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Alerta Naranja contra la violencia a las mujeres

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El 10 de diciembre conmemoramos el día de los derechos humanos y, en el país, se volvió a poner sobre la mesa de discusión el real balance sobre el ejercicio de estos derechos por parte de los ciudadanos. Se visibilizó nuevamente el hecho de que aún hay grandes temas pendientes de ser tratados y solucionados desde el Estado.

El ejercicio pleno de la libertad de asociación, el acceso a la educación y a la salud, el derecho a vivir en un ambiente libre de violencia son, entre otros, los temas que se vuelven a discutir un año más en estas fechas y que son objeto de foros, eventos y compromisos públicos.  

Sin embargo, no hay foros ni espacios de discusión que presenten una solución a un aspecto que ha ocupado el eje central del debate: la violación de los derechos de las mujeres y niñas a vivir en ambientes libre de violencia, sigue siendo un fenómeno  social en aumento y ha llegado a un callejón sin salida por sus características alarmantes. 

El país presenta cifras inquietantes de violencia contra las niñas y las mujeres que advierten que los actos violentos contra ellas es una situación más común de lo que se piensa. Parece ser, que por ser una práctica tristemente tolerada en las sociedades, se vuelve una realidad cotidiana a pesar de que es una violación muy grave a los derechos humanos. 

El origen de este fenómeno  radica en situaciones que van desde la discriminación persistente hacia la mujer por generaciones, su aislamiento de la educación, así como también el reforzamiento de estereotipos que se convierten en usanzas culturales.

Décadas han tenido que transcurrir para que la presión ejercida por la sociedad civil, logre visibilizar este tema como lo que es: una grave violación a los derechos humanos, un problema social que impacta a la familia y a la comunidad y representa, además, un obstáculo a la productividad de los Estados e impacta en el desarrollo de los países en general. 

El poder de convocatoria de los movimientos de mujeres, ha conseguido colocar a la erradicación de la violencia a la mujer en las agendas nacionales e internacionales y hoy Naciones Unidas trabaja permanentemente en diferentes países para generar sistemas normativos de prevención, protección y erradicación de este fenómeno. Hasta se le ha otorgado el color naranja como símbolo de esta lucha. 

La realidad lacerante que vive el  Ecuador respecto a prácticas violentas contra las mujeres y las niñas,  nos debería forzar como Estado, a pensar en  medidas urgentes que se deben tomar ante este fenómeno que ya es considerado pandemia en el mundo. 

Las cifras nos dicen que seis de cada diez mujeres sufren de algún tipo de violencia y se estima que cada tres días, una mujer es asesinada en el Ecuador. Por lo tanto, es un problema que tiene que ser tratado  con políticas públicas enfocadas en la prevención, sanción y sanación de las víctimas de violencia. Es decir, al Estado le toca, ante esas cifras, tomar acciones contundentes. 

El tratamiento de la violencia hacia las mujeres y las niñas, presenta un gran reto  para el Ecuador en término de derechos humanos. Por un lado significa la construcción de un sistema de  justicia eficaz de sanción, que evite la impunidad de los agresores y, por otro, la edificación de procesos de sanación y reparación y en muchos casos reinserción social y psicológica a las víctimas de violencia.  

Si logramos construir un sistema de protección integral, estaremos avanzando en ganar una batalla más a la violencia en contra de las mujeres y las niñas porque los datos demuestran que, hoy por hoy, mueren más mujeres por actos de violencia que por efectos del cáncer en el mundo.

Pero esta batalla por los derechos humanos de las mujeres y las niñas no la pueden librar solo ellas. Se necesita del involucramiento de los ciudadanos que muchas veces toleramos prácticas discriminatorias y replicamos patrones de violencia sin darnos cuenta. Creer que el mejor ataque a una mujer es cuestionar su calidad moral es un buen ejemplo de esas prácticas. 

Si queremos que el país avance en la línea del respeto de los derechos humanos y erradicar la violencia, debemos empezar por  educar nuevas generaciones alejadas de la discriminación y comprometidas con el respeto porque solamente con conciencias naranja, lograremos luchar juntos por los derechos humanos de las mujeres y las niñas de nuestro país.  

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

3 Comments

  1. Estimada me llama poderosamente la atención porque cuando hablan de la violencia de género que históricamente se ha dado en mayor parte desde los hombres hacia las mujeres , en la categoría de hacia las creaturas ahí no se incluyen a los niños y solo se habla de las niñas , parece ser que la violencia de género es mera y exclusivamente solo relativo a las mujeres , no es también menos cierto que ahora con mucha justicia la mujer ha ganado mayor libertad en diversos ámbitos y más bien se puede advertir un cambio de tendencia en donde los jóvenes son más dóciles en las relaciones de pareja e incluso de habla en nuestra sociedad de los hombr s «mandados » , «mandarinas » y otros apelativos dados de forma errónea por muchad personas hacia aquellos jóvenes que apoyan a la mujer en el hogar , no será una señal de que estamos cambiando para bien y que la sociedad si está evolucionando e incluso está libertad para disentir que hay ha llevado a grupos sociales con postulados feministas extremos y proaborto quieran legitimar mediante las leyes el asesinato de la vida que llevan dentro de sí , sea por la causa que sea banalizando esa vida diciendo que no lo es , cuando la ciencia claramente dice que la vida inicia desde la concepción , considero que es cierto debemos mejorar y llegar al ideal de la igualdad ante la ley tanto para hombres como mujeres pero no por ello no decir que ahora hay corrientes en estos grupos que quieren pedir un sinnúmero de irrealidades desde todo punto de vista

  2. Lo lamentable de la vulneracion de derechos no es solo para mujeres. los hombres tambien estan incluidos. el sistema solo prolifera practicas legalistas. la violencia esta originada en problemas de salud mental en las familias originarias. la educacion xon su sistema actual promueve la violencia. la solucion es trabajar desde la comunidad con metodologias adecuadas y cambiar totalmente el sistema educativo para lograr un cambio social

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