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Quito: los peligros de muchas candidaturas

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Las próximas elecciones a la alcaldía de Quito tendrán al menos una docena de candidatos. Desde la perspectiva pluralista de la democracia dicho fenómeno ofrece más opciones a los votantes y esto redunda en beneficio de la competencia electoral. Desde el análisis espacial de la política; sin embargo, la presencia de una oferta demasiado amplia no suele favorecer la selección de un buen gobierno. De hecho, a medida que aumentan los candidatos y sus propuestas, la información que llega hasta el electorado es tan amplia y de diversa naturaleza que en un punto determinado termina por saturarlo, relegando así una decisión de calidad. Al final, quienes resultan elegidos podrían no ser aquellos que tienen mejores ideas sino los que comunican de mejor forma, los que cuentan con más recursos o los que reciben el voto ciudadano como consecuencia del azar. Ejemplos hay a la vista.

Por otro lado, la excesiva oferta electoral también conduce a que el voto se fragmente de forma tal que el ganador no goce del suficiente respaldo ciudadano para el ejercicio de sus funciones. Este efecto es aún mayor en escenarios en los que plataformas partidistas extremistas no están en juego. Así, cuando hay muchos candidatos y sus propuestas son similares entre sí, las probabilidades de que cualquiera de ellos reciba el voto ciudadano son mayores. Como consecuencia de ello, la diferencia de votos entre el ganador y los demás tiende a descender. Quito es un buen ejemplo de lo dicho. En las elecciones a la alcaldía celebradas en 1992, 1996, 2000, 2004 y 2014 existieron entre 6 y 8 candidaturas, el ganador obtuvo siempre más del 50% de la votación y la distancia respecto al inmediato contendor llegó hasta 35 puntos porcentuales. La elección de 2014 fue la cara opuesta de la medalla: 14 candidatos, un alcalde elegido con 43% de los votos a su favor y una distancia de apenas 15% en relación al segundo candidato.

A partir de las premisas expuestas, y dada la gran cantidad de candidatos inscritos, resulta difícil pensar que el próximo alcalde de Quito obtenga más del 30% del voto popular. No sólo la amplitud de la oferta electoral sino también la similitud de propuestas entre unos y otros aspirantes explicarían dicho fenómeno. Adicionalmente, la distancia entre el ganador y el segundo seguramente no será mayor a diez puntos porcentuales, por lo que la legitimidad con la que el nuevo burgomaestre llegue al Palacio Municipal no será óptima. A dichas dificultades se deben sumar los contratiempos que surjan de un concejo municipal con problemas para generar coaliciones de gobierno. Dado que históricamente se ha observado una correlación directa entre el caudal de votos por el alcalde y el de la lista de concejales del partido o movimiento que lo auspicia, las probabilidades de un gobierno municipal fraccionado son mayores.

Vista en perspectiva, ardua tarea le viene al nuevo alcalde de Quito. No sólo es la política de la ciudad la que deberá tener en mente sino también las estrategias para lidiar con un concejo que fácilmente podría pasar de la cooperación a la hostilidad. Fraccionar demasiado las opciones electorales nunca arroja resultados positivos para la política, para las políticas públicas y esencialmente para la ciudadanía. Aunque la responsabilidad por la presencia de tantas candidaturas puede ser atribuida a los actores políticos y su débil capacidad de acuerdos electorales, allí está solo parte de la explicación. La otra parte, quizás más importante, está en el dañino sistema electoral que nos gobierna. Mientras el diseño institucional del país permita la formación de micro movimientos políticos, orientados a representar los intereses personales de quien funge como su gerente-propietario, la dispersión continuará y los efectos nocivos se harán cada vez más palpables.

***

La gran cantidad de candidatos a la alcaldía de Quito no sólo afectará a la selección de la mejor alternativa. Afectará también al caudal de votos que acompañe al nuevo burgomaestre. Incidirá también, negativamente, sobre la gobernabilidad del concejo municipal y la armonía de sus decisiones. En definitiva, y a pesar de que la combinación de excesiva oferta electoral y permisividad para la generación de organizaciones partidistas produce efectos nefastos para la vida política de los países, en Ecuador no hemos aprendido aún de dicha lección. Ojalá la próxima administración de Quito no sea un caso más en el que, fruto de esa fórmula explosiva, el fraccionamiento político y la ingobernabilidad institucional impidan el desarrollo que la ciudadanía espera para la ciudad.

Santiago Basabe es académico de la Flacso.

4 Comments

  1. STO ES UNA ESTRATEGIA DE LOS SOCIAL CRETINOS CON pK, uNIDAD POPULAR, CONSEJO DE PARTICIPACION CIUDADANA TRUJILLO CON SU CANDIDATO JOSE VASQUEZ QUIEN REPARTE LOS PUESTOS EN EL PODER JUDICIAL JUNTO A LA CDOMISION ANTICORRUPCION ES UN TONGO PORQUE TODOS SON CORREISTAS REVISEN CADA UNO DE LOS REPRESENTANTES DEL CNE. ECUADOR ESTA DERROTADO POR LOS FALSOS REPRESENTANTES .

  2. Demasiados Candidatos.. parecen que inscriben la candidatura solo para que CNE entre por ley el dinero para manejo de campaña y no porque quieran ganar les interesa la ciudad …

  3. La proliferación de candidatos hace pensar como contrapartida que el pueblo es el CANDIDOTE. Pero no es verdad, pues aquella abundancia de personas que se quieren “sacrificar” por sus conciudadanos nos hace pensar que la ideología es una pantomima, que lo que está primando en los “sacrificados” es el ansia de poder mas no de servir, no de convertir a la capital en una ciudad para vivir, no para que los habitantes gocen de servicios de transporte, agua potable, alcantarillado, etc., que faciliten la existencia.
    Demuestra también dicha abundancia que la democracia está enferma, pues resulta inadmisible que siendo pocas las ideologías existentes, haya más de una docena de candidatos, cuando lo aceptable podría ser no más de cuatro.
    Dentro de la abundancia no hay que dejar de reconocer que hay personajes que durante su vida política han demostrado verdadera vocación de servicio a la sociedad, incluso a costa de poner en riesgo su existencia y la de su familia, como es el caso del señor Montúfar, quien valerosamente ha enfrentado a los capos de la falsa revolución ciudadana, al punto de haber presentado una demanda particular para que se inicien más procesos judiciales contra un ex vicepresidente, preso en la actualidad.
    Personas con esa hidalguía bien pueden desarrollar una magnífica labor municipal para bien de sus conciudadanos.
    En todo caso, el pueblo quiteño tiene la
    ultima palabra.

  4. Me parece que Rodas con el 43% de los votos y el 13% de margen contra el siguiente obtuvo una buena mayoría entre 14 candidatos. Qué fue lo que verdaderamente le impidió hacer una buena alcaldía? Su débil liderazgo, tanto en lo personal como en lo político

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