones fueron cooptadas, destruidas o perseguidas. Las ONG fueron demonizadas. La sociedad, en la mejor teoría leninista, es conducida por la vanguardia correísta. Cuadros armados de PhDs que, con el líder, marcan la senda y deciden por ella prevalidos de los votos obtenidos en las urnas. La disidencia no es una característica de la democracia: para el correísmo es un desafío del cual se ocupan los fiscales y los jueces criminalizando la protesta, persiguiendo, encarcelando, multando… La sociedad durante el correísmo perdió su autonomía. El poder la vio como mero espacio de legitimación u objeto de escarmiento.
  3. El Ciudadano convertido en un ser asistido: ¿Qué ciudadano quiso construir el correísmo? Un ser que mira hacia arriba, donde está el caudillo. Un ser, desprendido de su yo, que espera que el Estado y sus administradores resuelvan sus problemas. Un ser que se somete con la fe de carbonero a la autoridad y que agradece que produzca obras con el dinero que pasa a ser del partido y deja de ser de los contribuyentes en general. Este rasgo del correísmo, traducido en bonos y canonjías gracias a los petrodólares, agrava el enorme déficit de ciudadanía que hay en Ecuador. En muchos sectores de la población se espera a Lenín Moreno, que prometió nuevos bonos, con la mano tendida.
  4. El caudillo abusivo que todo lo puede: un presidente es aquel que tiene todos los poderes, responde por todos, se ocupa de todo… Insulta, amenaza, da ordenes por redes sociales a los organismos de control o de fiscalización… Correa llevó a un nivel superlativo el perfil del caudillo que todo lo puede, que todo decide y que hace depender todo de su voluntad. Él es el Estado, la institucionalidad es él. Él buscó ser visto –y lo logró en muchos sectores de la sociedad– como un ser superior, infalible, capaz de encarnar la sociedad en su conjunto, hasta pretender reemplazarla.
    Esta es la noción de autoridad que para muchos es hoy vigente. Ese perfil fue refrendado en una docena de elecciones, creando así grandes interrogantes sobre los referentes de autoridad y su legitimación en la sociedad. No es un problema sencillo y es contra ese perfil que será muy posiblemente juzgadas las acciones del nuevo Presidente. Esto sencillamente agrava el déficit democrático que hay en el país: las libertades no significan nada para un enorme porcentaje de ciudadanos en el país.
  5. Una institucionalidad partidista y perseguidora: Correa deja el poder con un país rehén de instituciones alineadas y al servicio del correísmo. Es decir, absolutamente indefenso ante el manejo discrecional de esos organismos en manos de militantes del partido o de funcionarios a su disposición, como es el caso del Contralor. Esta institucionalidad produce abuso de poder, opacidad administrativa, corrupción… Y su entramado es tan compacto que no podrá producir democracia, a menos de que Moreno se inspire en Gorbachov. Este es el mayor problema institucional que Correa lega al país.
  6. Un país dividido y fanatizado: Correa logró implantar algunos chips en el imaginario social que lastiman la convivencia nacional. Para el ex presidente, a partir de este 24 de Mayo, el otro (contrincante, adversario, crítico…) es un enemigo. La división maniquea que manejó durante sus diez años, ha sido institucionalizada: hay entes encargados de perseguir disidentes y críticos. Hay ejércitos virtuales, con mercenarios importados como Patricio Mery Bell, que destrozan honras y vidas en las redes sociales. Todo esto ha producido una esfera pública contaminada y una opinión pública dividida entre el miedo a opinar y el fanatismo militante.
    Correa acabó con parte de la prensa. Instauró la autocensura en algunos medios. Sacrificó el libre pensamiento. Convirtió buena parte de las universidades en recintos asépticos y convirtió sus investigadores en asesores de su gobierno, en ciudadanos ausentes del país o en críticos amenazados. Volver a la discrepancia civilizada y al libre pensamiento es uno de los retos de Moreno. Pero tiene que acabar con troles e inquisidores para que las ideas vuelvan a fluir sin el pánico que impuso Correa. Dar señales democráticas, y darlas unilateralmente, es su deber. Su credibilidad depende de que ponga sus actos en concordancias con sus anuncios.

La última creación de Rafael

en Caricaturas/El Humor/La Info por

Miguel Ángel no lo hubiera imaginado mejor: el creador, que ya no está rodeado de querubines sino de guardaespaldas (porque el mundo que engendró es tenebroso), da vida a Lenín. Rafael, desde los cielos, inaccesible e imperecedero, espera que Moreno encuentre espacio (y tiempo) en su nueva tarea. Sus dedos están separados y esto no es una casualidad que se le ocurrió a Chamorro: lo eterno nada tiene que ver con lo efímero y pasajero…

¿Cómo un cretino así puede ser el político más exitoso de la historia?

en La Info por

De entre las todas las imágenes que pudo haber escogido para sellar su última sabatina, escogió la de él rompiendo un diario. No fue espontáneo ni una mera coincidencia: Rafael Correa tuvo que haberse asegurado, antes de llegar al parque de los Samanes, de que iba a tener un ejemplar de diario La Hora a la mano para romperlo por la mitad en los minutos finales de su su show de los sábados. Fue, sin duda, un gesto planificado que terminó, voluntariamente o no, convirtiéndose en la imagen que la historia recogerá como su despedida del poder. Una imagen que, a la postre, lo define como ser humano y como político.

La imagen de Rafael Correa rompiendo un diario simboliza, sin embargo, la del fracaso que él siente por no haber conseguido la que seguramente ha sido su máxima aspiración durante estos diez años de poder: eliminar de tajo cualquier forma de prensa que no opere bajo su control y voluntad y, además, no haber podido convencer totalmente a la opinión pública de que el periodismo es el principal obstáculo del bien común .

Pero no fue únicamente su decisión de aparecer rompiendo el diario lo que evidencia que Correa deja la Presidencia con la frustración de no haber logrado secuestrar por completo la opinión pública. Fue la arquitectura misma de todo el enlace 523 lo que dejó al descubierto el fracaso de Correa frente al disenso. En esencia, está última sabatina estuvo concebida y dirigida para transmitir, a quienes heredarán de él el poder, el mensaje de que el encargo más importante que les deja es liquidar todo rezago de prensa independiente que pudo habérsele escapado. En en un momento del enlace, incluso, se dirigió a José Serrano, el nuevo presidente de la Asamblea, y le encomendó que impida que en los próximos años se cambie la Ley de Comunicación, como pretende la oposición y “la prensa mercenaria”: un concepto que repitió al menos tres veces duranrte el enlace.

“Ojalá la próxima legislatura no caiga en la trampa. No se deje poner las prioridades y la agenda legislativa por parte de una empresa mafiosa que se representa a ella misma y sus intereses. Recuerden nuestros asambleístas que son representantes de ustedes, del pueblo ecuatoriano y no de lo que diga la prensa mercenaria”, dijo Correa y criticó a los medios y los sectores que han salido a hablar sobre la necesidad de derogar dicha ley que fue, durante sus últimos años de gobierno, el pilar de su proyecto autoritario. “Estoy observando en los últimas días toda esa campaña mediática para bajarse la Ley de Comunicación. Pareciera ser que es el principal problema del país. Lean los titulares. No hay problemas de violencia contra las mujeres, coparentalidad, pensiones alimenticias, no es problema la seguridad…”, agregó en otra parte de su intervención. Fue tan evidente el hecho de que quiso dedicar la última sabatina a desahogar su frustración con la prensa, que lo más destacado de ella fue un video en el que se recogía los casos en los que, según Correa y su equipo, el periodismo había mentido a la sociedad con el afán de indisponerla en contra de su gobierno y de promover la protesta social.

Calificó a los periodistas que publicaron esas supuestas mentiras como “periodistas de rocola”, porque según él “tocan música cuando reciben una moneda”. Además aseguró con todo el convencimiento del caso que la prensa ha sido su “más grande adversario”.  Correa no economizó tiempo ni retórica en este propósito: sostuvo que la prensa “mercantilista” ha sembrado odio en la sociedad ecuatoriana y que la ha engañado publicando y callando lo que le da la gana. “Atentos los próximo cuatro años: no creerle nada a esa prensa mercenaria”, exclamó y dijo que en ningún lugar del “planeta” ha ocurrido algo que, según él, ha ocurrido en el Ecuador: que el presidente ganador de unas elecciones sea proclamado por un canal de televisión, Ecuavisa, y no por la autoridad electoral. “Los medios mercenarios tienen que entender que proveen un derecho (la información) y no una mercancía. Han querido dañar el corazón de la gente”, dijo.

Correa, como buen demagogo autoritario que es, sabe que su discurso en contra de la prensa le ayudó, desde los inicios de su mandato, a construir la figura de un enemigo externo para conseguir adhesiones populares y desviar responsabilidades, pues el guión oficial es miren hacia allá, ellos son la amenaza, ellos son el verdadero el peligro.

Correa, al igual que otros como él entre los que está Donald Trump, tiene como némesis a la verdad. Él sabe que insultando a la prensa abre una nueva línea de ataque en contra de los hechos que, en realidad, son sus verdaderos enemigos. Lo que Correa ha tratado de hacer durante estos diez años es confundir al público fabricando la coartada de que la prensa es  “mercenaria” y “enemiga del pueblo” para que no crea en las verdades que son incómodas al poder. Deslegitimar a la prensa libre e independiente es una forma de evitar que la sociedad le de crédito a los hechos que el poder no quiere que sean vistos.

Correa puede ser muy transparente en presentaciones como éstas porque no hay nadie ni nada que que limite lo que dice. Por eso, durante el enlace 523, Correa no pudo evitar que en su ataque al periodismo haya dejado al descubierto un aspecto fundamental de su personalidad: su incapacidad de aceptar que el pueblo puede expresar su descontento espontáneamente y sin el estímulo de algún oscuro interés.  Correa está convencido de que si la sociedad se pronuncia en su contra es porque está siendo engañada por alguien perverso y jamás porque existan razones auténticas y verdaderas para hacerlo. Si la gente salió a protestar en el 2015 en contra del Impuesto a la Herencia fue por culpa de los periodistas, si los policías se sublevaron el 30S fue por culpa de los periodistas, si los agricultores se opusieron al censo agropecuario fue por culpa de los periodistas, si los médicos salieron a protestar fue por culpa de los periodistas, si en en 1912 una turba asesinó a Eloy Alfaro fue por culpa de los periodistas…  Así cualquier cosa que se diga en su contra será… culpa de los periodistas.

En el pensamiento de Correa, primitivo y controlador, no existe expresión social que pueda ser autónoma. Únicamente aquellas expresiones populares que se producen bajo el estímulo del Estado (controlado por él claro) son legítimas y válidas. Cuando las masas se pronuncian sin su consentimiento es porque los perversos periodistas las han empujado. “Los violentos son inducidos y azuzados por la prensa. !Cuántos brotes de violencia se han producido por información publicada para hacerle daño al gobierno¡”, exclamó.

Si algo se puede decir a favor de las sabatinas, que durante 10 años fueron la institución pública creada para lanzar odio, descalificación y atropellos, es que la historiadores del futuro podrán encontrar en ellas al verdadero espíritu de quien ha dominado la escena política durante buena parte del siglo XXI.  A pesar de que el enlace 523 fue uno de los más cortos de los últimos años, con un poco menos de tres horas de duración, Correa ofreció una estupenda muestra de sus  particularidades sicológicas y emocionales: tenaz, intenso, obsesivo, vanidoso a más no poder, autoritario, cobardón porque desafía a golpes a sus adversario desde un espacio en el que sabe que está protegido, ignorante pero a la vez sabido, manipulador, mentiroso, hombre de poco mundo y estupendo comunicador. 

Correa en cada sabatina se jacta de tener una autoridad moral que le permite despreciar a todos los que no están con él y lanzar mensajes cargados de moralejas parroquianas cada cinco minutos. Así ha sido durante 523 sábados.

Esta vez, además, dejó patente que los 10 años de gobierno, no le han enseñado nada sobre lo que es el Estado y la función pública.  En una declaración insólita y no menos lamentable expuso lo que, según él, es el cambio que su gobierno le ha significado al Ecuador. Dijo: “hemos transformado la patria. No podemos caer en falsas modestias. Antes de la revolución ciudadana nada de esto existía. Antes no había el parque los Samanes, antes no había enlaces, el Museo de Carondelet estaba cerrado, el cambio de guardia tampoco no existía. Antes había salvataje bancario y congelación de cuentas”.

Lo que las 523 sabatinas dejan, a más de toda su perversidad y distorsión institucional, es la fascinante interrogante sobre cómo un personaje capaz de articular reflexiones tan pobres y cretinas como aquella según la cual el cambio tras estos 10 años se expresa en que antes no había sabatinas y ahora sí hay sabatinas, pudo haberse convertido en el político más exitoso de la historia de la política ecuatoriana moderna. Una interrogante que los historiadores del futuro deben empezar a desentrañar desde ya.

¡Fuera Correa Fuera!

en Columnistas/La Info/Las Ideas por

Así como periodistas alquilaron su independencia por un sueldo; así como académicos rindieron su cátedra por ingresos fijos, hay cantantes que convirtieron su inspiración en moneda de pago. Juglares por tarifa, componen loas y melodías para que Correa, con postura de ícono de altar, agradezca con una mueca de aprobación los himnos que hacen apología de sus diez años de autoritarismo. El museo y los discos son alegóricos para el monumento en vida.

Los doctores Alvarado usaron la publicidad para ese espeluznante culto a la personalidad. Clásico en los regímenes mesiánicos en los que el caudillo es iconizado para que su herencia perdure a sus días. Se componen canciones, de pintan cuadros, se escriben libros, se construye una religión para volver imperecedera la presencia del mesías. Y para eso sirven los que fraguan la historia, que se llaman historiadores; los que escriben canciones, que se dicen artistas; los intelectuales, que se creen pensadores. Ellos articulan lo necesario para que los estudiantes aprendan historia que es propaganda, tarareen melodías que son propaganda y estudien el pensamiento del líder, que es propaganda.

Dicho en autóctono, llugshi Correa llugshi, debe significar no solamente que se vaya de la presidencia, que se vaya del país, sino que salga de lo que llaman el imaginario político y que su recuerdo, más allá de interés de sus aúlicos que hacerle altares, sirva para recordar que hay que tomar cuentas y que purguen por sus desafueros.

Correa ha impactado en la conciencia de muchos ecuatorianos. Cuánto daño ha causado en trastocar como si fuese moral, la virulencia, la diatriba, el socapamiento. La tolerancia a la corrupción y en casos el aplauso es una de las secuelas perversas.

En Argentina, Perón y la arribista resentida Evita, fueron iconizados. Y aún tras siete décadas persiste su nefasto legado, que marcó la política y la conducta política de forma tal que todos los gobiernos, excepto el de Alfonsín y el de Macri, ha representado versiones entre corruptas y más corruptas, populistas y más populistas del peronismo.

Los diez años de la indecencia se consuman con el indulto a un amigo y una condecoración a un servil. El que delinque, que es amigo, el perdón. Al obsecuente que no mostró imparcialidad ni por excepción, la medalla. Son ejemplos de supino cinismo. Es preciso que opinadores conduzcan sus reflexiones para reconstruir el debate político, la moral y la ética públicas, en términos de promover valores, sentido del respeto por el otro, tolerancia hacia la diversidad. Historiadores que cuenten lo sucedido estos diez años como se cuenta del paso de dictadorzuelos. Hay que expulsar a Correa de referente de debate político y dejarle que descanse en paz en el refugio que se hizo con demandas judiciales.

Pero, no hay que ser ilusos o acomodados para engañarse de que Moreno hará la diferencia. La estructura mental de quienes lo acompañan, y de él mismo, se forjó en medio de repetidos golpes contra instituciones y derechos. ¿Acaso son nuevos los que se mencionan como parte del nuevo gabinete? ¿Qué clase de compromiso para perseguir corruptos puede provenir de esa nueva camarilla? Ellos intentarán que Correa continúe impune a sus horrendos yerros en economía, a su despilfarro, a sus abusos. Seguirán cantando los tonos de la revolución corrupta.

Pero, desde el otro lado, desde la oposición y desde la generación de opinión pública, la tarea de descorreizar el ambiente es fundamental para evitar que no solo sus adláteres sino los opuestos, mantengan viva esa imagen que es mejor que quede en la historia como un mal recuerdo.

Moreno no podrá continuar con el correísmo

en La Info por

Claro, puede sonar a verdad de perogrullo pero en diez años los contextos económico, político y social han sufrido drásticos cambios en el país. Esto hace más dramáticos los retos de Lenín Moreno porque no tiene las condiciones que nutrieron el correísmo y porque las actuales circunstancias no le permiten seguir la senda que Correa le ha marcado estas semanas. En claro, Moreno no puede continuar con el correísmo y está obligado a reinventarse políticamente y, si quiere sobrevivir en el gobierno, a transparentar las cifras reales de las cuentas nacionales. Estos cinco factores (hay muchos otros) pesan definitivamente en el giro que él y sus amigos dicen querer dar.

  1. ¿Del hastío autoritario a la democracia imperfecta?

2006: el país político tenía serios problemas de representación: cansancio, extrema fragmentación y partidos que más eran cascarones vacíos. La sociedad estaba cansada de inestabilidad política y sus organizaciones tradicionales (sindicatos, indígenas, colectivos) habían perdido peso en la ciudadanía. El vacío era evidente. Correa capitalizó el momento. La sociedad organizada lo apoyó y muchos de sus dirigentes pasaron al gobierno. Su aparente indefinición política, lo ayudó a convertirse en imán multicolor.
2017: Lenín Moreno recibe un país ahíto de autoritarismo y abusos de un Presidente que se autonombró jefe de todos los poderes. Tiene que ganar la confianza de aquellos que estuvieron con Correa y que él usó, botó y persiguió. En vez de usarla, tiene que devolverle el poder a una sociedad deseosa de retomar su independencia frente al poder político. Moreno remará a contracorriente y si entiende el momento político tiene que jugarse por volver a instalar la democracia en el país.

2. ¿De las vacas gordas al pago de la factura?

2007: Correa encontró fondos de ahorro y estabilización, un país con bajo endeudamiento y, durante ocho años, su gobierno se benefició de la mayor bonanza económica (petrodólares) de toda la historia de la República. Esta realidad, que ha querido negar, le permitió hacer obra pública y aceitar redes de clientelas que aseguraron el éxito en otras 13 elecciones. Correa administró la bonanza económica.
2017: Lenín Moreno no hereda ahorros y las deudas se acumulan al punto de que uno de sus retos es esclarecer, ante el país y la militancia de Alianza País, el estado real de las cuentas nacionales. Moreno, posiblemente muy a pesar suyo, tendrá que ser ortodoxo en este campo, renegociar las deudas, volver a los organismos multilaterales y proteger la dolarización. Tendrá que administrar el tiempo de las vacas flacas y volver al pragmatismo económico.

  1. ¿Del socialismo del siglo XXI a la reinvención política?

2007: Correa llegó cuando la tendencia política del Socialismo del Siglo XXI, con mayores o menores matices, estaba en pleno apogeo. Hugo Chávez, un hombre protegido y manipulado por los Castro, iba por el mundo regalando dólares del erario venezolano. Lula da Silva lucía indestructible en Brasil; al igual que los Kitchner en Argentina o Evo Morales en Bolivia. Daniel Ortega llegaba al poder en ese año… Ese entorno internacional puso un gran paraguas bajo el cual guarecerse, que pesó e incidió en la geopolítica regional.
2017: Moreno declaró fenecido el Socialismo del Siglo XXI. Más que un referente, Venezuela es el perfecto espejo que sirve, a él y a su partido, como exorcismo importado. No tiene internacional política alguna en la cual adscribirse. Moreno parece obligado a marcar otra etapa en el campo nacional y a privilegiar el pragmatismo en las relaciones internacionales del Ecuador.

  1. ¿De la sociedad cooptada a la independencia ciudadana?

2007: la expectativa de la sociedad permitió a Alianza País gozar de un popularidad inmensa. No solo pudo hacer una constitución a la medida de sus aspiraciones sino que neutralizó cualquier oposición y facultó a Correa a sacar enemigos de la chistera. Empresarios, banqueros, periodistas… Correa pudo así contrarrestar voces discordantes puertas adentro, adoctrinar a la sociedad, criminalizar la disidencia, convertir la política en un acto de fe y volver la esfera pública una cloaca administrada por su ejército virtual: los troles. Su predominio político estuvo asegurado por la institucionalidad absolutista derivada de la Constitución de Montecristi, entes serviles como el CNE y la Fiscalía y el uso indiscriminado de todo el Estado al servicio suyo y de su partido.
2017: Moreno, aunque tiene los mismos resortes institucionales a su favor, no tiene espacio político para utilizarlos. Gran parte de la sociedad está ávida de que se acabe este absolutismo con ribetes fascistas. Tras perder el miedo, muchos colectivos han vuelto a organizarse y a defender sus agendas. La sociedad volvió a la calle. Si Moreno decide hacer cambios democráticos, encontrará más aliados en la sociedad que en ciertas franjas de Alianza País que, con Rafael Correa, defenderán el statu quo.

  1. ¿De la polarización al acuerdo?

2007: Correa es un pacman. La política la ve como un campo de conflagraciones en el cual solo puede haber un vencedor: él. El otro debe ser eliminado. Esto lo llevó a concentrar poder y doblegar al resto, incluidos sus aliados. Correa dividió el país en dos, con él como el jefe de una enorme mayoría de buenos contra una ínfima cantidad de malos y vendepatrias. A partir de esa polarización nutrió todas las dinámicas de exclusión hasta convertir al poder en un absolutismo dinástico, impune y castigador. Un manicomio.
2017: Moreno dice que pondrá fin a la guerra que Correa libró contra la sociedad. El país que recibe está dividido electoralmente en partes casi iguales a las cuales ha dicho que será el presidente de todos. No se ve como el portador de la verdad absoluta. De hecho no cree que hay una sola verdad y ha prometido ser el presidente del diálogo. Si efectivamente produce cambios en esa vía, Ecuador dejará de ser un manicomio y se volverá el país en que las partes entienden que la herencia de Correa les obliga a dialogar y a concertar. Ese es el mayor reto de Moreno y estará vigente desde el 24 de Mayo.

¿Los atacados por Correa tienen Derechos Humanos?

en La Info por

Carlos Pareja Cordero es un hombre conocido para Rafael Correa. Hasta en la más reciente sabatina, se refirió a él –y se acompañó de un video, hecho por su servicio de propaganda– como el jefe de las mafias en Petroecuador. No es la primera vez que lo hace y se supone –porque esto lo tendría que sentenciar un juez independiente– que el gobierno tiene las pruebas de lo que afirma.

Pues bien: Carlos Pareja Cordero se refugió en Perú y estaba tramitando sus papeles de refugiado y fue detenido. Ahora circulan fotografías en las cuales se le ve brutalmente agredido. En un video, que también circula en redes, él asegura que los autores de esta agresión fueron policías ecuatorianos en Perú. El Ministerio del Interior había dado cuenta de una colaboración estrecha con la policía peruana para su captura; versión que la policía peruana se apresuró a desmentir.

Como quiera que sea, es inaudito que un ciudadano que estaba en perfectas condiciones físicas caiga en manos de la policía peruana (y según Pareja Cordero también de la ecuatoriana) y aparezca en el estado que se observa en las fotografías. Si ese ciudadano debe cuentas a la Justicia (posibilidad que él descarta), el Estado tiene derecho y facultad para pedírselas. Pero violentar su integridad física es un atentado claro a los Derechos Humanos y la Cancillería, que debe velar por la vida y respeto de todos los ecuatorianos en el mundo, no ha hecho gestiones sobre el particular. Le debe una explicación a los ciudadanos.

4Pelagatos condena cualquier atentado a los Derechos Humanos venga de donde venga. Hoy lo hace con la misma fuerza con que periodistas que están en este sitio condenaron, en el pasado, los atentados a los Derechos Humanos, perpetrados por el gobierno de Febres Cordero, contra ciudadanos presos, tras haberse levantado en armas contra el Estado.

Ningún ropaje ideológico puede socapar o aupar conductas contrarias al respeto íntegro que merecen las personas. Sus eventuales o presuntos delitos deben ser conocidos por jueces probos en juicios que aseguren a las partes el debido proceso.

Lo que pasa con Carlos Pareja Cordero es aún más grave porque el presidente Correa no puede negar que lo convirtió en blanco de acusaciones y señalamientos, con fines abiertamente políticos, sin que un juez haya procesado ese caso.

Ah, a los chinos Correa ni pide cuentas ni pasa la factura

en La Info por

Algo más de 24 horas han pasado desde que la Plataforma Financiera sufrió una espectacular inundación y las únicas explicaciones oficiales sobre el caso son unas pintorescas dadas por el presidente Correa y un boletín de prensa del Servicio de Contratación de Obras, Secob. En ambas versiones se dice que los colectores de agua lluvia del fueron los culpables, aunque Correa lanza una tesis muy curiosa, sobre todo si se toma en cuenta que el costo de la obra bordea 240 millones de dólares: descubrió que cuando llueve con mucho viento puede entrar agua por ciertas partes que se van a cubrir. Las declaraciones las hizo en Tababela, poco antes de tomar su avión para ir hasta Argentina donde recibirá otro Doctorado Honoris Causa, esta vez en la Universidad de Quilmes.

Correa, además, anunció que para evitar otro colapso como el ocurrido el lunes 15 de mayo en la tarde, se construirá un nuevo colector de agua lluvia que costará 800 mil dólares. Es decir que a los 238 y pico de millones que costó el edificio habrá que aumentar esa cifra para construir un recurso que no se tomó en cuenta durante la construcción. El Presidente también sostuvo que en la terraza del flamante edificio hay unos jardines y que por ahí se filtró agua. La versión de Correa, a pesar de lo trivial y poco responsable tomando en cuenta la envergadura de la obra y su costo para el fisco, tiene al menos una virtud: trata de explicar el origen de las cascadas de agua que caían del techo porque de lo que dijo el Secob ese fenómeno no tenía explicación posible.

Las declaraciones de Correa y el boletín del Secob tratan, en todo caso, de exculpar a la responsable de la construcción: la empresaChina Camc Engineering Co. Ltda.  Ni Correa ni el Sercob han dicho que pedirán explicaciones a la firma constructora ni a la empresa que hizo la fiscalización de la obra. Para Correa todo se soluciona con pagar algo más por el colector y la impermeabilización del techo, mientras que para el Sercob el que tiene que responder es el Municipio de Quito.

“Después de la visita técnica a esta edificación, el Servicio de Contratación de Obras, Secob, desmiente información replicada en redes sociales, en las que se sostiene que estas afectaciones se debieron a problemas con la infraestructura, ya que el problema o situación extraordinaria se dio, sin lugar a dudas, por el colapso de los colectores externos existentes en las calles Villalengua y Ayora”, dice el boletín que el Sercob distribuyó pasado el mediodía del martes 16 de mayo. El Secob responsabiliza del tema de los colectores al Municipio de Quito que, por su lado, dijo en un boletín que lo que ocurrió con los colectores es que se taponaron con material de construcción generado en la misma obra de la empresa china.

Según el Municipio la empresa china hizo un desvío del colector, que aún no es entregado oficialmente a la ciudad, estaba taponado con escombros y materiales de construcción que se encontraban en la zona donde está la Plataforma Financiera.

La Secob, con su boletín, pretende dar por cerrado el caso atribuyendo la responsabilidad de lo ocurrido al Municipio y a la naturaleza. Resulta, sin embargo, insólito que en un tema que implica la construcción del edificio público más grande y probablemente más caro del país no haya salido un solo funcionario de alto nivel o contratista a responder preguntas que son obvias y a entregar información que los contribuyentes, que tarde o temprano pagarán lo invertido en el edificio, se merecen. ¿Cómo es que el agua entraba  por los techos si la culpa es de los colectores? ¿Cómo es que otras edificaciones de la ciudad no sufrieron una estragos similares si fue, como sostienen, la lluvia más fuerte de los últimos 42 años?  ¿Cómo pueden explicar la construcción de edificio que si no fue capaz de tolerar ese aguacero tampoco lo hará si el próximo aguacero resulta ser el más grave de los últimos 52 o 62 años?

La evidencia apunta a que lo que sucedió se debe a una pésima e improvisada construcción del edificio. 4Pelagatos conversó con tres ingenieros expertos en construcciones civiles que conocen de cerca el caso de la Plataforma. Todos coinciden en que hubo deficiencias arquitectónicas y de ingeniería en la construcción. Problemas que se deben a que la empresa China Camc Engineering Co. Ltda. al parecer pagó a otras similares del Ecuador -que subcontrató- montos muy inferiores a los que ellos cobraron al gobierno.  “Al menos ganaron entre 60 y 70 millones ahorrándose en la construcción, sin contar con los intereses del préstamo”, dijo a 4Pelagatos un importante constructor ecuatoriano que conoce de cerca el proceso con la Plataforma.

El viernes inmediatamente anterior al lunes de la inundación, ya hubo problemas con agua empozada en la plazoleta que queda a la entrada del edificio. A pesar de que ese día hubo lluvia tenue, el agua se acumuló y mucha gente tuvo problemas para salir y entrar cómodamente al edificio. La plazoleta no tiene caída o es tan mínima que no funciona cuando hay lluvias fuertes. Uno de los constructores contempla la posibilidad del problema causado por los colectores de agua. Para construir el edificio se cerró una vía de acceso que iba de Este a Oeste, por donde pasaba un tubería de alcantarillado. La empresa china debió haber construido un nuevo sistema de evacuación de agua lluvia por debajo del edificio o alrededor del mismo y haber aumentado la dimensión de dichas tuberías por el  aporte del agua producida al haber cubierto la zona con materiales impermeables. ¿Por debajo del edificio pasaba un colector al cual se le hizo desvío o bypass en forma de C? ¿Ahora debe sortear el agua tres codos de 90 grados hasta volver al colector original? Esas versiones corrieron por las redes. ¿Y qué dice la Secob? “El Servicio de Contratación de Obras -dice en su boletín- presentará al Municipio el diseño para el sistema de alcantarillado pluvial del sector para garantizar que tanto la Plataforma de Gestión Gubernamental Financiera y las otras instituciones bancarias y comerciales de su entorno no se vean perjudicadas por este tipo de eventos”. No da fechas ni mayores detalles.

Este problema deja intacto otro: la existencia de cascadas que caían del techo y corrían escaleras abajo como se observa en los cientos de videos de circularon en redes. ¿Qué culpa tienen los colectores del agua que caía por el techo?

Los constructores consultados afirman que esas cascadas están relacionados con la construcción de la estructura y del techo mismo. Por ahorrarse dinero, la empresa china colocó en la cubierta una estructura de cerchas (barras rectas unidas entre sí en sus extremos) que se usan en los galpones pero que no logran tapar herméticamente al edificio. Era obvio que el agua se iba a colar por los costados, sostiene uno de los expertos consultados. Otro problema que podría explicar la cantidad de agua que ingresó al edificio, es el que ingenieros y arquitectos llaman las tapajuntas: al parecer las juntas fueron tan mal colocadas que quedaron espacios sin cubrir. Uno de los constructores sostiene que, desde hace meses, se había detectado, además, problemas con unas aperturas horizontales que eran parte del diseño arquitectónico y que impedían que se instalen bien los cielos rasos y las instalaciones eléctricas.

Aquí entra la curiosa explicación de Correa: el agua ingresó al edificio por la terraza donde, según dijo, hay jardines. Esto y el viento son los causantes, a sus ojos, de que la lluvia se filtre. Dos problemas que para él tienen solución. El primero, con una impermeabilización y, el segundo, con la extensión de la cubierta. Lo que no dijo es si esos costos, como debe ser obvio, correrán por cuenta de la contratista china. Tampoco habló de sanción o multa al constructor por no haber hecho dos cosas que, aparentemente, son tan obvias para evitar las inundaciones.

Para los expertos consultados, no hubo una adecuada planificación en la construcción de la Plataforma Financiera. Ejemplo: el edificio se diseñó para más de tres mil empleados y apenas hay 500 estacionamientos. Amén de los problemas en la ingeniería del edificio, está la falta de transparencia e información sobre la empresa china que hizo la construcción.  La China Camc Engineering Co. Ltda. es una empresa que fue vetada por el Banco Mundial para hacer trabajos por las acusaciones de corrupción que se han hecho en su contra. Entre esos escándalos está el que saltó en Bolivia donde una novia del presidente Evo Morales aparecía como representante de la empresa. La BBC de Londres publicó además un reportaje sobre el oscuro trayecto de la empresa en América Latina. Diario El Universo publicó reveló en 2016 que en dos hospitales en Guayaquil esa empresa cobró mucho más dinero que el pactado originalmente con el gobierno a través de la figura de “contratos complementarios”.

Para Correa y el Sercob lo ocurrido fue simplemente una circunstancia que puede ser solucionada pagando algo más dinero.  Ni para el uno ni para el otro hay responsables que tienen que dar explicaciones o pagar por las fallas. Esa impunidad consentida la terminan pagando los contribuyentes.

Es electrónico, pero no es dinero

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Recurriendo a añejos conceptos de soberanía y rentistas conceptos de competitividad por devaluación de los salarios, Correa públicó en 2004 un texto en el que propone salir de la dolarización creando una moneda paralela. Piensa que es factible saltar de un medio de pago a otro sin producir traumas severos en la economía. Basta revisar el empobrecimiento y quiebra social que se produjo en Argentina que mantuvo en circulación su moneda, dejó de usar el dólar y, al abandonar la convertibilidad, el peso que se mantenía a la par se devaluó, de la noche a la mañana, a la cuarta parte.

Dicen los economistas que el valor de la moneda es igual a la confianza. En 2000, Mahuad tuvo que dolarizar la economía porque todas las transacciones y precios ya se fijaban en dólares por la total desconfianza en el Sucre. El gobierno de entonces reconoció una realidad económica, fijó una cotización de cambio y el uso del dólar fluyó casi con normalidad en todo tipo de transacciones. Inicialmente se produjeron problemas por el redondeo. Pero luego de 17 años, el balance es más del lado positivo.

Algunos exportadores añoran –así como los teóricos de la izquierda que defienden el control monetario del Estado– más por chauvinismo, tener moneda propia y lograr competitividad con el mercado exterior abaratando mano de obra y devaluando la riqueza. Cierto es que las economías de otros países tienen productos más baratos por devaluación de sus monedas nacionales, pero es también cierto que son circunstancias temporales. En el Ecuador se trabaja poco en conceptos como productividad para reducir costos unitarios, o en eliminar sobrecostos por impuestos, burocracias, tramitología y rigidez laboral para mejorar competitividad. Correa se convirtió en defensor del viejo discurso oligárquico, en el sentido que las exportaciones se fomentan con devaluaciones.

Poco dialéctico como se ha mostrado, incluso las realidades de la economía no han afectado los prejuicios y dogmas de Correa muy poco académicos. En estos tediosos 10 años ha insistido en culpar al dólar y no a sus errores, por los daños causados a la producción, al consumo y a los precios. No es una arbitrariedad entonces, presumir que el proyecto de dinero electrónico sea el camino de crear la moneda paralela.

A pesar de la propaganda, los estímulos tributarios, la persistencia e incluso su obligatoriedad para algunos, es mínimo el tamaño de transacciones electrónicas con esa no-moneda. No hace falta sino alguna percepción para concluir que eso que dicen dinero, no existe. Para emitirlo, el Banco Central lo respalda, dice la ley, en “activos líquidos”, o sea, no en dinero (cash) sino en inversiones que pueden transformase rápidamente en caja. ¿Cuáles son esos activos líquidos? Bonos del gobierno, que no son líquidos por los plazos y por la sequedad de la caja fiscal. Según aparecen las cuentas, eso que dicen dinero, es tal por el nombre, porque no tiene respaldo uno a uno.

Pero supongamos que el gobierno de Moreno insiste en pagar obligaciones con ese no-dinero. ¿Lo recibirán los burócratas? Y si lo reciben, ¿qué deudas podrán pagar con ese no-dinero? Concebido como un medio de pago alternativo al dólar, pues no se respalda en los depósitos en cuentas privadas, no tiene denominación y no tendría el tenedor la certeza de su valor. Es decir, si una unidad de ese que dicen dinero, cargado en teléfono celular, equivale a una unidad de dólar.

Pero supongamos que el Licenciado logra lo que el economista no pudo, y los ciudadanos masivamente reciben y hacen pagos con eso que dicen dinero, que está cargado en un celular. Y llega el momento en que por falta de dólares el gobierno no tiene moneda para liberar sus obligaciones. Así como sucedió en Argentina, el valor de ese dinero alternativo al dólar se derrumbará y provocaría, como sucedió allá, un empobrecimiento incontenible.

Es paradójico que el irresponsable y corrupto gasto estatal y despilfarro, haya conducido a colocar a la economía en un estado tan delicado de vulnerabilidad y fragilidad al punto del quiebre, cuando el precio del petróleo es de cerca del doble del precio promedio entre los años 2000 y 2006. Y es intolerable que pese a la evidencia del fracaso del modelo gastador que provocó tasas negativas de crecimiento y aumento de desempleo y subempleo, se persista en crear condiciones para, encima de ese daño, salir de un sistema monetario que ha sido un gran defensor de los ingresos. Sin dolarización viviríamos con altas tasas de inflación y devaluación que agudizarían los efectos negativos del experimento correísta.

Evitar ese empobrecimiento y caos, que sería el escenario si se abandona la dolarización, por fuerza o engaño, es posible. Él Licenciado debe reconocer los indicadores, denunciar los yerros de su predecesor, reducir gastos y no seguir absorbiendo la liquidez incluso la que representan en encaje los depósitos en cuentas corrientes y de ahorros. Basta de endeudamiento y de falsear la realidad con propaganda. No por defender una moneda extranjera sino por defender la economía de las personas. No en vano se confía tanto en el dólar.

Digo Ordóñez es abogado y político 

Correa es el perfecto mamerto latinoamericano

en La Info por

Rafael Correa siente que el tiempo con poder, ese tiempo de boato monárquico e impunidad total, se escurre irremediablemente entre sus dedos. Le quedan 11 días y es inocultable que macera, como diría Borges, la nostalgia del presente: suspira, se le va la mirada, brega con él, pecho adentro, para evitar que le quiebre la voz cuando evoca que hizo el último gabinete itinerante, el 122, y que esta sabatina, en Jaramijó, es la penúltima, la 522.

Correa sabe que el 24 de Mayo es el fin del reinado. Un anomalía sin duda para él que ha venido trabajando, en forma incansable y sistemática, su entrada en la historia. Con H. No hay sábado que no sume conscientemente páginas, discursos, canciones, videos, viajes, proezas, encuentros, estadísticas, anécdotas a la biografía de ese ser épico –él– del cual habla en tercera persona.
Es dramático ver cómo, sin recato alguno, se pone en escena en videos en los cuales gente sencilla y beneficiada con alguna obra hecha con dinero de los contribuyentes, le agradecen, le dicen cuánto lo admiran, lo ponen en un altar. Es aparatoso ver cada sábado funcionarios del Estado –tipo Gabriela Rivadeneira y Guillaume Long– disfrazados de cheerleaders sumisos y vasallos del jefe. No hay duda: Correa se ama y convirtió el poder en empresa de narcisismo patológico. Ahora se ha hecho un museo y, con grandilocuencia artificiosa, se dice el líder de una leyenda.

Nada ha dejado al azar. Lo hizo entender este sábado al explicar por qué hizo el último viaje, como Presidente, a Cuba. Era la mejor forma –dijo– de terminar estos diez años. Y, claro, si se tratara de un curso de maternal sería hermoso poder creer las maravillas que cuenta sobre Cuba. Dice que Raúl Castro, jefe de la represión interna cuando su hermano reinaba como emperador absoluto, es un ser afable, cariñoso, solidario. Habla de los revolucionarios que lucharon contra Batista, pero nada dice de la dictadura que hay en Cuba desde 1959. Visita la cárcel donde estuvieron los revolucionarios, pero nada dice de los fusilados por los castristas y de sus cárceles.  Y a medida que habla, Correa se pinta solo como el perfecto mamerto latinoamericano. Un caudillo autoritario que no es comunista, pero a quien le resulta cómodo decirse de izquierda y enemigo del imperio: así se otorga un diploma para pasar por demócrata, concentrar todos los poderes, declarar superado a Montesquieu, convertir la salud y la educación en coartada para poder violar los derechos civiles y políticos de aquellos que no piensan como el partido y eternizarse en el poder.

Si ese modelo no hubiera hecho su tiempo, si esas dictaduras no hubieran sido económicamente un fracaso y políticamente una aberración, Correa podría seguir contando a los niños del Ecuador la fábula del buen Fidel y la ternura infinita del Che Guevara. Pero si Correa va a Cuba no es solo para decir que ese es el modelo político de su predilección. Es para decir que él se apoyó –como lo dijo hoy en la sabatina– en los hombros de lo gigantes. ¿De quiénes? Los nombró: Bolívar, Alfaro, José Marti, el Che Guevara, los corruptos Kitchner y Chávez y, por supuesto, Fidel Castro. Y apoyarse en ellos significa hacer parte del club. Es su forma de decirse prócer, gigante de los Andes… un héroe épico y fuera de serie.

Y mientras está en eso, escribiendo con los ojos abiertos su propia biografía en las grandes páginas de la historia, cuenta que en Cuba lo aman. Lo aman tanto que después de ir a almorzar en el Centro Histórico de la Habana, se regó el cuento de que él, Rafael Correa, estaba por ahí y espontáneamente miles de personas salieron a aclamarlo. Como si en la Cuba de Castro esos gestos políticos pudieran ser espontáneos. Como si ese régimen no tuviera todo calculado: incluso que Raúl Castro lo despida en el aeropuerto.

Pero eso es Correa: un narciso que se da cuerda. Que tiene ahí, al lado, a Guillaume Long para decirle que sí, que la dictadura cubana le ama, porque él ha defendido a esa dictadura que convirtió esa isla en cárcel desde hace 58 años. Una dictadura que le otorga un honoris causa, el 14 en la lista, por los servicios prestados a la lucha antiimperialista. Y Correa juega a creer que no es por eso que le dieron ese diploma que recibió con una charla magistral que, según el video que proyectó, fue una sabatina más.

04:10 duró ese penúltimo enlace dedicado a hablar de él y a derramar odio, porque Correa no sabe hacer política de otra forma. 04:10 en las cuales se entendió que su modelo político –el cubano– tuvo una talanquera enorme: la prensa. Correa aún hoy no entiende por qué su verdad no es la verdad de todo el mundo. ¡Eso seguramente hubiera facilitado –y tanto– su biografía! Tener propagandistas como los de los medios oficiales –que ahora convirtió en héroes– es su sueño no cumplido. Por eso cuando dice “gente informada” se entiende “gente adoctrinada”. Por eso dice que la prensa no-dependiente-de-él es el mayor peligro que hay para la democracia como él la entiende.

Correa tiene la razón: hoy, sábado 13 de Mayo, quedó claro que él es el perfecto mamerto latinoamericano.  Tiene razón de decir que, ante esa nostalgia evidente que lo embarga por las dictaduras integrales, él no pudo, en estos diez años, imponer su verdad como única. Tiene razón de odiar a los medios que no pudo controlar y que para él son los causantes de que la mitad del Ecuador no votara por su candidato. Se entiende que entrar así a la historia, que lo obsesiona, al lado de caudillos y dictadores, es menos glamuroso de lo que pensó.

Foto: Presidencia de la República. 

Para lambisquear a Correa, Almagro archiva sus principios

en La Info por

Luis Almagro ha empeñado la verdad histórica y los principios democráticos y humanistas con los que se ha valido para condenar al gobierno de Nicolás Maduro para lanzar una sonora lisonja a Rafael Correa en el marco de la Asamblea Permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA, de la cual es su secretario general.

Tan almibarada y falaz fue la lisonja de Almagro que se hace imposible no sospechar que tras de ella hubo algún canje o guiño político.

Almagro, en un discurso en el que parecía enumerar la lista de las cosas que más gustan a Correa que digan sobre él, traicionó todas las evidencias que hay sobre los atropellos a la democracia y a las libertades en el Ecuador que la propia OEA ha registrado durante los diez años que Correa ha estado en el poder.

Almagro, en su loa, ha dicho que Correa es un “demócrata cabal”, lo cual es una gran mentira de la que la propia relatoría especial de libertad de Prensa de la OEA tiene evidencias. Un presidente que ha atropellado la libertad de expresión, como pocos lo han hecho en la historia de América Latina, y que, además, ha coartado y criminalizado el activismo social y la disidencia no puede ser calificado, como lo hizo Almagro, como un demócrata cabal. Una alabanza así pudo haber sido incluso más creíble si Almagro hubiera introducido por ahí, al menos, algún bemol sobre la conducta política de Correa quien tiene, en su lista de infamias anti democráticas, haber alineado a su país con regímenes siniestros como los de Siria o incluso Corea del Norte en foros internacionales como la ONU.

El secretario de la OEA parece que tan pronto como entró a la sesión olvidó todas sus convicciones y principios democráticos. Correa es un político extraordinario y ha establecido la solidez institucional y la estabilidad política, dijo Almagro como si tuviera nada de información de todos los informes hechos por los organismos de derechos humanos más respetados del mundo, que señalan cómo la estabilidad política en el Ecuador se consiguió concentrando el poder que destruyendo la institucionalidad democrática.

Almagro, en su casi extasiada intervención, no parecía estar muy dispuesto a recordar tampoco que Correa había sido, hasta hace muy poco, un abierto detractor de la OEA, organismo que le ha resultado particularmente antipática porque mantiene fuera de su seno a la dictadura de los Castro en Cuba y sí incluye, en cambio, entre sus miembros al imperio yanqui. ¿Acaso no recuerda Almagro que Correa había dicho que era necesario acabar con la OEA para reemplazarla con la Celac? ¿No recuerda que alguna vez dijo que “necesitamos un organismo capaz de defender los intereses soberanos de sus miembros y no la OEA que nos alejó de eso cuando expulsó a Cuba en 1962”? Almagro incluso no parece que reparó siquiera en que Correa hace un poco menos de un año lo tildó de “desubicado“, por su posición firme frente al caso venezolano. El gobierno ecuatoriano, alguna vez, condenó la política de Almagro sobre Venezuela y su cancillería publicó un manifiesto en el que decía que había usado “términos impropios y un tono alejado de la ecuanimidad y mesura que exige la representación de un organismo que agrupa a 34 Estados del hemisferio”.

En su lírica exaltación, Almagro dijo además que “siempre fue muy refrescante y muy informativo escuchar sus presentaciones y discursos en diferentes cumbres y eventos en los que hemos coincidido”, como si alguien que conoce mucho a Correa le hubiera contado sobre el especialísimo interés que tiene el Presidente ecuatoriano en dar discursos en universidades y foros internacionales. Discursos a los hace repetir hasta el cansancio en cadenas de radio y TV o en sus shows de los sábados en los que, además, no se ahorra insultos y descalificativos para los que no piensan como él.

Almagro alaba a Correa porque va tras Maduro

Almagro, con su breve pero panegírico discurso, desconoció de tajo las desventuras de todos los que han sufrido los abusos de Correa: los indígenas que han sido reprimidos por su lucha contra las mineras, los periodistas que han sido demandados por millones de dólares por hacer su trabajo, los activistas como Martha Roldós a quien se le robaron su correspondencia privada para publicarla en un diario de Gobierno o las personas que han sido condenados a prisión por participar en veedurías ciudadanas, entre otros. “Su calidad personal es indudable”, agregó muy ligerito Almagro olvidando que Correa fue capaz de enviar a la cárcel por más de seis meses a personas como César Carrión o Fidel Araujo, a quienes acusó, prevalido únicamente de su paranoia, sin una sola prueba de haberlo querido matar durante el alzamiento policial del 30 de septiembre del 2010.

Si el discurso de Almagro fue parte de una estrategia de política regional, también fue una enorme decepción para mucha gente que se expresó en redes sociales. Martha Roldós fue una de ellas. En una serie de tuits dijo a Almagro que un dirigente que no tolera el disenso no puede ser calificado de demócrata, entre otras cosas.

¿Qué tan espontánea y sincera fue la intervención de Almagro? Difícil saberlo pero no deja de ser llamativo que el Secretario General haya llegado a la sesión con un texto al que leyó cuidadosamente luego de la intervención del embajador ecuatoriano Marco Albuja, quien habló sobre el fin del período presidencial de Rafael Correa. La reacción de los medios administrados por el Gobierno ecuatoriano fue inmediata y todos se dedicaron a compartir el discurso y la noticia.

¿Fue la alabanza de Almagro parte de un plan entre la representación ecuatoriana y la oficina del Secretario General? En política todo es posible. Incluso que los demonios sean santificados en público, lo que ocurre normalmente cuando hay un objetivo y una estrategia por delante.

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