Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Por qué debemos tener una prensa libre

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En la última década, los ciudadanos fuimos testigos de cómo desde la tarima política se fue posicionando poco a poco en el imaginario colectivo, la idea de que era necesario luchar contra ciertos poderes fácticos como los medios de comunicación. Estos, en esa visión,  venían imponiendo históricamente sus agendas para controlar  el funcionamiento del Estado, podían mover masas mediante la diseminación de ideas e influenciar negativamente sobre la sociedad; de tal manera que  su incidencia constituía una  amenaza a la gobernabilidad. Por supuesto, a semejante enemigo había que eliminarlo, había que evitar que su mala influencia se oponga a  la generación de un Estado nuevo; a la visión de siglo XXI que desde  la legitimidad de una democracia electoral iba a cambiar la Patria grande.

Pero conforme fue pasando el tiempo esa supuesta lucha, que lucía altruista y reivindicatoria del Estado, fue causando más ahogo que alivio y terminamos siendo testigos de atropellos que nunca antes pensamos que podrían darse en estos tiempos. Más aún cuando el mundo entero, plagado de tecnología y redes sociales, nos ofrece información al segundo de todo lo que pasa y desde múltiples  criterios. Pensar que estuvimos viviendo en un ambiente de censura hacia la información, de autocensura al escribir, de persecución judicial a líneas editoriales y de organismos gubernamentales creados para denunciar, perseguir y sancionar la libre expresión, es inverosímil. Es inconcebible pensar que tener acceso  a investigación independiente se volvió un privilegio.

Ahora, si queremos enderezar este camino, mirar hacia adelante con paso firme, y dejar atrás el oscurantismo vivido, por fuerza debemos tener claras algunas cosas:

  • La prensa independiente y el pensamiento crítico en todas sus formas son necesarios para consolidar la democracia, porque promueven el desarrollo de sus ciudadanos y facilitan su involucramiento en los temas de interés nacional. Medios libres, plurales e independientes favorecen la buena gobernanza y la transparencia.
  • Los estudios nos demuestran que las altas tasas de corrupción generalmente están relacionadas con niveles bajos de libertad de prensa.
  • Una prensa libre y deliberante es la mejor amiga de un gobierno democrático, porque le permite hacer una autocrítica sobre su gestión y le ayuda a mantenerse más cerca del suelo y alejado de las alturas del poder donde todo es perfecto.
  • Los medios, mediante numerosas herramientas tecnológicas, nos acercan a realidades de nuestro país que el ciudadano común no puede acceder, así como nos permiten conocer criterios plurales de múltiples actores sociales y políticos.
  • El periodismo de investigación y la valentía de muchos periodistas nos han hecho conocer problemas sociales que estaban invisibilizados, así como han destapado casos de corrupción y facilitado su posterior judicialización.
  • Un Estado que promueve una prensa libre a través de la cual se ventilan pensamientos divergentes, contribuye a generar una cultura de tolerancia en la sociedad.
  • Atacar a los medios de comunicación vulnera el ejercicio del derecho de acceso a la información de los ciudadanos, porque se nos impide conocer los aspectos de la vida cotidiana del país y nos sume en un estado de ignorancia y apatía social.

La censura mata la democracia porque impide el ejercicio del derecho humano de acceso a la información y, por lo tanto, deja a los ciudadanos desprovistos de elementos para evaluar la gestión de nuestros funcionarios, alejándolos de la verdad. Es responsabilidad moral de todos asegurar a las futuras generaciones una sociedad de libertades y derechos; sociedad con ciudadanos informados y empoderados que tomen decisiones e incidan sobre lo público.

Por eso, todos  debemos defender la prensa libre, luchar por evitar que se dicten leyes mordaza que uniformen el pensamiento y destierren la crítica. Los ciudadanos debemos entender que garantizar un Estado con prensa libre nos acercará más a una sociedad civilizada y progresista y nos vacunará por siempre contra la tiranía y el autoritarismo.

Ruth Hidalgo es Directora Ejecutiva de Participación Ciudadana. 

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