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El baile de la silla de Carondelet

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Uno de los juegos tradicionales que las familias jugaban en el Ecuador, es el baile de la silla. Este consiste en una divertida dinámica en la cual personas bailan y giran alrededor de una silla al son de una canción. Al final, cuando la música se detiene, sólo un afortunado se sienta en ella, ganando a los demás.

En Carondelet, estos días hay una silla vacía alrededor de la cual están girando, al son de la música política, interesados de diferentes procedencias. Todos quieren ocupar esa silla, por lo que el símil a nuestro juego tradicional viene a la mente en forma irremediable.

Sin embargo, una vez que ya sabemos los nombres de los escogidos para formar parte de la terna, y más allá de los rumores que circulan y que son de todo tipo, sería bueno reflexionar acerca de las expectativas que ha generado en el  país esa nominación tan esperada.

Conviene guardar en la memoria, que en menos de dos años, en el país ha habido dos vicepresidentes de la República que tuvieron que ser removidos –los dos–, por actos relacionados con corrupción. Es decir, el país ha tenido como segundo personaje del Estado, a dos personas que fueron separados de su cargo, ambos por no cumplir con los parámetros de honestidad e idoneidad que se requiere en estos casos.

Tener un Vicepresidente en la cárcel, y otra con denuncias serias de petición de diezmos, ciertamente da un mensaje funesto a la colectividad nacional e internacional. Esto habla de un partido político que se mantuvo diez años trabajando para enriquecerse a costillas de todos y de todas las formas posibles, que tuvo la osadía de llegar a cobrar a sus funcionarios por los puestos encomendados. Es decir, no tuvimos funcionarios públicos, teníamos esclavos vendidos  a una tienda política sirviendo al peor de los clientelismos.

Por eso, ahora que ya conocemos quiénes podrían ocupar esa silla, deberíamos hacer una lectura desde la óptica del vaso medio lleno porque, sin lugar a dudas, se ha abierto una  oportunidad para que mediante una movida de timón de cualquiera de ellos  que resulte electo, se podría dar al país la estabilidad política que tanto necesita.

Podemos decir que la terna propuesta, ha cumplido al menos con el requisito de tener representantes de distintos  sectores, que si bien no son tan conocidos, tampoco tienen filiación política –al menos formal– lo cual también era un requerimiento que se venía pidiendo desde la ciudadanía. Si la tradición política se cumple, quien encabeza el grupo de propuestos será el que ocupará esa dignidad tan importante.

Menudas responsabilidades le esperan al elegido, quien deberá demostrar desde el inicio de su gestión, la firmeza que se requiere para enfrentar con decisión las complejidades de un régimen de transición con un horizonte cuesta arriba.

Dentro de los desafíos que tiene por delante, le va a tocar trabajar para configurarse en un articulador entre los sectores sociales, público y privado, a fin de reforzar la gestión del Presidente. Esto, además de convertirse en un puntal fundamental en la lucha contra la corrupción con la cual está comprometido el primer mandatario.

Al ser el tema económico una situación urgente y delicada por la que atraviesa el país, es de interés de los ciudadanos que quien resulte electo, pueda constituirse, además, en un soporte en la toma de decisiones en un aspecto que, conjuntamente con el desempleo, es uno de los que más nos preocupa a  todos.

En todo caso, la lista propuesta ha dejado, sin duda, perplejos a muchos, especialmente a aquellos que, se sabía, se encontraban girando alrededor de la silla, haciendo gestiones con uñas y dientes para conseguir llegar hasta allí.

La música finalmente ha parado y la codiciada silla de Carondelet está pronta a ser ocupada. Todos queremos confiar –y así nos deben demostrar– que esta designación es el producto de un análisis donde han pesado  los intereses de los ciudadanos y del país  por encima de cualquier cálculo político. Como siempre, reiteramos nuestro deseo de tener funcionarios comprometidos con la ética y el servicio. De lo contrario, el baile de la silla se puede repetir una y otra vez.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

6 Comments

  1. El presidente, no quiere sombras tenebrosas en su gobierno, es por esto que envió los nombres de tres ilustres desconocidos para vicepresidente, que no es un cargo para científicos, así se demuestra con los tres últimos vicepresidentes, el propio actual presidente, el que está preso y la que está judicializada por los diezmos. Y lo importante es que el actual presidente, sí termina su periodo presidencial, Nadie, en su sano juicio, va querer gobernar a un país en una grave crisis en lo económico, social y político, En el que se tomarán medidas económicas muy dolorosas para nosotros los pobres.

  2. No se puede creer que digan esto:en la lucha contra la corrupción con la cual está comprometido el primer mandatario.
    Por favor, este hombre es cómplice y encubridor y usted lo ubica como paladín anti corrupción

  3. Por fin leo un comentario coherente en 4 pelagatos. Se debe confiar en que los elegidos son personas honestas, una carta de presentación limpia, no polìticos desgastados de la vieja escuela.

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