Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

El laberinto de la escasez fiscal

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Con obsesiva insistencia hemos reiterado en la insostenibilidad de las cuentas públicas, cuya tradicional evidencia es el abultado déficit fiscal y las desproporcionadas necesidades de financiamiento de las mismas. La indolencia nacional y una suerte de angustia existencial, nos obligan a la búsqueda de otras formas para encontrar eco en la conciencia del país sobre la real situación económica y fiscal del Ecuador.

En 2019, el Tesoro Público contará con unos $19.000 millones producto de los impuestos, el petróleo e ingresos no tributarios y otros; una vez excluidos los ingresos en 2018 de $1.100 millones de la remisión tributaria, la consideración de menores ingresos petroleros y la sobreestimación de ingresos no tributarios y transferencias. Estarán latentes menos ingresos por impuestos ante una economía estancada.

Nuestra invitación a compartir la distribución de los $19.000 millones. La primera prioridad es pagar los $9.400 millones de los sueldos de la burocracia, y la segunda los $7.400 millones de los intereses y amortizaciones de la deuda pública interna y externa. Por tanto, nos sobran $2.200 millones.

De otra parte, para pagar los bienes y servicios que permiten la operación del Estado se requieren $2.400 millones. Para cubrir los bonos de solidaridad, discapacidades, adultos mayores y otros se necesitan $700 millones. Al IESS hay que entregar $1.448 millones que incluyen los $1.240 millones del 40 por ciento de las pensiones. Al sistema de seguridad social de las FF AA (ISSFA) se deben transferir $425 millones, a la Policía (ISSPOL) $127 millones. A los GADs por competencias de tránsito y riego se asignan $160 millones. Además, existen transferencias por becas, a empresas públicas y otras por $573 millones. Dentro del Plan de Inversiones (PAI), hay gastos corrientes como el pago de $350 millones del bono a jubilados en educación y salud. La educación básica de jóvenes y adultos requiere $67 millones, el fortalecimiento del talento humano $86 millones, la reconversión de la educación técnica $79 millones, la prevención del ciclo de vida $44 millones, la misión ternura $27 millones y el Plan Casa Para Todos $531 millones. El resto del PAI exige $2.246 millones. Además, a los Municipios, Consejos Provinciales y Juntas Parroquiales se debe transferir $3.400 millones. Tomemos la calculadora para sumar esta agobiante cantidad de rubros: $12.663 millones.

Recordemos que luego de pagar sueldos y deuda nos sobraban $2.200 millones, como lo descrito en el párrafo anterior requiere $12.663 millones, nos faltan $10.463 millones, que son las necesidades de financiamiento a cubrirse con nuevos préstamos. Lo cual es imposible. Reflexionemos. Los ingresos son insuficientes, hay que incrementarlos. ¿Menos subsidios, más impuestos? Si los pobres ingresos apenas cubren sueldos y servicio de la deuda, es imperativo reducir la masa salarial y el tamaño del sector público. Cuidado con malas intenciones de no pagar la deuda, su servicio sólo se reducirá con operaciones de mercado posibles con un bajo riesgo país consecuencia de un programa económico y fiscal creíble. El gasto en bienes y servicios, transferencias y quizá más inversiones deban tener más recortes, para reducir de modo importante el déficit. A pesar de lo cual se requerirán más créditos, aún bajo el supuesto de la concesión o venta de activos estatales.

A este doloroso laberinto, se deben agregar las deudas del presupuesto de 2018 que superan los $2.000 millones y las deudas de la empresa petrolera por $2.500 millones. Los Certificados de Tesorería (CETES) por $2.300 millones. También habrá que completar el faltante para importar derivados (cuenta CFDD). Son importantes Las deudas que mantiene el Tesoro por uso de la liquidez de entidades, préstamos externos y otros valores pendientes. Más allá del ámbito fiscal, las reservas del Banco Central son escuálidas y requieren un urgente incremento a fin de no poner en riesgo sus necesidades operativas básicas, y evitar contaminar al sector externo y al sistema financiero. La economía seguirá estancada con una pobre inversión privada interna y externa y exportaciones no petroleras que crecen al 5 por ciento. La situación del IESS es crítica y debe consumir sus ahorros para pagar las pensiones. El próximo año habrá que pagar $1.500 millones de los bonos 2020 y $500 millones del préstamo de Goldman Sachs. Existen 5 millones de desempleados y subempleados y casi 4 millones de pobres.

Esta lúgubre realidad está allí para pobres y ricos, empresarios y trabajadores, políticos y no políticos, ortodoxos y heterodoxos, dogmáticos de izquierda y liberales, analistas y medios de comunicación, gobierno y sus indefiniciones. Es obligación del gobierno tomar decisiones e invitarlos a compartir este menú de mal sabor, no para disfrutarlo, si para encontrar en común acuerdo los ingredientes que lo hagan digerible para toda la sociedad, sanen al paciente y sienten las bases para el bienestar de la nación. Nadie de modo irresponsable, con distracciones del día a día, puede mirar para otro lado en pro de sus intereses particulares, a fin de mantener tal menú que deteriore progresivamente la salud del país, hasta que las bacterias sean resistentes a los antibióticos y las medicinas más costosas. La filosofía de Corea del Sur para progresar no puede ser más pertinente: no pensar en el yo, sino en el nosotros, en el país. Querer siempre ser mejores y cada vez más competitivos. Debemos crear nuestra propia identidad para la prosperidad.

Jaime Carrera es economista. 

8 Comments

  1. Excelente análisis. Una vez más le mando mis agradecimientos y mis felicitaciones. Su lectura me ha permitido entender que “no hay ciego más ciego que el que no quiere ver”.

  2. La situación económica del Ecuador, que realmente cuenta, puesta y analizada de una manera clara y concisa, para que el Ecuatoriano de a pie, tome sus propias conclusiones.
    Cifras reales y no maquilladas, para engañar a las masas.

    l

  3. Triste y lacerante realidad la descrita en este importante artículo . Y en el país no tomamos en serio esta grave situación y queremos seguir viviendo de “PAPA” Estado . Lamentablemente esta bomba explotará , y las consecuencias podrían inclusive dar al traste con nuestra democracia .

  4. Con semejante informe, que es una cruda realidad, mejor me puse a escuchar a Julio Jaramillo, me servi’ dos bielitas y me fui a dormir.

  5. Terrible! Entre el 2019 y 20120, se acumularán $17.000 millones de obligaciones y cuentas por pagar, a la deuda consolidada de $60.000 millones. Entonces, el plan presentado por Martínez es una burla. No están solucionando el problema de fondo y se acerca de manera vertiginosa la debacle. Señor Presidente Moreno: O toma en serio su papel en el gobierno, o es mejor que renuncie, explicando que lo hace, porque no tiene salidas para la solución del problema que heredó y que mantiene en stand by, por su tabú ideológico. Si en poco tiempo el IESS colapsa, y la caja fiscal se declara oficialmente en quiebra, lo único que puede hacer es dejar que alguien más lo intente, aunque parece que la solución es imposible, para Usted y para quieen quiera.

  6. El panorama se complica si se utiliza la “concesión” de empresas públicas para pagar el gasto corriente. ¡Cuidado! que estaríamos matando la gallina de los huevos de oro (¿?)

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