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La política del ultimátum

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«Esta universidad, si no cumple con la ley ecuatoriana se va del país, salgan a las calles quienes salgan. Prefiero perder mi cargo a permitir este insulto al pueblo ecuatoriano» (Rafael Correa, 29 de enero de 2016); “Patiño da 15 días al Consejo Superior de la Universidad Andina para derogar a Montaño como rector” (26 de enero de 2016);  José Serrano: “tienen 24 horas para probar que estuve en el US Open…” (14 de septiembre de 2015),   “medios mercantilistas tienen 24 horas para probar escuchas telefónicas” (junio de 2013), “48 horas para probar tortura a estudiantes presos” (25 septiembre de 2014).

Esta semana el presidente Rafael Correa amenazó por décima cuarta ocasión (espero que la cuenta sea correcta, podrían ser más) con renunciar a su cargo. Lo ha hecho en varias otras ocasiones y todas tienen algo en común: está en juego EL. Él y su malsana idea de que tiene la verdad. Estos casos han sido sobre su ego, su palabra, su familia, sus creencias religiosas, su opinión personal sobre determinado caso (ya sea el Código Penal, el comportamiento de un embajador, o su estrategia para cooptar la Universidad Andina).

Más allá del potencial que tienen estos anuncios para convertirse en memes y “tendencia” en las redes, estas declaraciones implican una forma de comprender la política y una postura sobre la democracia. La política del ultimátum es exactamente lo contrario de la del debate, la deliberación pública, el espacio para la existencia del otro y sus ideas. El que pone un ultimátum no está dispuesto ni siquiera e escuchar argumentos distintos a los suyos, mucho menos a cambiar de opinión; no le interesa entrar en ningún diálogo, requisito indispensable para construir sociedades democráticas.

La política de los plazos que se otorgan desde el poder, entraña una profunda confusión sobre quién está obligado a rendir cuentas a quien.  Cuando se sospecha que un gobierno está espiando a sus ciudadanos, son las autoridades las que deben explicaciones. Cuando se denuncian abusos de poder o de fuerza, son los responsables institucionales los encargados de demostrar lo contrario –sucede hasta con los estándares probatorios en cortes internacionales en estos casos-.

Estas formas políticas se corresponden perfectamente con quienes creen que la democracia se reduce a un asunto de números: “somos más”, dos palabras que resumen la convicción democrática del Presidente y su gobierno. Visto así, evidentemente no importa el debate, el otro o sus ideas, los límites impuestos por la Constitución, la ley o los principios. La política es entonces un juego de suma – cero en donde todos los asuntos deben llevarse “hasta las últimas consecuencias”, en donde la institucionalidad depende de que el Presidente no se moleste, para que “nos haga el favor” de permanecer en el cargo;  una política de vencedores y vencidos, sin puntos medios, sin espacios para el acuerdo; de dueños del poder que se dan el lujo de poner plazos a quienes les deben explicaciones.  Aunque en honor a la verdad, Correa ha pasado ya de ser el Presidente que amenazaba al país con su renuncia a ser el que nos amenaza con quedarse o –peor aún- regresar.

36 Comments

  1. ULTIMATUM: cuando colegial, algún profe de esos antiguos, mandaba un ultimatum, algunos temblaban, otros reían de los nervios, un grupo se acercaba sigilosamente a indagar, pero habían quienes iban al adulo a ver si escapaban del ultimatum. La mayoría éramos rebeldes a estas practicas y a veces lo pagamos muy caro, pero valió la pena. Crecimos con valor y valores, nos dimos cuenta que si amenazas es mejor que cumplas o con el tiempo te pierden el respeto. Época del amedrentamiento, de atemorizar, dividir, desunir, humillar, afectar. Falsa expectativa esperar explicaciones de nadie en este gobierno ingobernable. Vale el poner en conciencia a los incrédulos e indecisos, a los aguantadores, que lamentablemente aún son bastantes.

  2. Desde el inicio de este Gobierno, sin ser videntes, algunos no nos dejamos engañar , sólo era cuestión de sentido comùn, sin desmerecer su capacidad, inteligencia y creo que buena fe, usted Srta Romo,con la camiseta verde pensaba ciegamente como verde, que bueno que haya abierto los ojos, lo malo es que el daño ya està hecho y lamentableme lo pagamos todos, ahora sólo nos queda ver al futuro y tratar de recomponer esto. Como dice en el libro del Principito «aprendamos a ver con el corazòn, a ver más allá de lo evidente».
    Invito a leer el libro » la rebelión en la granja» de George Orwell publicado en 1945 , una crítica a Stalin, en donde están retratados, coincidenciamente, todos los personajes de la Revolución Ciudadana, incluídos ustedes «Ruptura de los 25». Nunca es tarde para arrepentirse pero el daño ya esta hecho.

  3. Dejemos en claro, este gobierno no es de izquierda. Sus integrantes son dispares políticamente. Fue una colcha de bregué. Ahora es un jirón de oportunistas atraca país.
    Alguien dijo desconfía de izquierdistas que usan relojes de marca, aviones privados, comen gourmet con cocineros extranjeros.Ministritos que viajan en primera clase para ir durmiendo cómodamente. Estos neos izquierdistas podrían haber seguido el ejemplo de un viejo izquierdista sin Phd, sin hummers,sin odios a la oposición, etc., pero lleno de sentido común, como lo es Pepe Mujica. El socialismo de Mujica es diferente al socioslistos de Correa.
    Cada día es más evidente que ya las ideologías políticas son herejías del pasado. En este siglo del conocimiento, debe desarrollarse la inteligencia de la excelencia y el combate a muerte de la corrupción. VIETNAN el futuro Valle del Silicon. A base de educación. Pero verdadera educación, no con esa payasa de Yachay.Potenciar la educación primaria y sostener la sociedad con un desarrollo económico constante con pilares firmes ¿qué se ha hecho por la agroindustria? Será muy difícil convertirnos en el granero del mundo? ¿Es mejor ser fabricantes de bicicletas?

    • Y, hablando de agroindustria:
      Pepe Mujica:
      Lleno de sentido comun?
      Y con ese sentido comun pacta con la transnacional Monsato?

  4. Exacto Juan José. Es necesario que los chicos de Ruptura hagan un análisis y un mea culpa sobre lo de Montecristi. Sería muy saludable para la construcción del postcorreismo. Hay mucha tela que cortar.

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