Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La telenovela de Brasil: una pandilla de rateros a cargo de un país (2)

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Raul do Valle luchó contra la dictadura militar de su país desde la extrema izquierda. Conoce de cerca a Dilma Rousseff con quien militó y a la gente del PT. Y tuvo relación con las fuerzas progresistas, mientras lo fueron. En una reunión donde estuvo con Dilma, ella conoció a su futuro marido. A fines de los setenta, cuando Ecuador volvió a la democracia, tuvo la posibilidad de quedarse aquí. Prefirió volver al Brasil. Quería aportar. Hoy, como socialdemócrata, lamenta el estado de descomposición moral en que se encuentra su país.

“Renán Calheiros, presidente del Senado Federal, sindicado. Edoardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados, sindicado. Fernando Collor, que todos conocen, senador de la República, partidario de Lula, sindicado. La Policía Federal entró en su casa y se incautó de tres coches: un Lamborghini, un Maserati, un Ferrari. Cada uno valía un millón de dólares. Él protestaba diciendo que ha sido una violación de la privacidad, toda una cosa muy hollywoodense.

Dilma está siendo sindicada y amenazada con juicio político. ¿Cuál es la perspectiva? Cualquier perspectiva es preocupante en Brasil. Yo no sé si es preferible que siga gobernando o no, porque todas las opciones son malas. Alguien dice: vamos a echar a Dilma del poder. ¿Quién la reemplaza? El vicepresidente también está metido en el rollo. El siguiente en el orden de sucesión, Edoardo Cunha, está sindicado. El siguiente, Renán Calheiros, también está sindicado. ¿Quiénes van a gobernar el país?

Dilma dice: yo no tengo cuentas en Suiza, yo soy una persona íntegra, una persona honesta. Es como si Alí Babá dijera: mira, aquí tengo cuarenta ladrones pero soy honesto. ¡Porque todos los que la rodean están sindicados!

¿Oyeron hablar de la compra de la refinería de Pasadena? Pasadena es un lugar que está en el estado de Texas y tiene una refinería que era una chatarra. Lo sigue siendo. Un gran inversionista belga pagó 74 millones por esa refinería. Dos años después Petrobras quiere comprársela. ¿Para qué? No sabe. ¿Tiene operaciones en el golfo de México? No las tiene. ¿El tipo de petróleo que procesa esa refinería es el que produce Petrobras? Tampoco. Era una locura pensar por qué alguien en Brasil quisiera comprar esa chatarra en Texas. Pero la compró. ¿Cuánto pagó? 740 millones por la mitad de la refinería. Y el contrato decía: si el tipo que compró la mitad pasaba a tener el 51 por ciento de las acciones era obligado a comprar la otra mitad. Y así fue. Y como esa mitad costó 740 millones, la otra mitad iba a costar igual. Total, 1.480 millones por una cosa que costó 74 millones.

¿Quién era el presidente del Consejo de Administración de Petrobras que permitió un escándalo como ese? Dilma Rouseff. Porque antes de ser presidenta de la República fue ministra de energía y como tal le correspondía ser presidente del Consejo de Administración de Petrobras. Le preguntan: ¿cómo explica eso? Me basé en un informe falso, explica ella. ¿Hecho por quién? Por el director internacional de Petrobras, Nestor Cerveró, que ahora está preso.

Apresaron a tres directores de Petrobras, tres. Cada uno de ellos tenía conexión con un esquema de corrupción. ¿Cómo hacían? Tenían un club con estas grandes constructoras. Se reunían y ponían los proyectos sobre la mesa. Así fue como se metieron en un proyecto de Chávez y Pdvsa: la refinería de Pernambuco Abreu e Lima, que fue un escándalo (en ocho años su presupuesto pasó de 2.400 millones a 18.500 millones). Y se la repartieron de esa manera: tú haces esto, tú haces lo otro, tú las tuberías, tú las instalaciones de tal cosa… ¿Quién relata que eso ocurrió así? Un señor Pessoa, que era el presidente del club, un tipo que está preso en Curitiba. Llegó un momento en que no aguantaba más y decidió hacer la delación. Lloraba. Se fue a entregar en su jet privado. ¿Le vamos a buscar?, le preguntaron. No, no, yo me entrego. Van a esperarle en aeropuerto, baja un jet, sale muy elegante y le ponen las esposas.

Ellos no creían que les iba a pasar nada. Pero en Brasil la justicia es independiente. El juez Sergio Moro es una figura muy respetada, un tipo extremadamente íntegro, de una gran cultura jurídica. Él estudió todas esas cuestiones de los procesos italianos contra la mafia, el proceso de las manos limpias, es una autoridad en eso.

Todo el escándalo tiene un nombre: operación lava-jato. Empezó investigando a un tipo que enviaba dólares al exterior. Y fueron jalando como un ovillo de lana. Cada vez salían más cosas. Pasado un año, en 2015 hay un desdoblamiento de la operación. Se llama erga omnes, una expresión latina que significa que una norma se aplica a todos los sujetos. Ahí prendieron a todos los empresarios. Empezó con prisión de los que enviaban los dólares y fue creciendo. Denunciaron a 74 políticos.

El escándalo más reciente –al menos hasta de que yo saliera de Brasil, no he visto los últimos capítulos de la telenovela– es el que protagonizó un tipo que se llama Delcidio do Amaral. Senador de la República. Es un tipo impresionante, que tiene una gran cabellera al viento y era considerado por la oposición como la persona con quien más se podía conversar dentro del PT.  Un día el Brasil se despierta con la noticia de que la Policía Federal había invadido su residencia y lo había llevado preso. ¿Cómo es posible? Este tipo tiene un fuero privilegiado. Precisamente: había un mandato expedido por el Supremo Tribunal Federal, por unanimidad, determinando la prisión. Ahora tiene que ser refrendado por el senado. Está preso pero tiene que ser refrendado.

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Raul do Valle puede hablar sobre la corrupción brasileña por horas. En la foto de arriba, Dilma Rousseff y Delcidio do Amaral, hoy preso.

Delcidio do Amaral. La pronunciación de este nombre en portugués es muy particular. Suena como Deucidio. La gente lo llama “el asesino de Dios”. Está preso ¿por qué? Es una historia larga. Tiene que ver con Nestor Cerveró, el ex director internacional de Petrobrás que está preso por haber hecho el informe falso que permitió la compra de la refinería de Pasadena. El tipo tiene un problema en el ojo, parece el periscopio de un submarino.

El caso es que Cerveró tiene un abogado. Y le dice: quiero entrar en un proceso de delación premiada, es decir, quiere colaborar con la justicia. El abogado responde: no hagas eso, quédate tranquilo, no estamos seguros. Un día el hijo le va a visitar a la cárcel y el padre le confiesa: estoy desconfiando de este abogado, quiero entrar en un proceso de delación premiada y me está haciendo dificultades. Entonces el hijo de Cerveró habla con el abogado y el abogado le tranquiliza: no se preocupe, está todo bajo control, vamos a resolver todo ese asunto. Y marca un día: vamos a tener una reunión con el senador Delcidio do Amaral para resolver el problema de tu papá. No tienes por qué preocuparte.

El tipo ve que la cosa no es muy segura. Entonces toma recaudo y antes de ir a la reunión se pone una grabadora en el calzoncillo. Cuando entra a la reunión le revisan todo menos el calzoncillo. La parte más delicada. Y todo lo que pasó en esa reunión fue grabado, letra por letra: mira, no te preocupes con tu papá, nosotros lo vamos a sacar de la cárcel, decía Delcidio do Amaral, el senador líder del gobierno en el Senado Federal. El hijo pregunta: ¿cómo van a hacer eso? Es muy simple. Le vamos a dar un habeas corpus con un decreto del Supremo Tribunal Federal. Ya hablé con el juez fulano, con el juez, zutano y con el juez mengano. Y después de salir a la calle lo llevamos a Paraguay, yo tengo una gran experiencia en eso, lo he hecho muchas veces, yo sé cómo pasar la frontera. ¿Y qué va a hacer mi papá en Paraguay? Tranquiiilo… Le tenemos un jet del banquero André Esteves que puede cruza el Atlántico sin escalas. Directo a Barcelona. Como tu papá tiene también ciudadanía española, ahí se queda tranquilo y no pasa nada.

El hijo sospechaba que tratarían de matar al padre en Paraguay, así que va y entrega esa grabación a la Policía Federal. Y la Policía Federal se la entrega al Supremo Tribunal. Estos jueces, cuando escuchan la grabación y oyen sus nombres, donde dice ‘ya hablamos con el juez fulano’, etc., se alteran: nunca hablamos, no conocemos a este señor, es un crimen. Y determinan la prisión de Delcidio.

André Esteves, el que supuestamente iba a poner el jet, es un banquero importantísimo en Brasil. Es dueño de un banco de inversiones con operaciones en todo el mundo. Un tipo riquísimo. Lo llevaron a un presidio en Río de Janeiro. Ahora salió de ahí pero lleva una pulsera electrónica para permanecer bajo vigilancia.

En general se estima que las pérdidas totales por corrupción en Petrobras suman 40 mil millones de dólares. Sólo en Petrobras, que era una de las empresas más connotadas del mundo, que estaba a la par de Standard Oil, la Shell… Y perdió la mitad de su valor en el mercado.

Esa es la triste situación de Brasil. Una situación nunca antes vivida. Porque corrupción ha habido siempre, claro. Corrupción hay en todos lados. Pero ¿una pandilla organizada para el crimen, una pandilla que operara de forma planificada y llevara años y años robando? Eso nunca. Sólo ahora”.

  • Mañana: el incierto futuro político de un país ahogado por la corrupción

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