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Corte Constitucional = inoperancia + corrupción + pusilanimidad

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La salida de los jueces de la Corte Constitucional constituye uno de los consensos más amplios y sostenidos que ha observado el Ecuador durante los últimos años. Ni aun los escándalos de corrupción del gobierno anterior, detectados a diestra y siniestra, hallan tanta unanimidad de criterios. De hecho, hay quienes defienden la idea de que todas las denuncias son calumnias y que dan cuenta de un gran proyecto orientado a desprestigiar y reducir las capacidades electorales de las manos más limpias que ha tenido el país durante toda su época republicana. Sin embargo, cuando se trata de defender a la Corte Constitucional, sus jueces y actuaciones, es prácticamente imposible encontrar alguien que se arriesgue a tomar una posición en ese sentido. Ni aun el ala más recalcitrantemente defensora del anterior gobierno se ha jugado por sus alfiles. Así son de frágiles las lealtades…. después de todo lo que ese manojo de jueces hizo en defensa “del proyecto”. Por tanto, la orfandad ha llegado a las puertas de la Corte Constitucional y es poco o nada lo que sus actuales huéspedes podrán hacer antes de ser destituidos y pasar a la historia como lo que efectivamente son: un tribunal inoperante, corrupto y pusilánime.

Si bien el Tribunal Constitucional (TC), formado a inicios de la década de los noventa, tampoco fue un dechado de virtudes, y allí también se tejieron denuncias por las limitadas destrezas profesionales de sus integrantes, las distancias respecto a lo que hoy es la máxima instancia de justicia constitucional son abismales. Aunque por el TC circularon jueces sin ningún antecedente que los hiciera merecedores de tal distinción, también formaron parte de ese organismo abogados del prestigio académico y ético de Hernán Salgado Pesántez, Genaro Eguiguren, Enrique Herrería o Tarquino Orellana, entre otros. Bajo dicha perspectiva de comparación, si se analiza a los actuales integrantes de la Corte Constitucional, y también a los que fueron parte de ese tribunal desde su asalto en abril de 2007, no hay uno solo de esos jueces a los que se pueda calificar como un experto en materia constitucional. Otras destrezas tendrán, pero constitucionalistas, ninguno de ellos. En parroquias pequeñas como la ecuatoriana, todos nos conocemos.

De otro lado, los escándalos de corrupción también sembraron de dudas las actuaciones del TC en vigencia antes de la Constitución de los 200 años. También allí se conocía del intercambio de decisiones por favores o dinero. Sin embargo, un recuento de lo que sucedió en el extinto TC respecto a lo que nos ha dejado la Corte Constitucional altiva y soberana, marca diferencias importantes. Si antes de 2007 los litigantes buscaban mecanismos para acercarse hasta las oficinas de los magistrados a fin de conseguir que la sentencia corra en una dirección u otra, con la llegada de la justicia revolucionaria sus jueces orgánicos prefirieron hacer dos sentencias, una en favor de cada uno de los litigantes. Con ello, en oficinas jurídicas expresamente diseñadas para el efecto, se ofrecía al mejor postor la decisión que luego aparecería publicada. Todo era cuestión de mercado. Quien mejor precio ofrecía se llevaba la sentencia. El festín cervecero es sólo un reflejo de lo que cotidianamente sucedió a lo largo de los últimos años en la Corte Constitucional. En parroquias pequeñas como la ecuatoriana, todo se sabe.

Así, corrupción, inoperancia y pusilanimidad son las características que cobijan a la Corte Constitucional ecuatoriana y es por ello que nadie se atreve a salir en su defensa. Allí están las razones por las que ni aun las desesperadas decisiones de las últimas semanas han bajado las tensiones que los jueces constitucionales y sus antecesores generan entre la opinión pública. Si el país espera recuperar el concepto de la justicia constitucional, los jueces que están por venir deben ser honestos, con formación académica en materia constitucional y apartados de intereses partidistas. Si los nuevos jueces son más estatistas o pro mercado, más liberales o conservadores, es otra cosa. Todo juez tiene un posicionamiento ideológico. Lo de fondo es que la nueva Corte Constitucional sea la antípoda de lo que fue dicho tribunal a partir de abril de 2007. Afortunadamente, el país tiene muchos hombres y mujeres que cumplen con el perfil deseado. Ojalá el proceso de selección que se viene sea lo suficientemente transparente y bien pensado para que la próxima Corte Constitucional cambie la imagen de inoperancia, corrupción y pusilanimidad que ahora mismo define a dicho tribunal de justicia.

Santiago Basabe es académico de la Flacso

5 Comments

  1. Y para corroborar lo de la corrupción pongo un caso, el de la modificación de la ley, a pedido, ajustada a las necesidades del usuario, para posibilitar un tercer período al asaltante Pólit.
    Aclaro: digo que Pólit es un asaltante, porque tomó el cargo de CGE por asalto, no por méritos. Lo demuestro.
    La ley impedía que quien ha ejercido 2 veces el cargo como el de CGE, no podía optar por un tercero.
    Por interpuesta persona Pólit presenta una demanda de inconstitucionalidad, y la CC modifica la ley, permitiendo que Pólit se candidatice.
    Esta modificación se publica en el RO luego de la terminación del plazo de inscripción de candidaturas para ocupar la CGE.
    ILEGALMENTE, sin atender la denuncia presentada, el CPCCS permite a Pólit incribirse.
    Inscrito que fue, impugné la candidatura de Pólit por haber cometido actos de corrupción, los que están plenamente identificados y probados el la impugnación.
    El CPCCS de entonces bypasearon la impugnación a Pólit, y lo calificaron.
    Hacer una ley a la medida, es un acto de corrupción, por supuesto, pero demuestra la subordinación de la CC al poder político

  2. Un día correa se levanta de mal lado y les roba el derecho al total de las utilidades de los trabajadores,los afectados denuncian la inconstitucionalidad ante la corte y esta calla descaradamente. Se va correa llega el nuevo gobierno y sigue callando…hasta que el presidente y el ministro de trabajo declaran públicamente que les gustaría que la corte restituya esas utilidades.Inmediatamente la corte falla a favor de los trabajadores y por fin se pronuncia…. La corte no es independiente y nunca lo será

  3. “Parroquia”de Ripley….se han perdido, gracias a la década perdida, todos los valores éticos y morales..Democracia es convivir con la ley establecida por y para el bien de todos, sin perder sus libertades adquiridas en ella, la democracia!! Muy buen artículo!!!

  4. La corte constitucional en lugar de estar conformada por alfiles, realmente es un grupo de giles…. que están defendiendo su puesto que les dio el correismo. Pero para bien del país deben irse a sus casas. Me preguntó, con esta clase profesional de magistrados, jueces y fiscales, que ejemplo tiene la juventud que se prepara en las universidades para calificarse como abogados, si lo único claro es, que la justicia solo sirve al manda más de turno y las leyes olvidadas, manipuladas, arregladas etc., etc un ejemplo es el haber dado paso a las enmiendas en paquete. Los /las ecuatorianas que no somos parte de esta clase profesional, solo anhelamos que aparezcan los jueces probos para que en rumben a la patria por la senda de justicia, ojalá llegue pronto.

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