Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Por qué la Policía no actuó de otra forma en el crimen de Ibarra?

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Para comprender de mejor forma los fenómenos sociales y políticos, una estrategia útil es situarse en los zapatos de sus actores. Con ello, recurriendo a la pregunta ¿cuál sería mi reacción si estuviera en el mismo caso?, es más fácil entender las razones por las que los seres humanos tomamos determinadas decisiones. Los execrables hechos ocurridos en la ciudad de Ibarra, hace unos pocos días, constituyen un buen caso de estudio para el efecto, a la vez que sirven para ampliar nuestra perspectiva de análisis sobre la actuación policial. Dejo sentado que el crimen cometido es injustificable como lo es la persecución infundada al pueblo venezolano en Ecuador, tanto desde una parte de la ciudadanía como también desde el gobierno nacional mediante sus xenofóbicas decisiones de los últimos días.

En una situación ideal, los policías debieron asumir un rol más activo, utilizar progresivamente la fuerza y, en caso de ser necesario, decidir a favor de la vida de la víctima por encima de la de su victimario. Leyes y protocolos nacionales e internacionales avalan lo dicho. Visto hasta allí, no hay otra opción que dirigir indefectiblemente la responsabilidad del fatal resultado de Ibarra a los policías. Sin embargo, la situación real es distinta. Por ello, hay al menos dos elementos de juicio que deberíamos tomar en cuenta antes de enfilar nuestras críticas. El primero se refiere a la ausencia de adiestramiento y capacitación a la Policía Nacional. El segundo tiene que ver con el poco apoyo que reciben los miembros de dicha institución cuando tienen que enfrentar el inicio de causas judiciales en las que intervienen, a propósito del ejercicio de su profesión.

En el primer caso, hay que señalar que la mayoría de miembros de la Policía Nacional, excepción sea dicha de los grupos de élite, tienen prácticas de tiro apenas una vez al año, cuando las tienen. Con ese antecedente, y ubicándonos en los zapatos de los intervinientes en el hecho de Ibarra, se torna comprensible entender por qué no dispararon. Situarse frente a un arma, mantener la calma en un momento conflictivo y abrir fuego con la suficiente puntería para no herir a la víctima, no es una tarea menor. Para ello se requieren destrezas y, desafortunadamente, ese no es el caso del policía promedio ecuatoriano. La necesidad de mayores recursos a la Policía Nacional y el énfasis en el adiestramiento del personal son las lecciones que debería dejar el lamentable hecho de Ibarra no sólo al gobierno nacional sino al país en general.

En el segundo caso, y aún asumiendo que los policías hubieran tenido la formación necesaria para el uso eficaz de las armas, el contexto social, jurídico e institucional en el que se desenvuelven les desincentiva a tomar una decisión de ese tipo. En efecto, cuando un policía debe asumir un proceso penal como consecuencia del uso progresivo y legítimo de la fuerza, sus probabilidades de verse afectado personal, profesional y económicamente son reales. En general, ni la sociedad ni los políticos defienden al policía en una situación de ese tipo. Siempre es más fácil tacharlos y tratarlos bajo los peores epítetos. Tampoco la Policía Nacional resguarda a sus miembros. Si un policía debe enfrentar a la justicia tiene que proveerse de un abogado costeado con sus propios recursos económicos (y ya sabemos cuanto cuesta un penalista con medianos conocimientos de la materia). De lo contrario, es muy probable que sea condenado a penas privativas de libertad. Ejemplos existen a montones.

Así, en un escenario como el relatado, y recurriendo nuevamente a la idea de situarnos en los zapatos del actor, es difícil creer que nuestros policías tengan los arrestos necesarios para ofrecer un mejor servicio a la ciudadanía. Si no tienen destrezas para disparar y en el caso de que lo hagan corren el serio riesgo de que los costos económicos y a su carrera profesional sean elevados, la decisión de los policías de asumir una actitud reactiva nos resulta más comprensible. Visto así, quizás es hora de enfilar nuestras críticas a la conducción que se dio a la Policía Nacional durante los últimos años, a las prioridades que se plantearon y a la moral institucional (el rol que debe cumplir la Policía Nacional) que allí se implantó. Siempre es más fácil hallar culpables en los actores inmediatos de un hecho lamentable como el de Ibarra. Siempre es más difícil observar los acontecimientos en perspectiva. Como ciudadanía responsable creo que estamos en la obligación de asumir esta segunda opción.

La salida no es, por tanto, elevar las penas por el solo hecho de hacerlo o llamar al uso indiscriminado de las armas. Tampoco es una alternativa la expulsión de los venezolanos del país, ni por la fuerza ni con medidas reprochables, como las emanadas desde el gobierno nacional. La salida es plantearnos por qué la Policía Nacional deja de actuar en situaciones como la ocurrida en Ibarra. Si ciudadanía, actores políticos y sociales nos planteamos un ejercicio reflexivo de ese tipo podremos concluir que la falta de formación profesional y la incertidumbre judicial en la que se debaten nuestros policías son dos elementos de juicio a tomar en cuenta. Mientras no se den soluciones de mediano y largo plazo a dichos problemas, pronto tendremos nuevos episodios similares al de Ibarra y también nuevas reacciones de cortísimo plazo: remoción de autoridades y escarnio público a los policías involucrados.

***

¡Hasta cuándo la improvisación en las políticas públicas! Es hora de que el país asuma los problemas que enfrenta la Policía Nacional como parte de una estrategia de Estado, no de gobierno. Ojalá, como suele ocurrir, no estemos a la espera de un nuevo escándalo para olvidarnos de los lamentables hechos que el país ha vivido durante los últimos días.

Santiago Basabe es académico de la Flacso.

9 Comments

  1. Ante todo es lamentable la perdida de una vida, pero en este caso son dos vidas que se pierden por falta de un procedimiento PROFESIONAL; si hoy aún lejano está el día de ver un verdadero profesionalismo en los integrantes de la Policía del Ecuador, su poca preparación en estos eventos demuestra que han descuidado el área de la educación, de la preparación operativa que conlleva el usos de todos sus recursos. Durante el año anterior se vivieron eventos muy lamentables que marcan el inicio de una cadena de violencia que gestada por ciudadanos extranjeros deja claro las falencias en seguridad. Nos falta mucho por mejorar en la institución que no cuenta con aulas adecuadas o centros de formación que proyecten el grado de peligrosidad y puedan ejercitarse para ir a la calle a velar por la integridad de los ciudadanos.

    Hay que hacer grandes y prpfundos análisis, que permitan cambiar leyes, protocolos, incorporar en la instancia de primera respuesta como es el ECU 911 personas capacitadas y que direccionen eventos como el sucedido. Mientras no hayan estos cambios lo seguiremos lamentando.

  2. Es hora de pensar desde otra perspectiva con respecto a la policia nacional. Es hora que la policia sea descentralizada y al menos en las grandes ciudades, la policia sea controlada por sus autoridades locales. Sería una manera de aliviar la carga a el Estado y la ciudadania sería servida mejor, porque cada Ciudad tiene diferentes niveles de seguridad. La Policia Nacional tendria un rol de inspección y control, de las policias locales. Otras personas podrían aportar con mejores ideas

  3. No podemos negar lo complejo de tan lamentable suceso en Ibarra y, que empaña la credibilidad y quizá hasta el entendimiento nacional e internacional. Cómo podríamos culpar solamente al Cuerpop Policial que se debate en lamentables condiciones tanto en
    equipamientos y más en preparación y técnicas profesionales. No podríamos tampoco justificar que por defender a la ciudadanía que es su principal rol, tengan que enfrentar consecuencias penales y el rollo de trámites y costos personales.
    La Policía Nacional es la encargada en la seguridad nacional ciudadana y como tal, debe dispones de los medios indispensable de equipamiento y el uso de la fuerza progresiva con el debido respaldo legal e institucional si queremos frenar la violencia y recibir las protección anhelada.
    Repudio los ataques indiscriminados y la xenofobia manifiesta a los ciudadanos venezolanos. Debemos comprender y entender que porla situación más que crítica de su pueblo han emigrado a muchos países y, como pueblo hermano tenemos que extender la comprensión y respetar también sus derechos humanitarios.
    Exhortemos al Gobierno para que estudien profundamente las medidas y reformas pertinentes obligadas para dinamizar y mejorar las leyes actuales al respecto.
    Por un mañana mejor.

  4. Caso Ibarra:
    20-01-19
    DOS PUNTOS DE VISTA
    Es lamentable lo que está ocurriendo con la seguridad de la población y la institución responsable de actuar en ese marco.

    La actuación de la Policia en aplicación de sus potestades no tiene el respaldo efectivo, si el policía disparaba y eliminaba al asesino ya hubieran salido los defensores de los derechos humanos a defender al “pobre delincuente”, ahora que no actúan también son penalizados, palo porque bogas palo porque no bogas???.

    Por otro lado, La policia no está correctamente orientada en su accionar, no debe estar patrullando fronteras, conduciendo operaciones conjuntas ni combinadas, haciendo cursos de operaciones ribereñas, comprando lanchas guardacostas, haciendo cursos de paracaidismo, pretendiendo hacer exploración aeromarítima, gestionando la compra de helicópteros de ataque, porque esas son funciones y competencias constitucionales de FFAA.
    La PPNN es un cuerpo civil armado que debe dedicarse a la seguridad ciudadana, con todo lo que ello implica como la investigación, prevención y reprensión del delito, y para ello no deben formarse como militares, sino como POLICÍAS que sepan cómo actuar eficiente en la protección de la ciudadanía. Si esto no esta comprendido por parte de las personas que lideran política y operativamente a esta importante institución, podremos tener un policia por cada ciudadano que nada de lo que hagan surtirá el efecto deseado. Las personas e instituciones que pretenden saber de todo y hacer de todo lo hacen mal o a medias.
    El redireccionamiento político en ese contexto es fundamental.

  5. Plenamente de acuerdo con los razonamientos contenidos en este artículo.

    Es motivo de vergüenza, que altas autoridades a raíz del hecho de marras, hayan mencionado que la inacción de los policías se castigarán con penas similares al del autor (hasta 26 años) No se trata aquí de santificar a los policías por la omisión, de la que personalmente creo tienen más responsabilidad las altas autoridades, debido a que no han procurado un mejor entrenamiento al personal policial, no a aquel que está plácidamente en las oficinas, sino el que diariamente sale a enfrentarse con los delincuentes, muchas veces mejores armados que ellos.

    Es frecuente, y así se ha visto en los últimos días, que mientras los policías cumpliendo los protocolos de rigor, tratan de aprehender delincuentes, el populacho arremete contra ellos, eso se debe a que las autoridades encargadas, no ofrecen un apoyo efectivo a los intrépidos policías que están cumpliendo con su deber, ni hay políticas gubernamentales para concientizar a la ciudadanía en el sentido de que la policía está del lado de ella como aliada efectiva, que vela por su seguridad.

    Con el anuncio de las autoridades, indicado más arriba, peormente los policías van a querer cumplir su arriesgada misión.

    La calentura no está en las sábanas, este es un problema estructural, en el que ni siquiera han pensado las autoridades que les compete actuar.

    Medidas parches como separar autoridades de nivel medio, NO solucionarán el problema, que a pesar de haber tantos ministerios relacionados entre sí, sobre el tema seguridad, estos no hacen nada, porque no saben qué hacer.

    • Así es esto es verdad y el culpable está en Bélgica y sigue recibiendo dinero de este pueblo, sus secuaces siguen metidos en el gobietno y Lenin en la cuerda floja ni toma decisiones responsables y contundentes.
      Que Dios nos proteja

  6. ME PREGUNTO PORQUE EN USA,EL POLICIA SACA LA PISTOLA CON ANTICIPACIÓN ,Y AMANAZA AL DELINCUENTE,POR 3 OCACIONES LUEGO DISPARA A CUALQUIER PARTE DEL CUERPO DEL QUE A INFRINGIDO LA LEY.PRODUCE MIEDO SI ,PERO QUE MAS PUEDE HACER?INCARSE A ROGARLE QUE POR DIOS ,NO DELINCA ¡NO¡ ESO ES TAREA DE OTRO ESTAMENTO.LA POLICIA TIENE QUE HACER LO SUYO.PERO AQUÍ,NO TIENE RESPALDO,SE SABE QUE HAY MAS DE 100 DETENIDOS CON JUICIOS,POR DEFENDERNOS.¿QUE HACER?LAS DECLARACIONES VIOLENTAS DEL IMPROVISADO SON TORPESAS,QUE YA HAN TENIDO CONSECUENCIAS NEFASTAS.SEGURIDAD NO ES COMPRAR MAS ARMAS,ES POR SOBRE TODO CAPACITACIÓN.EN UNA CONTROVERCIA, COMO ESTA DEBE PRIMAR LA SENSATES, Y NO ENGAÑAR.VIVIMOS DE TUMBO EN TUMBO.NO NOS GOBIERNAN NOS HACEN RODAR.TODO SALE MAL CUANDO SE IMPROVISA.MUCHO TIENEN EN COMUN EL PRESI,LA MINISTRA Y ALGUNOS POLICIAS ,QUE SON AÚN CORREISTAS AMANTES DE LA VIOLENCIA.PERO HAY MAS BUROCRACIA INFELIZ,MAS GASTOS,MAS DERROCHE,MAS DIPENDIO,PEOR QUE EN EL CORREARO, ES ESTO SABER GOBERNAR ?

  7. Lo sucedido nos desnuda una vez más: decenas de policías dentro de un estadio de fútbol no logran controlar a fanáticos que se apuñalan; un policía abatido por un delincuente; ciudadanos que se creen camarógrafos de películas y que las lanzan en las redes sociales sin pudor; un Estado ausente que solo regresa para amenazar a todo el mundo; unos medios cuyos dueños monopolizan la opinión publica y atizan la vergüenza de una sociedad en decadencia; una (no) sociedad pusilánime que ríe cuando gana la selección de fútbol o llora cuando pierde; así somos (no) construidos y deconstruidos, escondidos en nuestras casas, empresas solo salimos cuando un capo nos llama a protestar por «mi ciudad» que «no se ahueva ante nadie carajo». La mesa esta servida.

  8. Tiene razón el señor Basabe. Hay un prejuicio injusto y generalizado contra la Policía Nacional. No se entiende bien su labor ni se conocen sus carencias. Si es indignante comprobar que no hicieron nada para impedir el asesinato de la señora por su pareja, hay que ponerse en los zapatos de los agentes, que posiblemente tuvieron miedo de disparar a matar por falta de entrenamiento y decisión. ¿Todavía les siguen cobrando las balas que disparan? ¿Cuánto entrenamiento reciben para el uso de sus armas de dotación? Si mataban al delincuente seguramente los acusados de asesinato serían ellos mismos porque infortunadamente para acusar policías hay muchos defensores de los derechos de los delincuentes. Considero que debemos ser ecuánimes en nuestros juicios de valor. Saludos cordiales, Eduardo Peña Triviño.-

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