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Quito provoca claustrofobia

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En estas fechas el caos y atrapamiento del tráfico se agudiza. Pero así es todos los días, incluido los fines de semana, en los que no hay pico y placa y las familias, todos juntos, realizan las compras en el supermercado, en la farmacia o simplemente recorren calles, corredores de centros comerciales o expendio de comida.

Desde una perspectiva liberal defiendo la idea de un Estado mínimo, sin ningún rol de planificación de la economía. Pero eso no incluye la competencia del Estado local de planificar urbanísticamente las ciudades que, sin duda, tendrá efecto sobre la actividad empresarial. Esta competencia –planificar– de los municipios es crucial para que las ciudades sean funcional y estéticamente vivibles, armónicas, organizadas. La transformación desordenada y caótica de Quito a la que califican «carita de Dios», por esa tendencia de rimbombancia vacua, muestra que el Municipio renunció hace tiempo a tomar control de organizar la vialidad, planificar la movilidad, autorizar en dónde se puede construir un edificio, un centro comercial o en qué condiciones se puede abrir un negocio.

La dolarización desató la importación de vehículos. Quito, aparte del sistema Trolebús y luego la Ecovía, que son desesperantemente insuficientes, no tiene más soluciones de transporte masivo. Hasta el metro, que tendrá una sola línea, rápidamente será insuficiente. El automóvil movió los linderos de la ciudad sin previsión de nuevas vías. La llamada autopista al Valle de Los Chillos fue construida en 1974. Hacia Tumbaco y Cumbayá, la ruta llamada interoceánica fue superada en tráfico por el desplazamiento demográfico hacia esas zonas. El túnel Guayasamín, que permite salir de Quito, fue proyectado en dos. Con el Alcalde Rodas, la incapacidad de construir el segundo o el puente, como alternativa, fue solucionado con la simplona eliminación del carril de seguridad y la apertura de una calle de pocos metros de largo que deriva exactamente al embudo del túnel. Eliminen el auto, exigen los que quieren que todos montemos a una bicicleta; una alternativa poco racional. Lo que es cierto es que hay demasiados autos, pocas vías, mínimos espacios de parqueo y un vetusto sistema de transportación masiva: todo suma para crear un tráfico que asfixia, ambiental y emocionalmente hablando.

También creció la construcción y el crecimiento de la densidad poblacional. Y el municipio fue rescindiendo su competencia para autorizar construir siempre que el entorno ofrezca servicios para soportar el aumento del número de habitantes y de automóviles. Por el contrario, la presión de constructores logró cambios en los usos de suelo. Así, zonas en las que se previó terrenos grandes unifamiliares, fueron convertidas en edificios con cientos de departamentos. En horas pico las vías atestadas y un ambiente sobrecargado de gases de la combustión son el precio del renunciamiento de las instituciones de planificar una ciudad.

No se puede repletar de metros cuadrados para vivienda si el atestamiento convierte la convivencia en una tortura. Los permisos de construcción deben ser extendidos en zonas en las que la movilidad sea fluida y amigable. No se pueden instalar restaurantes o comederos sin que el establecimiento no provea suficiente espacio de parqueo o si no lo tiene, no se puede parquear impunemente sobre veredas o parterres. No se pueden instalar almacenes en zonas sin parqueo y, peor, sin espacio físico para descarga. No se debe permitir filas de automóviles intentando ingresar a un parqueadero obstaculizando el tráfico y convirtiendo la vía pública en vía de uso privado. Uno de los más horrendos defectos estéticos de Quito es el enmarañado cableado que casi parece un muro aéreo que rompe la visión hacia el cielo. No se puede autorizar nuevas urbanizaciones sin que todo el cableado sea soterrado. El municipio debe organizarse e institucionalizarse como autoridad de planificación y regulación del uso del territorio para que las decisiones de los dueños de predios de convertirlos en superficie de vivienda u otro uso, no dañe la vida de las personas.

Diego Ordóñez es abogado y político.

14 Comments

  1. si no le gusta caminar, coja taxi, si no le gusta usar bus vaya en taxi, si no le gusta se un peatón, vaya a otra ciudad como Los ángeles donde se hace una autopista para su comodidad. Estamos cansados de opiniones cuya única preocupación es la comodidad de su carrito. La ciudad y la mayoría somos peatones, no dueños de auto, vaya sabiéndolo señor…

    • El mayor problema del tráfico somos nosotros. Lo políticos no tienen nada que ver en esto. En Europa hacen planes para volver a las ciudades antiguas más «peatonables» envés de constuir más vías. Se cierran vías para preservar el espacio público y el ornamento de las ciudades. Acá queremos más vías y no hay dónde más construiirlas. Es un absurdo!
      Hay que optar por los transportes alternativos o finalmente morirse se iras en el tráfico. La elección está en uno mismo.

  2. Que grata noticia ver este reportaje. Toda la sociedad debemos luchar por mejorar los gobiernos locales que son los que realmente crean el bienestar, aún más que los gobiernos centrales. El problema es que los espacios de discusión se centran casi en su totalidad en problemas de mal llamada política. Digo mal llamada porque realmente son delincuencia común. Entonces aumentar los espacios de debate ayudarán a ir encontrando alternativas.

  3. Una de las soluciones es un mayor uso de la bicicleta pero… no puede ser usada en todos los barrios debido a la topografía. Las personas mayores y los infantes no la pueden usar como medio de transporte cotidiano.

    Ser peatón es un infierno. Voy al trabajo a pie y de la serie interminable de peligros y suplicios, pongo en lista unos pocos:

    – Conductores que no usan las luces direccionales, o que las activan a última hora, en general cuando ya han curvado.

    – Agentes de tránsito que en las avenidas privilegian al paso de vehiculos a motor y que pueden tener esperando a los peatones hasta tres turnos de semáforo.

    – Algo de lo que me parece que nadie ha hablado o se ha quejado hasta ahora: los semáforos peatonales asesinos. Son esos que indican el tiempo en segundos que un viandante tiene para cruzar una intersección. Algunos funcionan bien, pero a veces cuando faltan todavía 10 o 20 segundos de manera súbita cambian a rojo y se da paso a los vehículos. Uno se puede quedar en medio paso expuesto al tránsito.

    – Los vehículos, en especial taxis y motocicletas, que se parquean sobre los pasos peatonales o sobre las aceras.

    – Los corredores peatonales cerrados por el Municipio. Son varios, en muchos barrios, al cerrar o restringir el acceso a determinadas zonas o calles con las garitas de seguridad. Otros en espacios municipales, como los dos contiguos a la ahora cerrada estación de la Y. Primero cerraron uno de los pasos, ahora los dos. Los que menos contaminamos y que ocupamos menos espacio de tránsito, peatones, debemos entonces recorrer mayores distancias.

    – Los motociclistas que zigzaguean sobre calzada y veredas y que cruzan raudos entre filas de autos parados.

    • Muy bien detallado, al político de turno no le importa el fomento de la movilidad sostenible, prefieren obras para el automóvil por oscuros intereses; respecto a la topografía no es del todo un problema hay bicicletas eléctricas que pueden subir buenas pendientes y recargan descendiendolas, la seguridad de todos los ciclistas será cuando su carril sea segregado.

  4. Soy Guayaquileño y he visitado Quito con mi familia unas cuantas veces, pero cada vez es peor transitar por sus atestadas calles, como bien menciona el articulo, no hay espacios de parqueo, los centros comerciales están siempre llenos y las calles son angostas y confusas, ni siquiera con un GPS puede llegar a la ciudad Mitad del Mundo, tuve que contratar un taxi para que me guíe, y nos demoramos mas de 1 hora en llegar desde la entrada que venia de Latacunga, finalmente opte por quedarme en la mitad del mundo. en otro viaje llegue a la Av. 10 de Agosto y transite por alrededor de 1 hora y media no mas de unas 12 calles, increíble que el trafico se mueva tan lento

    En Guayaquil las horas pico son iguales, pero las calles fluyen mas rápido ya que son mas amplias y los conductores hacen avanzar el trafico a las buenas o a las malas, pero avanzan y al final se pierde menos tiempo que en la capital

    Lamentable que este problema no sea prioridad para ningún candidato, Quito es una ciudad muy bonita y siempre me gustara visitarla, pero dados los problemas de congestion que se acrecientan cada vez mas, ya no se puede considerar como destino turístico

  5. UN COMENTARIO OPORTUNO EL SUYO DR. DIEGO ORDOÑEZ.
    Hay algo muy importante desde mi punto de vista que me parece los alcaldes no lo han considerado y es el inventario de las casas y casotas ubicadas especialmente en el centro de la ciudad. El asunto es que estas viviendas se están cayendo por si solas y los alcaldes no han encontrado solución para rehabilitarlas. Pienso yo que con una concreta planificación, el Municipio y los propietarios de estas viviendas podrían llegar a un convenio para reconstruirlas y convertirlas en lugares habitables manteniendo de alguna manera sus fachadas exteriores. Esto ayudaría en mucho a suplir la falta de vivienda existente hoy en la ciudad y evitar que algunas de ellas estén convertidas en guaridas de gente indeseable.

  6. Para los atascos que provocan el túnel Guayasamín y la autopista al valle de los Chillos hay una solución muy simple: retiren los peajes. ¿Recuerdan el caos en la autopista a la Mitad del Mundo cuando había peaje?

    Esto se podría hacer si no existiera la desmedida ambición de robar los fondos públicos que generan estos peajes, a pretexto de autosustentar el mantenimiento de las vías, lo cual debe hacerse con la inmensa cantidad de dinero que nos roban a través de otros impuestos, como por ejemplo el de “rodaje”.

    Los peajes son verdaderos cuellos de botella, debido a la forma primitiva de cobrar: a mano…

    Sin embargo, se llenan la boca de razones “técnicas” y fiscales para seguir estorbando el tránsito con estos peajes.

  7. El «Patrimonio Cultural de la Humanidad» provoca claustrofobia…

    Que lejos, pero QUE LEJOS la actual ciudad de Quito se encuentra de justificar el haber sido una de las dos primeras ciudades en el mundo que han recibido tan importante reconocimiento internacional.

    Es hora de aterrizar bajándose de la romántica y melosa nube donde muchísima gente no quiere aceptar que la maltratada ciudad simplemente ya NO es la «carita de DIOS» que románticamente algún día fue.

    Para colmo el maltrato no solo viene de las pésimas «autoridades» que supuestamente deben administrar los diferentes estamentos para vivir en paz con organización y harmonía entre sus habitantes; irónica y tristemente el maltrato también proviene de sus propios habitantes!

    Por obra y gracias de todos los delincuentes sinvergüenzas que gobiernan el país y la ciudad, los ecuatorianos, los quiteños se volvieron gente agresiva, egoísta y deshonesta incapaces de ver más allá de sus propias narices siempre esperando que los demás cambien, que otros «hagan algo» y jamás reconociendo sus propios errores y fallas.

    La REALIDAD de la ciudad, del sufrido país es monumentalmente diferente a la realidad que vivieron nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros antepasados, ya no existe la ciudad en la que durante las fiestas de Quito prácticamente cualquier persona podía caminar a través de la ciudad CAMINANDO parando en diferentes barrios para tomarse un buen canelazo bailar alegremente celebrando junto a todos con total y absoluta SEGURIDAD y tranquilidad sabiendo que lo peor que podía pasarle era el chuchaqui del otro día.

    La gente tenía vergüenza de escupir frente a los demás, de orinarse en cualquier parte frente a todos, procuraba encontrar un tacho de basura para depositar cualquier desperdicio, en fin muchas buenas costumbres que muchos «milenials» ni siquiera saben lo que significa, porque hoy día la gran ciudad se ha convertido en una verdadera selva de cemento donde la anarquía tristemente cada día gana más y más terreno, donde el más grosero, el más gritón, el más patán, el más bravo siempre se impone.

    El verdadero cambio empezará cuando TODOS reconozcan sus propias faltas y errores, cuando decidan comenzar a CAMBIAR de manera positiva en su propio metro cuadrado sin esperar a que “los demás” hagan algo.

    Como dice un pasaje de la Biblia:…” No hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran a tí”…

  8. Creo que el uso de la bicicleta es muy buena idea, pero para ello las compañías deberían evolucionar a dejar el traje de lado y empezar a tomar políticas que conlleven a vestirse más cómodamente. Creo que el tráfico no es culpa del alcalde sino de los que nos nos importa hacer fila detrás de un parqueadero lleno o subirnos en la vereda para «parquearnos».
    No tiene que ver con hacer más vías, porque el tráfico es como un fluído: abre un arteria y por ahi circulará y no se resolverá el problema.
    El problema está en nosotros que no nos importa manejar un carro para una persona, cuando podríamos optar por el transporte público. Nos hemos vuelto cómodos.

  9. Regio, necesario y preciso analisis de la realidad de Quito, la otrohora franciscana ciudad. Donde habra quedado, y mas grave hacia donde la llevaran los alcaldes que esperamos trabajaran en favor de la ciudad y sus habitantes?

    La verdad oportuno su analisis; ojala los 17 candidotes se tomen la molestia de leerlo, y por cierto por interes personal, que los capitalinos, lean y cuando vayan a las campañas de esta temporada, lleven consigo una copia de este su editorial y les pregunten a los candidatos y exijan respuesta y no se convenzan con las acostumbradas palabras huecas, (yo te lo ofrezco busca quien te lo de, o la precisa expresion ofrecen villas y castillas y ya vivimos con los resultados de esa premisa hueca) pues es muy posible que con un par de honrosas excepciones, ninguno ni conoce ni se ha interesado en estudiar a fondo la situacion de la capital, y por ende como podran atreverse a ofrecer soluciones si no conocen el tema? sera que la prominencia e importancia del cargo es lo que les guia por no decir francamente deslumbra?, ojala haya uno o dos que se esten postulando por verdadero interes de servir a la ciudad y su gente; de varios de ellos su trayectoria politica no genera confianza ni es base de buen augurio……….Quito, Luz de America, merece un alcalde que le de el lugar que merece.

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