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Estos señores no aceptan cartas de intelectuales

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Rafael Correa y su homólogo turco Recep Erdogan tienen muchas cosas en común: su liderazgo personalista, su intolerancia a la crítica, su obsesión por la obra pública y su casi nulo respeto a la libertad de expresión. De hecho, Ecuador y Turquía están clasificados como países en los que la prensa y las libertades políticas están en constante amenaza. Turquía tiene una calificación de 3,5 sobre 7 siendo 1 lo mejor y 7 lo peor mientras que Ecuador tiene 3 en la tabla sobre libertades que cada año hace Freedom House.

Pero hay algo adicional en lo que ambos coinciden: los dos no toleran que los intelectuales de sus países les escriban cartas críticas. ¿Recuerdan cuando Rafael Correa descalificó y tildó de hipócritas a un grupo de intelectuales que le enviaron una carta para que repudiara la represión en Venezuela? “Me molesta mucho la doble moral y la hipocresía de ciertos políticos ecuatorianos» dijo Correa quien además señaló que  “cuando me muestren que alguno de ellos hizo una publicación así cuando se dio el golpe de Estado en abril de 2002 contra el presidente Chávez, cuando me demuestren eso empezamos a hablar, si no, es pura hipocresía”.

Pues con Erdogan la cosa es algo parecida aunque un poco más radical. Estos mismos días en Turquía existe toda una ofensiva judicial en contra de un grupo de intelectuales y académicos entre los que hay 12 extranjeros que le enviaron una carta a Erdogan criticándole su política de derechos humanos. Hace poco una veintena de esos intelectuales fueron detenidos.

Fiscales turcos, conocidos por su poca independencia del gobierno, habían iniciado una ofensiva en contra de más de 1200 académicos de 90 universidades turcas por haber firmado una carta, junto con otros académicos internacionales entre los que estaba el estadounidense Noam Chomsky, en la que hacían un llamado a Erdogan a que detenga los crímenes que el Estado turco comete en contra del pueblo kurdo.

Los académicos que se auto llamaron como «Académicos por la paz» en su carta titulada «No seremos parte de este crimen» piden al gobierno turco  «abandonar su masacre deliberada y deportación de kurdos y otros pueblos en la región».

Fue firmada por docenas de intelectuales extranjeros entre los que estaban el izquierdista estadounidense Noam Chomsky y el filósofo slovenio Slavoj Zizek, según reseñó hace pocos días el The New York Times.

Los fiscales turcos lanzaron la investigación acusando a los académicos de cargos que van desde «propaganda terrorista» e «incitacion a la gente al odio, la violencia y violaciones a la ley» a «insultar las instituciones turcas y la República turca», según la agencia de noticias oficial de Turquía.

Si llegan a ser condenados, los intelectuales pueden enfrentar penas de uno a cinco años en prisión.

Erdogan ha estado indignado con los intelectuales de su país y ha lanzado una serie de insultos en su contra. Los ha llamado «dizque intelectuales» y les ha acusado de «traición» y de ser «quinta columnistas» de potencias extranjeras que “simpatizan con terroristas y que quieren torcer o debilitar la seguridad nacional del país”, según una reseña del diario inglés The Guardian.

Durante un discurso televisado a los embajadores turcos en Ankara, Erdogan invitó a Chomsky y otros académicos a visitar el área para mirar «la verdad».

Al referirse a las operaciones de los separatistas kurdos del PKK, Erdogan añadió: «estamos listos para decirles qué es lo que está ocurriendo en el sur-este. Ellos deben ver con sus propios ojos si el problema es la violación por parte del estado o el secuestro de las libertades y derechos de nuestros ciudadanos por parte de una organización terrorista».

Chomsky respondió negándose a la invitación. En un email a The Guardian dijo: «si decidimos ir a Turquía, no será por una invitación suya (Erdogan), pero sí cuantas veces sea por invitación de los tantos disidentes valientes, incluyendo los kurdos que han estado bajo ataque durante muchos años”.

La carta pública a Erdogan, que salió en enero pasado, decía: “Exigimos al Estado que deje su deliberada massacre y deportación de los kurdos y otros pueblos en la region”. Más adelante decía: «Como académicos e investigadores trabajando en Turquía declaramos que no seremos parte de esta masacre manteniéndonos en silencio y demandamos un cese inmediato de la violencia perpetrada por el Estado”.

Que intelectuales y académicos critiquen sus políticas no parece ser, precisamente, lo que más toleran estos dos personajes que se vieron hoy jueves 4 de febrero en Quito.

3 Comments

  1. En un país como el Ecuador no deberíamos asombrarnos que los ciudadanos de otro país nos falten al respeto, estoy seguro que la seguridad de este presidente saben que los ecuatorianos estamos pisados el poncho, por no decir que somos sumisos. Lo importante es que no olvidemos estos momentos en que nuestras compañeras ecuatorianas fueron avasalladas por gente extraña y que la policía nacional fueron los veedores del irrespeto internacional.

  2. Aquí aplica el refrán Dios los cría y ellos se juntan. Pésima la forma violenta con la que fueron tratadas las mujeres agredidas por parte de los miembros de seguridad del presente turco y tanta pasividad de nuestros policías , propia actitud de complicidad .

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