Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La Corte cervecera, a la reja…

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Para desamarrar los nudos y ataduras creadas por el correísmo para controlar el Estado, esa Corte Constitucional que usurpó esa nominación, debe pasar por la guillotina. Esos cortesanos cerveceros, que nunca tuvieron méritos ni talante de magistrados, fueron serviciales con sus votos al interés protervo de Correa de bloquear consultas y legitimar sus abusos como constitucionales. Luego de que se sepultó la reelección indefinida y se archivó en el ático al jefe, los cortesanos cerveceros quisieron lucir golas de jueces y echaron a andar la imprenta de las resoluciones perdidas, represadas y negadas para sanear a las víctimas de la violencia constitucional que ampararon. Pero no lo hicieron porque tuvieron una epifanía de integridad y decencia, sino por el más pedestre sentido de supervivencia. Fallos en favor de los perseguidos para conseguir padrinos que les organicen almuerzos, les extiendan certificados y les palanqueen quedarse en sus curules.

Cínica estrategia de relaciones públicas acompañada por una siniestra operación montada por lobistas y abogados, personajes subterráneos del correísmo, para asestar un golpe mortal al Consejo Transitorio: declarar la inconstitucionalidad de algunas de sus actuaciones y empantanar los intentos de ese Consejo de barrer todo vestigio de pandillerismo en los órganos de control y de justicia. En esa línea se ubica el pedido de auxilio de Jalk, a los cortesanos cerveceros, para limitar lo que el Consejo Transitorio debe hacer y continuar con otro de esos concursos amañados.

En diez años no vivimos vigencia de la ley. La noción de República fue arrasada por una gavilla que tomó el control total. Agnados, cognados, compinches, adláteres, con sus mediocres hojas de vida, con el mérito de la obsecuencia, coparon los altos cargos en tribunales, cortes y consejos. La única ley vigente fue la del embudo: el ancho para socapar la impunidad y la corrupción; el angosto para cercar opositores, periodistas y líderes de la sociedad civil.

De pronto, cambió el escenario. Los dueños del control y protectores, muchos, no todos, lo están perdiendo. Mantener el órgano que califica la constitucionalidad, que ha sido cenáculo de manipulación de la Constitución como arma para dinamitar el trabajo del Consejo Transitorio, se ha vuelto crucial para el correísmo. Y por eso Jalk pide que la Corte Constitucional dirima; que lo haga con uno de esos fallos torcidos para acabar con la intención de restituir los fundamentos de institucionalidad que sirven a la sociedad. Esto explica, en los hechos, en la realpolitik, la decisión del Consejo Transitorio de iniciar la evaluación de la corte cervecera -con prevención de remoción- que tanta controversia ha generado: anticipar una acción defensiva de esa estrategia.

Los hechos en un régimen de Derecho se combaten con la ley. ¿Cómo se combate a la arbitrariedad disfrazada de legalidad? Y eso ha llevado a un debate jurídico entre los exégetas del Derecho que pierden de vista que en Montecristi no se discutió normas para el funcionamiento republicano sino una estructura para el control político de la revolución y la anulación de la discrepancia. Las normas constitucionales que instituyen la Corte Constitucional son evidencia de esta conclusión. Es, en apariencia, la Corte Constitucional, inmune a todo control y en consecuencia impune.

No obstante, tanto el mandato que contiene el Anexo 3, como lo que permite el Art. 208 de la Constitución, que contiene las atribuciones ordinarias del Consejo de Participación Ciudadana -entre otras la del control amplio sobre los asuntos de interés público- se complementa con lo que consta en el Art. 431, que dispone que la Corte Constitucional está sujeta a los mismos controles que el resto de autoridades públicas. Todo esto legitima el pedido de reportes de su gestión a los cortesanos de la Corte cervecera. Y es obvio que, de resistirse a cumplir con la obligación de responder como ha solicitado el Consejo Transitorio, algún efecto debería tener. No cabe eso sí, en un Estado de Derecho, la rebelión de una autoridad pública a rendir cuentas y, peor, actuar en contra de las atribuciones de quien le pide rendir cuentas. Ese sería el caso, prevenido en el Art. 4 la Resolución del Consejo Transitorio de 9 de mayo de 2018, si la Corte Constitucional pretende fallar limitando las competencias del Consejo Transitorio, burla los fundamentos de la Consulta Popular del 4 de febrero y la demanda mayoritaria de recuperar el Estado del secuestro correísta.

Diego Ordóñez es abogado

9 Comments

  1. El correismo basado en la experiencia de mangas patiños y otros revolucionarios, intentaron y casi lo consiguen cargarse con el Ecuador, copiando lo peor de regímenes totalitarios y fascistas de la peor especie. Nunca lograron emular los logros excepcionales de esos regímenes en organización o desarrollo industrial, y lo poco que hicieron pavimentando carreteras que ya habían, lo malograron con pésima calidad, sobreprecios del siglo XXI y Megacorrupcion. A travez de leyes ovejunas, tergiversación de la constitución y creación de comités de toda índole, lograron inocular el virus totalitario y el odio de clases en toda la sociedad hasta tal punto que el contralor corrupto logró de la Justicia de Jalk una sentencia en contra de la comisión anticorrupción. Es decir la administración de justicia al servicio de los cleptómanos. Los ricos de este país porque ya sacaron sus capitales hace rato ( cómo lo demuestran los Panamá papers ) o porque han sido cobeneficiarios del correismo, no se han inmutado, sin embargo debieron preocuparse pues sus fortunas se generaron en este pobre país y estuvieron a punto de perderlo. Regímenes como los de Venezuela o Nicaragua sólo se podrán superar a través de una guerra civil y/o una intervención. Trágico verdad? Estuvimos al borde de ese abismo. Por suerte, los robolucionarios solo quebraron el pais, el IESS y Tame, pero si no van a la carcel harán lo posible por intentarlo nuevamente. La factura de la credulidad ecuatoriana esta llegando. O alguien nos va a perdonar la deuda de mas de 60!mil millones ? El totalitarismo fascista o populista no es un riesgo que está totalmente superado. La burguesía debería estar preocupada más que la clase media. Att

  2. Si ya una gran mayoría de los ecuatorianos conocíamos de las fechorías de este gobierno, de sus ministros, de sus colaboradores, de las cortes, de los organismos administrados por correistas de sus amigos, agnados y cognados y no hicimos nada por temor a la represión; sin embargo ellos si sabían que al Ecuador lo estaban saqueando y no me explico como los personajes de toda la confianza de Correa permanecen todavía en el poder…

  3. Dr. Ordóñez le felicito por el artículo que desnuda ha la corte cervecera que borracha de poder hacía lo que le venía en gana con los derechos ciudadanos;que con el jefe de la banda eran ,ágiles,diligentes siempre predispuestos a cumplir el mandato del tirano.Secuestraron todas las instituciones del estado.El dueño del país y la verdad eran el tirano y su banda delincuencial, hoy gracias al ilustre CPCCST están acorralados y estoy seguro que serán sancionados.por corruptos,vagos,escoria humana.Esperamos que algún día estos sinvergüenzas en realidad vayan tras las rejas.

  4. Felicitaciones abogado Diego Ordoñez por este escrito “La Corte cervecera a la reja…” que devela de cuerpo entero a la Corte Constitucional, que en el gobierno de Correa esta institucion publica fue incondicional, .:..serviciales con sus votos al interés protervo de Correa de bloquear consultas y legitimar sus abusos como constitucionales.” En parte pertinente de su escrito señala como la Corte Constitucional pretendio dar un .”..golpe mortal al Consejo Transitorio: declarar la inconstitucionalidad de algunas de sus actuaciones y empantanar los intentos de ese Consejo de barrer todo vestigio de pandillerismo en los órganos de control y de justicia. En esa línea se ubica el pedido de auxilio de Jalk,.., para limitar lo que el Consejo Transitorio debe hacer y continuar con otro de esos concursos amañados.” Por considerarlo de importancia me permito transcribir de su escrito el mandato que contiene el anexo 3, Art.208 y,431de la Constitucion.
    “No obstante, tanto el mandato que contiene el Anexo 3, como lo que permite el Art. 208 de la Constitución, que contiene las atribuciones ordinarias del Consejo de Participación Ciudadana -entre otras la del control amplio sobre los asuntos de interés público- se complementa con lo que consta en el Art. 431, que dispone que la Corte Constitucional está sujeta a los mismos controles que el resto de autoridades públicas. Todo esto legitima el pedido de reportes de su gestión a los de la Corte…Y es obvio que, de resistirse a cumplir con la obligación de responder como ha solicitado el Consejo Transitorio, algún efecto debería tener. No cabe eso sí, en un Estado de Derecho, la rebelión de una autoridad pública a rendir cuentas y, peor, actuar en contra de las atribuciones de quien le pide rendir cuentas. Ese sería el caso, prevenido en el Art. 4 la Resolución del Consejo Transitorio de 9 de mayo de 2018, si la Corte Constitucional pretende fallar limitando las competencias del Consejo Transitorio, burla los fundamentos de la Consulta Popular del 4 de febrero y la demanda mayoritaria de recuperar el Estado del secuestro correísta.”
    Comparto plenamente con su escrito que señala:
    “En diez años no vivimos vigencia de la ley. La noción de República fue arrasada por una gavilla que tomó el control total. Agnados, cognados, compinches, adláteres, con sus mediocres hojas de vida, con el mérito de la obsecuencia, coparon los altos cargos en tribunales, cortes y consejos. La única ley vigente fue la del embudo: el ancho para socapar la impunidad y la corrupción; el angosto para cercar opositores, periodistssy lideres de la sociedad civil.”

  5. Excelente su artículo Don Diego. Estos alcahuetes de la Corte Constitucional y del Consejo de la Judicatura, ya están afuera; si fueran decentes renunciarían, pero como son sinverguenzas esperaran la patada en las posaderas que los heche a la calle, ganarán hasta el último día porque saben que en la vida profesional quedarán señalados y nadie les dará trabajo, por ser mediocres y sumisos del tirano que nos gobernó en la Década Narco-Terrorista-Corrupta.

  6. Ya era hora de recuperar el concepto y aplicación correcta del Derecho Constitucional como ciencia reguladora de la existencia del Estado. Todo lo que hacia los miembros de la corte de los manteles era de servidumbre total al poder ilegitimo arrasando con todos los principios eticos, morales, legales y constitucionales más elementales de defensa de los ciudadanos que acudían a la Constitucion en busca de justicia. Todo el apoyo del pueblo a la gestion del Consejo de Participacion Transitorio. Sus resoluciones no admiten discusion viniendo como vienen y provienen de la voluntada popular. A los eximios miembros de la Corte de los Manteles les espera las rejas por ignorancia, violación de la Cosntitución además de vagancia,

  7. En el correato todo era “EL SOBERANO ES EL MANDANTE”, ahora sorpresivamente se olvidan del pueblo, son las leyes, debemos actuar en derecho, etc,etc, como utilizaron al pueblo esta partida de CINICOS 100%.
    No debemos dejarnos confundir, respaldo total al CPCCS………
    Y señor Presidente seleccione bien a sus futuros ministros, fijese lo de la ministra de economia, DECIDA BIEN POR FAVOR, NO SE DEJE METER GATO POR LIEBRE…!

  8. Es un hecho que la Corte Cervecera como bien la califica el señor Diego Ordóñez, ya está afuera; irónicamente, como dicen los entendidos en Derecho Constitucional, las mismas resoluciones que durante diez año emitieron los cerveceros, casi todas viciadas de inconstitucionalidad pero que sentaron jurisprudencia, ahora sirven al Consejo Transitorio para utilizarlas en sus delicadas funciones. Y estos beodos de la Corte no pueden ni chistar, porque se los está midiendo con la misma vara que ellos midieron a tantas víctimas del gobierno correista.

  9. Los “jueces” de esta Corte son culpables de la mayor infamia cometida contra la nación. Son alcahuetes sumisos que permitieron que los derechos consagrados en la Constitución hayan sido vulnerados por el tirano.
    Un régimen con la justicia secuestrada no puede jamás calificarse de democrático.
    Están ahora acorralados como ratas asustadas. Si tuvieran un ápice de autoridad moral, que es la fuente de la autoridad jurídica que caracteriza a un verdadero juez, estos sujetos -supuestamente la más alta instancia de la justicia- arremeterían contra el autor de este artículo, pero no!. Deben temer hasta salir de sus guaridas sin guardaespaldas.

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