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¿Por qué Cuesta hace los negocios del Estado?

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¿En serio Santiago Cuesta es la persona más idónea para capitanear el proceso de concesión de la administración de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT)? ¿En serio él tiene el empaque político y ético para convencer a la nación de que concesionar ciertos activos del Estado es, como dice, una decisión conveniente para el país?

El gobierno volvió, en este asunto, a cometer errores garrafales y graves. De forma y de fondo. ¿Por qué un tema como este, que involucra procesos institucionales y activos del Estado, los maneja un asesor? ¿Acaso esa tarea no hace parte, como lo dejó suponer un decreto presidencial, de un proceso de mejoramiento y eficiencia del Estado? ¿No es el Ministerio de Economía el organismo rector de una reingeniería que, en el fondo, busca rentabilizar las empresas públicas?

Cuesta es asesor. Un asesor cercano al Presidente que ha hecho méritos para cubrir su nombre con un manto de sospechas sobre su real voluntad para servir con desprendimiento los intereses del Estado: su actividad y algunas denuncias que pesan sobre él hablan más de su inclinación profesional y personal por servir intereses particulares. Ese no es precisamente un atributo en un tema y en un momento en que los pergaminos éticos son particularmente importantes.

Cuesta ha usado el peor método posible en este caso: hizo el anuncio sin tener nada listo. Ha ido acomodando datos e informaciones en el camino, ante la presión de la opinión, sin temor a poner en entredicho promesas anunciadas por el gobierno para el escenario que está manejando. Por ejemplo, ha avanzado montos para la licitación sin que se sepa la valoración de la CNT. Abelardo Pachano, en el foro Perspectivas Económicas 2019, recordó que “no está disponible ninguno de los balances o estados de resultados”. Y que Cuesta ha puesto al país frente una cifra cuya sustentación es difícil de apreciar.

Se entendía, porque el gobierno así lo prometió, que el Banco Interamericano de Desarrollo iba a ayudar en la valoración de empresas públicas. Y se entendía que solo luego de esa valoración, habría una licitación para concesionar, en el caso de la CNT, su administración. Pero Cuesta ya puso precio, ya anunció cuánto eventualmente recibiría el Estado, ya dijo en qué condiciones quedarían los trabajadores de esas empresas, qué porcentaje de las utilidades tendría el Estado… Esto sin que se conozca un plan tan global como específico sobre lo que espera a las 21 empresas públicas. Se habló de la creación de un holding empresarial, susceptible de hacer alianzas con el sector privado. Y se habló de concesionar, en este año, tres de esas empresas.

Un gobierno serio no puede ser tan informal y desprolijo con la cosa pública. Cuesta, a nombre de la administración Moreno, no ha dado a conocer el procedimiento institucional que ampara su acción y sus actividades sobre las empresas que pertenecen al país. No solo no ha dicho cómo se van a tomar las decisiones coyunturales sino que hará el gobierno con el dinero si esas empresas se llegasen a concesionar. Esto recuerda el estilo de Correa, quien manejó los bienes y los recursos del Estado con total discrecionalidad y secretismo. El resultado lo conoce el país: despilfarro y corrupción.

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Cuesta ha dicho que ya se reunió con los trabajadores de las empresas previstas en su plan de concesión. Ellos no son sus interlocutores, porque no son los dueños de esas empresas ni pueden decidir su destino. Esto suma a un manejo desatinado, antojadizo y nada profesional. Para promocionar lo que cree que será el valor que el gobierno fije para que un grupo privado administre la CNT (ha dicho $4000 millones), Cuesta ha desempolvado la cifra que alguna vez indicó Correa ($700 millones). Esta forma de validar sus cifras es tan absurda como declarar que el modelo de concesión que piensa implantar es a prueba de corrupción. No se trata de hacer declaraciones sino de comunicar mecanismos y protocolos y, si se da paso a la concesión, decir cómo serán auditadas esas negociaciones para que esos procesos sean absolutamente transparentes.

En los hechos, el gobierno debió haber empezado por el comienzo: explicar, con cifras en la mano, por qué el país tiene que recurrir a este tipo de fórmula, quién garantiza que se procederá de manera proba y en qué piensa gastar la plata. Para que no se evapore como ocurrió en la década perdida. Y lo más importante: poner un capitán al frente del proceso que tenga credibilidad e inspire confianza. Santiago Cuesta carece de las dos.

Foto: El Telégrafo.

27 Comments

  1. El Sr. Cuestas es un pésimo negociador, ya lo demostró con los combustibles que al negociar algo no negociable con el taxismo (negocio rentable) dejó que todo el mundo se le vaya encima. Este señor improvisa y ve solo lo que a él o a sus amigos les puede convenir.

  2. Es irónico e indignante que un individuo, quién diablos se cree y lo peor que no sabe lo que hace y dice. Ningún trabajador es dueño de una empresa, lo que si hay que resaltar que tienen derechos ganados o adquiridos y debe respetarse, de acuerdo; pero habla como que ellos son quienes deciden la concesión. Nadie sabe cuanto cuesta CNT y el da valores y remata peor que un pez en la arena, afirmando que todo, esto es equipos, tecnología, carros, computadores…etc después de 20 años pasan al estado…debería saber que luego de ese tiempo ojalá sirva alguna Laptop pero para ROMPERLE LA CABEZA PARA QUE LE SALGA LO BESTIA…..

  3. Un señor de apellido CUESTA que no ostenta cargo de ministro, de pronto aparece en el escenario político como AMIGO-asesor del presi Moreno, encargado del «remate» de los activos del Estado, y lo hace como si se tratasen de bienes de su propiedad, utilizando un discurso que se asemeja mas al estilo de el propietario de un parqueadero de carros o un agente inmobiliario cualquiera, saltándose todo nivel institucional y de procesos, cargado de opacidad. Esto no es mas que el reflejo de todo lo que sucede en el gobierno de Moreno, ministros y asesores caminado cada quien por su lado y con agendas propias. Se vuelve al extremo visible la ausencia presidencial, Moreno no existe. Ahora tenemos nuestro RASPUTIN, tenemos a Cuesta…

  4. Como bien se menciona en este importante artículo , temas vitales como la posible venta , concesión o alianza estratégica de empresas públicas , que hay que decirlo son un lastre para la economía del país y fuente inagotable de corrupción y piponazgo , debe hacerse con absoluta seriedad y honestidad , y no dejar ninguna duda en los ciudadanos que en el tema prima el interés nacional sobre cualquier otro . Para que finalmente esta necesidad impostergable se logre concretar , debe encontrar el gobierno una persona o personas de la mas alta credibilidad y honestidad probada .

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