Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Carta 25: el ciudadano que usted deja es una bomba de tiempo, Presidente

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Presidente,

Algún día usted hará el balance de su gobierno por fuera de las servidumbres que se ha impuesto para aceitar una maquinaria servil y un electorado dopado. Usted mirará para atrás despojado de esta penuria política en que usted miente, es mitómano, cínico, persigue con saña y pone empeño en volver creíble lo inverosímil.

¿Se impuso esas servidumbres o calzó en un modelo político que, como una fatalidad, parece cernirse sobre el país? Esa pregunta no se la harán sus seguidores. Tampoco sus críticos y sus opositores. ¿Se la hará usted? Usted tuvo la inmensa oportunidad de hacer política desde el cargo más alto y de hacerla teniendo un enorme chorro de dólares. Pocos líderes han corrido con esa suerte en países que, como Ecuador, arrastran tantas agendas juntas.

A su favor tenía un inmenso capital político producto de la desesperanza acumulada, de la inestabilidad y el deseo de cambio democrático. Usted encontró la mesa servida. Capital político, dinero, mayoría parlamentaria, capacidad de convocatoria… Usted tenía la posibilidad de conducir las fuerzas del país (formales e informales) hacia cambios que empezaran por quebrar el molde caudillista que tanto daño ha hecho al país. Usted no lo hizo: lo mejoró. Se convirtió en el nuevo dueño de las instituciones, del erario nacional, de la vida de los ciudadanos…

Usted insiste en que su gobierno mejoró los índices sociales. Seguramente lo hizo. Pero era imposible no hacerlo con los miles de millones que su gobierno recibió. La democracia no es solo eso. El gran interrogante es: ¿pudo usted contribuir a que los ciudadanos rompan el patrón político que los hace dependientes del Estado y adictos al síndrome del chivo expiatorio?

Usted reforzó ese comportamiento. En los hechos, usted hizo con la sociedad un pacto que funcionó hasta hace poco: todos los poderes para usted, a cambio de que usted se ocupe de todo. La sociedad cerró los ojos sobre ex abruptos y abusos de poder y usted, gracias a la bonanza petrolera, construyó su mito mientras hacía creer que esa bonanza era fruto de su administración y que iba a durar eternamente. El mito del caudillo, del salvador, del redentor se agravó por las ficciones que desencadena el dinero fácil. Los ciudadanos –en un alto porcentaje– se creyeron el cuento. Y ahora que el país se despierta del dopaje al cual se sometió, usted insiste en no salir de él: aumenta la deuda, pospone pagos, se deshace de obligaciones, altera las cifras…

Se entiende que el ciudadano común y silvestre vuelva al reflejo que usted usó contra Lucio Gutiérrez y que él usó contra Jamil Mahuad: querer botarlo. Ese ciudadano no sabe cómo incidir de otra forma para que su gobierno corrija rumbos y oiga razones. Y no lo sabe porque durante la mayor parte de su gobierno, lo único que tuvo que hacer es confiar en usted. Creerle. Verlo como un héroe. Como el doble de Bolívar o de Alfaro, cuya biografía ha sido acomodada por su gobierno para convertirlo en el mayor prócer de la historia nacional. Otra ficción.

El perfil de ciudadano promedio que usted deja al país es una bomba de tiempo. Una persona a la cual usted dijo que fuera del Estado no hay salvación. Una persona educada por usted para creer que la tarea de los gobiernos no es aupar la producción y estimular los emprendimientos sino poner impuestos a los que trabajan formalmente. Una persona que cree que se puede vivir de subsidios y apoyos estatales. Una persona a la cual su gobierno dijo mentirosamente que Ecuador es un referente en el mundo. Una persona que cree que un pequeño país, puede darse el lujo de imponer el odio y el ajuste de cuentas como un corolario de la política pública. Una persona convencida por usted de que el Presidente puede pasar su vida denostando y persiguiendo a aquellos que no comulgan con sus ideas. O con sus políticas. Y tratando por todos los medios (legales e ilegales, bastardos e inmorales) de perennizarse en el poder.

En el campo ciudadano, Presidente, ha habido terribles retrocesos durante su gobierno. Usted no rompió el molde caudillista que el país debe pulverizar si quiere no ser víctima de políticos engatusadores disfrazados de salvadores supremos. Es posible que nunca se haga la pregunta de si podía evitar ese modelo de liderazgo y de gobierno. Usted no desafió a los ciudadanos a cambiar por una razón: usted es la perfecta materialización del modelo autoritario.

El país perdió, en el pacto que hizo con usted, una oportunidad. Esa sí histórica.

Foto: Presidencia de la República

15 Comments

  1. Como siempre, un excelente artículo en el cual devela al verdero hombre que es Correa. Despojado de los ropajes del poder, los adornos y enmascaramiento que tienen ocupados y ganando millones a los súbditos que manejan todo un aparato publicitario, este señor es un pobre caudillo más. Queriendo ser el reemplazo de Fidel Castro, lo único que ha logrado es convertirse en una caricatura. Correa, el daño que ha hecho a este país es imperdonable, la manipulación con su propia gente es el mejor ejemplo de sus terribles falencias. Se ha convertido en el ídolo con pies de barro que caerá oportunamente y el estruendo será colosal.

  2. El rey Correa es un alumno aventajado de Chavez, que a su vez fue alumno dilecto de Fidel Castro; el fracaso de los revolucionarios del siglo 21 (Venezuela, Ecuador, Argentina, Brasil y Bolivia) se debe a una estrategia cubana de imponer el comunismo en América antes que el dictador Castro muera.
    Pero los EEUU, ni cortos ni perezosos, se acercaron a Cuba para contrarrestar la implantación del comunismo en su patio trasero; tengamos fe que el nefasto reinado termine lo antes posible y que un gobierno serio, honrado y patriótico, reconstruye a nuestra querida patria. La pregunta es: será posible encontrar un estadista para llevar adelante tamaña tarea?

  3. CORREA ES UN GRANDISIMO BLUF
    Más allá de izquierdismos «trasnochados», de algunos partidos stalinistas, y todos los «istas» que pueden haber, hay un movimiento de indígenas, trabajadores y gente común que aparece como tendencia en las marchas de descontento muy pujante que no se dejó ahogar por la cooptación burocrática y hoy le pone a Correa bien en claro cuál es el límite de la traición y la consecuencia.
    Correa es un pequeño-burgués muy brillante, muy estudiado y adelantado en lo que respecta a sus referencias de transformación social. Un gran manipulador de medios con capacidad de transformar la desgracia ajena del terremoto como un distractor de la crisis, con un combate muy interesante con los monopolios mediáticos mundiales, así como su acusación frontal de ecocidio a la Exxon en el Amazonas ecuatoriano.
    Mucho más lúcido y audaz en todo caso que los actuales «dirigentes revolucionarios de la región y de sus opositores que caminan como sambíes temerosos de la reelección indefinida , fraccionados y engañados por una supuesta unidad fraguada desde el mismo gobierno a través de una Corte que manipula e interpreta la Constitución al antojo del gobernante » pero aun así como decía un amigo , Correa es un grandísimo «bluf» es decir, es un montaje propagandístico destinado a crear un prestigio que posteriormente se revela falso porque a la hora de hablar del «socialismo práctico» sigue siendo un Lucio Gutiérrez un poco más refinado y nada más.
    • Dr. Manuel Posso Zumárraga
    [email protected]
    • FAVOR PUBLICAR SIN DESCONCEPTUALIZAR

  4. El peor castigo cuando el enajenado mental deje el cargo y se someta al autodestierro forzado por las encuestas debe ser el que todos: las prensa, los políticos, los ciudadanos…lo dejen en el ostracismo allá en Bélgica, cuanto va a sufrir ahora si teniendo que gastar dinero de su bolsilo (dinero que fue nuestro, claro está)..sin la atención de los medios, sin guardaespaldas, sin la divinidad de la «Majestad» presidencial..cuando sea un ser terrenal más.

  5. Vamos a enumerar una serie de razones por las que deberíamos culpar de la desgracia de este país no sólo a Correa y a sus 40 áulicos sino a nosotros también, al pueblo. Se vuelve necesario razonar hasta qué punto este pueblo tiene también la culpa de semejante desastre político.

    1. Si veo a un presidente que contra la lógica comienza a castigar con impuestos y con todas las formas posibles al que produce, al que trabaja, al que genera empleo y al que genera riqueza en vez de premiarlo, y yo aplaudo eso, es que soy un resentido social.

    2. Si veo a un presidente que en vez de favorecer la productividad privada del país para de esa manera crear fuentes de trabajo y sacar de la pobreza a más personas, comienza a atiborrarlos de bonos, regalos, dádivas para de esa manera captar sus votos y mantenerlos contentos, y yo estoy de acuerdo con eso, yo sería un ignorante.

    3. Si veo a un presidente que en vez de comportarse con la decencia, el decoro y el señorío que su puesto lo requiere, comienza a insultar, agraviar a diestra y siniestra a todo el que puede cual pandillero de cuarta, y yo estoy contento con eso, francamente yo sería un pobre idiota igual o peor.

    4. Si veo a un presidente arengar a toda la población más pauperizada contra la clase media y rica del país para odiarlos y desearles todo el mal (alegrándose por los impuestos y daños que se les inflige), si estoy feliz por eso, aparte de resentido yo sería un estúpido sin conciencia social.

    5. Si veo a un presidente y todo su equipo denostar contra los países más prósperos del mundo y los que más respetan los derechos humanos y abrazarse, defender y hablar bien de los peores países del mundo (Cuba, Venezuela, Corea del norte, Bielorrusia, China) y yo pienso de la misma manera, definitivamente yo sería un cretino completo.

    6. Si veo a un presidente despilfarrar el 80% del dinero que en abundancia histórica ha obtenido del petróleo en sueldos de empleados públicos que en su mayoría abrumadora no es necesario que existan y en ministerios que ningún país del mundo tiene (obviamente gana los votos de esas familias que no quieren perder sus trabajos) y usar apenas el 20% en obra pública carísima y sin ningún tipo de fiscalización, y yo aplaudo eso, sería un cretino, animal, ignorante, resentido y mala fé.

    7. Si veo a un gobierno que aprovecha una desgracia como un terremoto con miles de víctimas para masacrar a un pueblo con más impuestos y ataque fiscal y amenazar que no va a disminuir su psicodélico gasto público ofensivo y no va a permitir una fiscalización de los fondos via fideicomiso, haciendo pesar con toda razón a todos que esos fondos serán utilizados para tapar su descomunal déficit fiscal en vez de ayudar a los damnificados, y yo estoy de acuerdo con eso y no digo nada, simple y llanamente yo sería de lo peor.

    Hagamos una introspección y analicemos…. Psicópatas ignorantes hay y ha habido siempre en la historia de los pueblos: Hitler, Mussolini, Pol Pot, Ceaucescu, Idi Amín, Chávez, Maduro, etc, etc. La desgracia de los pueblos no radica simplemente en el accionar de esas pestes vivientes, sino en la inacción o abulia de sus dirigidos que permiten todo sin decir nada. El problema realmente no es Correa, el problema son los correístas por sus grandes limitaciones mentales y todos nosotros por ignorantes, resentidos, cretinos, etc, etc.
    Estoy totalmente de acuerdo con José Hernández con todo lo apuntado en el artículo, pero hago esta observación a todos los lectores: qué porcentaje de culpa tenemos todos que esta situación que rebasó lo grotesco hace rato, haya sucedido? Debidos escribir no 4 pelagatos en este tipo de foros de comentarios, sino millones de ecuatorianos, debimos reclamar, no un grupúsculo, sino todos hace rato.
    El permitir tanta porquería nos transforma en cómplices.

  6. Totalmente de acuerdo, es más el presidente Correa se perdió la gran oportunidad de su vida de ser el Estadista que los Ecuatorianos esperábamos. Volver a empezar de las ruinas de unidad de valores, credibilidad, confianza, libertad, etc
    , va ha ser muy dificil.

  7. Señor José Hernández felicito su valentía, su artículo está muy bien logrado, nos permite apreciar las grandes falacias de Rafael, especialmente aquella tan sonada que somos un ESTADO PROGRESISTA cuando la verdad es que nunca dejamos de ser un ESTADO RENTISTA, es más, nuestros jóvenes se acostumbraron a la teta del Estado, ocho horas de trabajo diario, fines de semana libres y un jugoso sueldo por un rendimiento mediocre, es tal el dopaje que el gobierno no fomenta la independencia, el emprendimiento, la competitividad del ciudadano ,más bien estos ideales se están perdiendo o pervirtiendo en una moral servil, utilitarista, zalamera, ese es el camino a la dependencia a la irracionalidad, a la construcción de inmensas hidroeléctricas para proveer luz a imaginarias compañías extranjeras que nunca vendrán, ese es el camino a la desgracia masiva de los ciudadanos como lo es hoy en Venezuela en donde los más desfavorecidos se han visto en la necesidad de cazar perros, gatos, palomas para no morir de hambre.

  8. El culto a la personalidad que sonrojaría al propio Joseph Stalin, la falsedad que impresionaría a Joseph Goebbels, las arbitrariedades, los acomodos de las sentencias por sus tribunales de injusticia, jueces amenazados que saben que pende sobre sus cabezas la espada de un Damocles criollo y alumno de la escuela febres corderista.

    Su estrategia, simplemente cambiar todo para no cambiar nada. Si usted hablaba de la larga noche neoliberal no fue usted quien iluminó y aclaró para que amanezca, todo lo contrario, usted puso más oscuridad……. al final seremos nosotros, el pueblo los que tendremos que construir un nuevo amanecer, sin salvadores, ni vendepatrias.

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