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El excremento del diablo

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Es la expresión que al petróleo la dio el Venezolano Juan Pablo Pérez Alfonso, uno de los fundadores de la OPEP. Calificación que, con absoluta certeza, encarna la lamentable realidad de Venezuela. Otros concluyen como la maldición de los recursos naturales a la dependencia, de algunos países, de las materias primas. Ecuador, desde 1972, año del comienzo de la era petrolera, no ha estado exento de la maldición del excremento del diablo.

En la década de los años 70s, el primer boom petróleo encegueció a gobernantes y gobernados, con un abundante maná caído del cielo. El país aumentó su gasto público, a la par que se endeudó agresivamente apalancado con la renta petrolera. Surgieron los bonos y generosos regalos navideños en el sector público, aumentos de subsidios, gasolina barata y el sentimiento de nuevos ricos se apoderó de toda la sociedad.

En 1980, en la euforia del advenimiento democrático, no cabía la corrección de los graves desequilibrios macroeconómicos y fiscales incubados en el boom petrolero, por el contrario, el primer regalo de la reinstauración democrática, fue la duplicación del presupuesto estatal y suculentos aumentos de sueldos públicos y privados, agudizando los desequilibrios, que, casi de inmediato, debieron corregirse con profundos ajustes en la economía y las cuentas públicas.

En las décadas de los años 80s y 90s, nunca se encontró una sostenida corrección de los graves desajustes del primer boom petrolero. Los vaivenes en la economía produjeron un dos por ciento de crecimiento promedio. Los recurrentes déficits fiscales, jamás se superaron. El país amanecía y terminaba cada día pensando en la renta petrolera. Cuando se presentaban los presupuestos, la normalidad era imaginar altos precios del petróleo para cuadrar las cuentas públicas. Luego, cada gobierno heredaba déficits elevados a su sucesor, al cual se obligaba a los recurrentes ajustes. El éxtasis de la secular irresponsabilidad: la crisis de 1999 y la consecuente dolarización.

Entre 2000-2006, los presupuestos se estimaron con precios del petróleo por debajo de la realidad, lo cual permitió acumular fondos petroleros y generar superávits fiscales. Entre los años 2007-2017, se destruyeron los fundamentos económicos y fiscales, paradójicamente, en el período del mayor ingreso petrolero de la historia del país. El petróleo, además de malgastarlo y consumirlo en corrupción y subsidios, sirvió para impulsar el irresponsable endeudamiento público y un gasto público demencial. Hoy, que, como luego de los años 70s, el país debe corregir los graves desajustes creados por el mal uso del segundo boom petrolero, es obligación de gobernantes y gobernados, no repetir los costosos errores del pasado.

Mientras, durante casi 50 años, el Ecuador no ha podido superar la adicción al petróleo, allá, por el año 1965, Singapur, un país de 5.6 millones de habitantes, declaró su independencia con un paisaje de pobreza, desempleo, falta de agua y tierras cultivables, inseguridad e infraestructuras destruidas en la segunda guerra mundial. Para superar la pobreza y alcanzar el desarrollo, Singapur se propuso crecer hacia afuera mediante la promoción de las exportaciones, mediante la creación de un ambiente adecuado para el fomento de la inversión privada interna y externa. Han hecho posible el desarrollo de Singapur, la libertad económica y la educación de alto nivel. Caracterizan su camino al progreso: una baja presión fiscal, 14 por ciento del PIB; un reducido peso del sector público, 17 por ciento del PIB; el rígido control del endeudamiento público; y, tolerancia cero a la corrupción. Las exportaciones de Singapur son de alrededor de $500.000 millones, en Ecuador $20.000 millones. El sector financiero, con 150 bancos comerciales, representa el 25 por ciento del PIB.

En 2017, el ingreso anual por habitante de Singapur fue de $57.713 y de Ecuador $6.217. En 1965 el PIB per cápita de Ecuador fue $463, superior a los $427 de Singapur. Este país, pretende ser el primer país inteligente del mundo, con la vigilancia absoluta mediante sensores, eficiencia energética mediante el uso de mapas 3D, robotización de hospitales y otros usos, granjas y jardines verticales y el uso de taxis autónomos.

Es triste, muy triste, que el Ecuador haya permanecido medio siglo, obnubilado por las negras manchas del excremento del diablo. El petróleo ha inhibido la diversificación de las exportaciones y de la economía, ha fomentado las relaciones parasitarias con el Estado y exacerbado los perversos efectos de la dependencia de los recursos naturales. Hoy, sí hoy, debemos no olvidar las lecciones de la historia, cuando apremia la reconstrucción de las cuentas públicas y de la economía. El aumento del precio del petróleo, jamás debe profundizar la enfermiza adicción petrolera y desplazar el rigor fiscal. El presupuesto de 2019 debe diseñarse con un precio por barril, máximo de 42 dólares, y conformarse el fondo petrolero con los excedentes por encima de ese precio, a fin de, en el futuro, no depender de los flujos externos y eliminar la vulnerabilidad a la volatilidad del precio petrolero.

Es imperativo transparentar los flujos de ingresos y egresos petroleros. Si continúa el misterio en el excremento del diablo, los ingresos petroleros al presupuesto y al fondo de ahorro serán el acertijo de siempre. El Ecuador requiere una profunda transformación de su economía y visión del desarrollo, con líderes que con una concepción estadista del progreso, sean capaces de asimilar con humildad las lecciones de otros países, que han conducido a sus sociedades hacia la prosperidad. La superación de las malsanas deformaciones de la maldición de los recursos naturales, sólo será posible con una sólida institucionalidad democrática, estabilidad económica y sostenibilidad fiscal, diversificación de la economía; y, sobre todo, con una sociedad que asuma como condición de su progreso, su permanente esfuerzo productivo y competitivo.

Jaime Carrera es economista.

7 Comments

  1. Nuestra formación, educación y valores son deficientes, los políticos una porquería, el Ecuador en estos próximos 100 años no saldrá de la pobresa y miseria humana

  2. Excelente artículo, como para pegarlo en cada esquina del País, figurativamente hablando. El Ecuador debe tener como modelo, a Paises existosos, especialmente en políticas económicas, y no seguir modelos fallidos, que solo causan miseria, caos e injusticia. La busqueda del éxito, debe ser el objetivo, usando métodos legales y justos. La riqueza no es mala, la virtud o pecado reside en métodos para obtenerla.

  3. Ningún país del tercer mundo SABE MANEJAR LA DEMOCRACIA. DERECHAS Y SEUDO IZQUIERDOSOS LA UTILIZAN A SU MANERA, PERO CON FlNES PROTERVOS…LOS DE DERECHA ,prepotentes y ambiciosos, *EXPLOTAN Y EXCLAVISAN* a sus empleados y trabajadores.Dominan la política, por años,destruyendo PAÍS ; HASTA QUE ASOMAN LOS SALVADORES DE LA PATRIA DE LA SEUDO IZQUIERDA LADRONA-MENTIROSA-VENGATIVA-CRETINA Y TAMBIÉN SELLEVA TODO LO QUE PUEDE Y PEOR CUANDO HAY BONANZA DEL EXCREMENTO DEL DIABLO.COMETEN ESTUPIDECES Y LUEGO ASOMAN LOS DE DERECHA A SALVAR A LA PATRIA. ..UN JUEGO FATAL…UN BORRA Y VA DE NUEVO….VERDAD QUE NECESITAMOS LA EXPERIENCIA DE UN PAIS SUPER POBRE Y AHORA ES SUPER RICO…NO NOS GUSTA LA DISCIPLINA…SOMOS TROPICALES CALIENTES ( ricos pero pobres (?) )

    • La genética, la geografía o la temperatura, nada tienen ver con taras sociales o la anti-cultura, de ciertas personas, que vienen arrastrando desde la época colonial. El ser humano, tiene la capacidad e inteligencia para controlar malos hábitos obtenidos durante su desarrollo personal. Nada es permanente, todo evoluciona.

  4. Excelente resumen. En el año 1978, una empleada de bajos ingresos me decía, confirmando su acerto, que ella y su familia vivía mejor antes de que el Ecuador tenga petróleo. Que su mejor sueldo de ese año no le alcanzaba para cubrir sus gastos. Esto me lleva a afirmar que los ciudadanos que no somos parte del reparto petrolero, desde el comienzo de la era del diablo, también tenemos déficits y el día de hoy, ya no hay presupuesto ni siquuera para enviar al hijo al obligatorio Inicial 1.

  5. Lástima que el ejemplo de Singapur no es muy bueno, pues allí no existen libertades civiles, los derechos humanos se conculcan de una manera brutal. Por otro lado, hay que advertir que con el aumento reciente del precio del petróleo el gobierno de Lenín Moreno va a posponer la reducción del gasto corriente. De hecho, ya está pensando gastar cualquier excedente a lo presupuestado y construir otro elefante blanco: el tren costero.

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