Propagandia merece ser exhibido y debatido

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Propagandia llega pisando callos. En las redes sociales su tráiler ya fue éxito de taquilla. Carlos Andrés Vera, su director, filmó el documental más polémico del año: la historia del gobierno de Rafael Correa que, gracias a su inmenso aparato de propaganda, decidió metamorfosear la realidad, reemplazarla, trastocarla. Substituir el Estado de derecho por un estado de farsa, de mentira, de propaganda.

La expectativa se incrementó por la decisión de las salas de cine de no incluir el documental en su programación. Las redes sociales fueron terreno fértil para ese debate y la conversación, más aún luego de que diario El País de España publicó una nota titulada “No hay taquilla para un polémico documental contra el gobierno de Rafael Correa”. La idea de que las salas comerciales de cine se nieguen a difundir el documental exacerbó los sentimientos de rechazo a cualquier forma de bloqueo de contenido: nadie quiere que esa conducta tan propia del correísmo se mantenga.

El periodista Emilio Palacio, exiliado en Miami, incluso escribió un tuit en el que exige a la Secretaría Nacional de Comunicación, liderada por Andrés Michelena, que el documental se transmita en los canales del Estado pues se supone, dice, que cuando los privados se niegan a pasar algo que ha sido bloqueado, es su obligación hacerlo.

Carlos Andrés Vera, hurgando en sus principios, dice entender que las tres cadenas comerciales pueden escoger lo que quieren exhibir. De hecho, el debate suscitado no está ahí. Se ha desplazado a los argumentos dados para no exhibir el documental o a temas de actitud de los empresarios de las salas frente a los procesos democráticos.

Una cuenta, por ejemplo, puso un mensaje en el que citaba una supuesta frase de Steven Spielberg afirmando que “no se usa un tema para inyectar odio. Arte y política no se mezclan”. Carlos Andrés Vera respondió y recordó que Spielberg dirigió la Lista de Schindler, una auténtica oda cinematográfica al compromiso político y al activismo humanista. El Gran Dictador de Chaplin, Hotel Rwanda, Todos los Hombres del Presidente, Z, La vida es Bella (entre miles de otras películas), son políticas. Y son polémicas. Al igual que los cientos de documentales políticos y polémicos que Neflix ofrece. Desde Hitler y Pablo Escobar pasando por Trump y Berlusconi.

¿Hay algo más político que el cine? Cine entendido como aquello que sucede en el espectador cuando ve una película. Y una película no es solo lo que sucede en la sala mientras se proyecta: convoca a la conversación, suscita adhesiones, reparos, críticas, estudios. Es evidente que el cine tiene una dimensión de entretenimiento. Pero es inevitable pensarlo como una experiencia que, por fuera de esa función y de su propuesta estética, pone en evidencia –y por ende cuestiona– ideas recibidas, credos, discursos hegemónicos, legados culturales, utopías, procesos políticos, explicaciones filosóficas, esotéricas, religiosas o científicas sobre el mundo. El cine ha sido, desde siempre, un disparador de cuestionamientos sociales y una plataforma excepcional para el registro de la historia y para decantar la memoria colectiva.

Los empresarios de las salas están en todo el derecho de escoger el material que se pasa en sus salas. El debate planteado por el documental de Vera no cuestiona ese derecho: pregunta en forma directa y urgente por su sensibilidad y el deber que, como ciudadanos tienen, de contribuir a esclarecer a la sociedad sobre lo que vivió durante diez años.

4P no se juega por la visión que pueda tener el documental de Vera, que solo será posible evaluar este jueves 10, cuando habrá una exhibición para periodistas. Se juega por el contenido de ese documental que está relacionado con una época aciaga, de negación de los valores básicos que conciernen a todos los ciudadanos; una época en la cual un gobierno, prevalido del voto popular, saqueó las arcas públicas y criminalizó a los ciudadanos que defendieron su derecho a decir no.
Carlos Andrés Vera disecciona ese momento y lo pone en evidencia ante los ciudadanos que lo vivieron. O que lo padecieron. Y su propuesta puede ser aceptada o criticada. Pero el documental de Vera –es el primero en su género– merece ser visto y si las salas de cine no lo exhiben (lamentable por ellas), la sociedad encontrará otras plataformas para que el olvido no premie al caudillo autoritario y a su inmensa banda de secuaces y colaboradores.

24 Comments

  1. Los “empresaurios” de las salas de cine, siempre pretendiendo manipular la mente de los ingenuos que van a sus exhibiciones. Como siempre el negocio de ellos es proyectar basura, película de Hollywood, que hace rato dejo de ser “meca” del cine. Solo les importa el dinero y los negocios sucios del correato porque se beneficiaron de ello y de su basura. ¿Qué cabida pueden dar a un documental que denuncia a la inmaculada corruptela correísta verdeflex con el mitómano a la cabeza del cual muchos de ellos fueron sus cómplices? Un documental que destapa el estado de propaganda impuesto por el correísmo y sus secuaces expertos en propaganda malsana y engañifa de los Alvarado, con sus alegorías animadas mentirosas, que hicieron del Ecuador un Estado de propaganda simil a la propaganda nazi fascista de Joseph Goebbels o de la policía del pensamiento de 1984 de Orwells. Ir a las salas de cine hoy, es llenarse de indignación. Para una persona con una educación sobre el promedio da asco ir al cine ahora. Y que decir de la televisión, salvando ocasionales excepciones.

  2. Que raro que no quieran proyectar un documental de las hazañas de la década de las manos ardientes,.. será porque tienen vergüenza?. Acaso no hay libertad de expresión? acaso no estamos en un país democrático?…. vaya usted a saber.
    Pero no importa, ha habido tanta corrupción que los ecuatorianos no nos olvidaremos de sus actores durante mucho tiempo y es mas, los involucrados, a paso lento pero seguro, seguirán cayendo poco a poco y veremos sus mañoserías en vivo y en directo; además buscaremos modos de enterarnos del Documental del Sr. Vera.

  3. ¡¡¡ BIEN POR ESTA BRILLANTE INICIATIVA DE CARLOS ANDRES VERA !!!.
    PONGO A SU DISPOSICION LA SALA DE PROYECCIONES DEL MIUSEO MUNICIPAL CON SUS 230 SILLAS PARA QUE PROYECTE EN ELLA EL FILM, LA CANTIDAD DE DIAS QUE LO REQUIERA.

  4. Reproduzcirlos en cd obviamente autorizados (evitando la piratería) en el formato que sea, asi el que no va al cine, lo compre y lo vea desde su casa.

  5. Por favor, indiquen dónde proyectarán el documental….hay que apoyar el talento nacional, (pero no sólo eso) tenemos que ver toda la podredumbre del CALIFA infelíz, rata inmunda, PROHIBIDO OLVIDAR, a él y sus secuases….yo aún no entiendo qué hace en el gobierno la señora esa Espinosa, que la saquen a patadas por cómplice y encubridora de las tramas y robos más infames de la década robada. Necesitamos mirar el documental, porque a todos los ecuatorianos nos interesa.

  6. Un documental que puede ser un material didáctico para encarar a la realidad con la fantasía, a la mentira con la verdad, a la razón con el corazón, en el aula.

  7. Este documental podría ser una ayuda memoria para los ciudadanos que fácilmente pierden el recuerdo de los malos momentos de la vida política del país, y para los futuros ciudadanos, los actuales infantes, púberes y adolescentes que deberán decidir sobre el destino del país. A no olvidar que hubo una década en la que se vendieron sueños y promesas, y se entregaron las prácticas más negras de la política, o mejor dicho de la anti política.

  8. Se supone que la ministra de justicia debera ser glosada por los gastos que ocaciona el Sr. Glas con sus clases de honorabilidad y jurisprudencia desde LA CARCEL a LA ASAMBLEA…..

  9. Hay que apoyar al talento nacional para que el director de la cinta reciba algunos réditos por su trabajo ya realizado..ya no se vive del aire, ni por patriota..Hay que buscar la forma para hacer llegar nuestro apoyo monetario..sugiero que se estrene la película en salas pequeñas independientes….

  10. De cabeza a ver ese documental 1000 veces!!!!…. y aunque los cines, siendo privados, tienen el derecho a escoger lo que desean proyectar, mejor que se hayan rehusado, asi aumenta la expectativa… aunque si molesta que se hayan prestado para exponer esa porquería de Assange y el hombre/mujer Manning delatando los correos gringos, pero ahora se rehusan a despedazar a la bestia apocalíptica de Correa.

    Igual, avisen en donde la proyectan para ir de cabeza y luego pasar ese documental hasta en la pantalla de la entrada a Guayaquil en el puente de la Unidad Nacional.

    • Que bien, ese documental debe ser exhibido en todas las salas de cine, y a propósito,
      en el centro comercial ” CARACOL ” hay una pantalla gigante que puede servir para
      el efecto. Sería el gran reconocimiento al gobierno mas corrupto de la historia del país.-

  11. El país entero debe ver este documental y todos los que hablen de la década más oscura de nuestra historia. Si las grandes cadenas no lo quieren, enpecemos por los cines de provincias, de las universidades, la Casa de la Cultura, y otros sitios pico usuales, como los estadios y coliseos. Nada más deben ser sitios bien resguardados por la policía, para evitar cualquier tipo de violencia borreguil o mercenaria.

  12. Basta que esté censurado para querer verlo!! Cómo lo consigo?

    Los ecuatorianos aún tenemos fresco en la memoria aquel documental del “Royal Tour” del Dictador metido en el “side car “ de una moto de un gringo y que fue, entre otros, financiado por Odebrecht..

    Ese si que nos lo pasaron hasta en la sopa. El Dictador estaba de más…

  13. Parece un excelente documental, pero estrenado bastante tarde para mi gusto.
    Los verdaderos valientes no enfrentan a los perros rabiosos cuando estos ya han escapado.
    Son embargo Carlos Andrés Vera me parece más sincero y más centrado que su progenitor, que hace rato es más activista del señor Nebot que de la democracia.

  14. Estamos en un pais democrático, no entiendo por que se niegan los empresarios de las salas de cine a poner en cartelera dicho documental, en el gobierno de Correa se crearon varios documentales a favor de su gobierno y en contra de otros, y no pasaba nada incluso se llevaban a los estudiantes a las salas de cines para lavarles el cerebro con documentales y direccionarlos para que no voten por determinado partido político. Se supone que no estamos en un régimen dictatorial para que se niegue a las personas el ver o no ver tales cosas.

  15. Deben compartirlo, al menos en teatros. Asi audiencia interesada asisitiria y representaría un ingreso para el autor.

  16. Muy bien dicho, merecemos ver el documental de Carlos Andrés, un ecuatoriano que ha vivido junto a los ciudadanos de su país, la más nefasta historia liderada por un dictadorzuelo con ego de emperador, lleno de complejos y maldad, que nos saturó de corrupción a gran escala durante una década.

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