32 kilómetros

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Es la distancia, que, según un reportaje de la BBC, caminó Walter Carr para llegar a tiempo a su primer día de trabajo. Su automóvil se averió antes del día que iba a empezar a trabajar en una empresa de mudanzas. La única solución que encontró Carr para llegar a su trabajo fue caminar durante la noche, a través de los suburbios de Birmingham, Alabama. Recorrió 32 kilómetros, entre Omewood y Pelham, para llegar a tiempo a su primer día de trabajo. Carr consiguió su trabajo en mucho tiempo, quería demostrar su corazón y coraje para obtenerlo al manifestar: nada es imposible a menos que lo hagas imposible.

Según las cifras del INEC, a junio de 2018 existen cerca de cinco millones de personas que sufren la tragedia del desempleo, y subempleo matizado de románticas acepciones como empleo no remunerado u otro empleo no pleno. Tres millones y medio de personas subsisten en la informalidad. Quienes en las esquinas venden baratijas, seguramente recorrerán 32 kilómetros en su diaria maratón para precariamente subsistir. Muchos jóvenes, amanecen con su hoja de vida bajo el brazo, y recorrerán diariamente 32 kilómetros en busca de un empleo, para al final del día retornar a sus hogares con la frustración de no encontrarlo, y la desilusión de la inutilidad de largos años de estudio.

No obstante que, en 1776, Adam Smith publicó su famosa obra: “La Riqueza de las Naciones”, sus postulados tienen la vigencia perpetua que concede la razón. El trabajo, es el fondo del que en última instancia brotan todas las riquezas de una nación. Es en el mercado libre con su mano invisible, en donde la creación de fuentes de trabajo encuentra su mejor expresión. Sin embargo, se requiere también la mano visible del Estado, obligado a conformar un entorno institucional y políticas económicas amigables a la generación de empleos. El mercado invisible y el Estado visible, están llamados a potenciar el deseo natural de cada persona a actuar por su propio interés, para mejorar sus condiciones de vida a través de conseguir un empleo, crear una empresa, invertir, innovar. Según Adam Smith, no es la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero lo que nos procura la cena, sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio, el que en armonía con cierta simpatía por los demás, devela emociones genuinas de las personas para crear fuentes de trabajo y producir.

El Estado con un sector público gigante, alimenta trabajadores improductivos que viven del trabajo del resto de la sociedad.  Al consumir gran parte de la producción nacional, impide la generación de trabajos productivos en el sector privado, además de ampliar las desigualdades sociales. Un empleado público que gana $2.500 dólares al mes y tiene prestaciones sociales durante 30 años, está en condiciones de adquirir una vivienda, un vehículo y procurarse una vida de bienestar. Mientras, el subempleado que vende empanadas en las esquinas, está condenado a la miseria. La desigualdad entre las dos personas se agiganta con el paso del tiempo. El actual Estado visible sólo tiene ojos y oídos para garantizar los ingresos y el nivel de vida de los asalariados, públicos y privados, que tienen voz para preservar su propio interés, el que, consciente o inconscientemente, no coadyuva al bienestar de las acalladas voces de los desempleados, subempleados e informales, perpetuos exiliados de la economía.

El trabajo formal y bien remunerado en función de su aporte a la producción, es la esencia de una vida digna, concebida como un permanente ejercicio de creación y realización. Un subempleado condenado a una vida de miseria con ingresos de 100, 150, o 200 dólares mensuales, jamás abandonará su lamentable condición, si el Ecuador continúa produciendo 500 dólares al mes por habitante.

Para que los desempleados, subempleados e informales, sean incluidos como miembros activos y productivos de una sociedad que garantice con equidad el pleno ejercicio de sus derechos y libertades, se requieren profundos cambios en la conducción económica del país. Superar el horror a las transformaciones económicas, exige como condición sine qua non, mantener una economía sana y estable, con cuentas públicas sostenibles y equilibradas. Marco imperativo para que el Estado visible mejore las capacidades de desempleados, subempleados e informales; mediante óptimos servicios estatales de educación, salud, capacitación y otros de su competencia. El Estado visible, pequeño y eficiente, debe generar un entorno de oportunidades, tanto para el ejercicio de las nuevas capacidades de desempleados y subempleados, así como oportunidades y garantías para los que pueden invertir y aumentar el acervo de riqueza del país. La mano invisible del mercado, hace que los intereses de unos y otros se complementen para producir cada vez más.

Si con el nivel de capital actual, cinco millones de personas subsisten precariamente en el desempleo, subempleo en sentido amplio e informalidad, incorporarlos a una actividad formal y decente, requerirá de cuantiosas inversiones sostenidas durante varios años. El progreso y el empleo, son producto del pleno ejercicio de las libertades económicas para acrecentar los capitales con estrictas conductas de orden y frugalidad; y, sobre todo de la convicción, de que la propiedad privada es un factor irrenunciable de la prosperidad, y su defensa una obligación intrínseca del Estado.

Jaime Carrera es economista.

14 Comments

  1. Considero que una burocracia óptima y calificada, es base fundamental en el funcionamiento de un Estado, pero en estos 10 años de «revolución ciudadana» ha ocurrido un crecimiento demencial del aparato estatal, poniéndole al Estado como un generador de empleo , cuyos salarios deben ser financiados por la carga impositiva impuesta a los ciudadanos emprendedores grandes, medianos y pequeños, siendo su resultado final el decrecimiento del empleo y la economía porque el emprendimiento privado ha sido vilmente perseguido por la ideología revolucionaria.

    Sino salimos de esta presión estatal, cuyo papel debe ser exclusivamente la de un ente regulador y no generador de la producción, la riqueza y el empleo, nos veremos en una crisis económica lacerante como la que vivió Grecia y hoy vive Venezuela, cuyo gobierno está revestido de una sobredosis de corrupción incapacidad y persecución a su Pueblo.

  2. Soy una persona con discapacidad y ya van a ser cuatro años que no consigo trabajo. Solo recibo discriminacion o soy sobrevalorado. Si busco aunque sea de limpieza, titulo de bachiller, graduado con honores, tres niveles de ingles, mejor graduado dos veces, a dado el discurso, tiene condecoraciones, es bilingue, usted esta altamente caluficado para turismo. O mejor aun debe estar de ejecutivo no aqui de limpieza. Solo quiero una oportunidad de trabajo. O aveces solo me llenan de ilusiones y nunca llaman. Hago todo lo que este a mi alcanse por unas monedas, incluso recoger botellas. Y en el servicio publico que no eres borrego afuera. Que si gano el concurso y no tengo titulo de tercer nivel igual afuera. Y si gano el trabajo es porque hay padrino dentro. Hoy solo estudio la suficiencia de ingles en la USFQ hasta que mi limite llego y estoy con ansiedad y depresion. No hay futuro, mas que en otro pais.

  3. Imposible no estar de acuerdo ante tan excelentísimo análisis. Prodigiosa habilidad para exponerlo argumentando con suma elegancia sin caer en subjetividades.

  4. Si cinco millones de ecuatorianos permanece en el desempleo y solamente tres millones y medio tienen un empleo formal, eso significa que se está desperdiciando el contingente potencial de un capital humano, que es tan valioso o más que el capital económico. Cuántos países están buscando personas que ayuden en sus proyectos productivos, como Canadá y Australia, mientas nosotros nos damos el lujo de tener personas desocupadas y sin sustento, improductivas y marginales, que son pasto de narcotraficantes y delincuencia.

  5. Formidable analisis. Sin embargo para la mentalidad y beneficios de los parásitos políticos tanto como los burócratas en su gran mayoría, si resulta «imposible» tener conciencia y aportar siquiera 32 centímetros, en beneficio de la sociedad que sin tener empleo pero que trabaja los mantiene. Pero es pedirle peras al olmo esperar austeridad o frugalidad en el gasto si empezando por el remedo de presidente despilfarrando por que nunca se han sabido ganar nada con trabajo en ahí la razón por la que se hacen»políticos». Me pregunto hasta cuando tanta hipocresía y mogigateria de este payaso, por que hay que pagar seguridad para las hijas de este farsante. Por que no lo hace con sus propios recursos. Que empiece por el ejemplo, ahí talvez algo cambie. Felicitaciones por tan sesudo análisis.

  6. La verdad un análisis muy simplista y claramente intencionado en mostrar que el Estado como tal es el problema central en la economía, el sesgo ideológico es evidente. Empecemos por señalar que el salario de $2.500 ni de lejos es el común denominador en el sector público, el salario más bajo es de $550; segundo, los países con mejor nivel de vida o «desarrollados» tienen aparatos estatales fuertes incluso más grandes que el caso ecuatoriano, ejemplo los países nórdicos cuyos gobiernos no pesan menos del 40% del PIB, ¿como financian al estado? bingo! con impuestos, ello demuestra que el tamaño del estado no es el problema, una diferencia está en la ineficiencia y la corrupción en ello debemos trabajar arduamente; ahora, vamos al sector privado, las brechas salariales en el sector privado son enormes, así en América Latina según la BBC en promedio los altos directivos ganan más de 10 veces respecto a un empleado, es decir en Ecuador no es extraño que los altos directivos ganen 4.000 dólares mientras el empleado gana $385 y aún así son los primeros en quejarse de los salarios altos de los empleados, ¿y qué pasa en los países desarrollados? las diferencias salarios son en promedio 5 veces más altas, es decir menos brechas entre altos directivos y empleados ¿será que nos hace falta cultura empresarial o todo se resuelve botando a la calle a la burocracia?; por otro lado la presión tributaria, es decir el monto de impuestos que paga el sector privado respecto al PIB, en el caso de Ecuador muestra un país con niveles impositivos normales pero que comparado con países desarrollados es aún bajo… muchos temas por analizar para reducir el problema al Estado y peor aún ofrecer un artículo tan sesgado ideológicamente hablando. Gracias.

    • El estado EScel problema. Se lleva millones de dólares de los bolsillos ecuatorianos y ¿qué nos da cambio? Escuelas, salud, protección policial, protección ambiental, y muchas otros “servicios “ de mala calidad. ¡Ah! Los paises nordicos son más estatistas, sí, ahí sí funciona el gobierno. Si se reduce el gasto público es porque la gente maneja mejor su plata que los burócratas que no son ni de lejos servidores públicos.

    • En mi opinión, no encuentro que el artículo sea sesgado.
      Creo firmemente que, en el Ecuador, el Estado es un problema.
      Para un país como Ecuador (me refiero a su nivel de desarrollo -véase p.ej. su pequeño PIB per cápita) el Estado debería ser pequeño y eficiente, en vez de obeso (mucho gasto corriente) e inoperante.
      Más allá de cualquier cifra o parámetro de medición, la única forma de generar riqueza es el trabajo. Y en un 90% el trabajo es generado por el sector privado.
      De ahí que el Estado debe generar buenas condiciones para el sector privado. Y esto no significa para nada oponerse a lo social (clásica forma equivocada de rebatir esta posición).
      Por ejemplo, el Estado debe concentrarse en atraer inversión extranjera al país, cosa que no hace, o hace de manera tibia y mal. Muy mal. Seamos francos, estamos inmersos en una América Latina donde hay muchos países que nos llevan una ENORME ventaja. Sin caer en ejemplos particulares, hay mucho que aprender de ellos de lo que se debe hacer, y de lo que no… Yo me pregunto, por ejemplo, ¿qué inversionista va a venir a un país donde hay ISD? Piénselo. ¿Qué condiciones ofrecen, por ejemplo en minería, países como Perú o Chile? ¿Qué inversionista va a venir a un país donde la seguridad jurídica tiene apenas unos días «perfilándose»? Le dejo la inquietud.
      Luego, habiéndose generado el trabajo, el nivel de sueldos mejora simplemente como consecuencia de mercado. Pero, estando en una crisis económica y con los niveles reales de cesantía de hoy (me refiero a cesantía como realmente debería entenderse y no a los nombres artísticos que da el gobierno), es imposible pensar en mejores sueldos por ahora…

      Saludos,

  7. Es la triste realidad de la desigualdad en la redistribución económica dejada por el correato, ahí están los nuevos ricos, tanto que se jactaba que ya hay menos pobres, ….la realidad sigue latente, y que decir con tanto migrante Venezolano, Colombiano, Peruano……

  8. En una década en donde los funcionarios públicos todo lo hacian con consultoría, y ellos a pasarla bien a pedir coimas y sobreprecios y esto quedó establecido como costumbre en el país. ¿Que les exigimos ahora?, que todos se vayan a la casa, porque ellos no producen nada y se aprovechan de los ecuatorianos que aportamos al Estado con impuestos y trabajo. Que se vayan todos incluidos los asambleistas, a la casa, aunque ni en la casa les han de querer tener. En realidad necesitamos cambiar todo para que la apertura de plazas de trabajo sea una realidad, para que los empresarios vuelvan a creer en el país. Miremos que cada día las calles se llenan de informales, de gente migrante de Venezuela, y uno es espectador del caos en el que vivimos.

  9. Muy buen análisis. Si quieren verdaderamente ser austeros, vean lo que AMLO hace en México. Eso sí es austeridad. Aquí no hay decisión para tomar verdaderas medidas de austeridad por cobardía, conveniencia, cálculo, miopía, alcahuetería, pícardía, comodidad,
    sinverguencería , etc. etc. Yo , para reducir el gasto público aplicaría una fórmula sencilla y muy práctica: No mandar a la desocupación a tanta gente, sino bajarles el sueldo a la mitad. Tienen que aprender a vivir de otra manera, sin derroches, privarse de algunas cosas. Disciplinarse. Por ej. el pseudoeconomista , y sus cómplices del Consejo de la Judicatura cómo tenían tanta plata subieron en forma desproporcionada los sueldos a los jueces y fiscales. Sueldo que, para el mediocre trabajo que hacen ( poco y sin calidad)no lo merecen. Por tanto, se les debería rebajar a la mitad, y si quieren mejorar la administración de justicia con el despacho ágil de las causas, aumentar número de jueces y fiscales. Claro, me van a decir ¿ en dónde está el ahorro?. En este caso, estaría justificado el dividir un sueldo para dos, puesto que se ganaría en tener una justicia de calidad y rápida. Sería una excepción, no así en los demás puestos y cargos de la Función Ejecutiva, Legislativa, y otros entes Gubernamentales en donde se les podría pagar la mitad de lo que actualmente ganan. Analicen, por favor.

    • Muy buen punto Pablo. Yo sugiero que los asambleistas tengan SOLAMENTE un asesor, con un sueldo de asesor, y que a ellos les quiten ingresos extras inmerecidos. A ellos deberian tambien quitar su sueldo al fin del mes, de manera proporcional a las faltas. Si la Asamblea fuera una empresa, muchos estarian con despido por faltas.

      Sugiero revisar que las universidades reciban su asignacion, al menos en un procentaje pequeno, de forma proporcional a su calidad y produccion. De pronto es hora de que algunos profesores de las universidades publicas reciban parte de su salario de forma proporcional a su produccion cientifica para promover eficiencia. Algunos no han publicado ni un paper en los ultimos 5 anios y se han acomodado al puesto, con sueldos superiores a los 2500 que estan mencionando por ahi. De hecho, en este pais a nadie le interesa si un profesor universitario publique 0, 1, 5 o 10 papers. Da lo mismo, en cuanto a salarios.

  10. Maestro! como siempre acertado, lógico, pero lamentablemente parece que es predicar en el desierto, ni algunos de sus compañeros 4P creo que escuchan, y si escuchan no les interesa porque nadie se convence de lo que no quiere. Prefieren andar haciendo el juego a los mismos de siempre, ahora con la cantaleta de quitar los subsidios a los combustibles, sin aportar ni una sola cifra ni fundamento sobre el buen uso de esos recursos en el futuro.

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