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El nacionalismo y la xenofobia son un mal negocio para Ecuador

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Entre enero y septiembre de 2018, según la última información publicada por el Banco Central, desde el Ecuador se enviaron al exterior $290 millones por concepto de remesas. En el mismo período, de acuerdo con esa publicación, a Venezuela se enviaron $257.000, es decir, apenas el 0,09% del total. Se puede alegar que los venezolanos, ante el caos económico y cambiario que atraviesa su país, no envían dinero a través de canales formales y, por tanto, ese monto está subestimado. Es probable. Sin embargo, del mismo modo podría suponerse que al menos una parte de las remesas que se envían a los países vecinos también utilizan medios informales y lo cierto es que los envíos a esos países son significativamente mayores: a Colombia se enviaron $163 millones en los tres primeros trimestres del año y las remesas a Perú sumaron casi $40 millones. Siendo así, quienes piden que se frene el ingreso de venezolanos al Ecuador (hay quienes incluso piden su expulsión) con el argumento de que se están llevando los dólares, deberían también pedir la salida de colombianos y peruanos (y ciudadanos de muchos otros países).

En realidad, a quienes usan ese pobre argumento más les valdría dejar de hacerlo, porque lo cierto es que para el Ecuador el saldo entre remesas enviadas y recibidas es claramente favorable. En los primeros nueve meses del año pasado se recibieron por ese concepto $2.250 millones, ocho veces más que el monto que salió del país. Los principales países de origen de las remesas fueron Estados Unidos, España e Italia (en conjunto abarcan el 88% de las remesas recibidas en el período analizado), en los que residen cientos de miles de ecuatorianos y en los que más de un compatriota ha cometido delitos graves (este tweet de Luis Eduardo Vivanco recopila algunos casos). Si, aplicando la misma lógica de quienes quieren expulsar a todos los venezolanos por el crimen atroz cometido por UNO de ellos, todos los ecuatorianos residentes en Estados Unidos, España e Italia habrían tenido que regresar al Ecuador, el país habría dejado de recibir, sólo en el último año, dólares por una cantidad similar al saldo actual de las reservas del Banco Central.

Una lógica similar se puede aplicar al tema del empleo: cada vez es más común escuchar que los venezolanos “están quitando el trabajo” a los ecuatorianos. (De hecho, incluso el ex ministro de Trabajo, Raúl Ledesma, cuando aún estaba en el cargo –que desempeñó sin haber tomado las medidas que permitieran fomentar la contratación en el sector privado– quiso vincular la mala situación del mercado laboral con la llegada de venezolanos al país; por tanto, el penoso comunicado de Lenín Moreno tras el crimen de Diana ya había tenido un antecedente en el mismo gobierno, aunque con repercusiones menos graves.) Las cifras del INEC, de hecho, muestran un mercado laboral deteriorado, donde apenas cuatro de cada diez personas que trabajan o quieren hacerlo tienen un empleo adecuado. El último reporte muestra también un aumento en la informalidad, fenómeno que podría (no hay evidencia suficiente en las encuestas) tener que ver con el ingreso de venezolanos. Si el problema del mercado laboral ecuatoriano, como sugieren algunas personas (muchas de las cuales deben tener parientes en el exterior), son los extranjeros (venezolanos o de cualquier otra nacionalidad, pues todos estarían “quitando el trabajo” a algún nacional), entonces seguramente su solución es expulsarlos a todos. Eso sí, eso implicaría a su vez que todos los ecuatorianos que trabajan afuera vengan a trabajar (o a buscar trabajo) en el país. Con toda seguridad, los indicadores del mercado laboral, ya de por sí preocupantes, serían mucho peores: con tasas de desempleo y, sobre todo, de empleo inadecuado muy superiores a las actuales.

Aunque la solidaridad, el sentido común (el hecho de que un venezolano haya cometido un crimen atroz no los convierte a todos en delincuentes) y un mínimo sentimiento de empatía deberían ser suficientes para frenar la xenofobia y el peligroso nacionalismo que muchos ecuatorianos han exhibido en los últimos meses (no sólo en los últimos días), parece que hacen falta algunas cifras más duras. Y lo que éstas muestran es que para un país con millones de ciudadanos viviendo en el exterior, la xenofobia y el nacionalismo son, además de una vergonzosa muestra de indolencia e incoherencia, un pésimo negocio.

José Hidalgo Pallares es economista.

7 Comments

  1. Sr. Hidalgo Pallares
    Según la RAE Nacionalismo es: 1. Sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia.
    2. Ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado.
    Xenofobia es la aversión exagerada a los extranjeros.

    Le ruego de manera comedida no mezcle estos términos tan diferentes, puesto que existe un porcentaje de la población que deseamos que se incentive el Civismo, los Valores Patrios, que se recupere de forma integral la materia de Historia en la educación pública y a estas ideas se las podría llamar NACIONALISTAS.

    Al poner estas dos palabras en un mismo título las está haciendo ver como sinónimos, mandando un mensaje equivocado de que “el estar orgulloso de su país y sus compatriotas está mal”.

  2. Me pregunto: Si de pronto cualquier pais pidiese, para poder viajar a los cuidadanos ecuatorianos, los antecedentes o certificado apostillado o legalizado de no consumo de sustancias ilicitas, y de no haber incurrido en acto de corrupcion alguna en su vida, de cualquier indole, que sucederia?

  3. Etimado José Hidalgo, me gustaria de ser posible se realice un articulo sobre la posible Concesión de CNT, es positivo o negativo para el Ecuador, que aristas se bebe evaluar para que esta conceción de al pais la estrategia de ganar-ganar.

  4. La gente comun siente algunas cosas que los profesionales no alcanzamos a delucidar, en todo siempre hay algo de bueno y malo..no podria opinar yo por los ecuatorianos agricultores o de otros trabajos como jornaleros, comerciantes, constructores que tendran sus razones tambien de verse afectados, sin embargo esto no quiere decir que porque tenemos libre ingreso de ciudadanos de otros paises o soliciten la salida de nuestro pais…nuestros compatriotas tambien debe solicitarseles lo mismo en otros paises como los de Europa.. la comparación realizada aun le falta mas profundidad y analisis pertinente, no todo debe enfocarse a ganancias económicas, sino a mejor bienestar ciudadano, como reitero por algo el ecuatoriano reclama el caso de los venezolanos en nuestro pais.

  5. Muy claro y contundente su análisis Ec. Hidalgo. El embuste y quizás la ignoracia, hace pensar que muchos extranjeros de buena reputación sean una carga para el estado.Las remesas de dollares que envian los migrantes ecuatorianos es mayor a lo que sale.No se puede juzgar por un hecho bochornoso y lamentable a toda una comunidad.

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