Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

El Estado movió todo su aparato para tumbarlo

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César Montaño ganó de forma aplastante a Raúl Vallejo el rectorado de la Universidad Andina Simón Bolivar. Sólo ejerció el cargo tres semanas porque el gobierno le hizo la vida imposible. Esta es su historia, tal como la contó a 4pelagatos.

«Desde la inscripción de mi candidatura, el 11 de septiembre, no han cesado los ataques de sectores interesados en asumir el mando de la Universidad. Esto arreció a partir del 15 de enero, cuando asumí el cargo. Ese día empezó a funcionar el aparataje estatal para bloquear la marcha universitaria: el SRI, las visitas de inspectores del ministerio de Relaciones Laborales, del Seguro Social…

»Por ejemplo: en el momento en que tenía que hacerse una actualización del registro único de contribuyentes, con mi firma como representante legal, nos dijeron en el SRI que no se podía proceder mientras el Consejo de Educación Superior (CES) no certificara que yo soy el rector, competencia que el CES no tiene. Se nos hizo saber que había comunicaciones del Parlamento Andino, de Cancillería y del CES, dirigidas al SRI, donde se disponía que no se diera paso a nuestros trámites. Por ahí empezó el bloqueo. Otro bloqueo ocurrió en el registro de mi firma para el manejo de ciertas cuentas de la Universidad, sobre todo frente al sector público.

»Buscamos por varios medios tener un diálogo con las autoridades del sistema universitario. No fue posible en ningún caso. Yo, particularmente, busqué el diálogo con René Ramírez y siempre tuve el mensaje de que él no dialogaría mientras no se dilucidara mi situación jurídica, pues ya el Parlamento Andino, ilegítimamente, había decidido que mi elección no era legal. A partir de ello el CES bloqueó la posibilidad de conversar conmigo. El diálogo sólo se pudo activar con el encargo del rectorado a un colega de la Universidad, el doctor Jaime Breilh.

»El encargo tuvo dos efectos inmediatos. El primero fue la automática reacción del secretario de Educación Superior, quien difundió una comunicación o dijo a un periodista que tomaban muy bien el encargo del rectorado y reconocían al rector encargado. El otro efecto es que se abrió la posibilidad de diálogo con el sistema de educación superior, a tal punto que el doctor Breilh ha mantenido ya más de una reunión con personeros del CES, inclusive con el secretario Ramírez.

césar montaño 3

»Mientras ejercí el rectorado, alrededor de tres semanas, casi todo el tiempo lo dedicamos a responder a los ataques que venían de varios frentes contra la Universidad. A saltos y a brincos podíamos despachar, pero en estos siete meses de ataque la Universidad no ha suspendido una sola hora de clase, no hemos fallado en ningún trámite administrativo, no hemos dejado de pagar los sueldos a los empleados y a los profesores, hemos garantizado la normalidad de todos nuestros programas, ofertas, eventos… Después de encargar el rectorado las cosas están más tranquilas, salvo esta última nueva actuación del Consejo Superior espurio dirigido por el señor Luis Fernando Duque, de Colombia, que de nuevo revive y mueve las aguas pretendiendo imponernos un reglamento que implica un retroceso frente a las reglas que hemos manejado antes en la Universidad, un reglamento que lesiona la participación democrática.

»Ese reglamento es absolutamente ilegal. Primero porque el Consejo Superior que lo aprobó es espurio y, en consecuencia, sus decisiones también lo son.  Es gravísimo que se actúe de espaldas a la Universidad. Porque se reúnen los señores parlamentarios andinos más los elegidos por ellos mismos, que son cinco de diez votos, y deciden sin tener mayoría, sin tener ni quórum. Y en esas decisiones no participa ningún representante de la Universidad, ni los rectores de Bolivia y Ecuador ni los representantes de los profesores de Bolivia y Ecuador. ¿Qué consejo superior puede ser ese que actúa sin la representación de la propia Universidad?

»Pero el reglamento es ilegal no sólo por eso, sino por su propio contenido. Lo que más nos ha sorprendido es el esquema de participación de la comunidad, que no es democrático. Con el esquema que estaba vigente cuando fui electo, la comunidad votaba de manera directa, secreta y obligatoria en las urnas y se pronunciaba por una de varias candidaturas inscritas. El esquema que ahora se pretende imponer no exige inscripción de candidaturas, basta con una lista del conjunto de personas que cumplirían los requisitos para ser rector. Luego se organizaría una consulta tampoco obligatoria. No se habla de votación secreta ni directa, sino de una simple consulta que podría entenderse como un simple acto donde algún delegado del señor Duque, del Parlamento Andino, venga a escuchar a quien quiera expresarse con respecto a los nombres de los posibles rectores, y donde posteriormente ese Consejo Superior presidido por Duque nombre a dedo a quien ellos consideren que tiene que ser el nuevo rector. Eso implica un retroceso respecto al esquema anterior. Yo tuvo una votación de respaldo altísima, democrática, legítima, secreta también, donde se evidenció que la comunidad eligió un rector y esto fue ratificado por el Consejo Superior en Bolivia, el 6 de noviembre.

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»Yo no he presentado la renuncia. Yo podría retomar el rectorado en cualquier momento. Hay que tomar en cuenta que el rector encargado ha funcionado no necesariamente como un representante mío, sino que a él le correspondía el encargo en el orden de sucesión del Comité de Coordinación Académica de la Universidad. Entonces él responde a la comunidad y responde también, obviamente, a quien le hace el encargo, que soy yo. Como decía, él ha permitido que fluya el diálogo. Esperamos que ese diálogo sea de buena fe, que no sea un esquema de imposición o de engaño. Y que este diálogo, además, permita una solución que no sea a cualquier precio, una solución que implique respeto a la autonomía de la Universidad. Eso qué significa que se respete la voluntad de la Universidad respecto a quién quiere que sea el que tome las riendas del rectorado para los próximos cinco años.

»Me parece a mí que si se habla de un escenario en el cual César Montaño, ilegalmente rechazado por el Estado y por órganos supranacionales como el Parlamento Andino, no puede ejercer el rectorado; un escenario donde además se violan absolutamente varios de sus derechos legítimos; si se habla de que César Montaño tenga que hacerse a un lado definitivamente (yo no hablaría del término renuncia), si ese es el precio, tiene que ser a cambio de algo importante para la Universidad. Ese algo es el cuidado de la institución, y eso pasa por el respeto de su autonomía y la posibilidad de autodeterminarse para el futuro en términos de la definición de sus autoridades. La solución de este problema tiene que ser integral: no sólo es el cambio de rector, es también la aclaración respecto a quiénes mismo van a estar en el Consejo Superior de la Universidad. Ahí no puede primar la política, peor la política de intereses que ejecuta y practica el señor Duque. La Universidad necesita un Consejo Superior donde prevalezca el criterio académico, donde encontremos un espacio plural, un espacio democrático, un espacio más imparcial y que sobre todo vele por los intereses de la Universidad y de la comunidad que sustenta a la Universidad. Ese debería ser el precio de la salida del juego definitiva de César Montaño. Porque yo sigo siendo rector.

»Si la solución pasa por respetar la autonomía, la solución no puede ser atropellada, como pretende el reglamento espurio adoptado por el Consejo Superior del señor Duque. No se puede organizar una consulta en quince días y de manera atropellada señalar a dedo quién es la persona que va a dirigir la Universidad. Se necesitan unos meses para que la Universidad pueda seguir en su normalidad, para que pueda desarrollarse un proceso democrático, transparente, ordenado, que no deje ninguna duda respecto a su legitimidad.

»Nunca he antepuesto los intereses personales a los de la universidad y he dado muestra de eso haciéndome a un lado para que fluya el diálogo, encargando el rectorado. Yo nunca podré renunciar a ser lo que soy: un soldado de esta universidad, un profesor, un académico. Y mis derechos no pueden quedar a un lado por este evento, yo seguiré siendo profesor de la universidad. El episodio que he vivido ha sido muy duro en términos personales porque uno siente impotencia frente a un poder que es descarnado, que no entiende principios, no entiende derechos, no entiende la legalidad de las cosas y que hace caso omiso de procesos democráticos que se supone tienen que ser absolutamente respetados. Es muy cansino ese discurso de que vivimos en un estado constitucional de derechos y de justicia. Yo lo he palpado en términos personales, prácticos, representando a una gran comunidad y realmente eso del estado constitucional de derechos y justicia es una declaración retórica no más, está en el papel, lo he corroborado en términos propios.

»Ahora, particularmente, estoy en un contexto de cierta tranquilidad, asumiendo algunas tareas académicas que se fueron postergando un poco, proyectos de investigación, dirección de tesis doctorales, preparación de clases futuras, ponencias que voy a dictar en el exterior durante los próximos meses, en fin, volviendo a las tareas académicas. Tengo que definir mis intereses personales. A lo mejor una opción es hacer algún posdoctorado. Tengo derecho de utilizar un año sabático, cumplo los requisitos para ello, en fin. Hay muchas posibilidades para seguir cumpliendo la misión que he abrazado desde hace veinte años, de construir en la academia una opción de vida y una opción de crecimiento».

 

4 Comments

  1. Es muy claro nuestro Ecuador atraviesa por una innegable dictadura se utilizan mecanismos ilegales para perseguir o acosar a ciudadanos honestos como es el caso del Dr. César Montaño legítimo rector de la UASB, cosa igual sucede con los profesores reubicados del colegio Juan Pío Montúfar

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