Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Los enclaves autoritarios y la estrategia de “perder lo menos posible”.

en Columnistas/Influencers4P/Las Ideas/Memes por

Manuel Antonio Garretón, uno de los sociólogos políticos más importantes de Chile, utilizó el término “enclaves autoritarios” para referirse a una serie de estructuras institucionales y prácticas políticas diseñadas durante el gobierno de Pinochet, vigentes después del retorno al régimen democrático. Tanto las reglas de juego como las formas de relacionamiento entre actores estaban orientadas a dotar de legalidad a determinadas prebendas, reducir el acceso ciudadano a la información y, hacia futuro, minimizar la posibilidad de control por parte de las instituciones democráticas.

Tan efectiva y complicada de desmontar fue dicha estrategia gubernamental que para 2009, Peter Siavelis, un brillante politólogo estadounidense interesado en la política chilena, afirmaba que las dificultades para mejorar los rendimientos de la democracia en ese país se podían atribuir, en buena medida, a la persistencia de dichos enclaves autoritarios. Así, la lección que se puede extraer del trabajo tanto de Garretón como de Siavelis es clara: salir de un proceso político plagado de irrespeto a las instituciones básicas de la democracia no es fácil y puede llevar años, incluso décadas.

Si bien la historia vivida en Ecuador desde la instalación de la Revolución Ciudadana es distinta en muchos aspectos a la desarrollada en Chile, un rasgo similar está en el diseño de una estrategia política pensada para limitar los espacios de disidencia, minimizar el control que podrían generar las instituciones judiciales y de esta forma sentar las bases para la impunidad, una vez que el gobierno entre en crisis. A diferencia de Chile, donde el cambio de gobierno encontró en el poder a actores claramente opuestos a Pinochet, en Ecuador la salida de la Revolución Ciudadana se ha dado en manos de sus propios gestores. Por ello, la primera idea que debería estar presente entre la ciudadanía es que hay pocas posibilidades de hallar cambios trascendentales en el gobierno del Presidente Moreno respecto al de su antecesor. Al fin y al cabo, quien ganó las elecciones es Alianza País y su ideología.

Sin embargo, lo dicho no debe entenderse como una profecía del continuismo irrestricto de la Revolución Ciudadana. Si así fuera, el ex presidente estaría habilitado para retornar al poder en 2021 y el ex vicepresidente continuaría al frente de los sectores estratégicos. Cambios habrán, pero limitados. El Presidente Moreno modificará en alguna medida las instituciones heredadas del anterior gobierno (v.g. manteniendo el Consejo de Participación Ciudadana aunque con un mecanismo de elección diferente), moderará la retórica de la soberanía selectiva (v.g. hablando de forma menos frontal a favor del gobierno de Venezuela) y renovará mínimamente a los principales colaboradores del gobierno (v.g. moviendo algunos actores de unos espacios a otros menos visibles). En el intento de liberar algunos de los enclaves autoritarios de la Revolución Ciudadana, las contradicciones empezarán a observarse… y serán comprensibles. Como Garretón y Siavelis lo han manifestado, no es fácil dejar atrás aquellas instituciones y prácticas políticas orientadas a mantener la impunidad e impedir la rendición de cuentas.

Aún en el caso de que el Presidente Moreno deseara efectivamente poner fin a los principales enclaves autoritarios que ha heredado (como la actual conformación de la Corte Constitucional, que constituye una bomba de tiempo en contra del gobierno y su estabilidad), el escenario político del momento no se lo permite: hay demasiadas rencillas internas por resolver y muchos acuerdos políticos y económicos por consolidar. Bajo dichas condiciones, la estrategia del gobierno debería orientarse a minimizar los costos políticos que resulten de las decisiones que tenga que asumir. A diferencia de la década pasada, en la que la estrategia fue maximizar los beneficios políticos, ahora el Presidente Moreno debe optar por una posición mucho más conservadora, aunque no por ello menos eficiente. Minimizar los costos políticos puede orientar al gobierno hacia una transición democrática en la que, si selecciona bien quien será su principal contendor político, podría aparecer incluso como una opción importante para el año 2021.

Minimizar costos políticos implica, por tanto, pensar en qué medida las decisiones por asumir no le restan capital político al gobierno. Si el Presidente Moreno asume esta estrategia no le debe interesar ganar espacios sino evitar la pérdida de los que ya ha conseguido. Aunque esta es una estrategia reactiva, minimizar pérdidas puede orientar al gobierno hacia un reacomodo parcial de los principales enclaves autoritarios de la década pasada. Dar los primeros pasos en ese sentido será, de por sí, un buen legado del Presidente Moreno al país.

Santiago Basabe es académico.

7 Comments

  1. Que heredaron del gobierno anterior??? Acaso el gobierno anterior fue Lasso? Mucha condescendência con Moreno Garces…por favor hablemos de cuestiones que ellos mismos se heredaron, el mismo Lenin es una herencia y sin derecho a inventario…

  2. En otras palabras, perderán un miembro gangrenado, antes que perder la vida. El problema es la gangrena de la corrupcion correista esta apoderada de todas las instituciones del estado, no sólo del gobierno. De vez en cuando nos contestarán, lanzando putrefactos miembros a la hoguera, pero la corrupción genética de AP continuará intocada.

  3. En otras palabras , ya alguien lo dijo “No esperemos resultados diferentes haciendo las cosas de la misma forma” y con los mismos . Acá lo que debemos entender es que la información es muy veloz y se resiste a pertenecer a un grupo como una verdad indiscutible . Los políticos no son la solución ,ellos son parte del problema con sus pirotecnias verbales ,como característica mínima las otras no son de gente honrada ; tiene el pueblo oportunidad para exigir que materialicen sus ofertas, entonces democracia(mejor si no necesitara garantes) .

  4. Los populistas de izquierda hablan de una guerra de posiciones. Se van captando estructuras institucionales de la democracia de manera progresiva. Es la receta de Gramsci , vía Laclau y Moufee

  5. Este artículo parece más bien una apología para justificar el inmovilismo de Moreno. Nueva Zelandia, Estonia, la entonces Checoslovaquia en menos de un año eliminaron las instituciones comunistas. Es cuestión de espina dorsal y convicciones libertarias, que Moreno no las tiene. La omisión es tan desecrable como la comisión.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las últimas de

×
Ir Arriba