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Las fotos de la Casa Blanca son de todos y para todos

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Saber definir la línea que separa lo público de lo privado o partidista es el fundamento de la ética en el trabajo de cualquier funcionario público. Es, en esencia, el pilar de la ética política. El funcionario que no comprende o no observa esta separación corre el riesgo de actuar sin ética ni honradez.

Los funcionarios de la Secretaría de Comunicación, Secom, que alegan que 4Pelagatos no puede usar las fotos que la Presidencia de la República tiene en su página de Flickr, definitivamente no son capaces de identificar aquella línea. O pretenden no ser capaces o simplemente no están interesados en hacerlo. Por eso han enviado un denuncia a Amazon, la plataforma donde está el servidor de 4Pelagatos exigiendo que este medio retire las fotos que, según ellos, pertenecen a la Secom.

Existen sistemas políticos y sociedades que han consolidado principios básicos sobre qué es privado y qué es público, porque el tema de la ética les importa. En esas sociedades, es mucho más difícil que un funcionario se adueñe de un bien público porque tiene perfectamente claro qué divide lo público de lo privado.

¿Cuándo una fotografía pertenece a un individuo o un partido y cuándo al público? El principio es claro, lógico, coherente y justo: cuando la fotografía ha sido tomada por un funcionario o un empleado del Gobierno, que ha sido pagado por el Estado, la fotografía pertenece a quien financia ese sueldo: los contribuyentes. Es decir al público.

En los EE.UU., por ejemplo, el tema ha sido ampliamente tratado y la sociedad civil es profundamente celosa cuando el Gobierno pretende condicionar el uso de una fotografía de la Casa Blanca. En ese país la base de toda discusión se halla en la definición que se hace sobre lo que es una obra pública, pues una fotografía oficial, como lo son las de la Casa Blanca, es considerada como tal. En su página web, el gobierno de ese país hace la siguiente definición de obra pública: «una obra del gobierno de los EEUU es elaborada por un funcionario o un empleado del gobierno de los Estados Unidos como parte de sus obligaciones oficiales». En virtud de aquello, cualquier bien público «no es sujeto a las normas de autoría intelectual en los EEUU y no tiene restricciones de propiedad intelectual para su reproducción, trabajos derivados, distribución, representación o exhibición». La norma establece que «cualquier persona puede hacer, sin ninguna restricción, lo siguiente: reproducir la obra en impreso o digital, hacer trabajos derivados, representar la obra públicamente, exhibirla, distribuir copias o realizar transferencias digitales de la obra al público a través de venta u otras formas de transferencia de dominio o por alquiler, leasing o préstamo».

Sin embargo establece inmediatamente las excepciones, como consta en la segunda parte de la normativa. Por ejemplo, advierte que una excepción es cuando el uso de la obra atenta contra la privacidad de las personas o cuando los logos de las instituciones del Gobierno son utilizados para realizar apoyos ficticios a distintas causas. Se establece también que ciertas obras hechas por contratistas independientes del Gobierno pueden tener «copyright» así como obras que se encuentran fuera del territorio nacional.

Sin embargo, hay quienes critican la forma en que la Casa Blanca ha manejado el tema de sus fotografías. No por ser precisamente extremadamente liberal, como podría suponer un funcionario del gobierno ecuatoriano, sino por todo lo contrario. Varios grupos han criticado un leyenda que la Casa Blanca ha colocado al pie de su página de fotografías en Flickr. Katty Hill, experta en temas digitales condena, en The Moderate Voice, que en esa leyenda se diga que se prohíbe la manipulación de las fotografías y que se asegure que no pueden ser usadas en comerciales, actividades políticas, correos electrónicos o productos que aparenten apoyo público del Presidente o su familia a alguna actividad. Según Gill, la única explicación a esa leyenda, que no tiene un valor normativo por no ser una ley, es que se reaccionó ante la aparición de una fotografía del Presidente en una publicidad de ropa. O quizá también es, dice, una reacción al uso que hizo una asociación de defensa de los derechos de los animales de la imagen de la primera dama, Michelle Obama.

«Cualquiera que sea la razón, la aseveración de que esos ‘derechos’ aparezcan en contradicción a las políticas oficiales del Gobierno contraría ciertamente las expectativas razonables del público, dado que las fotos son producidas con dineros públicos originados por el contribuyente». Gill agrega que, irónicamente, la misma página de Flickr de la Casa Blanca muestra el ‘link’ al sitio oficial donde se muestran las políticas del gobierno en relación a las obras o bienes públicos.

La Electronic Frontier Foundation, EFF, sin duda la organización más importante que defiende los derechos en el mundo digital, criticó en el 2009 que la página de Flickr de la Casa Blanca haya aparecido con una advertencia que decía que las fotos pueden ser usadas por cualquier persona y para cualquier efecto, bajo la condición de que  se mencione el crédito del fotógrafo. Para la EFF, esa excepción es ilegal y no debe hacerse pues el fotógrafo fue pagado con dineros públicos. La EFF sostiene que lo legal y correcto es lo que hacen instituciones públicas como el Smithsonian o la Biblioteca del Congreso cuyas páginas de Flickr llevan un texto que dice: «No se conocen restricciones por derechos de autor». (Para ver la leyenda hay que hacer clic en una de las fotografías y fijarse en la parte inferior derecha)

¿Qué concepto de lo público tendrá Patricio Barriga, secretario de la Secom, sobre lo que es un bien público? En todo caso, lo que ha hecho Barriga no se ajusta al principio ético de que todo aquello que se produce por funcionarios o empleados del Estado son propiedad del público. Y de nadie más.

Cualquier acto que se aleje de este principio constituye apropiación indebida. Robo que dicen.

4 Comments

  1. Todos entendemos y es claro el fin detrás de lo que la Secom pretende, es una pena que no haya la manera de parar definitivamente a esta escoria de revolucionarios que creen que con esas medidas van a callar y ocultar su desgobierno y autoritarismo. Gracias 4pelagatos por ser la verdad en este océano de mentiras e injusticias, tienen el total apoyo de los que creemos en la verdad y nos revelamos de esta tiranía dirigida por un Facista como es Correa.

  2. Desde Inglaterra no se entiende cómo el gobierno de Correa, que impide la labor de la prensa libre con leyes y prohibiciones, defiende a Julián Assange, perseguido justamente por hacer pública información gubernamental.

    Correa es un político oportunista que actúa unicamente según conveniencias y no se basa en el derecho.

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