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“El Presidente no está convencido del ajuste”

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Entrevista a Walter Spurrier, director de Análisis Semanal.

Muchos economistas dicen que el gobierno está yendo en la buena dirección, pero no al ritmo adecuado. ¿Coincides?
El punto central es la percepción que tengan las personas que tienen que tomar decisiones económicas desde las empresas más grandes hasta los individuos. Lo principal del gobierno no es que vaya tan despacio sino que no existe la confianza de que el proceso va a continuar y va a culminar cumpliendo con los objetivos de equilibrar la situación fiscal. Por ejemplo, alza de los combustibles. El gobierno dice que va a hacer un diálogo y que en 90 días toma la decisión. ¿Qué seguridad hay de que habrá una decisión para reducir el gasto de los combustibles? El gobierno reconoce que el sector público no puede contratar más personas. Se conoce que hay decenas de miles de personas que trabajan en ese sector con contratos ocasionales que expiran a final de año. ¿Hay la confianza de que el gobierno no renovará esos contratos debido a la austeridad? No hay seguridad.

En esos dos ejemplos, hay de por medio un tema de tiempo. ¿Qué señales debería dar el gobierno, en este momento, para generar confianza?
Tendríamos que ir viendo resultados. Tendríamos que ver la elevación de los combustibles. Poner plazo de 90 días no tiene lógica porque ya sabemos lo que van a responder las personas consultadas: súbanle a los demás, no me suban a mí.

¿Estás diciendo que el diálogo es innecesario?
Así es. El primer año, el gobierno no tuvo política económica; siguió con lo anterior. Recién a partir de mayo el gobierno adoptó una política para ajustar la economía a la realidad y, a pesar de todo esto, pone nuevos plazos. Y si vemos las cifras, no vemos una reducción del gasto corriente sino una reducción del gasto de inversión. De los actores económicos que tienen expectativas, el grupo más importante es el de los acreedores del país y el de los acreedores potenciales. El momento en que el mercado financiero sienta que el país no va por el camino de rectificar su situación económica, no estará dispuesto a prestar dinero. Lo que sucede es que el gobierno tiene dos públicos. Uno, en el que priman los acreedores. El otro es la opinión. Que le hagan anuncios de medidas de austeridad, no le hará ninguna gracia.

Por eso el gobierno no parece convencido de que debe profundizar y acelerar las medidas. No ha construido un ambiente para mostrar a la población que esas medidas son necesarias e impostergables.
Así es. En su mensaje más bien prima dar seguridad a la población de que las medidas de ajuste no la van a tocar. Por eso sube la gasolina súper y nada más.

¿Cómo salir de esta contradicción? Porque el gobierno se defiende diciendo que toma medidas como el achicamiento del Estado, la subida la súper, la subida del diesel a sectores industriales, la reingeniería de empresas estatales deficientes…
Hay cosas que se han dicho antes y no han dado mayores resultados. En este momento aumentar las gasolinas o aumentar el IVA serían medidas que podrían convencer de que el país quiere realmente solucionar el problema fiscal.

Para ello hay un problema que el gobierno no asume: el costo político.
Eso es inevitable y creo que ese es uno de los motivos principales por los cuales Rafael Correa no se lanzó a la campaña presidencial. No veo cómo se pueda salir de la situación actual sin un costo político.

¿En dónde debería poner el gobierno el acento en este momento?
En los combustibles; en una reducción del número de empleados públicos. Lo que pasa es que el mensaje del gobierno se puede entender como que el Presidente tiene un equipo económico que está trabajando para hacer un ajuste y, en el fondo, él no está convencido. Cuando le dicen que hay que subir combustibles, él responde: primero 90 días de diálogo. Da la impresión de que el Presidente no está comprometido con el ajuste y que, de alguna manera, piensa dejarlo para el próximo gobierno, si es que puede. Y que lo que va a suceder es que se seque totalmente el crédito y entonces el gobierno tenga que recurrir, en última instancia, y con desesperación, al FMI. Y ahí vendrá el ajuste.

¿Pero el gobierno puede esperar hasta el 2021 recurriendo a créditos externos?
No, no creo. Veo muy difícil el financiamiento de los gastos del mes de diciembre. En diciembre se habla del décimo tercer sueldo pero también la burocracia acelera cumplimiento del presupuesto. Gastan lo que tenían presupuestado porque si no les recortan el presupuesto del año siguiente. A lo mejor tenemos que ir al Fondo Monetario este año.

¿El tema fiscal sigue siendo la vara de la realidad para este gobierno?
Así es. Si el gobierno no logra por sus propios medios, y no lo está logrando, dar las señales de que hay un programa serio, con medidas concretas ya tomadas para mejorar su situación fiscal, no va a poder colocar bonos, porque además hay el contexto internacional que se ha deteriorado con los problemas en Argentina y Turquía, entre otros países. Va a llegar a una situación muy dura y va a tener que recurrir al FMI, si no logra abrir los mercados financieros.

Foto: El Telégrafo

3 Comments

  1. Saludos cordiales.
    Si hay salidas pero con decisión política, democratizando el crédito productivo, bajando las tasas de interés, enviar a su casa a un montón de parásitos en el servicio público. Pero por dios no pensar en impuestos regresivos como el IVA, es muy fácil tomar esa medida y no requiere mayor “experticia económica” porque golpea a los más pobres. y si se acude al FMI, cualquiera que sea el presidente es intrascendente por cuanto sólo deberá hacer lo que dispongan desde el Norte.

  2. La realidad económica del país, es distinta a la percibida por los politiqueros (AP), porque ellos miden su actuación en; grado de aceptación, votos a conseguir, aumentar la legitimidad que no la tienen, y diálogo, y nos preguntamos ¿Dónde están los cambios alardeados? . Mientras el común de los mortales (hombres y mujeres) vemos que la economía cada día muestra niveles de estancamiento, falta de oportunidades de trabajo, ausencia de demanda endeudamiento a mayores niveles y las fuerzas productivas no responden a un plan económico de remiendos.
    Si alguna vez las esferas del gobierno se reunieran para analizar el pensamiento económico de analistas como: Walter Espurrier, Abelardo Pachano, Mauricio Pozo, Mauricio Dávalos, Marco Flores, y otros profesionales catalogados para la docencia, tendrían mejores propuestas para reactivar la economía del país, ejemplo todos coinciden en achicar el Estado (bajar el gasto público). Si en algún momento analizaran los artículos periodísticos de 4P, podrían conocer las fallas de sus propuestas tiradas con bombos y platillos, (leyes, planes, programas) , y podrían mejorar el futuro del Ecuador. Mientras estén entre aprendices, explorando una realidad que cada vez se vuelve más compleja, no saldremos del bache social, político y económico, y seguiremos como presa fácil de la corrupción en todos los niveles.

  3. La realidad económica del país, es distinta a la percibida por los politiqueros (AP), porque ellos miden su actuación en; grado de aceptación, votos a conseguir, aumentar la legitimidad que no la tienen, y diálogo, y nos preguntamos ¿Dónde están los cambios alardeados? . Mientras el común de los mortales (hombres y mujeres) vemos que la economía cada día muestra niveles de estancamiento, falta de oportunidades de trabajo, ausencia de demanda doméstica, endeudamiento a mayores niveles y las fuerzas productivas no responden a un plan económico de remiendos.
    Si alguna vez las esferas del gobierno se reunieran para analizar el pensamiento económico de analistas como: Walter Espurrier, Abelardo Pachano, Mauricio Pozo, Mauricio Dávalos, Marco Flores, y otros profesionales catalogados para la docencia, tendrían mejores propuestas para reactivar la economía del país, ejemplo todos coinciden en achicar el Estado (bajar el gasto público). Si en algún momento analizaran los artículos periodísticos de 4P, podrían conocer las fallas de sus propuestas tiradas con bombos y platillos, (leyes, planes, programas) , y podrían mejorar el futuro del Ecuador. Mientras estén entre aprendices, explorando una realidad que cada vez se vuelve más compleja, no saldremos del bache social, político y económico, y seguiremos como presa fácil de la corrupción en todos los niveles.

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