Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Verdad, Belleza y Bondad

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Las tres palabras que componen el título de esta columna originalmente conforman lo que los filósofos de la antigua Roma llamaban las “transcendentalia”, las tres propiedades transcendentales del ser y la base de tres grandes ramas de la filosofía, la ética, la estética y la lógica. ¿Qué relación existe en la actualidad con estas propiedad trascendentales? Con el florecimiento de las redes sociales y se ha facilitado dar a conocer  las posiciones de un número cada vez más creciente  de personas, en muchas ocasiones estas se manifiestan de forma negativa. Insultar, criticar, ofender, explotar sin filtros, sin exponerse—parece que las redes sociales están plagadas de  troles—y hay cada vez más evidencias que este lenguaje negativo se está permeando a nuestras interacciones personales.

Ejercitar la bondad no implica grandes decisiones o compromisos. Es tan simple como saludar, agradecer, tratar amablemente a quienes hacen tareas duras o desagradables para nuestro beneficio, enfocarse en lo positivo en lugar de lo negativo, no hacer leña del árbol caído. En las redes parecería que lo que existe en la sociedad son grupos o colectivos, mayorías o minorías, hombres o mujeres, católicos o ateos, ricos o pobres. Nos olvidamos que una sociedad está conformada de individuos, afectándose entre sí de manera positiva o negativa, independientemente de si esta interacción se da en la fila de la cafetería, en el semáforo, en la conversación entre amigos o en el debate político.

Actuar con bondad parecería ser algo muy difícil. Ya sea por la adrenalina que produce la violencia física o verbal, porque la arrogancia y el chisme nos dejan sublimar nuestras inseguridades, o porque la ingratitud nos da una ilusión de autosuficiencia, cada vez que incurrimos en una actitud negativa, creamos una reacción en cadena de actitudes negativas que nos destruyen a nosotros mismos y a las personas a nuestro alrededor.

Sin caer en actitudes santurronas, reconociendo lo imperfecto de la naturaleza humana, y entendiendo que nadie es billete de $100, creo que si vamos a recuperarnos del daño de la última década y no queremos dejar que la facilidad del insulto y el chisme que dan las redes sociales se apoderen de nuestra vida real, hay que respirar profundo y no dar un paso sin antes tomarnos un tiempo.

Una primera medida es verificar lo que leemos o nos dicen antes de comentar o reaccionar. Una conversación franca, calmada, una respuesta bien intencionada, tal vez planteada como pregunta y no como afirmación, nos ayudaría a no reaccionar “en caliente”. Asimismo, debemos aprender a dar menos importancia a quienes siempre tienen cosas negativas que decir del resto. A quienes tienen la propensión de difamar al resto hay que ponerles el freno. A quienes nos incitan hacia los extremos ideológicos, que invariablemente llevan a la intolerancia, debemos retarlos en sus certezas. Hay que promover el debate civilizado, la conversación que escucha la idea completa del otro antes de interrumpirla, la gentileza y amabilidad en el espacio público, la búsqueda de la verdad individual sin descalificar aquella del vecino. Es más fácil criticar y destruir, que entender y construir, pero el resultado del esfuerzo que implica lo segundo es por mucho superior a la satisfacción temporal que ofrece la adrenalina de la pelea. Para llegar a la verdad y la belleza, debemos actuar con bondad.

Jorge Gómez Tejada es Director de Estrategia, Desarrollo Universitario y Programas Académicos Especiales de la USFQ.

5 Comments

  1. Estas tres propiedades trascendentales del ser humano de una u otra manera estaban presente en los ecuatorianos pero a raíz de la década maldita , hoy el Ecuador esta invadido de gente fea ( no me refiero a su físico), mentirosa , embustera y perversa , esa es la herencia contra la que tenemos que batallar diariamente y muchas veces sintiendo que la perdemos.
    Mi felictación al señor articulista, excelente .

  2. Interesante artículo, Felicitaciones a  Jorge Gómez Tejada Director de Estrategia, Desarrollo Universitario y Programas Académicos Especiales de la USFQ. por su escrito sobre:
    La “transcendentalia” que los filósofos de la antigua Roma llamaron a tres palabras que lo conforman como verdad, belleza y bondad , que por sus propidades transcedentales al individuo son la base de tres grandes ramas de la filosofia como son la ética, estética y la lógica, los seres humanos que dominen la transcendentalia estan equipados de mejor manera para tener una buena relación en la sociedad en la que se desenvuelven y adicionalmente como un don interno, el individuo debe revestirse siempre de buena voluntad.
    Como señala el escrito en partes pertinentes:
    “Ejercitar la bondad no implica grandes decisiones o compromisos. Es tan simple como saludar, agradecer, tratar 
    amablemente a quienes hacen tareas duras o desagradables para nuestro beneficio, enfocarse en lo positivo en lugar de lo negativo, no hacer leña del árbol caído…” “Nos olvidamos que una sociedad está conformada de individuos, afectándose entre sí de manera positiva o negativa, independientemente de si esta interacción se da en la fila de la cafetería, en el semáforo, en la conversación entre amigos o en el debate político…” “…Para llegar a la verdad y la belleza, debemos actuar con bondad.”

  3. En muchos casos, las redes sociales se han convertido en lo que antes eran las paredes y murallas: papel de canallas, pero con una diferencia, por lo menos, quienes pintarrajeábamos consignas contra Velasco Ibarra o la Junta Militar nos arriesgábamos a que los “chapas” o los “pesquisas” nos atrapen, y demos con nuestros huesos en los inmundos calabozos adscritos a las Gobernaciones, después de la consabida paliza. Ahora, los resentidos y maledicentes aprovechan la impunidad derivada del anonimato propio de las redes sociales para regar cobardemente su veneno. El antídoto de este veneno -en mi opinión-, es bloquearles, para que sus insidias no trasciendan y se consuman en su propia maldad.

  4. Éste artículo tiene una reflexión profunda que nos han inculcado nuestros padres..lastimosamente después de la fatídica era del correismo, la bondad ya no es parte fundamental del comportamiento del ciudadano a pie..Fueron pizoteados sus creencias y valores que serán difíciles de reponer a corto o mediano plazo..Ojalá los borregos y ovejunos se tomen el tiempo para leer éste interesante análisis…

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