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¿Por qué es indispensable ir al FMI?

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Desde hace una semana el WTI (el petróleo que se usa como referencia para establecer el precio del crudo ecuatoriano) cotiza por debajo de $55 por barril. Si ese valor se mantiene, en 2019 el precio de exportación del crudo nacional (que está sujeto a un “castigo” por su menor calidad) rondaría en el mejor de los casos los $50 por barril, es decir, muy lejos de los $58,3 contemplados en la Proforma Presupuestaria que se está discutiendo en la Asamblea. A finales de octubre, cuando el Ejecutivo envió la Proforma, el precio del WTI estaba alrededor de $65 por barril y la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA, por sus siglas en inglés) proyectaba que en 2019 incluso podría aumentar levemente. En ese contexto, el precio referencial de $58,3 para el petróleo ecuatoriano contemplado en la Proforma no sonaba descabellado. Eso sí, tomando en cuenta la conocida volatilidad del mercado petrolero y la posibilidad de que con ese nivel de precios se elevara la oferta mundial de crudo, también hay que decir que estaba lejos de ser un valor conservador, que es lo recomendable cuando se está elaborando un presupuesto.

La rápida caída del precio del petróleo, las crecientes dudas sobre el futuro de las economías emergentes en general y la situación particular del Ecuador –con un importante desequilibrio fiscal que obliga a seguirse endeudando para evitar un ajuste de shock, y fuertes presiones en la balanza de pagos que explican la tendencia a la baja en las reservas internacionales– han disparado el riesgo país, que en los últimos días superó los 800 puntos básicos, es decir, casi 100 puntos más que a finales de octubre. Este sensible aumento del riesgo país complica aún más las posibilidades para obtener financiamiento en los mercados internacionales (donde entre 2014 e inicios de 2018 se consiguieron casi $15.000 millones), salvo que el Gobierno estuviera dispuesto a pagar rendimientos no menores al 12% anual. A todo esto se suma la poca disposición que muestran los agentes locales, públicos y privados, para seguir financiando al fisco: de hecho, entre diciembre de 2017 y octubre de este año (última información disponible), el saldo de la deuda interna se ha reducido en $900 millones.

En este contexto, y con una Proforma Presupuestaria en la que, sin considerar las posibles sobrestimaciones de ingresos petroleros y tributarios, hay más de $4.600 millones de necesidades de financiamiento cuya fuente aún no ha sido identificada, recurrir al FMI aparece como un paso indispensable.

Al respecto, sin embargo, conviene hacer algunas puntualizaciones. En primer lugar, hay que tener claro que un eventual acuerdo con el Fondo no garantiza la solución de los graves problemas económicos que enfrenta el Ecuador. Si ese acuerdo llega a darse, el país contaría con financiamiento externo (el único capaz de recomponer en el corto plazo las bajas reservas internacionales) en condiciones de plazos y tasas de interés mucho más convenientes que las que ha obtenido en los últimos años. No obstante, las tareas relacionadas con el ordenamiento de las cuentas públicas (incluyendo una focalización de los subsidios) y las medidas estructurales (laborales, tributarias) que permitan recuperar en algo la competitividad externa seguirán pendientes. En ese sentido, y este es el segundo punto que debe aclararse, un eventual acuerdo con el FMI tampoco librará al Ecuador de una etapa de desaceleración o incluso contracción en el nivel de actividad y, posiblemente, un deterioro en los indicadores laborales. Los desequilibrios (fiscal y externo) heredados y un contexto internacional cada vez más difícil (con la posibilidad de una guerra comercial y un dólar que muy probablemente se seguirá fortaleciendo en 2019) parecen hacer inevitable transitar por esa etapa. Pero un acuerdo con el Fondo, si empuja al Gobierno a tomar medidas en las que hasta ahora se ha mostrado indeciso y permite generar más confianza en los agentes, puede ayudar a que esa etapa sea más corta y el Ecuador se reinserte en una senda de crecimiento sostenible.

Obviamente, si el Gobierno llega a un acuerdo con el Fondo, recibe un primer desembolso y luego no toma las medidas a las que se haya comprometido, únicamente estaría pateando los problemas para más adelante. Pero esa sería una apuesta casi suicida, no sólo por la pésima señal que enviaría a los agentes, sino también porque con un contexto internacional muy complejo, reservas internacionales a la baja y unas cuentas públicas aún por ordenar, estaría quemando uno de sus últimos cartuchos (siempre queda la posibilidad de hipotecar el país a China) para llevar adelante el ajuste gradual que, con un claro exceso de gradualismo, ha venido defendiendo.

José Hidalgo Pallares es economista. 

5 Comments

  1. En el Ecuador desde hace un quinquenio es difícil tomar como ciertas las predicciones del Banco Central del Ecuador, CEPAL, FMI, porque como indicadores de proyección no sirven, porque en el Ecuador se hacen decisiones inconsultas, no existe planificación, ni politicas fiscal, ni política monetaria, ni de comercio internacional, y peor sectorial para lograr la competitividad, tenemos una economía a la deriva. Un equipo económico que solo tiene en cuenta el precio de petróleo, ve la forma de obtener vía impuestos más recursos ¿para qué? Para honrar la deuda descomunal dejada por Rafael Correa y su Revolución Ciudadana, y no analiza lo que pasa en la economía en su conjunto, en el PIB SECTORIAL, en las reservas que son las que respaldan la actividad productiva del país. La economía está a la deriva ¡¡ y el Gobierno cree que al sostener una masa salarial ociosa (burócratas, tecnócratas,etc) , es la mejor política de reactivación y en este punto, estamos todos perdidos en el Ecuador. Que esta situación se compone, ¿cómo?, cómo lo componen ??? Deberían todos tomar vacaciones con la Vicepresidenta y dejar que ecuatorianos más honestos y conocedores de la cosa pública gobiernen este país, uno de los más pequeños del mundo, uno de los más subdesarrollados y uno de los más corruptos del planeta¡¡¡¡¡

  2. Me pregunto, cuál es la incidencia real del precio del petróleo, si por una parte los excedentes exportables que quedan luego de la entrega a china son absolutamente marginales y por otro lado el petróleo que se procesa en las refinerías nacionales, arrojan pérdida por el valor subsidiado de las gasolinas y diésel. Otra cosa sería que el gobierno decidiera que las ventas spot fueran dedicadas a pre-pagar la deuda con china y los precios de los combustibles fueran vendidos a precisos reales.

  3. Yo no se si esa DECLARACIÓN juramentada (que a propósito no es prueba)haya o no llegado a tiempo o destiempo.Lo que si se y de lo que ESTOY SEGURO es que esta gravilla de corruptos y corrompidos; entre los que está,esta vicepresidente, deben largarce de la administración.Esto nos impide crecer y desarrollarnos como país
    PROHIBIDO OLVIDAR JAMÁS

  4. Todo el mundo comenta, pero nadie propone nada. Con ese pretexto Moreno siempre saca el cuerpo a la “reducción del estado”. Los comentaristas tampoco, en especial los quiteños, ya que es difícil que alguno de ellos no tenga un par de parientes de empleado público. Asi que ojalá que alguien le de cabida a esta propuesta: NO BOTEN A NADIE, NO CONTRATEN A NADIE, tan solo no repongan los que se jubilan que son unos 15,000 al año, en los dos años y algo que le quedan a Moreno se habrá reducido unos 20,000 empleados, descontando aquellos que sea imprescindible mantener como médicos y profesores. La policía que se jubila se puede reemplazar con militares. Y si quieren crear trabajo, les doy una idea sencilla, impongan los cobradores de los buses que se los prohibió por supuestas anomalías. Los buses tardarán menos porque el chofer no tiene que cobrar y dar vuelto y lo peor causar accidentes por distracción o recuperar el tiempo corriendo en exceso. Deben ser por lo menos 15,000 o 20,000 buses.

  5. Estoy deacuerdo con su analisis,pero, como mejoramos la competitividad con un dollar duro?
    En el mundo exterior no nos van a comprar por que somos pobres sino por calidad y precio.

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