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Correa ¿es tonto o se hace?

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Rafael Correa está convencido, o pretende estar convencido, que como Presidente tiene todo el derecho a disponer de cualquier patrimonio que se ha generado con fondos que en algún momento han salido del Estado.

Según el razonamiento de Correa, expuesto durante el enlace 462, los militares  no tienen derecho de reclamar por los 41millones de dólares que él ordenó retirar de la seguridad social militar, el Issfa, bajo el argumento de que lo que recibió ese organismo por la venta de los terrenos de Los Samanes fue excesiva. ¿Por qué no tienen derecho según la lógica expuesta en el enlace? Sencillo, porque todo lo que han recibido se ha originado en pagos hechos por el Gobierno.

Según la tesis de Correa, los militares, en lugar de quejarse por el despojo de ese dinero deberían agradecer al «pueblo ecuatoriano», que es el dueño del dinero que han recibido a lo largo de su vida.

Correa, durante el enlace, parecía alegrarse de haber descubierto el agua tibia.  Si los militares reciben sueldos del Gobierno, todo lo que hagan con ese dinero puede ser revertido por el Estado porque eso pertenece al «pueblo ecuatoriano». Evidentemente se trata de un silogismo elemental e infantil. Con la misma lógica cualquier gobernante en el futuro podría decidir que los ahorros que Correa hizo durante su mandato se transfieran a algún programa social, porque ese dinero es del «pueblo ecuatoriano».  Hasta podría agregar que mientras fue presidente no creó riqueza, como Correa argumentó ayer en su afán por justificar el despojo al Issfa.

¿Quien pensaba Correa que iba a emplear a los militares si no es el Estado?  Es la Constitución y toda la tradición institucional la que establece que las FFAA son parte del Estado y no constituyen milicias privadas. Pero Correa, ante la cámara, se indigna, suda  y acusa a los militares de no reconocer que la riqueza que han acumulado no es legítimamente de ellos. No entienden que  todo lo que han recibido es del Estado.

Para llegar a esta conclusión hizo algunas sumas y restas en su Ipad. Las hizo por dos ocasiones porque, como dijo, «esto es muy importante, muy importante». Incluso se equivocó en una de las sumas y fue el Mashi, ese bufonzuelo de las sabatinas,  le corrigió.  «De cada 10 dólares que llega al Issfa, 10 vienen del Gobierno» repitió varias veces y en un momento, en tono de padre cariñoso, le dijo  a su ministro de Defensa Fernando Cordero, que le iba a demostrar que, en efecto, 10 de cada 10 dólares vienen del Gobierno. «No crean riqueza, la reciben del pueblo ecuatoriano», exclamó como convencido de lo que decía. «Repito el ejercicio de demostrar que todo lo que gana el militar viene del Estado», añadió cuando la primera suma y resta que hizo en el Ipad se borró accidentalmente

Este razonamiento evidencia algo muy particular. En su elemental y rústica concepción del Estado, él  personalmente y sin mediación de leyes o institucionalidad es el representante y guardían de los intereses de esa entelequia llamada pueblo de todo que tiene relación con el Estado. Si no distingue entre Estado y Gobierno tampoco distingue entre él y pueblo.  El bien común es el justificativo y su idea de qué es lo bueno para las mayorías solo puede ser concebida por él.

Por el contrario, si algún representante de los militares en retiro cree que lo que ha ahorrado es de él está viviendo en un ficción. «Vivimos de ficciones. Les hacen creer al soldado que nos robamos su patrimonio», dijo en algún momento y agregó, con su particular gracia, que «todas las correas son del mismo cuero».   Aquí solo ha habido «traspaso de riqueza» llegó a decir cuando al defender su decisión sostuvo que los militares no la crean. «Les hacen creer que eso lo han logrado con el sudor de su trabajo».

Es evidente que esta concepción del Estado es la que sostiene cualquier dictador.  Su calidad de representante y guardián de los intereses de las mayorías o del pueblo hace que cualquier límite institucional a su ejercicio del poder no exista.  Tampoco es un concepto nuevo el que expuso ayer. Cuando decidió por la administración de los fondos de reserva de los maestros dijo exactamente lo mismo.  Aquella frase asociada a Luis IV de que «el Estado soy» define perfectamente los razonamientos sabatinos.

La otra posibilidad es que él realmente no piense así.  Que este argumento no sea sino una coartada para justificar acciones que se originen en su desesperación para conseguir recursos para sostener quebrado aparato estatal. Es decir, o cree en supuestos absurdos o cree que quienes lo escuchan pueden tragarse cualquier sable.

El otro argumento que se esgrimió durante el enlace en este tema es que no es cierto que la decisión sobre si el Issfa debe o no devolver el valor supuestamente exagerado debe ser tomada  por un juez.  ¿Si imaginan si eso lo decidía un juez, entonces había que devolver los terrenos y la ciudad se quedaba sin parque?  La interrogante no solo la planteó él sino que en un video se expuso a su asesor jurídico, Alexis Mera, diciendo exactamente lo mismo. Para ellos, si lo que decide un juez perjudica a al pueblo o esa idea del bien común, entonces sus resoluciones no deben ser acatadas.

Si en verdad Correa y los suyos creen sinceramente lo que dijeron en el enlace, estamos frente a la concepción más primitiva de la administración pública que alguien pueda imaginar.  Como la que podría haber en una sociedad tribal pre moderna.

36 Comments

  1. Me refiero al comentario de Veronica, tiene toda la razón, y es lo más preocupante. La gente ha perdido la capacidad de diferenciar estado-gobierno, y como dice la gente cree y esta «agradecida» con el presidente por un empleo, por la atención en un hospital, un cupo en la universidad. Seran rezagos del HUASIPUNGO, en que se debía y agradecía al patrón, no lo se, pero una vez más digo es preocupante.

  2. Muy buen análisis, lo he comentado en algunas ocasiones. Es preocupante, pero preocupa aún mas que la población (correistas y no correistas) empiezan a creer en ese concepto. En mas de una ocasión, al indicar que soy funcionaria pública, me contestan «aahh tu eres parte de la burocracia, Correa te paga bien?», y me resulta casi imposible hacerlos entender que no trabajo para Correa y que él no me paga, que he trabajado para instituciones que dependen del Gobierno Central y en Gobiernos locales, y que el sueldo me lo pagan los ecuatorianos y mi trabajo es para los ciudadanos. Lamentablemente esa aparente incapacidad del presidente de diferenciar entre Gobierno/Estado, Pueblo/Presidente, funcionario público/soldado de la revolución, asambleista del pueblo/empleado de APais y la incansable manifestación de sus conceptos en los medios ha generado que los ecuatorianos se lo crean, y a la larga terminan otorgándole ese rol.

  3. El meollo de este caso tiene que ver con el funcionamiento de la institucionalidad en un Estado de derecho, la misma que una vez más ha sido quebrantada por Correa y sus lacayos. Él asume que «legítimamente» puede decidir lo que sea a nombre del pueblo. Eso se llama dictadura. Los otros temas, sobre las prebendas históricas de los militares y policías, deben necesariamente dilucidarse en otro momento; justamente la estrategia de la mafia correista es crear antagonismos y ponernos a discutir de otros temas que no sea la enorme crisis que vive el país. Correa no es tonto…es un megalómano y mitómano peligroso que primero quiere cubrir la retirada con un manto de impunidad y preparar el terreno para regresar!!!

  4. ¿Vivimos en democracia?, según parece, no.

    Desde siempre se ha oído que las FFAA son la última reserva moral de la patria, la columna vertebral de la nación. Tal vez esa es precisamente la razón por la que el Tirano intenta acabar con ellas. Desde el inicio del gobierno de la RC las han atacado, las han ofendido, al tiempo que sistemáticamente las han ido disminuyendo y hasta han intentado dividirlas.

    Con motivo del tema del ISSFA están recibiendo un ataque inmisericorde y despiadado de parte del que se dice “Comandante en Jefe”, no pierde oportunidad para intentar desprestigiarlas en cuanta tarima o micrófono encuentra y lo seguirá haciendo hasta que sienta que las ha destrozado, a sabiendas de que no son épocas de golpes militares.

    No cabe duda que la confiscación de fondos del ISSFA es una violación de derechos, por lo que cabe recordar lo que dice la Constitución vigente:
    Art. 158.- Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son instituciones de protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos.

  5. El presidente correa no es tonto ni se hace … es tonto vivo, se queja de los sueldos de los militares , pero el mismo lo subió a esos niveles , mi pregunta donde esta el economista que dice ser, si ahora esta asustado por que seguramente no tiene de donde sacar el dinero

    Todos los gobiernos han intentado mejorar el sueldo y retiro de los miembros de fuerza armadas, pero han sido cautos en hacerlo .y lo han hecho en una medida razonable al financiamiento
    Correa quiso comprar a las fuerzas Armadas hecho el vivo , pero resulto ser un tonto al no saber que es una institución que no esta en venta

  6. es tonto o se hace el tonto… ese amargado no pienza para hablar es un mediocre… siempre que lo escucho habla estupideces… como un demente… o creo que ya esta demente desde que empozo la presidencia…. osea que estamos gobernado por un demente… puesto por la gente pendeja de mi pais que nunca se informa…

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