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¿Derecha Latinoamericana?

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El llamado giro derechista en la región suscita la pregunta ¿qué es la derecha en América Latina hoy?  Desde la victoria de Macri, la derecha ha recuperado el ejecutivo en Argentina, Brasil, Chile y Perú. En Ecuador, el candidato Guillermo Lasso estuvo muy cerca al triunfo en las elecciones de 2017.

Está claro que el repunte de la derecha se debe mayormente al desgaste de los proyectos de izquierda radical o a la oscilación del péndulo político en países con gobiernos de izquierda moderada.  Pero más allá de ser beneficiaria del hastío ante la izquierda, la derecha, sin duda, representa algo —algún valor o idea política— para los electores en esta coyuntura. En la filosofía política, izquierda y derecha se han definido en relación a la igualdad.  Se dice que la izquierda percibe las desigualdades como ilegítimas y busca aminorarlas, mientras la derecha las ve como naturales o como resultado legítimo del mercado. Esta distinción, sin duda, está presente en la política actual latinoamericana como el contraste entre igualdad de resultados o de oportunidades. No obstante, la oferta electoral de la derecha actual en la región abarca, según Juan Pablo Luna, otras preocupaciones como el orden y seguridad, valores sociales conservadores, y la institucionalidad democrática.  La mezcla específica de valores asociados con la derecha varía.

Veamos algunos casos. Macri capitalizó el desgaste kichnerista, pero no ganó simplemente como negación del mismo. Triunfó como una alternativa basada en la recuperación de la institucionalidad democrática y la economía de mercado.  En Brasil, Temer no fue elegido, sino catapultado al ejecutivo por la crisis económica y los escándalos de corrupción generados por el PT.  Como presidente, Temer ha propiciado el equilibrio fiscal y el mercado.  Con la candidatura presidencial de Jair Bolsonaro podría haber una profundización del giro hacia la derecha.  Bolsonaro —el ganador de la primera vuelta— centra su oferta electoral en la promesa de seguridad ante una criminalidad incontrolable.  Encarna una extrema derecha porque en lugar de defender la institucionalidad democrática, propone soluciones autoritarias, invocando como modelo la dictadura militar de la Guerra Fría.  Incluso muestra actitudes xenófobas como rechazo a refugiados venezolanos y a los territorios autónomos reservados a indígenas.

En Ecuador, existen dos liderazgos derechistas, Nebot y Lasso.  Este último casi llega al poder ante un colapso del modelo correísta.  En su campaña, Lasso abanderó la generación de oportunidades mediante la desregulación económica y propuso recobrar la institucionalidad democrática. Con una retórica alusiva a la familia, se alineó con los valores conservadores, como roles de género tradicionales o rechazo al aborto.  Esta mezcla tuvo bastante acogida, aunque se enfrentó con que Lenín Moreno era simultáneamente un candidato oficialista y de oposición, un posicionamiento que, con mucha ayuda del aparato estatal, resultó efectivo.  Nebot hasta hace poco había apostado al control de su espacio municipal y un bloque en la legislatura, pero ahora contempla —al parecer— una nueva candidatura presidencial.  La oferta de los social cristianos siempre ha apelado a la seguridad y orden, como también a los valores sociales conservadores.  La adhesión al libre mercado está presente en el discurso social cristiano, pero son comunes las desviaciones, algunos dirían rentistas, frente al mismo.  El autoritarismo que se endilgaba a Febres Cordero, se ha convertido desde hace años en el liderazgo enérgico de su sucesor.

La derecha ecuatoriana, como ocurre en Argentina, muestra una cara bastante benigna con un compromiso suficientemente sólido con la institucionalidad democrática, adhesión a un mercado generador de oportunidades y ausencia de una dimensión abiertamente xenófoba. Sus posibilidades electorales dependerán de si Lenín Moreno opta por la reelección y logra posicionarse nuevamente entre la derecha y la izquierda.

Carlos Espinosa es profesor/investigador de Historia y Relaciones Internacionales en la USFQ.

3 Comments

  1. Interesantes comentarios Xavier y Mauricio. La derecha sigue siendo una mezcla de liberalismo económico y conservadurismo en valores y énfasis en la seguridad. No creo que un liberalismo depurado de tendencias conservadores pueda ganar en las urnas, en ningún país latinoamericano.

    Es verdad que el correísmo arrasó con la derecha, pero si vemos la fuerte votación de Lasso y las actuales coincidencias entre social cristianos y morenistas podemos hablar de un repunte de la derecha.

  2. Creo que lo conservador está fuera de lugar, lo importante para mi son las ideas liberales q apreciando la economía de mercado, reconoce ciertas áreas para el estado en especial salud y educación para los menos favorecidos. El liberalismo no pone trabas a través del control estatal, los elimina y el estado es un servidor del individuo.

  3. La década robada debilitó bastante a la derecha en el Ecuador, sin un horizonte político definido sea de Lasso o Nebot en un hipotético caso de que cualquiera llegue a presidente de perdería no solo 4 años más, también la oportunidad histórica de reconstruir el pais

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