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La mentira de Yachay tuvo la bendición de Correa

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O es mentiroso o cree a pie juntillas en cualquier mentira que le cuentan y luego la repite como verdad absoluta.

Lo cierto es que con Rafael Correa ocurre cosas como las del jueves 16 de febrero por la noche. Ese día, con una seguridad pasmosa, insistió en la fantasía aquella que habla sobre una empresa ecuatoriana llamada Red Tech que, con la asistencia de Hewlett Packard y Tesla, montarán una “mega factoría” de 3 mil millones de dólares para hacer carros eléctricos en Yachay, provincia de Imbabura.

Para cuando Correa habló de este tema, esa historia ya no tenía casi ninguna credibilidad. Tesla había dicho que no tenía ninguna vinculación con el proyecto y los hechos mostraban que la versión de Yachay y sus autoridades, sobre todo la de René Ramírez, no podían sostenerse. Red Tech, la supuesta inversora, no exhibe antecedentes que permitan confiar ni en su solidez financiera ni en su idoneidad tecnológica. No había fabricado ni siquiera interruptores de luz.

Ahora lo que dijo o repitió Rafael Correa está probado por todos los costados que es una inmensa mentira. La revista Vistazo en su edición electrónica registró que Hewlett Packard ha dicho que no tiene ninguna participación en la inversión. ¿Cómo es posible entonces que Correa haya asegurado que se trata de la inversión más grande de la historia del país sin siquiera verificar lo que había tras de ella? Solo hay dos posibilidades: o estaba mintiendo o estaba repitiendo una mentira que alguien le contó. Ambos casos, muy peligrosos para alguien que aún es Presidente y que lo ha sido durante diez años.

Lo del jueves fue, en todo caso, insólito; abre la posibilidad a una inmensa cantidad de especulaciones. ¿Lo de Yachay fue una mentira premeditada para ganar votos antes de las elecciones del domingo 17? ¿Existe algún trapo sucio tras el anuncio del arriendo de 400 hectáreas de Yachay para una empresa que aparentemente no tiene ni cómo pagar por el arriendo de un mes de una solo hectárea?

4Pelagatos supo que el principal accionista de Red Tech, Raúl Molina, pocos días antes del anuncio se acercó a un estudio jurídico de Quito para que le ayuden a la formación de la empresa. La iniciativa fracasó cuando los abogados vieron que Molina no podía pagar los honorarios. Cuando logró registrar la empresa, cosa que ocurrió el mismo día del anuncio, lo hizo sin registrar la participación de Hewlett Packard, empresa que luego dijeron que era “sponsor” de Red Tech. Incluso Molina y las personas que dijo trabajaban para él, ese día vestían camisas que llevaban el logo de HP en su pecho.

4Pelagatos también supo que en sus visitas a abogados de Quito, Molina habló de una inversión de 80 millones de dólares en cuatro años y que nunca mencionó la idea de una “mega factoría”. Una de las personas que conversó con Molina le dijo a 4Pelagatos que la idea era trabajar con metalmecánicos de Ibarra, cosa que no tiene nada que ver con lo que el gobierno anunció: una fábrica que empleará entre 5 mil y 18 empleados. ¿En que momento y cómo Red Tech logró convencer a las autoridades de Yachay y al propio presidente Correa? En una entrevista al diario de Gobierno, El Telégrafo, el gerente de Red Tech, Justin Perry, aseguró que habían recibido “un fuerte auspicio” de HP. “Como socio estratégico HP comparte su conocimiento en tecnología hacía nuestra empresa, que es un apoyo que resulta invaluable”, dijo.

Cuando se hizo el anuncio en Yachay, el martes 14 de febrero, la historia que ahí se contó era completamente inverosímil y muchos dudaron si Correa estaría al tanto de todo. Sin embargo, la duda se despejó el jueves. Ese día Correa, en uno de sus conversatorios con los medios, esta vez en Vinces, mostró que estaba muy molesto con la prensa por no haber reseñado la noticia de la mega inversión de Red Tech. Para que a nadie le quepa duda de que él estaba muy involucrado en el tema dijo que había querido ir al anuncio del contrato con Red Tech, cosa que no pudo hacerlo por el mal tiempo que imperaba en la zona de Yachay.

Según Correa, la inversión más grande y mejor de la historia del país, por tratarse de alta tecnología, merecía mejor suerte en los medios. Además, pletórico de orgullo habló sobre la importancia de que Hewlett Packard estuviera involucrada en el proyecto. “¿Quién no conoce a HP?”, dijo con una sonrisita de orgullo y superioridad. Luego habló sobre Tesla y dijo que junto a HP son de las empresas más importantes en desarrollo de tecnología del mundo, cosa que en efecto es verdad.  Sin perder su tono de superioridad (en realidad nunca lo pierde) aseguró que Tesla es una empresa japonesa. Ese momento, ya no solo estaba en juego la verdad de la palabra presidencial sino, además, su ignorancia. Recibir una inversión de 3 mil millones en la que supuestamente está involucrada Tesla y decir que es una empresa japonesa resulta aún más insólito. ¿Cómo es posible que un presidente de la República que acepta la inversión más grande de la historia, en la que disque está involucrada Tesla, no sabe que esa es una empresa de California? Cualquier iniciado en tecnología debería saberlo, pues se está hablando de una marca que se ha convertido en los últimos diez años en un emblema mundial de la innovación y la tecnología de punto. Pero para Correa, Tesla es japonesa.

Hasta que habló Correa del tema todo parecía ser de una obra más de mitomanía de René Ramírez. No era para menos: pocos días antes de que anunciara la mega inversión de Red Tech, Ramírez había publicado en su cuenta de Twitter una encuesta falsa a la que atribuyó fraudulentamente a la Universidad de Georgetown cuyas autoridades no tardaron en salir a desmentirlo.  Pero con la intervención de Correa, queda la pregunta si la producción de mentiras como éstas se originan en Carondelet o si ahí solo se las recibe y se las declara verdad absoluta. En cualquiera de los dos escenarios el resultado es que nadie hará nada sobre estos delitos a la fe pública.

Mentir se ha hecho algo normal.

Foto Presidencia de la República

Tesla niega estar vinculada con la farsa de Yachay

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Tesla Motors, el fabricante de carros eléctricos de California, negó tener cualquier relación con la empresa Red Tech NikleslaCORP que el martes anunció que va montar una “mega factoría” de vehículos eléctricos en Yachay. René Ramírez, Secretario de la Senecyt, dijo que en ella se invertirá 3 000 millones de dólares.

Un vocero de Tesla, dijo a 4Pelagatos que esa empresa no tiene ninguna vinculación ni con Red Tech ni con el proyecto, como lo aseguró Ramírez, el martes 14 de febrero, durante el anuncio de la supuesta inversión. “No estamos afiliados con ellos de ninguna manera”, señaló el vocero a través de un mensaje directo y privado a través de Twitter, como respuesta a la pregunta que le formuló 4Pelagatos. El funcionario del gobierno ecuatoriano aseguró en su discurso que el proyecto que, según el anuncio del martes, será gerenciado por el estadounidense Justin Perry prevé el intercambio de tecnología y el apoyo de Tesla, el más importante desarrollador y fabricante de vehículos eléctricos en el mundo.

En su intervención, Ramírez se aplicó a destacar la importancia de la supuesta inversión por el monto y porque permitiría que se desarrolle tecnología con talento nacional. Al hablar sobre el desarrollo del motor en la supuesta “mega factoría” dijo que la empresa Red Tech intercambiará tecnología con Tesla. “Va a contar con el apoyo de tecnología, donde se comparte tecnología. Me ha señalado, en este caso Justin, que van a trabajar directamente y compartir tecnología con Tesla”: eso dijo Ramírez.

No es la primera vez que Ramírez es desmentido contundentemente desde el exterior. La semana pasada puso en su cuenta de Twitter una encuesta electoral que atribuyó a la universidad Georgetown de los EE.UU. Autoridades de esa universidad negaron la existencia de la encuesta e incluso aseguraron que en la publicación de Ramírez se había hecho un mal uso del logo de la universidad. Esta vez es Tesla la que pulveriza su credibilidad. Su vocero afirma que esa empresa, que lidera a nivel mundial no solo la fabricación de carros eléctricos sino la innovación e investigación en la ingeniería electrónica, nada sabe de Yachay y de los supuestos inversionistas anunciados con bombos y platillos por Ramírez.

Aquí la nota Yachay el gobierno monta otro cuento chino

El anuncio de la inversión de Red Tech disparó una ola de escepticismo en las redes sociales. La historia, tal y como fue contada por las autoridades de Yachay y por quienes aparecían como accionistas de la empresa, resulta un verdadero fiasco; una farsa. Ni Red Tech tiene antecedentes en esa rama de la industria ni sus accionistas parecen tener la capacidad para capitalizar 3 000 millones de dólares para invertir en una fábrica de autos eléctricos en el Ecuador. Más aún si se toma en cuenta que para ser competitivos en ese tipo de carros se tendría que alcanzar un nivel de desarrollo que solo han logrado marcas como Nissan o la misma Tesla. Justin Perry que fue presentado como el flamante gerente de Red Tech retiró su página de Facebook en la cual, en diciembre pasado, publicó un aviso buscando trabajo…

Tesla es mucho más que un gigante en la fabricación de vehículos electrónicos. Es un ícono y una referencia mundial en la innovación y desarrollo tecnológico. Su principal accionista es Elon Musk, uno de los gurús de la tecnología e innovación en el Silicon Valley en California.  Sus carros son de alta gama y uno de sus modelos promedio cuesta algo más de 82 mil dólares en los EEUU, si se paga al contado. Los carros se los puede comprar online y su página web vale la pena visitarla hasta como turista.

Yachay: el gobierno monta otro cuento chino

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Si la historia del nano satélite Pegaso parecía un cuento chino, hay que esperar a ver esta: dos supuestos inversionistas, completamente desconocidos, deciden montar en el Ecuador una mega fábrica de carros eléctricos que van a competir en el mercado mundial y cuya inversión es de tres mil millones de dólares. Esto la convertiría en una de las inversiones privadas más grandes de la historia del Ecuador.

La puesta en escena de esta historia ocurrió en la llamada ciudad Yachay, en la provincia de Imbabura, y tuvo como maestro de ceremonias a René Ramírez. Él es la máxima autoridad de la educación superior en el Ecuador y es conocido por haberse inventado al menos otros dos cuentos chinos en los últimos meses: la encuesta de Georgetown (que nunca hubo) y la desaparición de los registros oficiales de los dos sueldos que recibía su esposa.

Ayer, 14 de febrero, se hizo el anuncio en Yachay, con bombos y platillos y el seguimiento de todo el holding de medios gubernamentales. El inversionista es, según aseguró Ramírez, la empresa Red Tech NikteslaCORP Cia. Ltda. Las redes reaccionaron atónitas. Con razón: este anuncio parece cuento chino porque simplemente las piezas que lo componen no calzan. Es inverosímil por donde se le mire.

Si usted busca en la red la empresa Red Tech NikteslaCORP Cia. Ltda no aparece. ¿Cómo puede un fantasma tener la capacidad de hacer una inversión de tres mil millones de dólares? Resulta inconcebible que una empresa que está tras un proyecto tecnológico, como muy pocas pueden hacer en el mundo, como el de construir y patentar carros eléctricos, no tenga antecedente alguno en esa rama de la industria. Casi como que una empresa familiar de alfombras de Guano, Chimborazo, anuncie la puesta en marcha de una plataforma para lanzar misiles en Mongolia.

Ya existen compañías enormes que llevan décadas fabricando carros eléctricos como Tesla Motors o como Nissan. Que en ese panorama, aparezca una empresa que, de la noche a la mañana, pretenda competir con ellas desde el Ecuador es absolutamente inverosímil. Es tan improbable como que sea cierto que Tesla, basada en California, sea una aliada en esta iniciativa como tan categóricamente lo aseguró René Ramírez.

Si esas piezas de la historia contada en Yachay no cuadran, hay que examinar las otras. El gerente de Red Tech que apareció durante el acto se llama Justin Perry y no tiene ningún antecedente en la industria de la innovación y tecnología. En su perfil de Linkedin puso que fue nombrado Gerente General de Red Ecuador en diciembre de 2016. Se ve, igualmente, que es candidato a una maestria en negocios en la Universidad de Washington y que fue consultor en una empresa dedicada a la salud llamada Group Health Cooperative. Nada más. Si se ingresa a su página de Facebook no hay absolutamente nada que evidencie alguna conexión, aunque sea remota, con la tecnología y la innovación. Lo que publica son videos de cómo hacer pan y un aviso buscando trabajo en data science, sistema dei información geográfico o literalmente -eso escribe- “cualquier cosa que remotamente pudiera yo hacer”. Este aviso lo posteó el 22 del pasado diciembre… Este es el gerente al que el supuesto inversionista otorga la responsabilidad de manejar tres mil millones de dólares. De carros eléctricos no hay el más mínimo rastro en sus Facebook.

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Anuncio puesto por Perry en su página de Facebook en el que se ve que en diciembre del 2016 buscaba trabajo.

4Pelagatos estableció que Perry vive en el Ecuador desde hace algunos años donde llegó como voluntario y se estableció en Ibarra. Sus únicos antecedentes son trabajos en el sector de alimentos y que su proyecto de Red Tech lo presentó curiosamente a través de la oficina comercial del Ecuador en Rotterdam, Holanda y no a la oficina de en Quito o Urcuquí.

4Pelagatos también verificó la información en la Superintendencia de Compañías donde consta que la empresa está registrada en el Registro Mercantil desde el 14 de febrero del 2017; es decir, el mismo día en que se presentó el proyecto en Urucuquí y que Perry fue nombrado como Gerente General el 13 de febrero del 2017: un día antes.  ¿El gobierno celebra la inversión de 3 mil millones hechas por una empresa que se constituye precisamente el mismo día del anuncio? Extraño, por lo menos.

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En esta imagen se ve que la Red Tech se constituyó el mismo día del anuncio de la inversión. Es decir el 14 de febrero del 2017

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La historia de otro de los socios, tampoco parece calzar en el anuncio de la mega inversión. Si se hace una búsqueda en Google resulta que Molina Mantilla tiene registrada otra empresa llamada Bocados y Franquicias Bofranqui con un capital inicial de 400 dólares. Si se ve en la página de Linkedin de Raúl Molina aparece que ha trabajado en Hewlett Packard en Holanda y, anteriormente, en otras empresas de tecnología en Inglaterra y España. La pregunta es ¿de dónde saca tres mil millones para invertir en Yachay? ¿Qué experiencia tiene en el desarrollo de tecnología de carros eléctricos?

Lo que hace de esta historia mucho más que un cuento chino, es el espectáculo en el que el poder la presentó. En el video colgado en Youtube se ve que se quiso montar un show, al más puro estilo Silicon Valley, en el que dos jóvenes emprendedores, vestidos de forma casual, presentan su producto mientras deambulan por el escenario. El resultado es patético y todo termina en una caricatura. La ceremonia comenzó con la introducción hecha por una chica que presenta a la inversión de Red Tech como una “mega fábrica de autos eléctricos” y entre otras cosas de “súper conductores de grafeno”. Luego interviene Héctor Rodríguez, gerente de la Empresa Pública Yachay. Para él, la inversión de Red Tech es la evidencia del “nuevo Ecuador, del Ecuador de las ideas”. Para él, lo más importante es que en la provincia de Imbabura se va a producir una auténtica revolución del conocimiento. “El Parque industrial es un hito en la historia del Ecuador”, dijo petulante y pletórico de orgullo.

Raúl Molina, uno de los socios de Red Tech, también intervino. Con el logo de Hewlett Packard estampado en su camisa, contó que había salido del país hace 20 años para trabajar en varias empresas de tecnología e innovación porque en el país porque no había condiciones para ello. La confesión disparó el aplauso de la audiencia. Finalmente dijo que llegó a trabajar en Hewlett Packard, afincada en Palo Alto, centro del Silicon Valley en California. Uno de los momentos cumbres es cuando enseña un video con el prototipo del vehículo que supuestamente van a producir y el video se interrumpe. “Esto también pasa en Palo Alto”, dijo en tono de broma.

Luego habló Justin Perry, gerente general de Red Tech. Con mucho menos cancha que Molina y con el limitante del idioma, Perry dijo que su empresa quiere fabricar carros que no contaminen para que su familia pueda caminar por “la Bolívar” (se entiende que refiere a la calle de ese nombre en Ibarra) y respirar el aire sin smog. “Pensamos crear una red de provedores para tener una cadena de suministros”, dijo con un aire de no creer mucho lo que estaba diciendo.

La intervención de René Ramírez estuvo precedida por una corta y lírica cortina musical. El secretario de la Senecyt sostuvo, muy convencido él sí, de que ayer fue una fecha clave en la historia del Ecuador. “No sé si estamos dimensionando lo que está pasando en esta sala. Este es un momento clave en la historia del Ecuador. Estamos hablando de tres mil millones para los próximos cinco años. Tres mil millones”, dijo ajustándose sus lentes de marco rojo. Ramírez, muy dado a formular reflexiones solemnes, agregó que fue hace 200 años que se construyó el primer motor y que por algún motivo, que achacó al empresariado ecuatoriano, no se había podido hacer ni una solo en el país. No dijo por qué una empresa metería tres mil millones de dólares para fabrica un carro eléctrico cuando ya hay muchas marcas que los producen en serie.

“Me contaban que Red Tech hizo un análisis en varios países de la región y decidieron venir acá”, dijo satisfecho y agregó algo que, a la luz de la información que ha sido publicada, suena increíble: Red Tech tiene una alianza con Tesla, la empresa Elon Musk, el gran guró de la tecnología en Silicon Valley. Un funcionario de esa empresa desde Palo Alto dijo a 4Pelagatos desconocer por completo sobre este asunto. Ramírez no se quedó ahí. Recordó que ni siquiera la inversión del Oleoducto de Crudos Pesados había significado una inversión tan grande en la historia del Ecuador. Según él, la invesión Tech Red va a ocupar 400 hectáreas de Yachay, las que serán arrendadas según dijo más adelante, y va generar 18 mil puestos de trabajo. “No estamos inventándonos cifras”, dijo por si alguien hubiera dudado de sus palabras. Tal y como están las cosas, no hay cómo dudar de las cifras sino de lo que más parece un cuento chino.

Dos rábanos y una lechuga simbolizan la estafa nacional

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Si la imagen de dos rábanos y una lechuga, publicada en un mensaje en la cuenta de Twitter de Yachay, produjo una reacción tan violenta durante los últimos días en redes sociales es porque esa fotografía se convirtió, de inmediato, en una contundente metáfora del sentimiento de estafa que sufre un inmenso sector de la sociedad ecuatoriana.  

Ni el más avispado de los publicistas hubiera podido encontrar una imagen que sintonizara mejor con el sentir de una sociedad que, luego de 10 años de gasto desenfrenado y campañas de propaganda, siente que todo fue una mera ilusión. Yachay es el proyecto universitario que el gobierno quiso posicionar como el próximo Silicon Valley de América Latina y que ahora, dice, será una de las cien mejores universidades del mundo en el año 2025.

La reacción de los usuarios al ver el tuit fue violenta. “Genios… hago lo mismo en mi patio y más barato”, fue la primera respuesta que se registró antes de la avalancha de mensajes y comentarios; entre ellos decenas de fotos de usuarios que también cultivan lechugas o tomates en sus casas. 

Lo que más ardió a la gente, ese 5 de diciembre que se colocó el mensaje, es que un proyecto que llegará a costar 20 mil millones, según la versión oficial, y que hasta el 2017 debía haber significado 1 040 millones, termine promocionando un curso de agricultura urbana que no es otra cosa que la enseñanza de sembrar legumbres en el jardin o la terraza de una casa. Y como cualquier expresión de indignación genuina, ésta produjo una ola de bromas. “Harvard tiembla”, puso una tuitera.

 ¿No se suponía acaso que Yachay iba a ser la Stanford del Ecuador? ¿No se había dicho que iba a ser el centro de la innovación que llevaría al Ecuador a revolucionar su matriz productiva y que cualquier inversión, por más grande, se justificaba?
No hay que olvidar que para promocionar Yachay el gobierno gastó más de 2 millones de dólares únicamente en la llamada “Feria Innopolis” que se realizó en la sede en el 2015. En ese contrato se establecían gastos tan ridículos como 13 mil dólares en “jabón y papel toalla para manos” en un evento que duraba tres días.  

Imposible olvidar, asimismo, a René Ramírez, gestor del proyecto, afirmando que “la Innópolis Yachay es una apuesta a romper con la historia del Ecuador. Simbólicamente, constituye un pacto nacional por la construcción de la sociedad del conocimiento y la innovación”. ¿No era obvio que la imagen de los rábanos y la lechuga desate tanta indignación cuando no hace mucho Ramírez en tono de tecnócrata ilustrado decía en una entrevista que con Yachay “podemos tener universidades de nivel mundial, nuestro Harvard, nuestro MIT”?

Yachay es una de las obras que mejor representa el derroche, el despilfarro y el gasto no sujeto a control que se ha producido durante el período de la abundancia petrolera, como se ve en el video que se ha colocado en esta nota y que circula en redes sociales.  Solo en campañas de publicidad se gastaron 1.6 millones en el 2014, y en el 2015 se hicieron desembolsos por 1.5 millones en concursos, simposios y ferias. ¿Podían salir ilesos los señores de Yachay luego de hacer una promoción de un curso de agricultura urbana de los que abundan en colegios y clubes de jardinería?

Lo que hizo Yachay cuando colocó el mensaje con la fotografía fue abrir una ventana para que por ahí se dispare la indignación y la frustración que amplios sectores de la sociedad sienten cuando la abundancia ha terminado y lo que queda son los rezagos del estado de propaganda en el que ha vivido el país durante diez años. Ese mismo mensaje en el 2013 o en el 2015 no habría pasado de ser una anécdota que un puñado de escépticos hubiera compartido. Pero ahora que el 2016 termina y el Estado está quebrado, el mensaje tras los rábanos y la lechuga se convierte en una poderosa y cruel metáfora.

¿Sobreprecios? Así mismo es, responde Yachay

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correa con microscopio

La Empresa Pública Yachay emitió un comunicado de prensa en respuesta al artículo Yachay, la universidad que produce… sobreprecios, publicado por 4pelagatos el lunes 8 de agosto. Dicho comunicado justifica los elevados precios de los equipos de laboratorio adquiridos por Yachay y plantea una serie de afirmaciones que es necesario contrastar:

  1. Es interesante obtener de un organismo del Estado una declaración tan pormenorizada y sincera sobre cómo los impuestos, tarifas y aranceles creados por el gobierno encarecen en más del cien por ciento el costo de los bienes. Según explica el comunicado de prensa de Yachay, una mercadería de importación con un valor de cien dólares termina costando $205,6 + IVA en el mercado ecuatoriano, es decir, $234,4: un incremento del 134 por ciento que proviene, en su gran mayoría, de los impuestos (salida de divisas, salvaguardas, aranceles, desaduanización…). Hay que agradecer a Yachay por esta muestra de honestidad intelectual que nunca se ha visto en una sabatina.
  1. Lo que no queda claro es por qué razón el comunicado de prensa de Yachay pide calcular todos estos impuestos y añadirlos al precio original de sus equipos de laboratorio, cuando se supone que las universidades están exoneradas de esos pagos. “Las instituciones de educación superior están exentas del pago de toda clase de impuestos”, establece el artículo 37 de la Ley Orgánica de Educación Superior. Y el artículo 38 añade que “gozan de exoneración de derechos aduaneros y adicionales en la importación de artículos y materiales, siempre que justifiquen su utilidad directa para la investigación o actividades académicas”. A la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología le corresponde velar por el cumplimiento de esta norma. ¿Acaso renunciaron a esta ventaja en función del contrato con los chinos?
  1. En ningún momento a 4pelagatos se le ha ocurrido sugerir que las compras de equipos de laboratorio deba hacerlas Yachay en Amazon, Mercado Libre o E-Bay. La idea de consultar esas páginas (y da grima tener que explicar lo que está claro) era establecer unos precios de referencia. Y eso quedó bien sentado: que Yachay pague 8.391 dólares por ph-metros que en Amazon se consiguen por $753 (lo cual no ha sido desmentido) es algo que no cuadra ni sumando todos los impuestos de los que Yachay, como universidad, se encuentra exonerado.
  1. Lo que Yachay debe explicar a la opinión pública no es el procedimiento supuestamente correcto para hacer el análisis de costos de sus insumos de laboratorio. Lo que Yachay debe explicar a la opinión pública es por qué en un concurso se optó por las ofertas más costosas, las de Savain, cuando otros proveedores ofrecían productos idénticos por una fracción de los precios. Es lo que demuestra el artículo de 4pelagatos y Yachay no ha desmentido. Semejante falta de austeridad y delicadeza en el manejo del dinero público merece una explicación.
  1. El comunicado de prensa de Yachay tampoco explica por qué decidieron contratar a Gezhouba, una compañía china incluida en la lista de empresas inelegibles del Banco Mundial por sus prácticas fraudulentas y corruptas. Decir que la eligieron porque la embajada china certificó que es una empresa estatal no es suficiente. Lo estatal no le quita lo corrupta. ¿Y así pretenden que los ciudadanos no desconfíen, que no hagan preguntas? Tampoco están claras las razones de la subcontratación de Savain, una empresa que hasta hace menos de un año se presentaba a sí misma como importadora de repuestos para vehículos, comercializadora de máquinas para la industria cárnica y constructora de parques acuáticos; una empresa sin experiencia en el equipamiento de laboratorios.
  1. Según el comunicado de prensa, una de las ventajas que ofrece Gezhouba es que “incluye elementos de transferencia tecnológica así como de capacitación en el uso de los equipos”. ¿Pretenden los señores de Yachay que Gezhouba es la única empresa del planeta que ofrece servicios posventa? ¿En serio? Al contrario de lo que el comunicado de prensa pretende, el tema de la capacitación posventa no sólo que no actúa a favor de Gezhouba, sino que empaña aún más el ya opaco panorama de este contrato. ¿Nos están diciendo que los ingenieros de Gezhouba, una compañía de obras civiles e hidráulicas, van a enseñar a los científicos de Yachay cómo manejar los aparatos de laboratorio de química, de física, de biología? ¿O son los empresarios de Savain, constructores de parques acuáticos y camales, quienes se encargarán de esa tarea? Sería bueno que Yachay lo explique a la opinión pública. Porque lo único claro con respecto a esa supuesta capacitación, según su mismo comunicado, es que encarece el contrato en un 2 por ciento.

En definitiva,  el comunicado de prensa de la Empresa Pública Yachay no desmiente los puntos fundamentales de nuestra investigación periodística. Al contrario: los elude. Yachay queda debiendo una serie de explicaciones a la opinión pública, explicaciones relacionadas con la transparencia de sus contrataciones y el motivo de los sobreprecios detectados por este medio en la compra de equipos de laboratorio para la universidad.

Yachay, la universidad que produce… sobreprecios

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¿Qué cosa es equipamiento urbano? Los diccionarios de arquitectura, glosarios y manuales urbanísticos, así como las propias ordenanzas de los municipios ecuatorianos lo definen –palabras más, palabras menos– como el conjunto de piezas de mobiliario, equipos y edificaciones instalados en el espacio público para servicio de la comunidad. Una parada de bus, por ejemplo; un baño público; un semáforo. En la ciudad Yachay, sin embargo, ese concepto es muy estrecho. Ahí, bajo el membrete de equipamiento urbano cabe casi cualquier cosa: el alcantarillado y el software, los centros de salud y los aparatos de laboratorio, las viviendas multifamiliares y los pupitres. Esta amplitud en el concepto permite simplificar las cosas a la hora de las contrataciones, una virtud correísta donde las hay. ¿Se necesita arrendar grúas y comprar tubos de ensayo? ¿Levantar paredes y programar computadoras? ¿Fabricar ladrillos e importar miniespectrofotómetros? Basta firmar un solo contrato con una sola empresa. Sí, adivinaron: una empresa china.

La China Gezhouba Company tiene una magnífica carta de presentación: consta en la lista de empresas inelegibles del Banco Mundial por sus prácticas fraudulentas y corruptas. Para elegir a los inelegibles, las empresas públicas ecuatorianas (en este caso Yachay EP) disponen de una ley muy oficiosa que les permite contratar a dedo sin rendir cuentas a nadie. El procedimiento es sencillo: basta con acogerse al régimen especial, dirigir una invitación a la empresa prevista y seleccionar la oferta como si se tratara de un concurso pero con carpeta única. Mientras todo quede inscrito en un verborrágico documento con páginas y páginas de considerandos nadie podrá oponer ningún reproche. Así fue como 168’670.825 dólares con 68 centavos del préstamo de 198 millones que el EximBank de China concedió a Ecuador para la construcción de infraestructura y dotación de equipamiento urbano de ciudad Yachay pasaron a las manos de la inelegible Gezhouba. Es decir: una transferencia de China a China con escala en Urcuquí.

Una gran parte del contrato por “equipamiento urbano” incluye la dotación de equipos para los laboratorios de Yachay. Sólo hay un problema: la especialidad de Gezhouba es la “construcción de obras civiles”. Al menos así consta en el registro del Servicio de Rentas Internas. ¿Qué competencia tiene una compañía de esa naturaleza para equipar laboratorios, especialmente éstos, tan sofisticados que habrán de servir como incubadora para los futuros premios Nobel que el Ecuador parirá por gruesas? Ninguna. No importa: el contrato lo ha previsto todo (faltaría más: tiene 1.045 páginas). Ya que la Gezhouba, por ser una constructora, no puede hacerse cargo de los laboratorios, hay una cláusula que le permite subcontratar a quien sí esté capacitado para ello. Es exactamente lo que hizo la compañía china: se encargó por sí misma de la obra gruesa de cemento y hierro y, para el trabajo fino de los equipos de laboratorio, subcontrató a una empresa ecuatoriana: Savain, registrada en el SRI como… ¡Comercializadora de repuestos para vehículos! Muy apropiado.

Savain Salas Vargas Importadores, en efecto, vende piezas de Lada desde 1982 pero también hace parques acuáticos y camales. Hasta noviembre del año pasado se presentaba como fabricante e importadora de maquinaria para la industria cárnica, generadores de vapor, multisistemas de cocción, repuestos para vehículos… Promocionaba su trabajo en hierro y acero inoxidable, su diseño de parques acuáticos, sus equipos industriales importados… Todavía su página de Facebook, su canal de YouTube y las distintas guías comerciales del Internet de años anteriores recogen ese perfil. Un día, sin embargo, su página Web cambió de la noche a la mañana: los tubos de ensayo reemplazaron a los toboganes, los microscopios a las máquinas para sacrificar porcinos, los científicos a los carniceros… Savain incursionó en un nuevo negocio: el equipamiento de laboratorios de docencia y de investigación científica. Y pese a ser un recién llegado en esta rama tan especializada de la actividad económica, le fue muy bien. Savain fue elegida por la inelegible Gezhouba para equipar los laboratorios de Yachay: microscopios, aparatos de termología, kits de experimentación mecánica, térmica, óptica, magnética, electrostática… Un pedido millonario. Savain concursó y se lo dieron. ¿Cómo lo logró? Presentando la oferta más cara.

El caso es que Gezhouba terminó equipando los laboratorios de Yachay por un costo 50 por ciento mayor al del mercado. O más.

El proceso está documentado en el Portal de Compras Públicas, en el contrato de 1.046 páginas número 0051-2015 suscrito entre Yachay EP y Gezhouba, en las actas de entrega-recepción y verificación de cumplimiento correspondientes al proceso de régimen especial catalogado como RE Yachay-018-2015, una colección de documentos de entre 500 y 600 páginas donde se detallan todos los ítems del convenio de “equipamiento urbano” con marcas, precios y especificaciones técnicas. Todo esto requiere una auditoría especializada e independiente. A falta de ella, sin embargo, hay cosas que saltan a la vista.

Una centrífuga refrigerada marca Heraeus Multifugue, con rotores basculantes, capacidad máxima de 4 x 750 ml y velocidad de 6 mil revoluciones por minuto (número de catálogo 75004515) tiene un precio referencial de 14 mil dólares en el mercado, pero se puede conseguir hasta por 10.200 si se busca un poco. En Inglaterra cuesta 8.445 libras. Yachay pudo comprar una parecida en Amazon a 13.266 dólares. ¡En Amazon! En el concurso público hubo ofertas de entre 17 mil y 18 mil dólares, precio que incluye traslado, aduana, impuestos y una razonable ganancia para el proveedor…  Pues Yachay EP acaba de pagar a Gezhouba 78.718,80 dólares por dos de esos aparatos. Es decir, 34 mil por cada uno: más del doble de su costo real.

Un Ph-metro Mettler Toledo de la serie five easy plus FEP 20 con rango de 0,0 a 14,0, tiene un precio de referencia de $1.990 en el mercado nacional. Carísimo. En Amazon se lo consigue a $753,89. Yachay compró ocho a los chinos por un total de $67.162, es decir a $8.391,5 cada uno. Saque cuentas.

El cromatógrafo para líquidos sistema HPLC con detector VWD y Fld., de cinco columnas y cinco estándares, incluido en el equipamiento de los talleres del Instituto Superior Tecnológico que está montando Yachay, tuvo un costo para el Estado de $270.070, cuando en el concurso había proveedores que ofertaban el mismo aparato, de la misma marca e idénticas especificaciones técnicas, por $88 mil.

La balanza analítica Sartorius Practum 124-1S, que en el mercado internacional cuesta entre 1.700 y 1.800 dólares, se puede encontrar en Amazon por $1.698. Fue adquirida por Yachay en $4.260 por unidad. La empresa pública compró diez de esos aparatos en $42.600 a pesar de que en el concurso había ofertas con precios aun menores que en el mercado internacional.

Hay cientos de ejemplos como estos en los documentos citados. Casi todos los artefactos requeridos en los tres componentes del contrato relacionados con el equipamiento de laboratorios registran precios inflados hasta en un cien o más por ciento. Puestos a comparar precios y a hacer sumas y restas, la situación es más o menos la siguiente:

  • En el componente número 1, equipamiento de laboratorios docentes, Yachay invirtió $2’678.562,32, cuando pudo haber gastado 1,5 millones en el peor de los casos.
  • En el componente número 2, equipamiento de laboratorios del instituto tecnológico, Yachay gasto $1’783.287,70, cuando había ofertas de las mismas características técnicas por $1,1 millones.
  • En el componente número 3, equipamiento de talleres del Instituto Superior Tecnológico, Yachay pagó a los chinos la bicoca de $2’857.034,58, cuando pudo haber conseguido idénticos resultados por una suma inferior a $1,3 millones.

Así las cosas con la Empresa Pública Yachay, los inelegibles y sus elegidos. Y que conste que éste es sólo uno de los rubros de uno de los contratos (el número 18 del año 2015) suscritos en régimen especial por Yachay. ¿No es lícito preguntarse qué ocurrirá con el resto? En diciembre del año pasado la subsecretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación del correísmo anunciaba que el gobierno se disponía a invertir 500 millones de dólares en este campo. En un artículo para Plan V, Arturo Villavicencio se preguntaba en qué y de qué manera pensaban gastar tanto. Bueno, aquí está parte de la respuesta.

Arriba: en uno de los laboratorios de Yachay, el presidente Rafael Correa contempla con respetuoso silencio la balanza analítica Sartorius Practum más cara del planeta Tierra. Foto: Presidencia de la República.

4pelagatos organiza el Mundial del despilfarro

en La Info por
SabadoydomingoOPCION1

¿Cuál es el símbolo nacional del despilfarro correísta? El pasado mes de mayo, bajo la etiqueta #RankingDelDespilfarro que se mantuvo durante un día entre las principales tendencias del Twitter, los ciudadanos elaboraron una lista impactante. Fue una expresión de rechazo, a ratos humorística, a ratos indignada, ante la cultura del derroche instalada en la administración pública.

Ahora, a partir de las 32 menciones más repetidas de ese ranking, 4pelagatos propone el #MundialDelDespilfarro. Los seleccionados no son necesariamente los ejemplos máximos de despilfarro por sus montos, sino aquellos que para los ciudadanos tienen un especial valor simbólico. Los ocho más votados son ahora los cabezas de serie de nuestros grupos mundialistas.

Invitamos a nuestros lectores a participar con sus votos en este #MundialDelDespilfarro. Hoy les presentamos 16 de los 32 participantes escogidos por los ciudadanos: los cuatro primeros grupos. Mañana publicaremos los otros 4 grupos. Y el martes les invitamos a votar para elegir el símbolo del despilfarro correísta.

GRUPO A

  1. La refinería del Pacífico

RefineriaEl 16 de Julio de 2008, Rafael Correa echó a andar el proyecto de la refinería en El Aromo. Monto: $12.000 millones. 51% Ecuador; 49% Venezuela. Casi 8 años después, solo han removido tierras para acondicionar el terreno. Se han gastado $1.200 millones.

 

  1. El error de buena fe

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.19.04 p.m.En 2010, Marcela Aguiñaga compró como Ministra del Ambiente, 66 lotes de la ciudadela Los Samanes al Issfa por $48 millones. El Gobierno, siguiendo a la Procuraduría, decidió restar $41 millones por “sobreprecio”. Aguiñaga, dijo el gobierno, “cometió un error de buena fe”.

 

  1. Los asesores de Patiño

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.20.48 p.m.Ricardo Patiño tuvo, entre el 1 de enero de 2010 y el 30 de septiembre de 2013, 125 asesores en la Cancillería. El dato apareció en un examen de la Contraloría. Además del escandaloso número, el informe mostró irregularidades en las contrataciones.

 

  1. Ciudad Quinde

    Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.27.37 p.m.La Superintendencia de Poder de Mercado tiene como logo un quinde y decidió hacer un video llamado “Ciudad Quinde”. Fue filmado en Zaruma en el 2014 y costó 735 953 dólares. Este video fue visto en internet por apenas 5000 personas.

 

 

GRUPO B

  1. Las sabatinas

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.34.13 p.m.No se sabe cuál es su monto real. El Presidente sostiene que son 30 mil dólares cada una. El cálculo de 4Pelagatos suma el doble. Si se agregan los gabinetes itinerantes de cada 15 días, la cifra anual supera con creces los $5 millones.

 

  1. El quinto poder

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.37.15 p.m.El Consejo de Participación Ciudadana, o Quinto Poder, designa las autoridades de control. Su origen es oficialista y sus concursos han sido seriamente cuestionados por ser amañados. Este poder cuesta a los contribuyentes al menos $14 millones anuales.

 

  1. La Constitución de 2008

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.40.01 p.m.Para elaborar la Constitución 2008, el gobierno construyó Ciudad Alfaro en Mantecristi. 130 asambleístas, con una nube de asesores y funcionarios, trabajaron allí durante 11 meses. A ese costo, indeterminado pero millonario, se debe agregar el referéndum para aprobarla.

 

  1. Diario El Telégrafo

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.42.03 p.m.Su costo de funcionamiento ha sido disimulado, al punto que se ignora el monto total durante este gobierno. El Telégrafo se dice diario público y para el Presidente es el mejor diario del país. Tiene razón: es uno de sus mejores instrumentos de propaganda.

 

GRUPO C

  1. Yachay

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.44.50 p.m.Yachay fue inaugurada el 31 de marzo del 2014 en Urcuquí, Imbabura. Tiene 4489 hectáreas. Nació para ser la Silicon Valley del Ecuador. Tuvo una asignación de $1.040 millones para cuatro años. Famosa por tener funcionarios que trabajan por skype y ganan $16300…

 

  1. El trollcenter

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.48.50 p.m.Los soldados virtuales que el gobierno moviliza para hostigar a los ciudadanos demandan todo un presupuesto. Sólo los que maneja el vicepresidente Glas suman 300. Tienen oficinas en la Presidencia, en el zona de la Carolina, en Guayaquil…

 

  1. El Petroecuador de Álex Bravo

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.50.24 p.m.El patrimonio del ex gerente de Petroecuador pasó de USD 19.000 a USD 670.000 desde que ascendió en la estatal petrolera. Manejó 1.058 millones en proyectos, incluyendo parte de la repotenciación de la refinería, cuyo costo en 8 años subió de 170 a 1.500 millones.

 

  1. La ruta Collas

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.51.50 p.m.Cuando arrancó la construcción de esta vía de 4 carriles y 11,7 kilómetros de largo se dijo que costaría 70 millones. Cuando se inauguró, con año y medio de retraso sobre el plazo fijado, terminó costando 198 millones. Son 16,5 millones por kilómetro: es la carretera más cara del mundo.

 

GRUPO D

  1. La Secretaría del Buen Vivir

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.53.57 p.m.También conocida como Ministerio de la Felicidad. Según su titular, Fredy Ehlers, su presupuesto no llega ni a 6 millones en 4 años. Suficiente para practicar el yoga en horas de oficina y viajar por el mundo distribuyendo sonrisas. Es un símbolo nacional del derroche correísta.

 

  1. Los helicópteros Dhruv

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 12.56.38 p.m.La Fuerza Aérea Ecuatoriana pagó a la fábrica HAL, de la India, 50,7 millones por siete aparatos. Equiparlos con los sistemas requeridos se llevó otros 13 millones. Cuatro se cayeron, los otros tres son chatarra. Saldo final: tres muertos.

 

  1. El aeropuerto de Santa Rosa

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 1.01.10 p.m.Expectativa: invirtieron 48 millones; lo dotaron de una capacidad operativa de 240 vuelos al mes y una pista apta para recibir a un Boeing 767, con capacidad para 250 pasajeros. Realidad: movió 84 vuelos en 7 meses con un promedio de 5 pasajeros cada uno.

 

  1. Senain y Hacking Team

Captura de pantalla 2016-06-04 a las 1.02.42 p.m.La Senain lo niega obstinadamente pero las filtraciones proporcionadas por Wikilieaks son incontrovertibles: 538 mil dólares cobró la empresa italiana Hacking Team por espiar conversaciones, infectar computadores y monitorear los correos de los ecuatorianos.

Atención, Carondelet causa desmemoria

en El Humor/Memes por
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Rafael Correa habló ayer, escandalizado, del sueldo del rector de la Andina. Crudo Ecuador captó cierto olor a Yachay que enseguida flotó en el ambiente…

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¿Ha visto un elefante blanco?

en La Info por
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El presidente Correa trajo a debate durante su último enlace el tema de los “elefantes blancos”. La publicación en la prensa de la cancelación de los vuelos de TAME al aeropuerto de Tena y una caricatura de Bonil en El Universo, dispararon su indignación. Para el Presidente no se han hecho elefantes blancos durante su gestión.
¿Conoce usted un elefante de ese tipo? Envíenlo por favor a 4pelagatos. Quizá el Presidente está mal informado… 4Pelagatos, solo a título de ejemplo, recuerda el caso de tres obras que tienen características de elefantes blancos. Se puede agregar a la lista el Edificio de Unasur y así por el estilo. Muchas obras entran en el concepto elefante blanco: una obra tan costosa y tan poco útil que termina arruinando a su dueño… En este caso a la sociedad ecuatoriana.
Santa roza, 26 de enero 2010.- Presidente Rafael Correa inauguró y recorrió el nuevo aeropuerto de Santa Rosa (Foto Emilio Sánchez/Presidencia de la Repùblica)
Correa inauguró el nuevo aeropuerto  el 26 de enero 2010
Santa Rosa: ojos más grandes que el estómago

El 26 de enero del 2010 se inauguró en Santa Rosa, provincia de El Oro, un aeropuerto que debía transformar la vida económica de la provincia y cierta medida al país.  Ese día aterrizó en su flamante pista el presidente Rafael Correa para las ceremonias de rigor. Pocos días más tarde, el entonces vicepresidente Lenin Moreno, utilizando también el avión presidencial, llegó a la nueva terminal para cumplir con otras ceremonias.
El entonces ministro de Transporte y Obras Públicas, que llegó en el avión presidencial con Correa, aseguraba que el aeropuerto serviría para ser un enlace regional con el Perú. Habría vuelos internacionales hasta Piura e incluso otros desde Cuenca para ir de ahí al norte peruano.
El gobierno aseguró que el costo del aeropuerto, la pista y las vías de acceso era de 47 millones de dólares. Una inversión así de grande no era para menos: había parqueadero para 140 vehículos y 32 camiones, una pista de 150 metros a cada lado, se habían construido nueve counters para las aerolíneas que seguramente querrían operar ahí, dos salas de pre embargo y otras dos para vuelos internacionales.
Casi exactamente seis años más tarde, la realidad es otra. A Santa Rosa únicamente llegan tres vuelos diarios: dos de Quito y uno de Guayaquil.  Los vuelos internacionales nunca se realizaron y la terminal, así como el parqueadero, permanece casi todo el día vacíos. Los aviones son de mediana y pequeña capacidad, entre 48 a 90 pasajeros. Según El Universo el aeropuerto podría haber operado 1 680 vuelos en sus primeros siete meses pero solo llegó a 84. Ese diario reportó que de este aeropuerto, con una pista apta para el aterrizaje de un Boeing 767 (capacidad de 250 pasajeros) salen vuelos con un promedio de 5 pasajeros.

Movilidad humana: el surrealismo en Azogues

Según la documentación oficial de la Cancillería ecuatoriana, en el viceministerio de Movilidad Humana trabajan 34 personas, incluida la viceministra, María Etelvina Landázuri. A ellos hay que añadir los seis funcionarios de la subsecretaría de Atención al Migrante, cinco de la dirección de Inclusión a la Comunidad de Ecuatorianos en el Extranjero, cuatro de la Dirección de Migrantes Retornados y siete de Servicios Migratorios y Consulares. Total: 56 personas.

Movilidad humana
Correa visitó el Viceministerio el 15 de abril 2014

Para ellos el gobierno de la revolución ciudadana construyó uno de los edificios más grandes de la ciudad de Azogues: 9.100 metros de construcción, con cuatro pisos sobre el nivel del suelo y tres pisos subterráneos, más un amplio sector de parqueaderos con plazas para 120 vehículos, un auditorio con capacidad para 150 personas, una biblioteca de iguales dimensiones y cinco salas de videoconferencias. Hay oficinas para 208 personas.
La estructura es de hormigón armado. Los pisos son de porcelanato.  Los sistemas electrónicos son centralizados. Además, el edificio posee controles de accesos automáticos y cámaras de videovigilancia en todos los pisos, desde los parqueaderos hasta la última oficina.
La obra, ejecutada por la empresa Contaryn, tuvo un presupuesto inicial de $2,9 millones pero terminó costando $5,5 millones. La desproporción era evidente. Por eso, ni bien estuvo inaugurado el edificio se anunció que otras instituciones públicas trasladarían sus oficinas al edificio: el Senescyt,  los ministerios de Cultura, Trabajo, Turismo, Agricultura… Algunos ya lo han hecho pero, dado el escaso número de funcionarios que manejan estas dependencias en Cañar, el edificio sigue quedando grande. Tanto, que la propia Gobernación de la provincia se ha traslado allá mientras terminan las reparaciones de su sede, en el centro de la ciudad.
El principal proyecto del gobierno fue llenar el edificio de multiventanillas para atender al público con todo tipo de trámites. Algunas se han instalado ya. Sin embargo, cualquiera que visite el lugar en un día ordinario se sorprenderá de encontrarlo tan vacío. Nadie en los corredores, nadie en las ventanillas, no más de diez carros en los parqueaderos…

Yachay: el sueño tecno populista
Yachay
Correa inauguró Yachay el 31 de marzo 2014

Yachay es un sueño de los tecnócratas de la Senescyt. Presentada como una Ciudad del Conocimiento, debía contener la “Universidad Científico Experimental del Ecuador, centros e institutos públicos de investigación”, atraer “inversión extranjera de alta tecnología y servir de asentamiento de instituciones y organismos públicos y privados relacionados con la economía del conocimiento”. Esto debía contar con el plan maestro de la firma IFEZ (Incheon Free Economic Zone) de Corea del Sur.
Yachay fue inaugurado el 31 de marzo del 2014 en Urcuquí, Imbabura, en un terreno de 4489 hectáreas. Abrió con aulas, laboratorios, granjas experimentales y residencias para profesores y estudiantes. 174 estudiantes se matricularon y su primer reto fue superar la nivelación. Lo lograron 144 que pasaron al primer semestre.
Por ahí empiezan las críticas de aquellos que creen que la inversión prevista hasta el 2017, $1.041 millones, es un despropósito. Arturo Villavicencio, profesor e investigador que posee experiencia en ese tema, lo calificó de absurdo y peligroso. Él es quien mejor ha sistematizado las críticas: en vez de lanzar ese proyecto el gobierno debió apoyar universidades como La Politécnica y la Espol. En Ecuador no hay los laboratorios, las bibliotecas, la industria de alta tecnología, las cadenas de valor, las salas informáticas, los centros de estudio, los especialistas que esa iniciativa necesita.  Tampoco hay grandes laboratorios que investiguen, empresas que consuman esas tecnologías, bancos que financien todo el proceso…
El planteamiento no se compadece con la implementación en el terreno. Yachay empezó siendo un preuniversitario. Es decir, pasarán años para que Yachay forme los profesionales en las cinco ramas en que dividió su pensum.  ¿Merecía tal inversión para tan magra expectativa? ¿Debía empezar de cero? ¿Qué pasará con la investigación en las otras universidades del país?
Yachay se hizo pensando que el dinero iba a fluir sin cese en el país. La denuncia que su rector ganaba $16.300 al mes fue reveladora: escandalizó a la opinión. Pero había más: tres otras personas ganaban lo mismo sin siquiera tener que estar presentes en Yachay.  Una señal inequívoca de que el sueño de repetir la experiencia de Corea del Sur o de Silicon Valley está totalmente desfasado. Y que ese centro educativo, con la actual crisis económica, está destinado a ser el elefante blanco más importante del correísmo en el sector educativo.

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