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Los poderes fácticos gobiernan al Estado

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La decisión correcta de reducir o eliminar los subsidios a los precios de los combustibles es mucho más que una decisión de política económica. Caben criticas sobre la falta de un programa y contexto para que esta medida no sirva solo para mantener el gasto estatal, ineficiente e improductivo. Pero, además sirve el caso para analizar y entender la forma en la que, atávicamente, se conjugan intereses económicos, ansias corruptas, poderes mafiosos y demandas corporativistas. Todo esto con las decisiones que toman los gobiernos bajo el supuesto del bien común e interés general, que, en realidad, son las fachas publicitarias con las que se encubren los verdaderos beneficiarios que se enriquecen extrayendo en su beneficios dinero que administra el Estado, que fue dinero de las personas.

La defensa del empleo es otra coartada. Existe la convicción que el Estado debe asistir a los empresarios privados para que mejoren sus balances y estados de pérdidas y ganancias por el riesgo de que se pierdan los puestos de trabajo. Esta bien armada pieza publicitaria es el idioma universal del proteccionismo. El Estado transfiere dinero a empresarios, mediante subsidios y precios para evitar que deban enfrentar los riesgos de la competencia, de la innovación, de la ineficiencia. O simplemente porque a políticos y gobiernos les da miedo, o pereza, emprender las reformas estructurales que hagan competitivas las economías y que los empresarios jueguen su rol y arriesguen sin que dependan de comprar favores políticos.

El taxismo es un negocio privado. Los dueños de los vehículos han aceptado que el Estado fije las tarifas a cambio de recibir subsidios y prebendas: importación de vehículos, llantas y repuestos sin pago de aranceles; mercado cerrado por licencias y cupos que los administran los «dirigentes del taxismo» mediante burócratas, tratos preferentes de la autoridad de tránsito (¿de qué otra forma se explica que circulen automóviles en latas?). Ahora recibirán un subsidio directo para cubrir el incremento del precio de la gasolina. En medio de este reparto de dinero fiscal en beneficios de una corporación (dueños de taxis) no entra el discurso (para que la tarifa no sea un precio político), que el Estado no intervenga en autorizar la actividad. Y no se discute por qué para los empresarios privados que prestan servicio de taxi, mantener el statu quo es rentable. Son ellos quienes a través de los controles e intervencionismo del Estado (se sirve de ellos), mantienen bajo su propio control el negocio.

Los empresarios camaroneros hacen la utilidad con el subsidio al diesel. Poderosos voceros políticos, vinculados al negocio, levantaron sus influencias para mantener el flujo de dinero fiscal a las cuenta privadas mediante subsidio, con el discurso de defender las fuentes de trabajo. ¿Por qué necesita un negocio privado un subsidio para subsistir? Otros factores inciden en pérdida de competitividad: entorno político, mala infraestructura, costos de servicios, rigidez laboral, o simplemente baja productividad. Pero el debate no se centra en las reformas estructurales que son necesarias sino en sostener el statu quo: que los subsidios se sostengan y que los empresarios mantengan su rentabilidad con dinero fiscal. Y para eso, es fundamental mantener y financiar las influencias y amigos políticos que controlen las decisiones políticas.

La distribución de gas es otro escenario en que se configura esta alianza público-privada en que empresas privadas cooptan las entidades estatales para que validen decisiones que conservan oligopolios o privilegios. La estructura legal y administrativa está organizada, a propósito, mediante cupos, restricciones territoriales, reglamentos y discrecionalidad para que empresas con poder político mantengan el control del mercado y no se afecten sus prebendas. Correa, que se acomodó rápidamente a las alianzas políticas e intereses privados y por eso logró el apoyo poliítico de grandes conglomerados empresariales y se conectó con las formas corruptas de contratación publica, en las sabatinas repartía cupos y zonas para que unas empresas vendan gas y otras no. Nada gratis, seguramente.

Los mojigatos revolucionarios, los actores del atraco correísta, moral y económico, se dibujaron como independientes de la influencia corporativa en las decisiones políticas. Pero fueron de peor forma por la inmensidad de recursos para distribuir entre los comensales perennes del Estado y porque profundizaron el rol intervencionista, lo que aumentó la necesidad de que intereses particulares controlen las políticas públicas. Romper ese control pasa por comprender que mientras menor sea el tamaño del Estado, mientras menor sea la dependencia de la rentabilidad de los negocios de decisiones políticas, mayor será la capacidad de los consumidores de decidir con su libertad de escoger, qué negocio sobrevive y cuál no.

Diego Ordóñez es abogado y político. 

7 Comments

  1. Moreno jamás saldrá de esa trampa, no TIENE capacidad peor personalidad, le ENCANTA el diálogo del silencio del aburrimiento, la mentira,más mentira mas de la misma cantaleta ; no digan nada que ya les nivelo las tarifas señores del taxismo; asi Calderón el amo de la FUERZA amarilla en el pais el reelecto para toda la eternidad y aun despues de su muerte por consiguiente seguira poniendo su nombre en las bombas de GASOLINA sin que le importe un bledo el bolsillo de los ECUATORIANOS y tampoco el de su gremio.VIVA EL PAÍS DE MANUELITO LUGAR DONDE TODO LO INCREÍBLE INHUMANO E INJUSTO PASA A DIARIO.
    PROHIBIDO OLVIDAR JAMÁS.

  2. En un intento de recaudar fondos para tratar de pagar los 19 BILLONES de dólares que el Estado debe a los CHINOS sin contar otras deusdas multimillonarias heredadas de gobiernos anteriores y tratar de operar un estado en crisis económica, nuestro pobre país se hunde más y más en el pantano. Si no se consigue plata, ahí queda nuestro petróleo, perdón, el petróleo CHINO. POR QUE RECUERDEN QUE CORREA LO VENDIÓ BARATÍSIMO por décadas por venir. Como quiera esta gente cobrarán su dinero de una manera u otra. Lo mismo lo harán los grandes conglomerados que se enriquecen con el subsidio. A nosotros los pendejos nos pasarán la cuenta, también de una manera u otra.

  3. Que se elimine TODOS los subdidios a los transportistas. Se les obligue a formalizarse. Porque ningún taxista es formal. O es que alguno entrega factura? Se agremian para cooptar el poder, no para producir. Yse beneficie de subsidios directamente a los que necesitan. Vía reembolso de facturas de gasto. Así se también se transparenta el tamaño del pastel.

  4. Los taxistas reciben absolutamente todos los insumos para su “negocio” subvencionados, la pregunta es Que carajo producen? En cuanto aportan el crecimiento del País, llamese economía, desarrollo, cero CERO. A cambio de todo esas prevenidas recibimos, contaminación, congestión, irrespeto, abuso, prepotencia y absolutamente nada de valor.
    Se debería eliminar los subsidios y que el coste de la carrera de taxi sea normado por la oferta y la demanda, con Uber y todas las empresas que quieran competir en este servicio.

    • Necesitamos un lider quien realmente guie los verdaderos intereses para el Pais,sin compromisos con nadie ni nada.Y nosotros el Pueblo asi como hemos salido a votar Presidentes, asi mismo deberiamos salir a protestar por todo lo malo y malas desiciones que se toman.El Pueblo es el Mandante.

    • Pidales el recibo del taxímetro y la respuesta es :
      Esta dañado y si reclamas: eso es lo que cuesta …….El presidente salio feísimo de este episodio.

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