Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Guillermo Lasso hizo su tarea

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¿Qué posibilidad tiene un candidato cuyo nivel de reconocimiento es menor al 40%, que no tiene movimiento ni estructura, que no tiene financiamiento ni capacidad de formular un plan de gobierno o de presentar listas pluripersonales en la mayoría de provincias? Ninguna de ganar, sin duda. Aparte de quince minutos de fama y del consumo del dinero de los contribuyentes que vamos a pagar las franjas publicitarias.

En condiciones normales es necesario una estructura nacional, organicidad del movimiento (directivas y cuadros), un discurso, un candidato, estrategia y financiamiento para enfrentar un proceso electoral. Más aún en situación de desventaja institucional por la arremetida inmoral del partido de gobierno apropiado de recursos y de funcionarios.

El arrasamiento de los equilibrios de una democracia y sobre todo el colapso económico del experimento socio populista, que algunos aspirantes a candidatos apoyaron con sus manos alzadas, votos y entusiasmo, exige que el propósito de participar en el siguiente proceso electoral tenga como objetivo ganar la Presidencia, tener una amplia representación en la Asamblea y, desde el ejercicio de esos espacios de poder, desalojar los vestigios correístas que quedarán en importantes puestos del Estado. Además, desmontar el aparato legal y burocrático que consume recursos y tomar las medidas para reconstituir la economía y dar a los ecuatorianos la esperanza de obtener un empleo y poder conservarlo.

Las siguientes elecciones no deben ser entendidas como la oportunidad para sostener pequeños reductos territoriales de poder, o mantener una cuota de representación política que sirva para negociar y, peor, para que oportunistas pretendan “hacerse figuras”.

Muchos electores, a quienes les produce un estrés catastrófico la posibilidad de que algún correísta reemplace a Correa, y también opinadores y muchos periodistas que se asumen estrategas de la política, claman porque todos los sectores de oposición se sumen a una sola candidatura. Y en ella, según estas angustias, deben sumarse las izquierdas infantiles, la derecha torcida, el populismo tropical, los anónimos que buscan dejar de serlo, los correístas tempranamente arrepentidos y tardíamente arrepentidos.

Pero esta aspiración intuitiva debe ser refinada con las cifras y el análisis de la realidad política. En ese sentido, una primera conclusión que debe corregirse es aquella que vuelve un imperativo que toda la oposición se junte para ganar al correísmo. Son erradas las premisas de esa conclusión. No es el correísmo una fuerza electoral avasalladora. Hay unidades que restan, como aquellas en las que se suman personajes más representativos del patriarcado de la política con los que aspiran a una representación más participativa. En la oposición también están los que comparten electores con el correísmo.

Suena bien, pero peca de simpleza, la noción que la unidad opositora la vuelve más fuerte. Por eso no hay que entrar en pánico si una pléyade de aspirantes, cuyo nivel de reconocimiento es electoralmente deficiente, intentan postularse. Entre aquellos aspirantes que tienen algo más de piso electoral, lo saludable sería que sus opciones declinen frente a quien tiene mejores posibilidades. Pero es evidente que tampoco eso sucederá, lo que tampoco debe agitar a los vehementes de la unidad.

Guillermo Lasso, según la encuesta de Cedatos cuya ficha técnica genera confianza (muchas cifras se sueltan sin informar fuente ni datos técnicos de la muestra) aparece con mejor puntuación. Lo que es resultado obvio de haber hecho la tarea durante estos tres últimos años luego que obtuvo el 23% de la votación. Ha organizado un movimiento nacional, mantiene una estructura funcionando, ha creado espacios de trabajo para la formulación de planes para gobernar, no se refugió en el silencio cuando debió salir a las calles a enfrentar la propuesta correísta de la reelección indefinida y ha invitado a participar a sectores independientes en torno al colectivo Compromiso Ecuador. En su seno se ejercita una forma diferente de unidad de aquella que se asemeja a las de la vieja usanza en las que se reparten el pastel territorial y político.

Si alguien encabeza el ranking electoral y acumula estos activos políticos sustanciales para avizorar un buen desempeño y resultado, es un despropósito que sea el que deba ceder en favor de alguien que no tiene esas prometedoras cifras. Simplemente no tiene sentido. Peor si la objeción a su candidatura viene contaminada de sesgos sectarios.

La unidad a la vieja usanza debería ser una reliquia. Y contraproducente si aparece como resultado de la conjunción de cacicazgos. La evidencia estadística muestra que las preocupaciones por la falta de empleo y la incertidumbre por la crisis económica se convertirán en apoyo a aquel candidato que proponga una esperanza.

Diego Ordónez es político. 

3 Comments

  1. Seria bueno para el país que el posicionamiento de un candidato obedezca a una vida llena de trabajo y verdadera contribución como generador de empleo y con el pago de sus tributos como su forma de vida de manera transparente.Que los medios de comunicación y obviamente todo un grupo de periodistas comprometidos,que sí los hay, con la consigna de ayudar a identificar a ese conjunto de personas cuya vocación de servicio supere sus ambiciones particulares.Todas las aspiraciones sin dejar de ser absolutamente legitimas deben converger en buscar el bienestar de la mayoría,tarea difícil,mas aun cuando al buscar la unidad ésta se establece por la coyuntura electoral y no como un compromiso que nos garantice trabajo,única actividad que le brinda dignidad a todo ser humano.

  2. Todo lo descrito en el articulo se avala por las acciones por demas politiqueras y absurdas de ciertos movimientos politicos que creen que poniendo un candidato a la presidencia ya todo listo y ya estamos en la segunda vuelta. Pero que tremendo y craso error.

    En un pais donde el electorado apto para votar no llega a mas de 12’000.000 de personas se creera que va a haber la mayoria absoluta para que se gane tal dignidad presidencial? No se toma en cuenta los votantes ausentes, las personas de la tercera edad no obligados a votar, los votos nulos y en blanco, asi pues con todos esos factores en contra las de ganar la tienen los manipuladores de los medios que son los oficialistas de AP, de eso creo que no han abierto bien los sentidos ciertos politicos oportunistas de oposicion que en su afan de figuretear politicamente estan abandonando toda posibilidad de union y concertacion nacional para poder evitar que este regimen autoritario, prepotente, dictatorial y antipopular como el que hoy nos gobierna se detenga ya no regrese jamas.

    Pero pedir peras al olmo es lo que se siente y se ve en las actuales contiendas politicas pre-electorales, OJALA que se tome conciencia a tiempo para que el Mashi no se llene la boca diciendo que «ha ganado por goleada en las urnas» y que «nosotros somos mas», frases que junto a su voz risueña-sarcastica lamentablemente producen credibilidad en los ingenuos que lo siguen y fastidio en quienes no comulgamos con su forma de ser y de obrar.

  3. No piensa Usted, Doctor Ordóñez que sería bueno marcar de una buena vez un rumbo que defina las metas de la sociedad ecuatoriana, corrigiendo en todo lo que se pueda las distorsiones creadas por el gobierno actual? No es bueno el ejemplo de la Concertación Democrática de Chile, que nos lleva una ventaja de 26 años en la aplicación de consensos políticos, económicos y sociales, para el manejo de un exitoso proyecto de largo aliento? No les parece buena la acción de la MUD en Venezuela?

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