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Brasil: la telenovela de la podredumbre política (1)

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La crisis política que afecta a Dilma Rouseff tiene un nombre, y no es restauración conservadora. Es corrupción. Raul do Valle es un académico y analista político brasileño de tenencia socialdemócrata con una larga historia de vínculos con Ecuador. La semana pasada visitó Quito y conversó con 4 pelagatos sobre el tema. Su resumen es breve, conciso y asombroso.

«Es una cosa tan grave lo que está ocurriendo en Brasil que la gente está en ascuas. La gente enciende todos los días la televisión para ver el nuevo capítulo de esta novela. Porque siempre hay cosas nuevas y sorprendentes.

Hay que regresar un poco en el tiempo. El primer gran escándalo de corrupción estalló en 2005 y se llamó mensalão: el escándalo de las mensualidades. Una vez en el poder, el PT buscó la manera de garantizarse el apoyo de los demás partidos en el Congreso. ¿Cómo lo hizo? Pagando a los diputados. Mes a mes. ¿De dónde sacaban la plata? Del Banco del Brasil. Nombraron varios hampones para ocupar altos cargos, desviaban recursos públicos y con eso compraban diputados. Todo esto es cosa juzgada y establecida.

La gran bendición ha sido tener una Policía Federal, un Ministerio Público y una justicia independientes. Así lo estableció la Constitución de 1988. Y también la garantía de la ley de prensa. Porque los periódicos han sido implacables con toda esta robadera.

En mi concepto, Lula es un tipo que no ha sido educado en principios éticos. Él no sabe distinguir entre lo público y lo privado. Hoy es un expresidente de la República y tiene una empresa, Lilus, Luiz Inácio Lula da Silva consultoría. Llega Odebrecht, llega Camargo Correa u otra gran constructora y le dice: vamos a mandarte a Mozambique para que des una charla. Te vamos a pagar un millón de dólares y te ponemos el jet de la compañía. Ahí tenemos tales y cuales proyectos que estamos haciendo y tales otros en perspectiva. Esto sólo se viabiliza porque las instituciones brasileñas, estando Dilma en el poder, teniendo el Bndes (Banco Nacional de Desarrollo de Brasil), pueden financiar obras como el puerto de Mariel, en Cuba, que está totalmente a cargo de una constructora brasileña. ¿Cómo está siendo pagado ese puerto? El Bndes pagó. ¿Cómo? No sabemos.

Es todo un esquema de influencias. Como en el caso que involucró a su hijo Luiz Claudio. ¿Saben esa historia? Una oficina de abogados que se llama Marcondes & Mauton le pagó dos millones y medio de dólares para hacer un estudio. El tipo es formado en educación física y  se montó una empresa de marketing deportivo. ¿Cuántos empleados tienen en la empresa? Ninguno. Sólo el hijo de Lula. ¿En qué consiste el estudio? La Policía lo toma, lo lee, compara con la Wikipedia: es igual. Lo copió. Dice: “el deporte es una actividad humana muy importante. Se lo practica en todo el mundo. Los hay en modalidades individuales y en modalidades colectivas”. Y así. Es tal la certeza de la impunidad.

Interrogan a los abogados de Marcondes & Mauton y dicen: estamos haciendo prospecciones del mercado del deporte en Brasil para ver si introducimos el fútbol americano. Una cosa delirante. Cierto es que encajamos una paliza de 7 a 1 con Alemania, pero ¿fútbol americano? Estos abogados están presos. Y el hijo de Lula puede ir preso también. Todos están salpicados en otro caso de corrupción para beneficiar a la industria automovilística: pago de sobornos a inspectores de hacienda para evadir multas. 4.800 millones de pérdidas para el Estado.

Vamos a ver si encarcelan a Luiz Claudio. El hecho es que cada vez están más cerca de Lula. La Policía lo ha interrogado por diez horas: ¿no le parece extraño –le preguntaron– que estas empresas le pongan un jet y le paguen un millón por una conferencia? Y él: No, eso se llama lobby. Yo, como ex presidente, tengo el orgullo de promocionar la ingeniería brasileña en el mundo. No tengo ningún problema.

Por supuesto es una cosa desproporcionada, una cosa éticamente inaceptable. Pero ¿es un crimen? No. No lo han podido agarrar.

Pero no ha pasado lo mismo con otra gente. Ahora estamos viendo cómo aquellos políticos que están siendo juzgados por la operación Lava-Jato han sido destituidos de sus cargos y están yendo a parar a la cárcel. ¿De quiénes estamos hablando?

Renán Calheiros, el ex presidente del Senado Federal, involucrado en un número enorme de escándalos.

Eduardo Cunha, ex presidente de la Cámara de diputados de Brasil. No sólo que le descubrieron cuentas no declaradas en Suiza sino que el ministerio público suizo lo denunció al ministerio público de Brasil. ¿Cómo abrió esas cuentas? Con su pasaporte diplomático. A tal punto se creen impunes. Es una cosa impensable. Igualito que los ampones, hacen cosas muy primarias. Es la certeza de la impunidad.

José Dirceu, jefe del gabinete civil de la Presidencia de la República en la época de Lula también está preso. Él fue el cerebro del caso mensalão. Durante mucho tiempo estuvo en el presidio de la Papuda, en Brasilia. Pero aplicó a un proceso de rehabilitación para disminuir la pena y fue a cumplir la condena en su casa. Ahora han descubierto que seguía ganando plata de las constructoras mientras estaba en la Papuda.

Un tipo que controla 180 mil trabadores en todo el mundo está preso desde junio: Marcelo Odebrecht. Él es irreductible, dice que no va a hacer ninguna delación. Pero a Alexandrino Alencar, un directivo de Odebrecht que también está preso, le han pillado varios correos electrónicos. La telenovela se pone interesantísima porque en esos correos usa un lenguaje de mafioso: “Hoy día estuve con el Brahma”. ¿Quién es el Brahma? Lula, porque le gusta la cerveza. O dice: “el compositor me dijo que había contactado con los otros y tal cosa”. ¿Quién es el compositor? Jaques Wagner, que fue gobernador de Bahía y luego ministro de la Casa Civil de Dilma Rouseff. O dice: “hoy día apareció el moch y le entregamos tanto”. El moch es João Vaccari, tesorero del PT, porque usaba una mochila para cargar la plata.

Todo esto empezó en marzo de 2014. Llevamos casi dos años y las novedades saltan todos los días.

¿Cómo es posible todo esto? Primero, por la absoluta falta de ética de Lula y de su grupo, por el desprecio que tiene por la opinión pública brasileña. Él tiene un discurso supremacista. Casi todos sus discursos empezaban con esta frase: “nunca antes en la historia de este país”. Hasta que ellos llegaron aquí no pasó nada, aquí no hubo nada. Todo empezó en el momento en que él tomó el poder. Tiene al país dividido en dos: nosotros y ellos. El pueblo y la élite. Y dice: “nuestro partido hace un gobierno infinitamente mejor que esos de los Phd. Hace la propaganda de la antieducación, porque todos en el país debieran ser torneros mecánicos, como él, ¿verdad?

Cuando tomó el poder hablaba de lo que iba a hacer para los pobres: un programa que se llama Hambre Cero. Pero no tenía nada concreto. Hablaba de hacer una revolución socialista, de deponer a los banqueros… Nada. Ha sido un gran amigo de las empresas. Y nunca los bancos han ganado tanta plata como en su gobierno. Todo su discurso es falso. Y lo más importante: él piensa de sí mismo que es un tipo providencial».

(Mañana: la chatarra que subió de precio veinte veces en dos años, el empresario que fue a la cárcel en jet y otras historias surrealistas)

3 Comments

  1. Lula y Dilma aunque no se identifican como revolucionarios del del siglo XII pero sus discursos son de honradez e igualdad tal como dice el gobierno del Ecuador, la diferencia Brasil tiene Justicia independiente por ello se investiga vergonzosa corrupción,Ecuador no la tiene por lo cual reina la impunidad.

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