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Lula, dios del Olimpo

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Mientras relataba con una sonrisa trágica, se llenaron sus ojos de lágrimas por la emoción cuando confirmó que su lucha por la restauración democrática y el exilio se justificó por tener jueces, fiscales y policía independiente del poder político. Es Raul do Valle, político y activista brasileño, ligado a la izquierda, quien nos contó sobre el tétrico escenario de corrupción, latrocinio y pandillerismo de la era del Partido de los Trabajadores. 4pelagatos detalló en tres entregas (“La Telenovela de Brasil”) ese entretenido y espeluznante monólogo que dibujó la mutación, una kafkiana metamorfosis hacia el gusanismo y el gansterismo de un dirigente sindical revolucionario y de una guerrillera izquierdista.

En la Grecia antigua se creía en una casta de dioses con tantos poderes divinos como tantos defectos humanos. Corruptos y vanidosos, estos dioses, sin embargo, estaban libres de culpa por su deidad; impunes por sus poderes y libres para sus travesuras. Los humanos aceptaban las imperfecciones y las corruptelas divinas con resignación y adoración. Para estos dioses, era moral, legítimo, disfrazarse de cisne para copular; juguetear con los destinos de los mortales, destruirlos; apropiarse de sus bienes. Para eso eran dioses. Para delinquir sin responsabilidad.

En América Latina ha surgido una casta de líderes venidos de la necesidad, arribados al poder y al lujo, arrojados sin las protecciones éticas en arcas repletas de dinero; que muestran tanto defectos como pretensiones de divinidad griega. Lula perdió la noción entre lo moral y lo inmoral, dice do Valle. Entró al Olimpo. Y allí, para lo inmoral no cabe sanción.

Si un expresidente que fue obrero, mora en una zona costosa, en un departamento de tres pisos y con ascensor interior que aparece a nombre de una compañía constructora que tuvo y tiene contratos de obra pública; o que viaja en aviones privados y recibe enjundiosos honorarios de las mismas compañías por hacer nada; difícil no concluir que eso es corrupción. Si tiene pico de pato, patas de pato, es un pato.

Los conmilotones chavistas han salido a defenderlo. Todos los rabos de paja -presidentes y secretarios de organismos regionales- arguyen que este guerrero -Lula- es víctima. Y en muestra que incluso en la mafia hay ciertos códigos éticos -mafiosos- sin ruborizarse le han investido de fuero. Así es en el Olimpo. Los dioses se cubren entre ellos. Hoy por ti, mañana por mí, deben pensar. Ernesto Samper, con gran cinismo, ha dicho que el nombramiento de Lula como ministro es una forma legítima de defensa. Lo que suena a que mientras el corrupto goce del privilegio del poder, las manos de la justicia estarán distantes.

Pero como esto de los dioses es pura mitología, la realidad es que de un golpe judicial y por el funcionamiento de las instituciones, toda esta ralea de atracadores han sido y serán investigados, enjuiciados y encarcelados. Cualquier protección o pretensión de impunidad tarde o temprano chocará con jueces, con fiscales que actúen en beneficio de la justicia y la moral. La clase política, la otra, la del pasado, aquella a la que esta casta de nuevos ricos reemplazó con el aura del izquierdismo vindicativo; hizo la tarea y en Brasil institucionalizó la justicia, que la ejercen juristas independientes; la fiscalía, que no la ejerce el primo o el amigo; y la policía federal que no está en manos de Sherlock Holmes de caricatura. Y de esto es que do Valle se aferraba para, en medio de la emoción, convencerse de que tanto atraco no quedará en la impunidad. Y mientras él mostraba esa esperanza, los oyentes intentamos sumarnos a ella. A la esperanza de que diez años de impunidad algún rato terminarán.

3 Comments

  1. La ola de corrupción de la izquierda anacrónica estâ echando por la borda el mito de que alcanzaron el poder para servir honesta y eficientemente a los ciudadanos. Han resultado peores que los gobiernos de la larga noche neoliberal.

  2. Los gobiernos sociolistos de nuestra América, fundaron su sindicato para defender sus privilegios vitalicios, su impunidad, para tapar la corrupción con cortinas de humo, para financiarse utopías, para legitimar o rechazar injerencias externas según sus conveniencias, para amenazar a la OEA y a los organismos internacionales no sumisos a su ideología.
    Todo tiene su ciclo, NO HAY MAL QUE DURE 100 AÑOS.

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