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El zapato nuevo de Mr. Chapman

lectura de 7 minutos

El nuevo embajador de Estados Unidos, Todd Chapman, es un hombre revolucionario: este año en la celebración del 4 de julio subió a la tarima a Fernando Alvarado, el ministro-zapato de la administración correísta.

¿Cómo ha de interpretarse esta invitación? Los caminos de la diplomacia son algo sinuosos. Por ahora hay que atenerse a lo que pasó en la fiesta, a la cual ninguno de los pelagatos fue invitado. No es queja, pero después de tantos sacrificios para poner en alto el nombre del CIA, que buena falta le hace, esperábamos una retribución aunque fuera simbólica. Pero nada.

Toda la celebración se tejió alrededor del turismo, rama de la actividad humana en la que Fernando Alvarado desarrolla su olfato para los negocios. De hecho, en la residencia del embajador hubo stands para que el gobierno mostrara su política en este campo; para que Alvarado tratara de brillar con luz propia.

El embajador ya ha viajado por el país. Habló del Cotopaxi y de sus faldas. De Manabí y de su comida. También de Montañita, donde lo revolcó una ola. Y confesó que quiere aprender a surfear como el ministro Alvarado, cuya presencia –dijo– honra esta residencia. De hecho le cedió el micrófono y él, para sorpresa de todos quienes conocen sus capacidades, habló.

Celebró la excelente relación y acercamiento que hay entre los dos gobiernos. Coincidió con el embajador en que el turismo es un punto de encuentro entre los dos países. Fue aplaudido por la gente de su ministerio y por otra gente del gobierno. Muchos otros invitados no volvían en sí del trauma que les produjo la terrorífica visión de una chancleta invitada especial del embajador de Estados Unidos! Peor aún: ¡una chancleta enseñándole a surfear!

Esta amistad en la cumbre promete y Mr. Chapman, si la sabe cultivar, podría sacarle gran provecho. Fernando Alvarado sabe tantas cosas aparte de surfear que, con un poco de curiosidad, el señor embajador descubrirá los atributos multifacéticos de su nuevo amigo.

¿Por qué no le pide Mr. Chapman que le cuente cómo acabar con la molestosa prensa independiente y convertir la libertad de expresión en un bien escaso y en vías de extinción? ¡El zapato es un experto! O que le diga cómo perseguir a periodistas y asfixiar financieramente a medios de comunicación; enjuiciar a directores y usar la justicia para imponer multas astronómicas que luego son “perdonadas” por los amos. Le puede enseñar también cómo cambiar biografías de eminentes personajes públicos para hacerlos aparecer como torturadores o fascistas.

Otro oficio que le podría enseñar Alvarado es el de podador. Show him how to prun proffesor . Alvarado es un maestro con las tijeras de jardinero. Y se ufana de ello. Nadie como él para el control diario de malezas. Dijo, por ejemplo, que el Gobierno debe podar medios como se poda la mala yerba. Mr. Chapman debiera pedirle que le repita lo que contó en una conferencia en Chile que le dijo a Correa: “Tiene dos opciones para relacionarse con los medios: o ser un jardinero eficiente, tenaz, constante para mantener podada la mala hierba, o dejarles un espacio y negociar con ellos”.

Alvarado le puede enseñar cosas aún más provechosas. Que la familia es sagrada, por ejemplo, como acostumbra a decir en el Twitter. Y todo lo que se desprende de esta idea. Le podría enseñar cómo la sagrada familia incrementa enormemente su patrimonio. Cómo se reparte los jugosos contratos del Estado. Cómo, por ejemplo, las empresas de publicidad del hermano, que se ocupaba de la publicidad del Estado, hacen negocios con el Estado, como lo mostró la revista Vanguardia en su momento, y cómo se hace todo eso sin sonrojarse siquiera.

Mr. Chapman, ¿sabe que aquí se pueden sacar títulos universitarios en combo? ¡Su amigo Alvarado le puede enseñar cómo lo logró su familia! Pídale a su amigo zapato que le cuente cómo se hace para mandar a callar a los periodistas que le molestan, para interrumpirlos con contenidos que sean de su agrado. Pídale que le enseñe a llenar las páginas de los periódicos que le molestan con textos escritos por usted mismo, fotografías tomadas por usted mismo, diseños hechos por usted mismo.

Él también le puede dar explicaciones minuciosas sobre cómo hackear mails personales y publicarlos en los medios públicos. Quizá quiera darle, de paso, la fórmula para adueñarse a nombre de la comunidad de canales incautados y crear un emporio al servicio de un gobierno.

Aproveche, Mr. Chapman. Alvarado puede enseñarle a hacer cadenas nacionales trastocando la verdad, sirviéndose de una ley de comunicación ilegal condenada por organismos internacionales que protegen los derechos humanos. Más divertido aún, señor embajador: Alvarado puede enseñarle algunos términos en español: pídale que le muestre la larga lista de groserías y epítetos que ha ayudado a armar para insultar, denigrar, maltratar, denostar… En fin, para asesinar civil y simbólicamente a gente que, como usted, cree que la democracia es pensar y expresarse libremente.

Alvarado es un master, Mr. Chapman. Él puede explicarle cómo funciona el ejercito de trolls que tiene este gobierno para acosar a los librepensadores. Puede decirle cómo él personalmente ha perseguido instituciones, ayudadas por oenegés de su país, que monitorean y defienden la libertad de expresión aquí. También a las que se ocupan de medir cuánto gasta el gobierno en publicidad y propaganda y en qué condiciones de transparencia y equidad se llevan a cabo las elecciones en Ecuador. Todos ellos son considerados “traidores a la patria”. Alvarado le puede contar, entre dos olas, cómo han armado un sistema de espionaje que acosa y persigue a los activistas sociales.

Este personaje tan poco confiable, este personaje de tan pocas luces que eso de llamarle cabeza-de-zapato viene directamente de su jefe, el presidente Correa, este personaje sinuoso fue su invitado de honor. Sáquele provecho: la lista de cosas que le puede enseñar es mucho más larga. Pero es bueno que en este tipo de amistades nuevas, haya espacio para las sorpresas.

No obstante, Mr. Chapman, no se confíe. Duerma con un ojo abierto. No olvide que el plato fuerte de la próxima sabatina o de la próxima cadena venenosa puede ser usted. Es otra especialidad del amigo que le honró con su compañía en la fiesta del Día de la Independencia.

3 Comments

  1. QUE MANERA DE SUFRIR,YA BASTA,O SEA QUE EL GRINGO ES UN POBRE INGENUO RECIEN LLEGADO DEL CAMPO JA JA JA USTEDES SON LOS INGENUOS, POR DECIRLO MENOS.

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