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El Ecuador de la desmemoria

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Los griegos le daban a la memoria un valor supremo, a tal punto que para ellos era una divinidad: Mnemosyne era la diosa que ayudaba a los hombres a recordar su pasado y los libraba del temido olvido de la historia, que sume a los mortales en la condena de repetir, una y otra vez, sus desgracias y errores. De ella dependía la permanencia en el tiempo de la historia de los pueblos y también de las personas mediante los recuerdos.

Para los griegos, el manejo del recuerdo tenía un profundo sentido porque se creía que la memoria permitía a los mortales la conquista del pasado; por lo tanto era de una utilidad enorme y ayudaba al ser humano a recordar sus errores, aprender de ellos   y, en consecuencia, corregirlos, asegurando así a los pueblos un mejor porvenir. Este pasaje de la mitología, nos trae un buen mensaje que podría ser aplicado al Ecuador. La historia nos demuestra que tendemos a ser ciudadanos de memoria frágil, especialmente en lo que tiene que ver con nuestro quehacer democrático.

Es un hecho que repetimos errores de tiempos pasados, somos proclives como sociedad a olvidar la historia y esto conlleva que, reiteradamente, volvamos a tolerar y justificar prácticas que denostamos en el pasado y volvamos a apostar, una y otra vez, por personajes que deberían estar enterrados en el olvido político por sus desaciertos. Vivimos una cultura de desmemoria que termina siendo la raíz de una maldición, que se materializa en nuestra tendencia a entronizar líderes populistas en el país, personajes que han institucionalizado la política del todo vale cuando de alcanzar un objetivo se trata.

¿Cuántos hechos dolorosos nos habríamos evitado si nuestra memoria ciudadana hubiera permanecido lúcida? Seguramente nuestra realidad sería otra porque esa desmemoria se ha convertido, precisamente, en el recurso ideal que están usando aquellos que pretenden quedar en la impunidad y que, a sabiendas del mal que nos aqueja, construyen discursos falaces para ocultar sus delitos.
Una prueba de la utilización de nuestra desmemoria la estamos viviendo en los últimos meses. Asistimos perplejos a la manifestación vergonzosa de ex funcionarios de Estado que, cuando son confrontados por la Justicia por actos que comprometen su gestión y que los vinculan con todo tipo de irregularidades, no encuentran mejor cosa que declarar que no recuerdan nada.

Es evidente que, prevalidos de la memoria frágil de los ecuatorianos, esos malos funcionarios pretenden pasar de agache, y convencernos de  que estuvimos gobernados por un grupo de criaturas inocentes, sin conciencia y voluntad, que durante diez años tomaron decisiones, actuaron y firmaron documentos sin saber lo que firmaban;  acudían a reuniones sin saber con quién hablaban y negociaban fondos y recursos  públicos ignorando la identidad de sus contrapartes. Semejante inocencia tiene que, según ellos, ser premiada relevándoles de toda responsabilidad judicial.

Si los ciudadanos no nos comprometemos a recuperar la memoria histórica de nuestro país, no vamos a superar nunca estos   comportamientos viciosos y condenaremos al Ecuador a una permanente construcción y deconstrucción de nuestra democracia, y eso lo único que provoca con certitud es pobreza y retraso.

Si queremos que el Ecuador camine hacia un proceso de cambio real, con oportunidades para todos, debemos luchar con decisión contra la desmemoria y esto implica apostar por un cambio de cultura desde lo básico: cero tolerancias a la viveza y la mentira, empezando desde las dinámicas familiares, laborales y políticas.
Si no lo hacemos, no habrá diosa griega que nos libre y seguiremos dando vueltas en una puerta giratoria que nos lleva siempre al mismo punto: allí donde empezamos.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

8 Comments

  1. Entre otras, la falta de una buena educación, la ausencia del desarrollo de habilidades de la inteligencia emocional de la mayor parte de ecuatorianos es una de las principales causas de la falta de memoria política, esto nos ha llevado a que se cometan los mismo errores del pasado, se aprovechen los politiqueros de turno viejos y jóvenes , nos mientan o digan verdades a medias y lo peor es que no terminamos de escarmentar y asi vamos de tumbo en tumbo arriesgando lo poco que queda de democracia , decencia, honradez y valores.

  2. Me uno a INDIO en su comentario; tienen que ser llevados de la pretina del pantalón a la fiscalía todos los desmemoriados que pretenden burlarse de los ecuatorianos, que bien sabemos de qué se trata el olvido selectivo de que hacen gala. A ponerlos en la capacha, ya !!

  3. Esta equivocada en su argumento. En realidad no es la desmemoria la principal causante de que los ecuatorianos vuelvan a cometer los errores del pasado. Todos los ecuatorianos recuerdan muy bien la dolarizacion y diversas cosas que se han suscitado a lo largo de los años. El problema es que la mayoria de los votantes no analizan las causas que los llevaron a tomar esas decisiones. Es decir no existe ninguna retrospeccion ni autoevaluacion y eso proviene de falta de analisis critico, cultura general que si seguimos la cadena llegaria a nuestros bachilleres. El problema de fondo no es la desmemoria sino la educacion que debemos recibir como ciudadanos y futuros votantes desde niños

  4. Excelente artículo. En los gobiernos locales, hablando en el «idioma de los robolucionarios, el de las siglas: GAD’s» se gestan las trincas, las maño serías. Ahora, en provincias como Manabí, que en determinados cantones se «eligieron» Consejos Barriales y que a la mayoría los manipula el Alcalde con «obritas» inconsultas con la comunidad y también, contratadas con el mismo Presidente, es el terreno fértil para la crisis política, social, económica, moral, ambiental en que sobrevivimos.

  5. La memoria es lo que caracteriza al ser humano consciente de sus actos y útil para sí mismo y la sociedad, con sus actividades cotidianas, bien ejecutadas.
    En la actualidad hay corrientes psicológicas falaces como el mindfullness que pretenden y muchas veces consiguen, que sus incautos seguidores, olviden el pasado, que les llevó al presente y que debería permitir construir el futuro sobre bases sólidas.
    La desmemoria citada por Hidalgo, es un mal que con color de globalización se pretende introducir en las sociedades.
    Cierto es lo que plantea como solución, pero no dice que esto entra en el nivel del inconsciente colectivo y por tanto también es cultural y decodificarlo, significa un proceso de conscientizacion: información amplia y subsecuente cambio de conducta, individual, familiar, barrial, social. Proceso largo qué hay que iniciar y de paso luchar contra estas supuestas tendencias o nuevos paradigmas del pensamiento, tergiversadas, equivocadas, insustanciales, científicamente no fundamentadas, que caen en el ámbito de la charlataneria.

  6. Me parece muy adecuado y oportuno el artículo y los conceptos, pero nosotros como parte de una sociedad debemos ser más prácticos y exigir para que los corruptos no caigan en la desmemoria y alzheimer. Vivimos una pasividad increíble producto de una somnolencia que dejó el sociopata y con una gavilla de delincuentes que andan pataleando virtualmente. Del análisis a la acción.

  7. Una mentira repetida varias veces se convierte en verdad; esa parece ser la premisa de los revolucionarios del nuevo siglo, pero los buenos
    ecuatorianos que afortunadamente habemos muchos, defenderemos la verdad para que estos desmemoriados paguen sus fechorías.

  8. A todo ex-funcionario electo desmemoriado deberían meterlo preso hasta que se acuerde de los hechos sobre los delitos de cuales se los acusa. Y los jueces deberían dictaminar medidas cautelares a estos enfermos mentales y someterlos a un examen sicologico.
    El gobierno puede convenientemente en torno olvidarse de otorgarles la protección constitucional que se merecen.

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