//

Don Lenín: ¿quién se esconde tras sus máscaras?

lectura de 7 minutos

Usted no participará esta noche en “El debate presidencial” organizado por la Cámara de Comercio de Guayaquil. No es una sorpresa. A pesar de las curvas descendentes que registran los sondeos, usted sigue de primero en las encuestas a una distancia todavía confortable de Guillermo Lasso (para aquellos que creen en los sondeos de Cedatos). O de Cynthia Viteri (para aquellos que siguen a Market). A tal punto que, con ayuda de los que voten blanco o nulo, puede usted pensar en ganar en la primera vuelta. Esto a menos de un mes de las elecciones.

Por estrategia, entonces, a usted le conviene mirar los toros de lejos. Es lo que hace. No se expone. Apenas se muestra. Se pasea por pasarelas y pueblos repitiendo que hace diez años daba vergüenza ser ecuatoriano. Que la autoestima estaba por los suelos. Que llegó un líder. Que ese líder tiene defectos, pero que todos los grandes líderes son así. Que hoy hay vías, hospitales, escuelas. Que usted mejorará lo que está mal. Que dará casas a todos los discapacitados y un bono a todos los viejitos. Que el futuro será radioso… Calistenia pura, sin esfuerzo cerebral alguno. No se sale usted de ese libreto básico en el cual, a partir de su condición, dice ser el defensor de discapacitados, niños, viejos, señoras del servicio doméstico; de los más desposeídos, de los más segregados, de aquellos que perdieron sus casas y cosas en el terremoto…

Usted se muestra como un hombre bueno, un romántico que entorna los ojos cuando mira a su esposa, un idealista, un poeta en sintonía con el universo. Un político de otro mundo, casi ingenuo, al abrigo de lo que han hecho los correístas corruptos, un ser tan ético como desprovisto de ambición y bajos instintos.

Para ver la carta de Lenin en PDF hacer clic aquí

Usted trabaja con ahínco para ponerse a buen recaudo de la herencia correísta. Y en buena medida lo logra. Lo afecta por supuesto, pero no lo hunde. Se pone incluso al margen de su propia biografía política: haber vivido con beca en Ginebra lo perjudicó en redes sociales; no en la gran masa de electores. Las cuentas de su fundación no son claras, usted lo sabe. Ante el escándalo, dispone a su contador que las muestre; pero no las hace públicas.
Usted saca partido de esos malentendidos simbólicos que crea su condición: luce frágil, casi desamparado: en realidad usted es un candidato con ventajas inconmensurables: todo el Estado, plata pública y logística estatal trabajan para usted. Tiene el CNE y hasta los muertos podrían resucitar en febrero para votar por la 35. Se vende como el candidato anti-elites, cuando los grupos económicos más poderosos del país han hecho vaca y cenas en su favor. Luce como el candidato más sacrificado cuando en realidad es todo lo contrario: el Estado y el aparato político más grande del país trabajan denodadamente, con plata pública, para ofrecerle la presidencia de la República.

Usted es un enigma que se esconde tras muchas máscaras. Si cuando fue vicepresidente de Correa jugó el papel del policía bueno, ahora es la copia en masculino de la madre Teresa de Calcuta. Un día usted es distante de Correa; al siguiente su fan más devoto. Un día critica las escuelas del Milenio; al siguiente afirma que lo malentendieron. Un día habla de transparencia; al siguiente dice que confía en Jorge Glas. Usted no solo se disfraza: nadie sabe lo que realmente piensa del país, del propio Correa, de la factura que tendrá que pagar su gobierno si es elegido, de la imposibilidad de hacer prevalecer los factores de poder que marcaron la década correísta y les ayudaron a montar un modelo económico y político hoy insostenible.

Su estrategia es lo más parecido a la campaña de posicionamiento de un dentífrico: usted aparece, sonríe y chequea los sondeos. Esa estrategia puede ser exitosa. Lo puede convertir en el próximo Presidente. El mandatario más misterioso que haya conocido el país desde el retorno a la democracia. Un hombre conocido (por obra del marketing político) por su buen humor, contar chistes y dar las conferencias de motivación más caras en la historia del país. Usted se sometió a esa estrategia que lo tiene en la estratosfera, volando lejos de las cifras reales de la economía, lejos de las miserias políticas y humanas que practica y justifica el Presidente, lejos de la cruda realidad que lo aguarda si los electores así lo deciden.

No negará usted que esa estrategia-dentífrico es un autoengaño para usted y una empresa de fraude para los electores. Ellos no saben (y esto desde hace una década) quién es usted, qué piensa, qué hará si llega a la Presidencia de la República. Lo grave en su caso no es que no vaya a un debate con los otros candidatos. Lo grave es que los electores no conozcan prácticamente nada de usted, salvo lo que usted ha querido posicionar. Lo grave es que, ante ese vacío, usted siga acomodando los escenarios para repetir lo mismo que ya ha dicho y que un medio como El Comercio, que pertenece a un señor que de Ecuador solo le interesa la columna contable de sus utilidades, se preste para ello.

La carta que usted escribe a la cámara de Comercio de Guayaquil para explicar por qué no va al debate de esta noche, no es deleznable solamente por ser un atado de falacias. Es deleznable además porque viene del candidato que el país conoce menos (creyendo conocerlo), el que más mercadeo de su imagen ha hecho (lo cual lo vuelve una ficción ambulante), y que tiene las mayores opciones para llegar a Carondelet (cuando el correísmo es tan insostenible como la economía falsa que ha creado). Es deleznable porque usted allí se escuda tras una serie de valores republicanos que su gobierno ha pisoteado durante una década sin que usted los haya defendido.

Usted no es lo que aparenta, don Lenín: es un misterio y un pozo de secretos. ¿Por quién, en realidad, votarán los electores para Presidente de la República si votan por usted? ¿Por la ficción que usted ha hecho de usted mismo?

Con la cordialidad republicana que el correísmo destruyó,

Foto: campaña Lenin Moreno

66 Comments

  1. Todo lo que sube ,» BAJA». Señores, nadie esta exento de caer, y mientras mas alta la ignorancia del hombre, que cree que siempre «puede reinar» están los efectos implacables de los hombres, de su propia historia y por encima de todo ..DIOS.
    Lo que tenga que ocurrir.. ocurrirá, y seremos solo testigos de aquello, de lo bueno o lo malo.
    Dios Bendiga al Ecuador, Dios limpie Venezuela.. LO decreto.

  2. Ahora quieren hacer lo.imposible estos correistas por llegar a la presidencia todos los días y todo el.si pasan.por sus canales de televisión Noticias q todo el.mundo a dejado atrás por esta gente son incapaces de encontrar un trabajo digno solo quieren tener sus sueldo a vaca y vivir como.Reyes mientras otra gente no tiene no pata su diario vivir no entiendo como.tanto profesional se a convertido en zombies correistas pelo lo.unico q se q nunca serán libres por q siempre hay un tirano delante de ellos por eso amigos tenemos que hacer q esa gente desaparezca con el solo hecho de apoyar a un nuevo gobierno diferente no continuista fuera correistas fuera

Responder

Your email address will not be published.