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Vargas Llosa y el liberalismo ausente

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La reciente visita a Ecuador del Nobel de la Literatura, Mario Vargas Llosa, trajo consigo una serie de nuevos adeptos a sus ideas políticas. Desafortunadamente para ellos, el liberalismo que defiende el escritor peruano va mucho más allá de la visión del mercado en la economía. Tanto va más allá que la esencia del pensamiento liberal está en el respeto hacia lo que cada individuo desea para su propia vida, en todos y cada uno de los ámbitos. Allí, precisamente, es cuando quienes se creían liberales hasta ayer dan varios pasos hacia atrás para identificarse como lo que realmente son: conservadores modernos. Ser conservador moderno no tiene ninguna implicancia negativa, desde luego, pero debe quedar claro que es un posicionamiento claramente distinto al del pensamiento liberal, al menos en el plano de la comprensión de cómo debe ser la sociedad y sus valores.

Pruebas al canto. Los liberales, como Vargas Llosa, tienen por consigna la tolerancia con las decisiones de las personas en cuanto a sus preferencias sexuales, por ejemplo. Por ello, el liberalismo defiende el derecho de las personas del mismo sexo a unirse libremente o en matrimonio. Igualmente, desde la visión liberal se apoya la posibilidad de adopción de hijos por parte de dichas parejas. Ser liberal implica también respetar el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. De ahí que, con Vargas Llosa a la cabeza, el aborto sea una expresión del ejercicio de libertad individual de las mujeres. Observar al mundo en función de la tolerancia con las diferencias, asumir tales matices como parte del gran abanico de libertades modernas es, por tanto, ser liberal. Como dirían las abuelas, ahí los “farfullas” que se quieren embarcar en el liberalismo empiezan a recular.

En el mundo de los conservadores modernos, si bien comparten con los liberales la idea del mercado abierto y la dinámica que ofrece el sector privado a las relaciones económicas, en temas como los discutidos su visión es claramente distinta. Para algunos, los derechos de la comunidad GLBTI son relativos y si los aceptan, debe ser con las necesarias distancias respecto a la población “normal”. Para los más extremistas, las diferencias en cuanto a preferencias sexuales no son sino la expresión de aberraciones, enfermedades o simple moda. Respecto al aborto ni qué hablar. Los conservadores modernos van desde los que no lo permitirían bajo ninguna circunstancia hasta los que aceptarían la interrupción del embarazo sólo en casos excepcionales. Por tanto, la mala noticia para los nuevos seguidores de Vargas Llosa y del liberalismo es que si bien pueden estar cercanos en lo económico, en la comprensión valórica del mundo los separa un abismo. “Farfullas”, nuevamente.

Desafortunadamente para quienes nos identificamos con las ideas liberales, Ecuador no tiene una oferta político partidista de esa naturaleza. Por el contrario, las vinculadas con el conservadurismo moderno son varias y ocupan gran parte del espectro electoral. Por ello, aunque la visita de Vargas Llosa haya tenido la intención de posicionar al liberalismo en el país, lo único que ha conseguido es que las ideas que ven a la tradición como eje de la historia y a la familia en su sentido clásico como el núcleo del relacionamiento social, se afiancen. Ser liberal en Ecuador y América Latina implica, por tanto, batallar por las libertades y al mismo tiempo carecer de espacios de toma de decisión pública. En rigor, ser liberal conlleva no sólo acercarse al discurso de Vargas Llosa sino también llevarlo a la práctica diaria. Ese ejercicio de progresismo ideológico es, precisamente, el que separa al liberalismo del conservadurismo moderno, tan afianzado por estos lares.

Santiago Basabe es académico de la Flacso.

9 Comments

  1. Aqui no hay liberalismo ,ni politicos liberales , los liberales debemos crear un partido político , y en principal referente de esta filosofía en Latinoamérica es el chileno_ alemán Axel Kaiser , quien difunde el liberalismo a través de su fundación para el progreso , se debe fundar un partido liberal capitalista .

  2. El autor debería presentar otros artículos sobre el liberalismo del siglo XXI. “Desafortunadamente para quienes nos identificamos con las ideas liberales, Ecuador no tiene una oferta político partidista de esa naturaleza”. Es difícil ubicarse en un mundo totalmente diferente al del liberalismo del siglo XVIII, pero creo que vale la pena intentarlo. Saludos cordiales.

  3. El artículo evidencia que nos hace falta en Ecuador un partido verdaderamente liberal que propugne no solo libertad económica sino también sexual que abarcaría la autonomía del cuerpo. Un reto tal vez para Ruptura de los 25?

  4. Excelente análisis. Todo “contexto de enunciación” acepta aquellas ideas que son convenientes o hacen sentido en un “mundo” determinado. En todo caso, el liberalismo de Vargas Llosa es una ideología y como tal carece de elementos para adaptarse a los tiempos y estrategias de la lucha política. Para eso se suponen que están los partidos liberales que tanta falta hacen en Ecuador. El libre cambio y los “ajustos estructurales” que requiere el liberalismo económico, así como la liberación de los individuos de la autoridad religiosa y el control social, es algo que solo un partido liberal puede empujar con el ritmo adecuado , con prácticas transparentes que eviten el neoliberalismo predatorio (liberalización a la carta) y con medidas de protección para quienes pierden con los cambios radicales en una sociedad estatista, rentista y desigual.

  5. La diferencia entre los conservadores modernos y los progres y algunas izquierdas más, es solo a nivel económico. Es que eso es la base para diferenciarlos? Y al contrario entre liberales y neo conservadores. Es que solo por eso son diferentes? En una sociedad materialista y consumista lo que manda es lo económico, por ello que en última instancia están más cerca conservadores y liberales. De ahí que caminan juntos. Pero la izquierda tampoco está tan lejos. A la final son casi lo mismo. Los auténticamente diferentes hoy en día de los tres, son los propugnan lo autonómico, lo común, lo alterativo. Los zapatistas y demás similares son la esperanza de un otro mundo realmente

  6. Entiendo que ser “liberal” o “conservador” es un asunto de épocas, convicciones y perspectiva, eso ni discutirlo.
    Lo que me parece extraño es que si no existe hoy una alternativa electoral para los primeros deberían buscar crearla los interesados en ese liberalismo estilo Vargas Llosa o refundar un liberalismo en el Ecuador tal cual lo entienden, tal vez se encuentren con algunas sorpresas en el camino como su propia intolerancia a otras formas de entender “su” liberalismo.

    • Lasso no es liberal como lo menciona Basabe ninguno de los líderes es liberal y la mayor parte del pueblo ecuatoriano incluyendo los seguidores de Lasso son del centro político.

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