Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Con las arcas vacías solo nos quedan lágrimas negras

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El patrimonio de un Estado se define como el conjunto de bienes muebles e inmuebles, tangibles e intangibles, que son propiedad de una nación, sirven para satisfacer las necesidades colectivas y están regulados y administrados por los Poderes del Estado. El artículo 408 de la Constitución de la República del Ecuador establece que son propiedad inalienable, imprescriptible e inembargable del Estado los recursos naturales no renovables y, en general, los productos del subsuelo, yacimientos minerales y de hidrocarburos, etc. El petróleo es parte del patrimonio nacional.

En los últimos 11 años se extrajo petróleo crudo de las entrañas de la tierra por 2.080 millones de barriles, al precio del barril de petróleo de cada año, representaron 144.000 millones de dólares. Cuantiosa suma del patrimonio del país, equivalente a casi el ciento cincuenta por ciento del PIB del año 2017. Si para extraer el petróleo, en tal período, se entregaron a las empresas petroleras unos 50.000 millones de dólares, a fin de que cubran sus gastos e inversiones, a la caja pública habrían ingresado unos 94.000 millones de dólares; esto, si todo el petróleo se exportaba, no se entregaba petróleo a las refinerías, y la provisión de combustibles estaba a cargo del sector privado.

La negra realidad es diferente. En los últimos once años, los subsidios a los derivados del petróleo (gas, gasolinas, diésel), alcanzaron la astronómica cifra de unos 45.000 millones de dólares, sumatoria entre los subsidios a los derivados importados y los que surgen de entregar el petróleo a las refinerías y vender los derivados a precios subsidiados. Tal valor es superior a los 39 000 millones de dólares asignados a la educación y más del doble de los 18.000 millones de dólares entregados a la salud. Supera también a los vigentes 34.000 millones de dólares de la deuda externa pública.

En los últimos once años, la deuda pública total, incluidos los rubros no registrados como deuda, aumentó en cerca de 50 000 millones de dólares. Mientras, al presupuesto estatal ingresaron por petróleo unos 39 000 millones de dólares. No sólo la Constitución y la Ley, sino la responsabilidad y moral públicas, obligan a destinar a la inversión los dólares de la deuda y del petróleo. No obstante, si la inversión pública del presupuesto fue de 60 000 millones de dólares, excluidas las transferencias a los GADs, es obvio que gran parte de la deuda externa y de los dólares petroleros se utilizaron en gastos corrientes del Estado. Una tragedia.

La rabia que causa la dilapidación del patrimonio petrolero sólo puede tener expresiones impublicables. Más, cuando se utilizó para apalancar un irresponsable endeudamiento público y alimentar incalificables hechos de corrupción, también pagados con deuda externa. Además, el desperdicio del boom petrolero, tiene profundas connotaciones negativas en la visión de progreso de la sociedad, pues, ha profundizado la secular deformación de los esfuerzos inherentes al desarrollo, ocultados en las cíclicas dependencias del cacao, banano y petróleo.

Los estamentos económicos, políticos y sociales, aún están lejos de percibir en su real dimensión, las grandes transformaciones económicas requeridas para dejar de depender del petróleo. Los 110 000 millones de exportaciones petroleras de los últimos 11 años, agigantan el reto de impulsar las exportaciones no petroleras en una economía dolarizada. Los gigantescos subsidios a los derivados del petróleo, han acostumbrado a la ineficiencia de quienes los reciben. Pues, el diésel barato esconde carencias de productividad no enfrentados ante costos de producción irreales. La gasolina barata, además de encarnar una inadecuada redistribución de los recursos públicos, subestima el real costo de vivir de quienes la consumen. El petróleo en general ha hecho del Ecuador una sociedad atrofiada en su capacidad de progresar sin su influencia.

Sociedades como la Noruega, al conformar en 1990 el Fondo Petrolero, con madurez comprendieron que su progreso se debía alcanzar con el esfuerzo y productividad de su sociedad, y que el patrimonio petrolero debía no consumirse sino capitalizarse y guardarse para garantizar el bienestar de sus jubilados. Hoy, este fondo supera el millón de millones de dólares, 10 veces la producción del Ecuador. El mismo se invierte en 9.000 empresas de 77 países. Visión de país que nos empequeñece y relega a estadios medievales.

Hoy, luego de haber dilapidado sin clemencia el boom petrolero, proscrito el camino al desarrollo, y vaciadas las arcas públicas, nos brotan sin consuelo lágrimas negras, lágrimas de una negra tristeza. Quizá, sea el momento de citar a Gibran Khalil Gibran, y añorar que la tristeza que pueda transmitir este artículo por el dolor del despilfarro, haya sido producto de una lengua elocuente, para en las voces de nuestros sueños escuchar al Ecuador gritar: “mirad que nuestra tristeza ha muerto”, porque anhelamos que con otra visión económica, el Gobierno nos permita exclamar ¡Venid, vecinos míos, venid y ved, porque hoy ha nacido nuestra alegría!

7 Comments

  1. Refrescante su artículo. Por fin no se menciona al que sabemos. Aunque mi punto de vista difiera al suyo ya que el petróleo no incapacita El Progreso del país , al contrario es la fuente de recursos económicos que ha mantenido al país a flote. Ahora, que los gobiernos hayan mal gastado las ganancias de este tesoro y se hayan enriquecido ilícitamente es otra cosa. Me preocupa el que me importismo de nuestra gente cuando permitimos que los gobiernos de turno se apropien de lo nuestro. Lo mismo pasa con el Oro, cosa que no se menciona en este articulo. Deberíamos tener un plebiscito antes de vender o manejar estos bienes y adjuntarlo a la constitución inmediatamente. Y sobretodo tomar en cuenta la repercusión a nuestras nuevas generaciones de Ecuatorianos po venir.
    Parte de nuestro petróleo creo que ya lo vendieron por años a seguir a los Chinos. Y nuestro Oro quien sabe por dónde anda. Es nuestra culpa por permitir esta clase de atropello al país.

  2. Trabajé en el sector petrolero por 35 años y es en la década correísta donde más se malgastó las ganancias petroleras, se desmanteló los ahorros para momentos de crisis y la corrupción llegó a niveles inimaginables.

  3. No creo que debamos llorar, solo debemos acordarnos de estos atracos y festivales del dinero, el momento que estemos en las urnas escogiendo a líderes que tengan experiencia en haber administrado empresas al menos, que representen al Ecuador, que tengan honestidad, que tengan estudios y títulos comprobados, que respeten a todas las clases sociales y no nos enfrenten entre regiones, que puedan elaborar un plan de desarrollo, creíble y que puedan cumplir, que se les haga la prueba del bolígrafo y que no se parezcan a Moreno y Correa, y peor que sean de las ovejas de Alianza País.

  4. Excelente resumen del descalabro nacional a manos de Correa y su pandilla de rateros arranchadores, muchos de los cuales siguen enquistados en el gobierno actual.
    Si considero apropiado educar al lector como y porque de las cifras economicas. El dinero del petroleo que ingresa al erario es la diferencia entre lo vendido menos lo gastado en producción, transporte e inversión en desarrollo de los campos. El gobierno anterior manejo las ventas en forma errática y dolosa, los gastos los inflaron y se olvidaron de desarrollar los campos. Desgracia completa. Me encantaría que en pequeñas dosis se divulguen los metodos y sistemas de manejo de nuestra economía, para que entendamos lo que es el dinero del Estado, como debe ser manejado, gastado y ahorrado y no sigamos votando por mercaderes despreciables que nos han llenado de ignominia los ultimos 11 años.

  5. Excelente artículo. “La tristeza que pueda transmitir este artículo por el dolor del despilfarro” se vuelve aún más profunda cuando se visita alguna unidad de primer nivel de la Red Pública Integral de Salud y se observa como los pobres de nuestro pueblo se ven obligados a “mendigar” una atención oportuna y digna.

  6. Estimado señor:

    Tengo una duda en un par de cifras que usted menciona. En el párrafo 2, se habla que las exportaciones petroleras de los últimos 11 años representaron 144.000 millones de dólares y en el párrafo 6, indica que 110.000 millones de dólares, corresponden a las exportaciones petroleras de los últimos 11 años, lo que nos da una diferencia significativa en los valores indicados. Por favor, podría aclarar esta situación.

    Gracias por su atención.

    • En efecto, se dice que en 11 anos ingresaron USD144,000 millones por exportación petrolera. Si se descuentan los USD50,000 millones por gastos e inversiones quedan USD 94,000 millones. Si a esto le restamos USD 45,000 millones por subsidios, quedarían USD49,000 millones de ingreso neto. Dividido para 11 anos nos dan USD4,454 millones anuales. Si el PIB es de USD100,000 millones y el presupuesto estatal cerca de USD40,000 millones, significa que las utilidades petroleras han sido exiguas. De donde salen los USD110,00 millones de que se habla en el párrafo 6?

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