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César Monge navega en aguas pestilentes

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César Monge hizo un flaco favor a su organización política. Al publicar en su cuenta de Twitter un supuesto chiste sobre Ricardo Patiño mostró el abismo que lo separa de una franja de la sociedad-real. Que haga chistes homófobos, pretendiendo ridiculizar a un jerarca del correísmo, es inquietante porque él es uno de los principales dirigentes de un partido que busca erigirse en el nuevo poder en el país. Eso significa que para él, la opción sexual de Ricardo Patiño, cualquiera que ésta sea, tiene relevancia pública. Y eso dice mucho de su contextura democrática porque la opción sexual de Patiño es tan irrelevante para la sociedad, como la de César Monge, cualquiera que ésta sea.

Monge preconiza el liberalismo y debiera asumirlo en forma integral. ¿O es liberal en economía y reaccionario en el resto? Y si es liberal debiera saber que eso implica –en el tema que trepó a la tarima– impedirse discriminar a las personas por su opción sexual. Si esto no se lo impone su convicción, debiera leer y aplicar la Constitución que taxativamente prohíbe ese tipo de segregación.

Monge no es un ciudadano ordinario: es un dirigente político. Su tuit delata su falta de sensibilidad ante realidades existentes y su imposibilidad para pensar en una sociedad realmente diversa y plural. Él abona el terreno de todos aquellos que con intolerancia y chistes malsanos como el que hizo, suman violencia y dolor contra los ciudadanos que, efectivamente, tienen opciones sexuales diferentes a la suya. Monge lucha contra el autoritarismo correísta, pero en su esquema mental y político, ¿no caben aquellos ciudadanos con opciones sexuales diferentes? No hay aquí un problema solamente de sensibilidad. Él coloca a los ciudadanos ante un dilema mayor: imaginar lo que es la democracia definida esta vez por el presidente de un partido que pide el voto de los ciudadanos para llegar al poder.

Su tuit refleja sobretodo eso: el retardo que tiene ese movimiento con estos temas de la sociedad contemporánea. Guillermo Lasso ha intentado hacer creer que puede extender las sábanas de lo público un poco más allá de sus convicciones personales. No será, ha dicho, el tutor de la moral pública. No obstante, CREO luce, ante los nuevos retos democráticos, más como una agrupación religiosa que como un movimiento cuyo objetivo es contribuir a procesar políticamente las realidades-reales del Ecuador-2016.

Se entiende que un dirigente político está por encima de sus convicciones personales y de sus compromisos religiosos. La pregunta que esto suscita es: ¿cómo CREO piensa fortalecer la democracia en el país? ¿Reivindicando los derechos que el correísmo robó a la sociedad y solo esos? ¿O haciéndose cargo, como partido político, de los nuevos derechos conculcados por gobiernos y taras culturales que, en el caso suscitado por Monge, producen violencia contra ciudadanos que no calzan en patronos desacertados de una supuesta normalidad?

CREO ha antepuesto coartadas para evitar debatir de estos temas. La más común es decir que no son urgentes. Y, por supuesto, cuando no hay voluntad política siempre hay formas de volver trivial lo que perturba. Así pasó en Estados Unidos con los derechos de la comunidad GLBTI cuya lucha exitosa se desarrolló masivamente desde los años cincuenta hasta los ochenta. Y esa lucha sigue. César Monge debe decir cómo piensa fortalecer la democracia en el país si no suma los derechos de todas las minorías. Y eso empieza por respetar la diferencia, prohibiéndose hacer chistes violentos y discriminatorios.

Foto: La República 

30 Comments

  1. A mi forma de pensar, las personas que no tienen un sentido común de lo que haces o dicen, por solo tener un poco de popularidad al pensar que burlarse de la sexualidad que tal vez halla pensado que nos ofende o tal influya a nuestras decisiones o pensamientos hacia un bienestar común y social con nuestra sociedad no nos compete la sexualidad de los actores políticos. Por el simple hecho que cada uno es dueño de su vida y preferencia sexual.

  2. ¡Qué desperdicio de artículo de 4 PELAGATOS! , y todavía del Sr. José Hernández sobre un tema que no va más allá de lo que el twitteador puso para su difusión. Quien lo comparta o lo tome con la ironía que ha querido expresar el Sr. Monge, que lo haga. Está en su derecho. Los que creen que atenta contra los derechos de los LGBTI, que así lo crean. Lo ridículo es la polémica que levantan alrededor del tema y de la trascendencia que le dan como para mandarse semejante editorial de júpiter tonante, y en lo que ha sido un respetable medio contradictor de la dictadura, como 4 PELAGATOS.
    Coincido plenamente con las mesuradas expresiones del Sr. ARTURO5.

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