La unidad que nadie quiere

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24 horas antes de la reunión de Cuenca, la gran mayoría de ecuatorianos que se oponen a Rafael Correa tenía un solo clamor: unidad de la oposición. El martes, en cuanto se difundió la noticia de que Ramiro González se había adherido al grupo de los caciques locales de Guayaquil, Cuenca y Quito, la reacción de las redes sociales fue unánime e inmediata: ¿se unieron? ¡Qué asco!

Cabría enumerar, desde luego, una gran cantidad de razones por las cuales esta unión puede resultar improcedente, inconveniente o inadecuada. Razones políticas, claro. Sin embargo, en vano se revisará el Twitter en su búsqueda: el rechazo masivo que los internautas ecuatorianos expresaron con respecto a la reunión de Cuenca es de otra naturaleza: sus motivos son morales. El argumento dominante tiene que ver con la supuesta inmoralidad (es la opinión de los internautas) del recién llegado a la unidad. Una curiosa reacción emocional, si se considera que los mismos internautas dudarían en poner las manos al fuego por la moralidad de los caciques locales que ya formaban parte del grupo: Nebot, Carrasco y Rodas, por no hablar de Falquez o Posso.

El problema no parece estar en las características personales de los involucrados sino en el concepto de política que puebla el imaginario de los ecuatorianos. Es como si concibiéramos la práctica de la política como un ejercicio permanente de inmoralidad, por oposición al concepto ideal que sobre la política construimos en nuestras cabezas, que es de una pureza casi virginal.

Si hay algo que empaña la pureza ideal de la política tal y como la concebimos es la idea del pacto. Al contrario de lo que ocurre en otros países, especialmente aquellos de regímenes parlamentarios, en el Ecuador las alianzas políticas son concebidas como inmorales por naturaleza. Aquí sería impensable un sistema como el español, donde pactar es el requisito indispensable de la democracia: la única manera de formar gobierno y garantizar la estabilidad.

La política, aquí, se entiende como la rutina de trazar las líneas que no se pueden atravesar e identificar a los actores con los que no se puede dialogar. La figura de la camioneta que los políticos abordan o abandonan al arbitrio de sus más bajas pasiones representa esta concepción con exactitud. Los “pactos de la regalada gana” (expresión que algunos tuiteros desempolvaron el martes para aplicarla al grupo de Cuenca) son el pecado capital de la política ecuatoriana.

Resulta difícil imaginar qué tipo de unidad de la oposición podría incubarse al calor de semejante concepción de la política. Una concepción con la que el Ecuador parece condenado a debatirse eternamente entre la inestabilidad y la aplanadora.

14 Comments

  1. El comentario de Aparicio Caicedo es muy oportuno y relevante. Los pactos electorales son muy distintos a los acuerdos parlamentarios. Está bien que se unifiquen para luchar contra Correa y el proyecto político de Alianza País, una oposición conformada para ese objetivo es loable. Pero un pacto para “repartirse” el paste el moralmente condenable.

  2. Magnífico enfoque que nos plantea un reto: abandonar esa bobaliconada de “con este no converso”. La política es un arte de interrelación y debate. Al correismo le interesa dejarnos en el nivel de la diferencia para evitar la suma de voluntsdes, pero debemos mirar que sólo llegando a acuerdos podremos desmontar el aparato correista. Esa es la tarea.

  3. Es lo mismo de toda la vida: reunion de varios sujetos hambrientos de teta, para planear la forma de llegar a ella , pero guardándose en su yo iinterno la forma de “sacar a patadas” a sus ingenuos socios cuando eso se dé . El pueblo…? Ahhh ..despues veremos…

    ..

  4. Mi estimado Roberto: concuerdo con que no hay que satanizar los acuerdos políticos entre distintas tiendas. Por el contrario, una democracia sana vive de ellos. Pero creo que no es correcto equiparar alianzas electorales con pactos parlamentarios. En los regímenes parlamentarios, las elecciones son de todo menos pacíficas, y resultan muy atomizantes en ocasiones. Van cada uno por su lado y se dan a matar. Basta poner el ejemplo reciente de España con Podemos, Ciudadanos, PP y PSOE. Todos con proyectos ideológicos más o menos definidos, con propuestas claras. Otra cosa muy distinta es que luego se tenga que conformar alianzas entre los distintos bloques del parlamentos, una vez elegidos, para sacar adelante leyes, elegir Gobierno, en definitiva: para sacar el país adelante. En tal caso es justo y necesario que se den tales acercamientos entre facciones de lo más variopintas, y ahí sí hay que dejarse de refinamientos exagerados, porque lo importante es servir al ciudadano. Yo sí critico estos champús electoralistas, precisamente porque no se dan en base a un proyecto común que luego se plasme en un plan del Gobierno, menos aún cuentan con menú ideológico claro. Más bien reflejan una mera estratagema electoral donde se confunden fines y medios.

    Un abrazo.

  5. La actuación en el IESS de González permitió que a esta institución se le vea como botín, y las consecuencias de lo que ahora pasa son incuantificables, y me pregunto en la posibilidad de que rescatemos al país como así se espera, de que forma va a responsabilizarse de estas actuaciones en el futuro? o pensará que ponerse en la oposición le permite tener impunidad?, esta la razón para que este individuo no debe estar en este grupo. Habrá alguien que piense que este señor va a ser sincero con el país?, creo que no

  6. La mezcla del agua con el aceite es imposible, pero si a ésta mezcla se la agita con fuerza y paciencia, se forma una emulsion espesa que sirve para curar y purgar una enfermedad o un mal. Espero que este grupo de Cuenca se emulsione en bien del pais.

  7. por eso nace muerta esta “convergencia”, ful descalificados; uno de ellos “el mago” chumpi, pregunten a la gente de Morona Santiago, ¿qué hizo desaparecer?.

  8. En verdad disgusta ver en el grupo a Gonzalez pero todos sabemos que es un bailarin y oportunista, ya anuncio que va a estar presente en la reunion de las Izquierdas con la CONAIE MPD y otros…….

  9. Solo como siempre oportunistas subir a la camioneta la foto y ya el pueblo sabe de que va la sinverguenseria el pueblo para el pueblo

  10. En primer lugar, ¡Felicitaciones¡ y en segundo lugar totalmente de acuerdo, la idiosincrasia de nuestro país no permite ni permitirá algo que “se salga de la norma”, por lo tanto que exista la tan deseada unidad es muy difícil.

  11. En realidad es una pena que el odio manifiesto durante 9 años desde el gobierno haya influido tanto en los ecuatorianos, que ya no confían ni en sí mismos. Correa campeón, logró su objetivo. Lo tendremos muchos años encima si no cambiamos.

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