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Dios en la política ecuatoriana

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La intersección entre política y religión no es un fenómeno relegado a los libros de historia.  Está muy presente en la política contemporánea en América Latina.  Como ha señalado el politólogo norteamericano Javier Corrales, este vínculo hoy se manifiesta, en la región, en la alianza que se está fraguando entre partidos conservadores y las iglesias evangélicas.  Sebastian Piñera en Chile, el uribismo en Colombia y en estos días Jair Bolsonaro en Brasil han movilizado al creciente número de votantes evangélicos con promesas abiertas o veladas de apoyar una agenda gubernamental de conservadurismo moral.  Se estima que en América Latina, un 20% de la población profesa las distintas variantes del cristianismo evangélico.  Últimamente, esta minoría religiosa se muestra políticamente activa y con una alta capacidad organizativa en este ámbito.

En Ecuador, la incursión de los evangélicos en la política tiene un peso menor que en otros países latinoamericanos.  Ello se debe a que el porcentaje de cristianos evangélicos al parecer está entre 5% y 10% de la población, una proporción menor al promedio latinoamericano. Si bien hay comunidades indígenas con una proporción alta de evangélicos, en la población mayoritaria, el catolicismo compite no con su alter-ego protestante, sino con la indiferencia religiosa.

Así, en Ecuador la relación política/religión sigue pasando por el catolicismo. De hecho, el catolicismo político ha estado presente recientemente tanto en la izquierda como en la derecha.  Rafael Correa no solo que se identificaba con el ideal social católico de la ¨opción preferencial por los pobres¨, sino también con la moral conservadora católica en el plano de la regulación de la sexualidad.  Recordemos la vehemencia con que sofocó un intento de su propio partido de despenalizar el aborto.  De hecho, durante la visita del Papa, Correa intentó presentar su régimen corrupto como una suerte de reino de Dios en la tierra, preocupado por los vulnerables y comprometido con la virtud.  En su cercanía al catolicismo, Rafael Correa estaba retomando una larga tradición política ecuatoriana.  El Ecuador en la segunda mitad del siglo XIX construyó la única “república católica” o “república del Sagrado Corazón de Jesús” de América Latina.

La derecha actual ecuatoriana, de su lado, no es enteramente pro-mercado y por tanto liberal, sino también fuertemente conservadora.  Recordemos que Guillermo Lasso sustentaba su discurso electoral en la defensa de la familia, que es una suerte de mensaje subliminal a favor de la moral sexual conservadora.  El Partido Social Cristiano, ahora fortalecido por su alianza con el gobierno de Lenín Moreno, y sus buenas perspectivas electorales, nunca renunció a su condición de partido católico.  El trasfondo católico de la derecha ecuatoriana probablemente no es solo producto de las convicciones más o menos profundas de sus líderes, sino también estratégico. Ningún partido de derecha en América Latina logra movilizar a un número considerable de votantes solo con la promesa de instaurar el reino del mercado. Los votantes populares generalmente no confían en que las fuerzas de mercado aseguren su subsistencia.    Para tener eco en el electorado popular, la derecha debe promover abiertamente o de forma velada tanto una respuesta enérgica frente a la criminalidad como los valores morales conservadores.

El activismo político inspirado en valores religiosos en Ecuador no solo se evidencia en las contiendas electorales, sino también desde la sociedad civil. Es visible en las campañas denominadas “próvida” y “no te metas con mis hijos” que combaten la legalización plena del aborto y la “ideología de género” que se refiere a la tendencia creciente a legislar la diversidad sexual.  Estas campañas movilizan en Ecuador principalmente a grupos católicos, aunque como en toda la región, están atravesadas por alianzas insospechadas entre el activismo político católico y el de los evangélicos.

La derecha ecuatoriana y en la región enfrenta un dilema que podrá determinar su futuro.  Si bien debe apelar a los valores conservadores inspirados en la religión para asegurar bases electorales sólidas, corre el riesgo de apostar al lado perdedor en la contienda en Occidente entre los adeptos de una sociedad totalmente secularizada y el bando que busca contener el triunfo definitivo del laicismo y el pluralismo sexual.

Carlos Espinosa es profesor/investigador de Historia y Relaciones Internacionales en la USFQ.

4 Comments

  1. Garcia’s por abordar un tema que es tabú. La religión es una de las poquísimas fuentes escritas que directa o veladamente han abanderado perlas como el esclavismo, el racismo (pueblo elegido) el machismo ( no en el sentido latino precisamente) el agiotismo, y sobre todo la explotación y genocidio de unos pueblos sobre otros a nombre de la “evangelización” . El contubernio entre poder político y religión no es nueva El presidente más inconveniente incompetente, más corrupto y mas sinverguenza de la historia republicana se declaró “catolico practicante” oficiando su ministerio de impunidad y división del país cada sábado. El 98% de los cuadros correistas son católicos Cristianos o similar, y su indesencia no tiene parangón. Mientras la educación del país siga dominada por el atavismo de la religión, los correas prosperaran y el pais , en el tercer mundo.

  2. Gracias por sus comentarios. Es verdad Charo que el culto a la personalidad en el correísmo era semejante a una secta, pero insisto que Correa enmarcaba su mesianismo en la teología de la liberación.
    En cuanto a Monaasper, entiendes bien los fenómenos a los que estaba aludiendo! Resulta incompresible la política ecuatoriana si no nos damos cuenta de su manipulación consciente o inconsciente de la religión.

  3. Es una lástima como la política en nuestro país se sirve de la religión.
    El curuchupismo llevado a su máximo nivel por ciertos grupos, aquellos que se sintieron apadrinados por el beato Correa, han bloqueado el que por ejemplo, se haga palpable y se den soluciones urgentes una realidad que duele:

    Niñ@s con un inicio sexual acelerado.
    CERO políticas reales de una educación sexual seria.
    Niñas madres que no pueden lidiar con su vida, peor con la de un nuevo ser.

    Y todo bajo el amparo de la mejor Constitución nunca antes escrita!!

    Políticos «cristianos» que echan la culpa de todo a la pobreza, a redes sociales, a jóvenes sin valores.
    No pueden discutir lo urgente sino que siempre se van a los extremos: aborto, GLBTI…pecado!!
    Soy una firme convencida que si Cristo viniera a nuestra patria, a quienes menos visitaría sería a esos derechistas políticos que ven la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio!!

  4. Es verdad. Lo de Correa parecia una secta, satanica, mas bien. Muy parecida a la de Charles Manson en los USA de los 70. El mismo perfil sicopatico. Solo asi se entiende el fanatismo de algunitos. La pena es que muchas de las chicas Manson de Correa todavia tienen poder, en lugar de estar en la carcel o en un manicomio.

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