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¿Por qué Nebot teme ser un Presidente mediocre?

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Hace unos días, el 9 de agosto exactamente, El Comercio publicó una entrevista de Jaime Nebot. El título, entrecomillado; es decir, con una frase textual del Alcalde de Guayaquil, es: “no aceptaría un desafío que me convierta en un presidente mediocre”. Nebot da la impresión de avanzar (en su aspiración siempre presente de llegar a la Presidencia), pero en los hechos sigue en el mismo punto. Salvo que ahora encara con sinceridad ese anhelo que Jaime Durán y Santiago Nieto conocen bien por haber medido su popularidad desde hace lustros.

Hasta hace unos meses, Nebot negaba de plano querer llegar a Carondelet, porque en los sondeos no aparecía esa posibilidad. Ahora, que ya no puede repetir Alcaldía, acepta la posibilidad pero la supedita a razones tan borrosas como inasibles. ¿De qué depende su candidatura?, le pregunta El Comercio. “Depende (de) que analice esas circunstancias –dice Nebot–. Repito, no estoy refiriéndome a un país solucionado, donde las cosas que hay que hacer no sean difíciles, me refiero a que exista una posibilidad relativa de tener éxito en la misión de servir a la gente. Nunca aceptaría un desafío que me convierta en un presidente mediocre o en un mal presidente porque sería perjudicar a las personas a conciencia”. Más que responder, Nebot huyó por las ramas más altas. ¿Qué significa “que exista la posibilidad relativa de tener éxito”? ¿Qué significa no aceptar “un desafío que me convierta en un presidente mediocre o un mal presidente?

Curiosos raciocinios de un político que, tras dos intentos presidenciales y una carrera que lo llevó de la gobernación del Guayas, el Congreso y 19 años en la Alcaldía de Guayaquil, contempla la eventualidad de competir por la Presidencia de la República a sus 75 años. ¿Qué condiciones reclama que no sean su voluntad y su convicción?

Ahora, como especifica en su respuesta que no está pensando en que “las cosas que hay que hacer no sean difíciles”, hay que concluir que el único factor que lo atenaza sigue siendo el mismo que lo ha mantenido alejado del escenario electoral presidencial desde 1996, cuando perdió con Abdalá Bucaram: los sondeos. Y estos se van a mover en forma extraordinaria de ahora en adelante. Esas deben ser las circunstancias a las que se refiere el alcalde de Guayaquil.
Lo que acaba de hacer Nebot ante la opinión es un movimiento táctico: admite que puede ser candidato, pero supedita esa posibilidad a circunstancias que los ciudadanos ni conocen ni pueden sopesar. Mientras tanto, él ocupa el espacio político y maneja con piola su posible candidatura presidencial para 2021. En los dos casos, lo que hace es proyectarse políticamente porque sabe que su carrera política en la Alcaldía tiene fecha de expiración. No solo se posiciona políticamente por fuera de su función municipal: promueve su popularidad: él dice que es de 88% según Perfiles de opinión en Guayaquil. Quiere así evitar el efecto de orfandad que asambleístas y candidatos socialcristianos a gobiernos locales podrían sentir ante su retiro. Y mercadea la única herramienta que tiene para saltar del liderazgo municipal al nacional: su gestión en Guayaquil. Ese es, en su caso, una vieja movida política desde la época en que competía con Paco Moncayo, José Bolívar Castillo, Fernando Cordero… por ser el mejor alcalde del país. Es evidente que Nebot pensaba que con esa estrategia llegaría a Carondelet.

Nebot hace sus movidas ante un panorama que para los suyos luce prometedor. El efecto del péndulo los facultar a pensar que en 2021 el país basculará del lado contrario a las ínfulas refundacionales del correísmo. Y que en ese ambiente también pueden arrasar con Guillermo Lasso, el mayor contrincante en la tendencia de centro a la derecha. Pero la piola con la que Nebot anuncia su posible candidatura a la Presidencia, habla de la reticencia que le inspira el momento político. Él tendrá que lograr primero que en Guayaquil gane Cynthia Viteri la alcaldía. Es una apuesta compleja frente a la candidatura de Jimmy Jairala, quien luce tan protegido por la anterior Contraloría y la Fiscalía como lo han sido los socialcristianos.
Las elecciones seccionales le permitirán, no obstante, volver a las tarima del país y medir, en los hechos, si le aguarda algún futuro presidencial. Esas deben ser las circunstancias externas e inasibles para la opinión, de las cuales habla y en las cuales siempre ha esperado que el país lo vea como la alternativa irremediable.

Foto: diario El Universo

10 Comments

  1. A pesar de su buena gestión como alcalde de Guayaquil, siempre estará vigente su responsabilidad, conjuntamente con la de su partido, en la crisis bancaria de 1999 y en todos los abusos de la época socialcristiana. Hay mil y un cosas para enrostrarle en una lid electoral. Además, su liderazgo es marcadamente local, en el resto del país es un plomazo. En definitiva, NEBOT JAMÁS SERÁ PRESIDENTE.

  2. La verdadera vocación de servicio de un político transparente y de acción se ve cuando asume los retos de arreglar los problemas sociales y económicos mas acuciantes del país. No pone condiciones sino su experiencia para tratar de resolverlos. Lo único de demuestran es inseguridad y falta de convicción para servir a los demás. El pueblo sabe percibir aquello y castigará en las urnas a quienes quieren superponer el interés individual al interés colectivo.

  3. Jaime Nebot es un candidato mediocre que tiene fecha de expiración (2021) y debido a su alto nivel de rechazo es muy probable que pierda en una primera o segunda vuelta.

  4. En este País lleno de desencantos en el ámbito político, siempre se ha confirmado y se confirmará que los partidos y movimientos políticos no giran a través de ideologías, sino de la fuerte presencia en el escenario de sus únicos caudillos. Ejemplos claros tenemos que la la Izquierda Democrática que se decía ser un partido ideológico, sin Rodrigo Borja desapareció por largos años y hoy que lo han tratado de resucitar volverá en el corto plazo a 100 metros bajo tierra; el Partido Social Cristiano sin León Febres Cordero y sin su delfín Jaime Nebot seguirían la misma historia de los Social Demócratas; el Movimiento CREO, sin Guillermo Lasso se extinguiría al toque de trompetas de su fiel adlátere César Monje y sus huestes provinciales que por su carencia de líderes se pasan importando pequeños caudillos a ver si logran algún triunfo seccional; y por supuesto el Movimiento Alianza País que por sus 10 años de “década ganada” que ha dejado desbastadas las estructuras jurídicas, democráticas y económicas del País, sin su caudillo de marras Rafael Correa no son nada ni nadie, por más que su ex-compañerito del alma, hoy su archi-enemigo Lennin Moreno trate de darle oxígeno pero por la contaminación de la corrupción y la destrucción de la Patria, Alianza País va teniendo una muerte lenta. Los demás Movimientos minúsculos para qué nombrarlos si ni siquiera tienen un caudillo que les sirva como outsider.

    Con este triste y preocupante escenario qué días se vendrán para la Patria?

  5. La visión de Jaime Nebot sobre su futuro político y su decisión de aceptar o no la presidencia la expresó desde la campaña presidencial pasada cuando dijo que no le interesaba ser el enterrador (palabras más, palabras menos) del próximo gobierno, que ganó finalmente Moreno.

    El sabía que no había condiciones para gobernar pues aunque hipotéticamente hubiera ganado la presidencia, le hubiera tocado pasarse más de la mitad de su gobierno luchando para cambiar el montaje de corrupción, clientelismo y estructura del estado correísta (léase estructura delincuencial y criminal).

    Nadie se imaginó que sería Moreno el destinado a desmontar este estructura de corrupción, al mejor estilo de un estado totalitario.

    Está más claro que el día que Nebot lo que está esperando es que se sigan dando los cambios y desmontaje de la estructura institucional y alejamiento de tristes personajes fieles aún a correa. El sabe que solo así tendrá las condiciones necesarias para poder demostrar que puede ser un buen presidente. No lo dudo que lo podrá ser pues tiene visión, criterio, experiencia y carácter para esta, su última misión política en bien del país.

  6. Nadie discute que Jaime Nebot ha sido un “buen alcalde” representante de la oligarquia tradicional. Sin embargo no tiene ni presencia ni peso político en la Sierra. El lo sabe, por eso no afirma su candidatura a la presidencia. HABEMOS PERSONAS QUE JAMAS VOTAREMOS POR NEBOT

  7. En primer lugar, Nebot fue una ficha más del correismo, una ficha oscura, no olvidemos que fue él quién saboteó a Cinthya Viteri en las elecciones antepasadas a la presidencia, no fue candidato Nebot porque sabía que iba a perder y si ganaba otra tendencia que no fuera Correa perdería su protagonismo como “opositor” y no podria defender sus altos intereses económicos que bien los conoce y conocía los famosos Mera, Parejas, etc, etc,etc, quienes estaban incrustados en el gobierno de Correa.
    No fue candidato en estas últimas elecciones porque el país estaba y aún está en una dura crisis económica y no quería fracasar tomando medidas inpopulares que le hicieran bajar el alto porcentaje de aceptación, según las encuestas. Ahora que ya no puede reelegirse y que Moreno medio quiere recomponer la desastre que dejó el delincuente Correa, quiere lanzarse a candidato para proteger sus intereses más que por patriotismo.

  8. Por eso el pueblo de Dios votará por Lasso, y será por siempre el mejor presidente de la historia del Ecuador. Nunca los políticos del siempre engañarán otra vez al pueblo y a los más necesitados.

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