Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

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Correa anda suelto como pandillero en Twitter y Facebook

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Cuando era Presidente, las cosas que Rafael Correa hacía o dejaba de hacer estaban relacionadas con la ética del servicio público. Insultar a uno de sus mandantes en las sabatinas o usar el avión presidencial para ir a recibir un honoris causa en el extranjero eran gestos claramente reñidos con la ética pública que un Presidente, se supone, debe observar.

Una vez fuera de la Presidencia, lo que Rafael Correa haga o deje de hacer está relacionado, más bien, con la ética ciudadana. Por eso, cuando Correa decide colocar, el lunes 19 de junio, cuatro tuits  suyos en los que pedía a su guerreros digitales a investigar y luego exponer públicamente los datos personales de aquellos que, según él, están insultado en redes sociales está actuando como un delincuente común y cualquiera. Pedir a sus guerreros digitales que consigan y publiquen la información personal de personas que, según él insultan en redes, es un claro acto de incitación a la violencia y a la violación del derecho a la privacidad. Se trata de un acto de delincuencia común sancionado en el artículo 178 del código penal. Twitter también prohíbe la publicación de información privada como dirección y teléfonos personales.

Pero estos mensajes son señales que lanza desesperadamente porque siente que el poder se le escapa y quiere seguir siendo un agente político. Rafael Correa cree que su permanencia en la política y en el imaginario colectivo depende de si hace que la gente hable de él.  Los tuits del lunes no son, desde esta lógica, únicamente actos de violencia común, sino angustiosos llamados de atención para que la sociedad no deje de hablar de él.

Si callo muero, es la consigna porque debe ser insoportable dejar el poder para quien durante 10 años lo entendió como una herramienta para cumplir sus máximas y mínimas aspiraciones personales y como un atajo para cobrarle las cuentas a su pasado. “¿De acuerdo?”, les preguntaba con tono de desafío a sus guerreros digitales al final del mensaje, que primero colocó en Twitter y luego en Facebook.

La reacción a los mensajes fue inmediata y masiva. “Aquí siempre defendiendo el proceso compañero @Mashirafael fieles sin claudicar“, le respondieron desde una cuenta mientras que desde la mismísima cuenta de los Guerreros Digitales le dijeron “de acuerdo @mashirafael empecemos ya, siempre listos a su llamado. No permitir más atropellos e insultos de gente que se escuda en una cuenta”. Y si algún usuario, como Esteban Jaramillo le protestó y le dijo que era “lo más de lo bajo” y le puso que su nombre era ese y que vive en Quito, uno de los soldados digitales de Correa le contestó “no hace falta que digas quien eres, nosotros vamos a averiguar quién completamente, para ver si sigues siendo tan machazo al insultar”. Hasta la alcaldesa de Durán, Alexandra Arce, entró en el juego legitimando el pandillerismo de Correa.

Correa, viudo del poder y de todo el boato que lo rodea, necesita que hablen de él porque esa es su única forma de sostenerse sobre el potro. Si hablan de él y si su palabra provoca polarización y enfrentamiento, como ocurrió, entonces siente que le queda alguna forma de poder. Ya no tiene la corte de aúlicos que lo seguían aquí y allá ni el enjambre de funcionarios de su aparato de comunicación que publicaban todo cuanto él creía que había que divulgar sobre su gestión. Correa ya no tiene a quién gritar como lo hacía cuando no se cumplía con el cronograma de construcción de un canal de riego o un muelle cualquiera. Tampoco tiene a su palafrenero Fernando Alvarado para ver a qué periodista denigrar en su patético show del sábado. Debe ser un suplicio, para alguien que construyó todo un manual sobre cómo ejercer el poder absoluto, tener que pasar las mañanas en su casa donde en lugar del “señor Presidente” que sonaba por aquí y por allá en Carondelet, escucha en cambio el ruido de la licuadora, señal de que se hace almuerzo, o el rugido de la aspiradora que le recordará su estado de reclusión domiciliaria. Correa necesita hacer ruido porque necesita escucharse a sí mismo a través de los otros.

El ex Presidente, además, no tiene la capacidad intelectual ni emocional de entender el efecto que causa en la sociedad aquello que hace. Si sus llamados a los guerreros digitales desataron una ola de crítica y condena en redes, Correa no tuvo empacho en seguir provocando con las mismas mañas. Poco después de sus mensajes a los guerreros digitales, ya pasadas las 16:00, volvió a lanzar mensajes que también podrían poner en riesgo la integridad física de otras personas. Esta vez fue en contra de Carmen Andrade entrevistadora de Radio Centro. “Carmen Andrade, periodista de Radio Centro, me insulta todos los días con un odio atroz”, decía como dando la orden a sus guerreros digitales para que vayan por ella. “Venceremos la corrupción en todas sus formas”, añadía al final del mensaje en contra de Andrade como si su llamado no fuera, precisamente, de odio atroz.

Si en su intento por mantenerse vivo en la política actúa como un pandillero es porque así ejerció el poder: sin contrapesos institucionales y con el silencio cómplice, a veces acompañado de la celebración, de un importante sector de la sociedad. Esa porción de la sociedad fue la que celebró o simplemente calló cuando dijo gordita horrorosa a una periodista o cuando publicó los datos personales de algún crítico suyo. Ahora, como ex presidente, anda por ahí exponiendo la integridad física de cientos de usuarios de redes sociales.

Los mensajes de Correa plantean también otro problema mucho más profano: la existencia de redes de trolls, financiados por el Estado, que actúan por fuera del control del gobierno de Lenín Moreno. Durante el gobierno de Correa se contrató a empresas de comunicación dedicadas a intervenir y distorsionar la conversación en redes a través de trolls que descalificaban cualquier crítica al gobierno y acosaban a usuarios críticos. Estas empresas, aparentemente, aún tienen contratos con el Gobierno y siguen asumiendo como su patrón a Correa. ¿Lenín Moreno está dispuesto a que el Estado siga financiando la desesperada lucha que Correa mantiene en redes sociales para no dejar de existir políticamente?  4Pelagatos supo por información de una persona cercana al círculo de Lenín Moreno que los trolls trabajan realmente para Rafael Correa y que no están bajo el control del Presidente Moreno. Ese es un problema que tiene que ver con el gasto ético de los fondos públicos pero que también tiene que ver con incapacidad de Lenín Moreno para suspender el aparato de propaganda de Rafael Correa.

Rafael Correa cree que sus razones políticas están por encima de cualquier forma de decencia ciudadana. En la soledad de su casa, ha convertido a sus cuentas de Twitter y Facebook en sus herramientas para que nadie lo olvide ni deje de hablar de él.  El tiene el perfil sicológico del pandillero bully que sabe que si deja de acosar pierda el control de la pandilla.

El plan es asustar, dándole un susto a Luis Eduardo Vivanco

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El más reciente mensaje del poder a las redes sociales ha sido enviado y es claro: o sus usuarios se portan bien y no atentan contra su imagen o tendrán problemas con la ley.   El autor de la advertencia es la Fiscalía, que aparentemente ha acogido una queja del Ministerio del Interior para que se inicie un proceso en contra de Luis Eduardo Vivanco, periodista de diario La Hora, productor del programa “Castigo divino” y activo usuario de redes sociales.

Vivanco se enteró de que estaba siendo procesado una tarde cuando al regresar a su casa de su trabajo  se encontró con un agente de la Fiscalía que lo esperaba, pacientemente, para entregarle una citación. Cuando su abogada fue a la Fiscalía a ver de qué se trataba el asunto, se encontró con que el proceso estaba curso y tenía ya 140 páginas. ¿El delito que se imputa? Vivanco aún no lo sabe con precisión, pero aparentemente se trata de algo relacionado con mensaje que colocó en su cuenta de Twitter  el 14 de abril en el que incluía una fotografía de la pila de billetes que se encontró bajo el piso de la casa de un oficial de Policía. Vivanco colocó junto a la foto una frase que decía: “Sobre estos colchones descansa la revolución”.   El tuit se viralizó con gran velocidad esos días y su autor recibió una serie de mensajes insultantes, sobre todo desde cuentas anónimas que generalmente se las identifica con el llamado troll center del Gobierno. Ese tuit, además,  volvió a hacerse popular cuando el propio Vivanco informó, a través de su cuenta de Twitter, del proceso que le habían iniciado.

Poco después de que Vivanco compartió la noticia de que estaba siendo procesado por ese tuit, la reacción en esa plataforma fue diametralmente opuesta a la que hubiera querido el Ministerio del Interior. Decenas de tuiteros empezaron a compartir el mensaje de Vivanco, asumiéndolo como propio bajo la etiqueta de #HagoMioEsteTuit o incluso escribiendo otra vez exactamente lo mismo que Vivanco.  El tema se convirtió así, durante al menos un día, en un abierto desafío al Ministerio del Interior o quien quiera que haya pedido que se procese al periodista por su mensaje.

“No está claro el tipo de delito. No sé de qué me acusan. Sólo sé que es ese tuit”, le dijo Vivanco a 4Pelagatos, quien además anunció que no va a asistir a la audiencia que le ha fijado la Fiscalía porque “tengo cosas más importantes que hacer”. La otra cosa que conoce el acusado es que la denuncia fue puesta por el Ministerio del Interior aunque no conoce si es por injuria o calumnia.  Si es así, el afectado debería ser “la revolución” o quien quiera que se haya sentido aludido, reflexiona Vivanco.

La velocidad de la Fiscalía ha sido sorprendente. En pocos días llegó a completar 140 hojas de proceso aunque no se entiende bien las razones por las interviene ya que, en el caso de que el Ministerio del Interior se sienta afectado, éste debió haber hecho una acusación particular para que sea procesada por un juez. La Fiscalía, se sabe, sigue únicamente casos que son pesquisables de oficio, pero no calumnias o injurias a particulares.

Pero si la velocidad es sorprendente, lo más insólito de la orden es que se haya dado una orden judicial para que se intervenga el teléfono y las cuentas de redes sociales del periodista. “Esto que estamos hablando ahora deben estar escuchando estos señores”, le dijo a 4Pelagatos Vivanco mientras compartía los detalles del proceso por el que está atravesando.

 ¿Intervenir teléfono y redes sociales por una supuesta calumnia? La simple posibilidad de que la autoridad ordene que se intervenga en las comunicaciones de un periodista o de un usuario de redes sociales, por un caso como éste, constituye una amenaza escalofriante para quien se expresa en internet. El proceso contra Vivanco, con este siniestro añadido, hace que la advertencia sea doblemente amenazante para los sectores de la sociedad que utilizan las redes sociales como escaparate para expresar su opinión sobre asuntos de interés público.

Lo del proceso de la Fiscalía a Vivanco claramente es un gesto de pedagogía social desde el poder:  si alguien siembra dudas sobre las actuaciones de las instituciones o de sus funcionarios tendrán que asumir las consecuencias. Y claro, las consecuencias son procesos judiciales que, en el caso de Vivanco, podría significarle varios meses en prisión. ¿Quién va estar dispuesto a arriesgar su libertad por comentarios en redes sociales? Es evidente que con este gesto de la Fiscalía, la sociedad se la pensará dos veces antes de hacer comentarios, expresar opiniones o hacer bromas en redes sociales. 

Es conocido que el Gobierno correísta ha intentado regular el uso de las redes sociales y las publicaciones en internet, pues toda información y opinión que sale a través de los medios tradicionales ya está bajo control a través de la Ley de Comunicación.  Precisamente el gobierno no pudo incluir en esa ley a los medios digitales por la avalancha de críticas que, en redes sociales, despertó la idea.

Estos intentos de control no han acabado y varios funcionarios insisten en la necesidad de que haya una ley que regule lo que se dice en redes. En marzo del 2017 el vicepresidente Jorge Glas dijo lo siguiente: “Ese es un debate para después de las elecciones pero lo planteo, yo soy ingeniero en tecnología de la información y la comunicación y creo que el Ecuador, como siempre ha hecho, puede proponer regulaciones de avanzada en algo que será titánico, quijotesco, porque tratarán de unirlo con libertad de expresión que no es tal, es sencillamente que no exista anonimato en redes sociales”.

El que la ley no incluya a las redes sociales no ha impedido, sin embargo, que se hayan encontrado otras fórmulas para limitar la libre expresión en esas plataformas. La forma más eficiente o más usada es la que se está aplicando a Vivanco, es decir la vía penal. Ya funcionó en el caso de la concejala lojana Jeannine Cruz, quien cumplió con una condena de 30 días de presión por por haber proferido expresiones en descrédito o deshonra del alcalde de Loja, Bolívar Castillo. La figura está en el artículo 396 del COIP. Las figuras de calumnias, difamación e injurias se utilizan para amedrentar, escudándose en el derecho a la honra de las autoridades, artículo 182 del COIP. El motivo es evitar las denuncias y las críticas, recortando los derechos a la libertad de expresión.

Lo mismo sucedió con Sebastián Cevallos, tuitero y dirigente de Unidad Popular, quien en el 2016 fue sentenciado a 15 días de prisión por sus tuits en contra del exministro Carlos Carrasco.

El proceso en contra de Vivanco prueba que el miedo sigue siendo el recurso del poder para evitar que se hable mal de él. Lo que se le escapa a ese poder, sin embargo, es que para la sociedad, instituciones como la Fiscalía carecen de la más importante y potente fuente de legitimidad: la independencia.

Correa mete la pata en Twitter y se auto incrimina gravemente

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Rafael Correa fue por lana y salió trasquilado. Ocurrió la tarde del miércoles 8 de febrero cuando, por no reprimir su temperamento y no quedarse callado en un riña en redes sociales en la que se había enfrascado con Carlos Pareja Yannuzzelli, publicó un correo electrónico de su autoría en su cuenta de Twitter. En ese correo puso en evidencia que había ayudado a Pareja a salir bien librado de una audiencia en la Asamblea Nacional, en donde Pareja debía rendir testimonio por las acusaciones que ya enfrentaba en junio del 2016 por actos de corrupción en la refinería de Esmeraldas. “La Asamblea no te puede meter preso, y no veo por qué. En eso tienes todo mi respaldo”, le dice Correa a Pareja en un intercambio de emails que publicó en ese tuit al que lo borró y poco más tarde lo volvió a publicar. “Gracias por tu respaldo” le contestó Pareja.

En el tuit de Correa se incluyeron otros dos emails donde, además de la auto incriminación del Presidente sobre su respaldo en la Asamblea, aparecen dos temas que generaron interrogantes entre los usuarios de Twitter: la urgencia del Gobierno por entregar al campo petrolero Sacha para cubrir el hueco fiscal y una afirmación de Pareja, ahora prófugo, en la que dice que ha dejado ciertos “respaldos en la casa de JG”, iniciales que podrían ser del vicepresidente Jorge Glas.

La historia de la publicación de los correos comenzó durante la más reciente sabatina. Ahí Correa hizo públicos algunos emails de Pareja en los que se veía que, el hasta ahora mayor incriminado por corrupción en los trabajos de la refinería de Esmeraldas, le había pedido al Presidente clemencia. Correa, en su inefable estilo, se burló de él e incluso lo calificó de bipolar.

Pareja no se quiso quedar atrás y respondió a Correa. El miércoles 8 de febrero lanzó a las redes sociales uno de sus videos en los que no solo criticó a Correa por hacer pública su correspondencia sino que, como revancha, presentó otro correo en el que el Presidente le reclamaba por haberse demorado en la aprobación de la entrega del campo Sacha, presumiblemente a la empresa Haliburton. En el video Pareja aparece acusando a Correa de traición a la patria por su pretensión de entregar Sacha a cambio de algo más de mil millones que serían usados para cubrir gasto corriente del presupuesto del Estado.

Correa no contento con la reacción de Pareja intentó volver a golpear. Y fue ahí que le fue mal y metió la pata. “Para que vean cómo miente este pobre hombre, aquí están todos los mails del 13 de junio del 2016”, escribió en un tuit que acompañó con una imagen de tres correos. La reacción de los usuarios de Twitter fue casi inmediata, pues era bastante sencillo darse cuenta de que Correa se estaba auto incriminando con el contenido de esos correos.

Se trataba de tres emails. El primero escrito por Pareja a las 18:31 del 13 de junio en el que pedía a Correa que le ayude para que en la Asamblea se le garantice impunidad. “Te suplico que me ayudes, mi familia ya no da más. Me van a llamar otra vez a la Asamblea. Todos dicen que yo no tengo tu respaldo. Hoy le mando todos los respaldos de la casa a JG. El asambleísta Cristian Viteri es quien maneja todos estos hilos. Si es así, es cuestión de días para que me metan preso. Ayúdame por favor, te lo pido”, dice Pareja a Correa.

El siguiente correo es la respuesta del Presidente y fue enviado a las 19:15. Ahí Correa le dice que, en el tema de la Asamblea, tiene todo su apoyo. Le reclama amargamente, sin embargo, por no haber hecho más expedito el trámite para la entrega del campo petrolero Sacha. “Yo sí estoy muy molesto porque todos me dicen que tú demoraste la operación con Sacha más de un mes, para finalmente no firmar”, le dice. Es este el texto que ocasionó revuelo en redes porque ahí estaba implícita el apoyo de Correa para que en la Asamblea no se lo hubiere incriminado por el tema de los sobreprecios en la refinería de Esmeraldas.

El tercer y último correo es de Pareja y fue enviado a las 21:52. Ahí le niega a Correa haber sabido sobre el tema de Sacha y, lo que es más importante, le agradece por la gestión en la Asamblea. “Gracias por tu respaldo”, le dice.

Aquí se pueden leer los tres correos en PDF

Correa, seguramente al darse cuenta de lo que hizo al publicar ese intercambio de correos, y por la polémica que de inmediato se desató en Twitter, decidió borrar su mensaje que había colgado en la plataforma a las 16:55. Sin embargo, se arrepiente de haberlo hecho y a las 17:03 volvió a colgarlo sin evitar por ello que se produzca la polémica. Es más, el primer usuario que comentó su último mensaje le dice: “no sé quién le está asesorando pero no se tiene que ser muy inteligente para saber que Ud. acepta que cometió un delito”.

Otra usuaria, en cambio, se preguntó por las razones por las que Pareja decía que había enviado los “respaldos” a la casa de JG; siglas que ella atribuye al nombre de Jorge Glas.

Lo cierto es que pasó muy poco tiempo para que el tema se convierta en un escándalo en redes sociales. Hubo tuiteros que, incluso, se dieron modos para documentar cómo Correa borró el tuit para luego volverlo a colocar.

En redes hubo usuarios que también se preguntaron por el tema de la supuesta entrega del campo Sacha, pues el gobierno no ha informado, oficialmente, sobre el tema que fue denunciado por el periodista Fernando Villavicencio quien está bajo orden de prisión por pedido del Gobierno.

La auto incriminación de Correa no es lo único que lo perjudica. Saber que en su calidad de Presidente de la República mantuvo correspondencia con Pareja Yannuzzelli, antes y luego de que se encuentre como prófugo, plantea, al menos, algunas dudas jurídicas.

Desde que Carlos Pareja Yannuzzelli empezó a lanzar mensajes en Twitter, el tema de la corrupción en Petroecuador ha ido colocando contra la pared a varios funcionarios. Uno fue el fiscal Galo Chiriboga y, ahora, el presidente Rafael Correa.

Dos rábanos y una lechuga simbolizan la estafa nacional

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Si la imagen de dos rábanos y una lechuga, publicada en un mensaje en la cuenta de Twitter de Yachay, produjo una reacción tan violenta durante los últimos días en redes sociales es porque esa fotografía se convirtió, de inmediato, en una contundente metáfora del sentimiento de estafa que sufre un inmenso sector de la sociedad ecuatoriana.  

Ni el más avispado de los publicistas hubiera podido encontrar una imagen que sintonizara mejor con el sentir de una sociedad que, luego de 10 años de gasto desenfrenado y campañas de propaganda, siente que todo fue una mera ilusión. Yachay es el proyecto universitario que el gobierno quiso posicionar como el próximo Silicon Valley de América Latina y que ahora, dice, será una de las cien mejores universidades del mundo en el año 2025.

La reacción de los usuarios al ver el tuit fue violenta. “Genios… hago lo mismo en mi patio y más barato”, fue la primera respuesta que se registró antes de la avalancha de mensajes y comentarios; entre ellos decenas de fotos de usuarios que también cultivan lechugas o tomates en sus casas. 

Lo que más ardió a la gente, ese 5 de diciembre que se colocó el mensaje, es que un proyecto que llegará a costar 20 mil millones, según la versión oficial, y que hasta el 2017 debía haber significado 1 040 millones, termine promocionando un curso de agricultura urbana que no es otra cosa que la enseñanza de sembrar legumbres en el jardin o la terraza de una casa. Y como cualquier expresión de indignación genuina, ésta produjo una ola de bromas. “Harvard tiembla”, puso una tuitera.

 ¿No se suponía acaso que Yachay iba a ser la Stanford del Ecuador? ¿No se había dicho que iba a ser el centro de la innovación que llevaría al Ecuador a revolucionar su matriz productiva y que cualquier inversión, por más grande, se justificaba?
No hay que olvidar que para promocionar Yachay el gobierno gastó más de 2 millones de dólares únicamente en la llamada “Feria Innopolis” que se realizó en la sede en el 2015. En ese contrato se establecían gastos tan ridículos como 13 mil dólares en “jabón y papel toalla para manos” en un evento que duraba tres días.  

Imposible olvidar, asimismo, a René Ramírez, gestor del proyecto, afirmando que “la Innópolis Yachay es una apuesta a romper con la historia del Ecuador. Simbólicamente, constituye un pacto nacional por la construcción de la sociedad del conocimiento y la innovación”. ¿No era obvio que la imagen de los rábanos y la lechuga desate tanta indignación cuando no hace mucho Ramírez en tono de tecnócrata ilustrado decía en una entrevista que con Yachay “podemos tener universidades de nivel mundial, nuestro Harvard, nuestro MIT”?

Yachay es una de las obras que mejor representa el derroche, el despilfarro y el gasto no sujeto a control que se ha producido durante el período de la abundancia petrolera, como se ve en el video que se ha colocado en esta nota y que circula en redes sociales.  Solo en campañas de publicidad se gastaron 1.6 millones en el 2014, y en el 2015 se hicieron desembolsos por 1.5 millones en concursos, simposios y ferias. ¿Podían salir ilesos los señores de Yachay luego de hacer una promoción de un curso de agricultura urbana de los que abundan en colegios y clubes de jardinería?

Lo que hizo Yachay cuando colocó el mensaje con la fotografía fue abrir una ventana para que por ahí se dispare la indignación y la frustración que amplios sectores de la sociedad sienten cuando la abundancia ha terminado y lo que queda son los rezagos del estado de propaganda en el que ha vivido el país durante diez años. Ese mismo mensaje en el 2013 o en el 2015 no habría pasado de ser una anécdota que un puñado de escépticos hubiera compartido. Pero ahora que el 2016 termina y el Estado está quebrado, el mensaje tras los rábanos y la lechuga se convierte en una poderosa y cruel metáfora.

Dale a tu cuerpo alegría Macarena

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Las redes son la nueva contraloría social. Pregúntenle a Macarena Valarezo, la ex concejal de Quito que acaba de ser arrastrada por los tuiteros a causa de una equívoca declaración. Su caso es bastante ilustrativo con respecto a la nueva realidad a la que deben acostumbrarse los políticos y demás personajes públicos. ¿Qué fue lo que dijo? “Me da terror de que vuelva otro muerto de hambre a la Presidencia”. Aludió a los Panama Papers y dio a entender que Guillermo Lasso, el candidato que ella apoya, no necesita robar para hacer fortuna, porque ya la tiene. Estas palabras cayeron en la tuitosfera como una bomba y se convirtieron en tendencia nacional. Centenares de personas interpretaron las palabras “muertos de hambre” como equivalentes a “pobres” y acusaron a la exconcejal de maltratar a los ecuatorianos pobres.

Pese a la última parte de su declaración, que es una simpleza (ser rico no exime a nadie de ser ladrón), es obvio que Valarezo fue malinterpretada. En el contexto de los Panama Papers y a la luz del escándalo de Petroecuador, las palabras “muertos de hambre” no son una falta de respeto hacia ningún inocente, sino una metáfora bien ajustada a la realidad de los hechos. Hay codiciosos sin escrúpulos, ávidos por el dinero y carentes de reparos morales sobre la manera de obtenerlo, que se han enriquecido en este país a la vista de todos. Llamarlos “muertos de hambre” no es un error: es lo mínimo.

El problema es que Macarena Valarezo cayó mal. Decenas de memes le restregaron su comportamiento pelucón y elitista. Los seguidores del gobierno encontraron más de una manera de reírse a sus costillas.

Pero lo más significativo de la tendencia fueron las fotografías –que circularon masivamente– en las que aparece ella estrechando, en cordial y amistoso abrazo, a los principales líderes de este gobierno que ella identifica como de “muertos de hambre”: Rafael Correa y Lenín Moreno, a quien sostiene por los hombros y estruja el pecho desde atrás de la silla de ruedas, mientras junta su mejilla y compone la más cándida de sus sonrisas. Lo que las redes le echan en cara es su propia incoherencia: no se compadece su discurso con esas fotos.

A las redes hay que medirles la temperatura. Aunque muchos de los tuits dirigidos a Macarena Valarezo fueran decididamente injustos, lo cierto es que el mensaje que enviaron las redes contiene un fuerte principio de realidad: ¿cómo pretende hablar de muertos de hambre una persona que se ha codeado con ellos? Acuciosos ciudadanos armados de un teléfono inteligente no demoraron en sacarle todos los trapos sucios de su currículum: sus inicios junto a Jamil Mahuad, en los tiempos en que éste ocupaba la alcaldía de la capital; su filiación socialcristiana; las veces que coqueteó con el correísmo y fue funcional a sus intereses políticos… En fin: las redes se lo recordaron todo.

Macarena Valarezo dice “muertos de hambre” y las redes responden: fact checking. ¿Quién es el muerto de hambre? ¿Lo será usted? Esto se llama control social y es un poder enorme que está en manos de la gente. Ahora los políticos saben que no pueden decir lo que les salga del estómago. Saben que los camisetazos y las inconsecuencias políticas les serán enrostradas en cualquier momento. Para ellos, cuidar su credibilidad se ha vuelto una tarea mucho más sensible. En el instante mismo en el que da un discurso, cualquier ciudadano es capaz de comprobar, con una sencilla búsqueda en el Google, en el YouTube o en la Wikipedia, si lo que está diciendo es cierto. ¿No lo es? Pues basta con un click y su mentira quedará expuesta y, antes de que termine de hablar, probablemente se habrá viralizado.

Información viralizada. Surgida de la propia comunidad. El cuerpo social ya no actúa solamente por pasión, como atribuyen los sociólogos a las masas, sino que alimenta esa pasión con información verificable, con hechos publicados, fotografías, videos… Y lo que las redes sociales han demostrado en este país hasta la saciedad es que, a la hora de buscar información verificable, hay ciudadanos de a pie que son implacables y exhaustivos. Pregúntenle a Macarena Valarezo.

@FAlvarado, @Mashirafael y @Mashiroberto: top 3 del tuitinsulto

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Cuando un funcionario público, por ejemplo un ministro como Fernando Alvarado, insulta a alguien a través de sus cuentas de redes sociales, como Twitter, está olvidando que es un empleado del Estado y está haciendo uso fraudulento de su cargo porque ha agraviado a su mandante.

Esto ocurre en el Ecuador a diario y en proporciones que resultarían alarmantes en cualquier sociedad con un claro sentido de lo público. Un reporte hecho por Fundamedios arroja el deprimente resultado de que en el Ecuador los funcionarios públicos, comenzando por el presidente y pasando por ministros y funcionarios de menor pelaje, han convertido a sus cuentas de Twitter en armas de agresión y de descalificación.

El estudio hecho por Fundamedios, basada en 27 cuentas que pertenecen a 13 funcionarios públicos, siete asambleístas de gobierno, una alta dirigente del oficialismo y seis instituciones públicas, encontró que, entre junio del 2012 y noviembre del 2015, se han lanzado 1 384 tuits y retuits agraviantes contra la prensa y 3 108 tuits de ese tipo contra políticos de oposición y la sociedad civil. Se monitorearon 3 200 tuits para hacer el análisis que se basó en la metodología de otro similar hecho en Venezuela.

Estos ataques no solo han sido contra la prensa independiente ni en contra de dirigentes políticos de oposición sino también de ciudadanos que han expresado opiniones contrarias a las del Gobierno.

El estudio ha encontrado que hay cuatro ejes en en la forma en que los funcionarios e instituciones públicas han enfocado su política de agravios y descalificaciones:

  1. La verdad oficial, la verdad absoluta;
  2. La doble moral;
  3. El dónde están, qué dirán;
  4. Insultos y agravios puros y duros.

En el primero segmento se inscriben los ataques a la prensa independiente. El estudio encontró una relación directa entre estos ataques y la estrategia deliberada del gobierno por neutralizar lo que dice la prensa no afiliada al gobierno.

El recurso “la verdad oficial, la verdad absoluta” se encontró en 1.022 tuits y retuits. Representa el 74% de la muestra. Esto se debe a que los funcionarios se centran en desmentir continuamente publicaciones de la prensa. Según ellos, noticias ‘distorsionadas’ y ciertas ‘muletillas’ de los medios. Parte de su campaña es posicionar su versión sobre temas de coyuntura y de la política nacional e internacional. Esta conducta se ha observado desde el inicio del gobierno, pero cobró especial vigor el 24 de enero del 2015 cuando Correa declaró oficialmente “la batalla por la dignidad por la verdad en las redes sociales”.

Bajo el concepto de “La doble moral” se hallan 166 tuits que representan el 12% y en los que se acusa a la prensa de tener un doble estándar para informar acerca de hechos que los funcionarios consideran importantes a su causa.

 

Además están los mensajes que constituyen “agravios puros y duros”. Como parte del discurso gubernamental, dice Fundamedios, en contra de los medios privados también se destacan los insultos y los agravios. Se contaron 117 tuits lo que representa el 8% de la muestra.

Bajo el concepto de “El dónde está, qué dirán” se incluyen los mensajes que se refieren a cómo reaccionarán los medios de comunicación, ciertas organizaciones y civiles y entidades privadas sobre determinados hechos.

El estudio de Fundamedios también ha establecido cuáles son los funcionarios que mayor cantidad de insultos, agresiones y descalificaciones han realizado.  Entre los primeros están Fernando Alvarado, exsecretario nacional de Comunicación y ahora ministro de Turismo; y Roberto Wolhgemuth, exrepresentante de los Gobiernos Autónomos Descentralizados del Consejo de Regulación de la Comunicación (Cordicom) y ahora subsecretario Nacional Intergubernamental.

Rafael Correa, presidente de la República, se sitúa en el tercer puesto del ranking del Tuitómetro, dice Fundamedios. El primer mandatario publicó 119 tuits en contra de periodistas y medios de comunicación, entre 2012 y 2015. Fue responsable de 225 alertas de libertad de expresión, según los datos de Fundamedios. Esta cifra, lo convierte en el personaje de la lista con más casos atribuidos. Es el funcionario que más insultos y desacreditaciones ha emitido en contra de la prensa, la oposición y los ciudadanos; sobre todo, durante los enlaces ciudadanos que dirige cada sábado. Hasta el momento (del estudio) lleva 472 sabatinas. A través de este espacio se han hecho famosos sus epítetos cuando se refiere a los medios: prensa corrupta, hipócritas, cavernarios, cobardes, mentirosos, politiqueros disfrazados de periodistas, canallas, cínicos, manipuladores, mediocres, sicarios de tinta, golpistas… Además ha roto diarios siete veces, en rechazo a determinadas publicaciones.

Haga clic aquí para ver el ranking completo de los funcionarios 

Sin duda, la incapacidad de estos funcionarios  para diferenciar lo público y lo privado, lo público y lo partidista es lo que mejor explica este tipo de uso de las redes sociales. Aunque uno que otro especifique que su cuenta es personal lo cierto es que se trata de funcionarios públicos que no pueden desdoblarse para actuar a título personal.

Esta confusiones son, sin duda, síntomas de una sistema político que difícilmente entiende las características democráticas y republicanas de la separación de poderes y que comprende la política como un ejercicio de control y dominación. Un funcionario como Correa, o como Alvarado, deberían entender que el poder que tienen es otorgado, bajo condiciones, por los contribuyentes y la sociedad. Cuando utilizan ese poder para insultar están utilizando dolosamente su cargo.

Quizá por eso en ciertos países con institucionalidad democrática estos temas incluso están regulados. Por ejemplo, en Inglaterra se ha establecido una norma para el uso de redes sociales por parte de los funcionarios que dice así: “Como servidores civiles somos (obviamente) libres de usar redes sociales y cualquier otra forma de comunicación digital en nuestro tiempo privado. Pero siempre tenemos que ser conscientes de nuestros deberes, de no revelar información sin autorización de nuestra autoridad y de no tomar partido en ninguna actividad política que comprometa, o pueda ser visto como comprometedora, de nuestro servicio imparcial al gobierno de turno o a cualquier gobierno que esté por venir”.

Correa, Alvarado o Wolhgemuth son incapaces de entender lo que significa ser servidor público.

Las redes compilan el despilfarro correísta

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Una tendencia se impuso en las redes sociales la noche del miércoles y sigue corriendo hasta el mediodía de hoy: #RankingDelDespilfarro. Se trata de armar el top 5 del derroche de fondos públicos durante el correísmo. Los tuiteros respondieron masivamente y con humor a la convocatoria: ésa es la forma como la sociedad civil está retratando al gobierno. Tendencias como ésta no son un pasatiempo. Son expresiones políticas que ocurren de manera espontánea y por fuera de las agendas y las estrategias de lo que el gobierno llama oposición.

A pesar de la falta de fiscalización parlamentaria y organismos de control, o quizá gracias a ella, la sociedad civil tiene claro que este gobierno ha impuesto una cultura del derroche en la administración pública. Ya es habitual que los ciudadanos se sirvan de las redes para restregar al poder sus inconsecuencias, su fatuidad, su doble moral y sus despilfarros. Esta actitud ha ido constituyendo un espacio ético desde el cual la sociedad se distancia del poder y lo desnuda.

El #RankingDelDespilfarro está lleno de coincidencias, como la refinería del Pácifico, pero también de hallazgos originales y casi poéticos, como “las camisas adefesiosas del Mashi”. Los tuits que participan en esta tendencia aportan con ejemplos recogidos a lo largo de diez años de correísmo: la ruta Collas, el edificio de Unasur con su estatua al corrupto presidente Néstor Kirchner, los aeropuertos inútiles, los aviones presidenciales, los gastos en publicidad oficial, las manifestaciones sanducheras y bonificadas, las rendiciones de cuentas, el Yachay con sus rectores virtuales de 16 mil dólares, la vida social en Carondelet, la inflación de ministerios, los sueldos de la burocracia, el cambio de logotipos de todos las instituciones del Estado, las superintendencias inservibles, la secretaría del Buen Vivir, los asesores pipones, el Instituto Espacial Ecuatoriano con los gemelos galácticos Pegasito y Krysor, el Troll Center, la campaña All You Need is Ecuador, la entrega del oro a Goldman Sachs, la Constitución de 2008, el complejo gasífero de Monteverde, diario El Telégrafo, los canales incautados que quebraron, el campeonato mundial del hornado, mandar el avión presidencial a traer al presidente uruguayo, las vacaciones pagadas de Lenin Moreno en Ginebra…

4pelagatos se suma a esta tendencia con su propio top 5 en el #RankingDelDespilfarro

  1. El engorde del Estado: el presupuesto pasó de 9.767 millones, en 2007, a 29.835 millones en 2016. Creció en más del 200%. Mientras tanto, el crecimiento de la economía, considerando que este año decrecerá, es de apenas el 3,5%.
  2. La deuda externa: entre 2007 y 2016 la deuda creció en 159%. Actualmente es de 34.955 millones, según el Ministerio de Finanzas, pero algunos expertos creen que es más. Las tasas de interés en los contratos de deuda con China son irracionales (hasta cuatro veces más altas de lo habrían podido ser con los multilaterales).
  3. La refinería del Pacífico:200 millones por estudios y remoción de tierras.
  4. La refinería de Esmeraldas: en 2008 su repotenciación costaba 187 millones de dólares. Cuando termine, superará los 1.500 millones de dólares.
  5. La política de comunicación: en 2006, el gobierno de Alfredo Palacio gastó 2 millones en publicidad y difusión. El correísmo pasó de 46 millones en 2007 a casi 120 millones en 2015. Sólo en contratos de publicidad y difusión. Se suma el presupuesto del aparato de control y censura integrado por la Secom, la Cordicom y la Supercom.

Unos pocos simpatizantes del oficialismo se unieron a la tendencia #RankingDelDespilfarro tratando de darle la vuelta. Pero fue evidente que en este, como en los otros casos, el gobierno es incapaz de ganar una sola batalla contra la sociedad civil que se expresa en las redes.

Arriba: vista aérea de la refinería del Pacífico. Foto: agencia Andes

Como no pueden con la MashiMachine, censuran a los tuiteros

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El Gobierno no ha podido callar la Mashimachine. Pues bien, ahora la emprende contra los videos que algunos usuarios han generado en esa aplicación y que han compartido en Twitter.

Para realizar este ejercicio de censura está encargada la Secretaría de Comunicación, Secom, y su secretario Patricio Barriga. Solo el domingo, esa dependencia logró que Twitter retire videos de las cuentas de al menos seis usuarios que los habían compartido tras haberlos producido en la Mashimachine. Algunos de estos usuarios, como Román Maspons, son tuiteros que se han labrado buena fama por su creatividad audivisual. Únicamente a él lograron retirarle una decena de videos creados por él y que hacían parte de los más vistos de la Mashimachine.

¿Cómo logra esto el Gobierno? Sencillo. La Secom envía a Twitter una notificación alegando que el material que se expone en tal o cual video contiene material que supuestamente es de su propiedad y Twitter retira el video hasta que el usuario perjudicado defienda el uso que ha dado a dicho material. El Gobierno ha recurrido a esta práctica desde hace años. Antes de que la Secom empezara a enviar   quejas a los sitios como Twitter o Youtube, la encargada de hacerlo era una obscura firma, supuestamente española. llamada Ares Rights, que actuaba como representante legal de la Secom o de EcuadorTV. Ares Rights aparentemente ya no tiene relaciones con el Gobierno.

El argumento que usa la Secom ya ha sido desestimado en algunas ocasiones. 4Pelagatos ha recibido notificaciones por supuesto uso indebido de material que la Secom se atribuye como suyo pero que, en la realidad y por tratarse de material financiado por fondos públicos, es de propiedad de todos los ecuatorianos. 4Pelagatos ha logrado que Youtube y Amazon desestimen las reclamaciones de la Secom que alegó que las fotografías de la página de Flickr de Presidencia de la República, que este sitio había utilizado, le pertenecían. 4Pelagatos alegó que esas imágenes son de los ecuatorianos, que cualquier intento por apropiarse de ellas es ilegal y dijo estar dispuesto a zanjar el problema ante cualquier corte federal de los Estados Unidos. Amazon no hizo nada en contra de 4Pelagatos en esa ocasión y, hasta ahora, nada ha hecho contra la MashiMachine. Youtube restituyó el video que había sido bajado mientras 4pelagatos presentaba su defensa.

La Secom pretendió, sin éxito, poner fuera de aire la Mashimachine. Y como no lo ha logrado ataca el derecho de expresión de los usuarios de la MashiMachine y el material colocado por usuarios de Twitter de otra procedencia. El mismo Román Maspons, célebre por algunos videos que él produce con material de otros lugares, denunció en su cuenta que uno de sus videos sobre el saludo navideño del presidente Rafael Correa fue retirado.

Maspóns no fue el único.  El usuario @barceblaccio también fue censurado con al menos dos mensajes de tuits, como se ve en estos casos.

El usuario David Revelo también denunció haber sido víctima de censura.

No fueron censurados únicamente videos generados por la Mashimachine. El usuario Juan Carlos D.L. en una declaración a 4Pelagatos, dijo que “este es un ejemplo más de por qué las leyes de copyright fueron creadas para beneficiar a pequeños grupos, con el privilegio añadido de poder ser utilizados por los Estados para sus propios intereses. En este caso, intentan adueñarse de un programa producido con fondos públicos y transmitido en televisión abierta, con contenido estatal (por definición, público). Los únicos afectados y hasta perseguidos, terminamos siendo los usuarios”.

4Pelagatos insta a los usuarios de redes a defenderse antes los proveedores internacionales de servicios: esas imágenes y videos son de un personaje público, pagado con fondos públicos. Esas imágenes se usan, como es lícito, para hacer uso de su libertad de expresión. Y la Secom debe probar en Estados Unidos, ante un corte federal, que esas imágenes que son públicas son de su propiedad; un escenario que es sencillamente impensable.

La MashiMachine fue hackeada pero sigue tan campante

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Sábado, 11 de la mañana: Rafael Correa desgrana sin remedio su monólogo aburridor y narcisista. Y en las redes sociales su voz y sus palabras se multiplican al infinito tejiendo mensajes insospechados, no los que él quisiera comunicar sino los que la gente quiere escucharle: arrebatos de sinceridad, demostraciones de humildad o de cordura, frases simplemente humanas… Por doce horas consecutivas la aplicación MashiMachine de 4Pelagatos es tendencia nacional número 1 en Twitter y los usuarios no dan muestras de aburrirse. Al contrario: quieren más. Y mientras se divierten, muchos son conscientes del contundente mensaje político del juego. Por eso, no es de extrañar que, a pocas horas de compartida, la aplicación sufra un fuerte ataque de hackers que logra sacarla del aire por minutos.

La MashiMachine fue subida al Internet el viernes 29 de abril a las 21h45, junto con un manifiesto que explica su intención y su mecánica. La aplicación ordena y clasifica miles de palabras dichas por el presidente Rafael Correa en sus sabatinas y las pone a disposición del usuario para que forme con ellas las oraciones que desee. Basta con escribir la frase deseada en un ventanita. El resultado es un video que puede ser compartido en las redes. 24 horas después de su nacimiento, 40 mil de estas micropelículas habían sido compartidas.

No con cualquier figura política del mundo es posible un juego semejante. Se necesita un personaje de incontinencia verbal irrefrenable. Alguien que, a lo largo de diez años de discursos, llegue a pronunciar palabras tan disparatadas e improbables para un político como “chinita”, “gordita”, “Emelec” o “caretuco”, por no hablar de la lista larga de insultos e improperios proferidos por Correa, algunos de antología.

Es interesante observar los usos dados a la MashiMachine por los internautas. En las películas compartidas en el Twitter a Rafael Correa se le hace decir de todo. Frases que lo retratan, que pintan un aspecto de su personalidad y que bien podría decir él mismo, como ésta que recoge sus insultos:

Frases que explican políticas de gobierno, como ésta sobre los impuestos:

Arrebatos de sinceridad. Cosas que el presidente no dice pero la gente supone que piensa:

https://twitter.com/YoleMilan/status/726603762975006721

Confesiones:

https://twitter.com/ElviraDurango/status/726587995432833024

Frases chuscas que nada tienen que ver con la política:

https://twitter.com/ACC2020/status/726431301952266240

A las 12h30 del sábado 30 de abril, la aplicación fue atacada por hackers de origen desconocido que lograron entorpecer su funcionamiento e incluso detenerlo por minutos. Al mismo tiempo, la etiqueta #MashiMachine, que se mantenía en el primer lugar de la lista de tendencias nacionales desde la noche anterior, desapareció misteriosamente a pesar de que su número de tuits por minuto continuó siendo superior a otras tendencias que sí constaban en la lista. Esto puede deberse al hecho de que los llamados Trending Topics de Twitter son generados por un algoritmo y no necesariamente reflejan la popularidad de un término en la red.

Uno de los efectos más interesantes de la MashiMachine fue el desconcierto y consecuente enmudecimiento del troll center correísta. Aunque unos pocos intentaron utilizarla, sin ninguna repercusión, MashiMachine demostró ser una aplicación a prueba de trolls: una experiencia de libertad de expresión para la sociedad civil difícilmente manipulable por el Estado. Una invitación a todos los ciudadanos, sean fans del Presidente, amigos suyos, críticos… a expresarse libremente.

El mismo día en que Rafael Correa declaró ser parte de la sociedad civil, ser la sociedad civil, miles de ecuatorianos utilizaron la MashiMachine para desmentirlo. Él reproducía en la sabatina su discurso acostumbrado y ellos no veían en ese monólogo otra cosa que una oportunidad para incrementar el vocabulario de la aplicación, con el fin de ampliar las posibilidades de esta experiencia democrática. “Señor presidente, por favor, diga Aserejé”, pidió alguien.

Finalmente, después de 472 sabatinas (la MashiMachine arrancó antes de la del sábado 30 de abril), la sociedad les encuentra una utilidad.

Crisis y reorganización en Twitter

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Twitter está en reorganización, dijo su fundador y presidente, Jack Dorsey, al anunciar la salida de cinco miembros de la cúpula directiva de la red social, que  enfrenta momentos difíciles e intenta mejorar su rentabilidad y perspectivas de crecimiento. La Nación de la Argentina trae una nota sobre el tema. La red social anunció el domingo en la noche, dice, la partida de cuatro vicepresidentes y del responsable de las aplicaciones de vídeo, que se fue a Google.

“Me entristece anunciar que Alex Roetter, Skip Schipper, Katie Stanton y Kevin Weil optaron por abandonar la compañía”, dijo Dorsey, en un mensaje en su cuenta personal de la red.

Con la salida de esos vicepresidentes, Twitter pierde a cuatro de los nueve integrantes del equipo ejecutivo de la empresa.  Varios medios estadounidenses habían anticipado el domingo la salida de esos ejecutivos y algunos habían dicho que habían sido despedidos.

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