Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Si no se cambia todo, no se cambia nada

en Columnistas/Influencers4P por

En un concierto de ingenuidad, el gobierno, sus políticos aliados, sus empresarios amigos y periodistas condescendientes proclaman que estamos en un proceso de cambio. Se dice proceso de cambio desde el estatismo hacia priorizar la actividad empresarial privada. Desde una economía cerrada hacia la apertura e integración a grandes mercados. Desde un modelo político autoritario y policial hacia una institucionalidad democrática. Por los hechos y realidades, el entusiasmo parece un premeditado autoengaño. Los cambios se diluyen en los discursos y quedan para las fantasías.

La ruta  autoritaria empezó en 2007 cuando se instaló una asamblea constituyente para fundar la revolución corrupta. En 2008 una Constitución creó los fundamentos del ideologizado y excluyente sistema político y económico que derivó en la estructura legal para centrar en el gasto estatal el funcionamiento de la economía; el sistema tributario en una trituradora de recaudación y no de estímulos e incentivos; el  intervencionismo en las actividades productivas y del sistema financiero; el control partidista del poder público, la anulación de la oposición y la persecución a la prensa.

En el Congresillo (que así se denominó, pero que era tal, un congresillo, despectivamente hablando) y luego en las sucesivas Asambleíllas presididas y controladas por correístas, se cambió una gran parte de la estructura legal secundaria: se consagró el control del gobierno de los recursos privados depositados en la banca; se eliminaron derechos de prensa, comunicación y opinión y se intervino en la gestión comercial y de programación de los medios; se introdujo nuevos delitos para penar la protesta, la discrepancia y la opinión; se consagró el dirigismo y el irrespeto a la propiedad privada so pretexto de soberanía alimentaria; se privilegió procesalmente al Estado frente al particular; se legitimó la corrupción mediante las declaratorias de emergencia para la contratación pública a dedo; se enrareció y encareció aún más la contratación laboral; se estatizó la participación de la sociedad civil para anular el control social; se instituyó un sistema de legislación abierta que no se aplica sino luego de reglamentos y discrecionalidad política incrementando las amenazas de la inseguridad jurídica sobre la propiedad y respeto a los contratos. Todo el ajuste de la estructura legal al modelo del socialismo del siglo XXI, de la revolución por vía legislativa, fue hecho basándose en la Constitución de Montecristi, redactada por los españoles y refrendada por electores alienados por la propaganda. 

Frente a este universo de urgente transformación, lo recorrido por el presidente Moreno es mínimo, aunque para muchos parece ser todo y ser suficiente. En medio de una estructura legal y administrativa adversa es incompatible el discurso y entusiasmo de hacer del mercado y de la inversión privada el motor del desarrollo y, menos, de reconstruir la institucionalidad para ajustarla a la concepción de República. 

Es imperativa una reforma constitucional. Se trata de reconstruir las formas de administración del poder político, de crear los medios para los balances de poder y de los contrapesos, sea de otras instituciones del Estado y de la sociedad civil. Se trata de tener una norma fundamental, un cimiento de la normativa secundaria que no sea una declaración ideológica sectaria y facciosa. La transición se trata de esto. Y de los ajustes coyunturales para recuperar a la economía de los corruptos perjuicios de diez años de robo y despilfarro. 

Moreno, sin embargo, no ha entendido lo complejo y necesario de la dimensión de este reacomodo. Ha desperdiciado estos dieciocho meses de gobierno sin tomar medidas coyunturales. Peor aún, un recambio de las estructuras (otra vez, nada más allá de la Consulta Popular y sus efectos). Pero tampoco lo han entendido ni la totalidad de la sociedad política y de las elites económicas. Y al parecer tampoco los medios que, sin persistencia y definición, han permitido que una insignia de la represión correísta de los derechos fundamentales siga vigente y que sus reformas sean retoques que no recuperan la vigencia y garantía de la libertad de expresión como recurso de defensa de las personas contra los abusos del Estado, que no pueden estar administrados o regulados por el mismo Estado. 

En su reciente viaje a China y Catar, Moreno, en consonancia con el lenguaje de propaganda de sus mentor y predecesor, vendió la imagen de un país en marcha; el país del bienestar para todos. Y si se analiza cómo se expresan sus colaboradores más cercanos, puede ser que esté convencido de ese montaje de la realidad. Eso explicaría por qué diluye su gestión en fraseología vacua. 

Diego Ordónez es abogado y político 

6 Comments

  1. Amigos Uds creen que Moreno está en capacidad de entender algo por mas minimo que sea del proceder inteligente, eficaz y eficiente de la compleja labor de un primer mandatario. Indudablemente que no.
    Lo patético es la sinverguenzería y cinismo con la que se maneja sin el minimo apice de decencia como para virar la tortilla.
    Muy bien como siempre con sus agudos comentarios Dr Ordoñez

  2. Efectivamente la gestión del Lcdo se diluye en fraseología vacua y muchas veces alejada de la verdad , y sino , como se entiende y quien le cree , que el próximo año en el país habrá 17.000 millones en inversión privada . INCREÍBLE !!!!!!!!

  3. No es el lic. el llamado a gestar la transición. Eso de la “transición” era tarea para otro ecuatoriano, de otra formación y que tampoco lo hubiera sido el otro finalista. Esa es nuestra tragedia desde hace más de una década y aquí tiene el Alvarito mucha responsabilidad, el eterno perdedor no ha sido Alvarito, ha sido el pueblo más desprotegido de la sociedad..de las desgracias en cadena, promovidas por el inefable Alvarito!

  4. Totalmente de acuerdo con su artículo…Ecuador está en un letargo
    del que difícilmente saldrá con éstos correistas tapiñados y morenistas lameculos del cuántico, que sí está perdido en el universo….

  5. En realidad, siguiendo las enseñanzas de Giuseppe Tomasi di Lampedusa en el Gatopardo, “todo debe cambiar para que todo siga igual”. Es más o menos lo que ha sucedido. Todo ha cambiado. Pero nadie toca a los nuevos corruptos y nadie menciona la soga en la casa del ahorcado.

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