Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La campaña arranca con el pasado al frente

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Paco Moncayo no participa, hasta ahora, en ninguno de los debates organizados en Quito. Y no hay señales de que quiera hacerlo durante los 45 días de campaña que empiezan este 5 de febrero. A 4P el general dijo, primero y personalmente, que no asistiría a ningún debate. Ahora hizo saber, mediante Lorena Mora, su asistente, que solo lo hará si asisten los 18 candidatos inscritos para la Alcaldía de Quito.

Paco Moncayo sí ama debatir, pero solo

4P. ya contó el motivo que hay tras estas explicaciones: hace parte de su estrategia que consiste en ignorar a sus contendores porque está liderando los sondeos. La condición que ha fijado para asistir a los debates -que vayan los otros 17 candidatos- es, por supuesto, una condición imposible. Es imposible concertar las agendas de 18 personas en campaña. Imposible llevar a cabo un debate sobre los cinco temas fundamentales, por ejemplo para Quito, con 18 personas que deben exhibir las soluciones que proponen, explicar su viabilidad, responderse entre ellos, precisar sus respuestas ante un auditorio imposible de juntar durante por lo menos medio día.

La campaña electoral para elegir a 11 069 autoridades arranca con dos características que lucen antinómicas: la mayor cantidad de candidatos (el CNE cerró con 80281) y el menor número de debates. En Quito, por ejemplo, ha habido escasos encuentros y apenas con algunos de los 18 candidatos. No hay alternativa.

Esto plantea, en forma dramática, el problema de fondo de la campaña: los ciudadanos no conocen las soluciones que ofrecen los candidatos a sus problemas. No las pueden cotejar por la imposibilidad de tenerlas juntas y de oír a los candidatos desarrollarlas. Los medios de comunicación no pueden jugar su papel democrático y de mediación pues les resulta inviable invitar a los candidatos juntos (18 en el caso de Quito). Tampoco pueden guiarse por las encuestas por varias razones: hay un alto nivel de indecisión, la popularidad de los candidatos en los sondeos puede obedecer al nivel de conocimiento; no forzosamente al nivel de preparación para un cargo y, en democracia, lo obvio es escuchar a todos aquellos que se compiten en una elección. Al fin y al cabo, nadie sabe de dónde provienen las mejores ideas para solucionar un problema. El papel del medio no es promocionar a candidato alguno sino contribuir para que los ciudadanos voten con el mayor volumen de información disponible.

Si a estos factores, contrarios al esclarecimiento del panorama electoral, se suma el tiempo de la campaña -apenas 45 días-, la conclusión que se impone es demoledora: esta campaña, en la cual hay 8 candidatos para cada cargo en juego, lejos de mejorar la enclenque salud de la democracia, la puede empeorar. Aquí también las razones sobran: habrá mayor fraccionamiento del electorado debilitando a aquellos que resulten elegidos. Su capacidad de decisión será menor y es muy factible que eso agrave la corrupción. Fue lo que sucedió, por ejemplo, en la alcaldía de Mauricio Rodas en la cual dos de los concejales asisten a su trabajo con grillete en sus tobillos.
Parece obvio que, en estas circunstancias, no tendrá lugar el ejercicio de profundización democrática que requiere el país con particular perentoriedad tras diez años de autoritarismo. La campaña, tal como se presenta, premiará a viejos políticos, figuras conocidas que vendrán del mundo del espectáculo, del periodismo, del deporte… Nada en ese punto cambiará. Y no cambiará por dos razones: en 45 días es imposible que una figura joven o desconocida logre el nivel de conocimiento que necesita para ser conocida y reconocida por los electores. Y dos: si no hay debates, es imposible que las ideas nuevas puedan competir con el statu quo.

Debatir ha sido una de las mayores falencias en Ecuador. La sociedad política no aprecia la confrontación de ideas y la fragmentación partidista convierte esa necesidad pública en una misión imposible. No existe la cultura de exponer ideas, confrontarlas y defenderlas de manera a que los electores puedan hacer la evaluación correspondiente: calidad de las propuestas, viabilidad, financiamiento, efectos buscados, plazos de ejecución, transparencia de esos procesos…

Hasta que debatir no sea una obligación para ser candidato, no mejorará la calidad del proceso electoral y la democracia en el país.

Foto: Notimundo

7 Comments

  1. Nunca en la historia republicana del Ecuador hubo tanto «patriota muerto de hambre» jugándose la vida por arañar un cargo público por elección popular y, consecuentemente, tener acceso a la dichosa caja fuerte de los estoicos trabajadores que laboramos sin horario. Con honrosas excepciones, de esos 80.000 y picos con hambre de buitres, todos son unos pobres diablos: analfabetos, faranduleros, sapos, sinvergüenzas, desconocidos, con algunas virtudes (sarcasmo) en común: lengua fácil, mitómanos y cleptómanos en potencia. Solamente los miembros de las Juntas Parroquiales no pueden volverse millonarios porque no tienen o muy poco para robar. Desde concejales para arriba, después de su «gestión», ya se puede observar que entran al círculo de los potentados pero con dinero ajeno.

  2. De que sirven los debates si las ideas y propuestas se diluyen con el paso de la administracion. Eso es un hecho común de todos los gobiernos. Si los genios constitucionalistas no conciben que la ciudadanía se gobierne a si misma sin intermediarios, por lo menos deberían ser mas punitivos con los intermediarios del poder y abrir mas espacio a la participación. Eso significa dos cosas: primero, toda propuesta de campaña debe ser juramentada y notarizada como un compromiso no solo moral sino legal del candidato con la ciudadanía, eso significa que si en el transcurso de su gobierno el alcalde se sale de ruta puede ser demandado por desacato y abrir el camino a su destitución; segundo, la ciudadanía debe involucrarse mas porque es la razón del poder politico. Luego de una década de dictadura no podemos permitir que los intermediarios gobiernen para llenarse los bolsillos. La ciudadanía debe exigir leyes que le permitan ser mas participativa, ejercer un rol mas activo en la fiscalización.
    A la final, los debates no son sustanciales porque si no hay un compromiso atado a las leyes cualquier candidato puede ofrecer milagros. Y si la ciudadanía no ejerce un rol activo de su poder entonces seguirá repitiéndose la misma historia de los gobernantes corruptos que se llevan millones y nos dejan deudas y un país en la ruina.

  3. Los ex-colaboradores de Paco que tienen grandes rabos de paja y de incompetencia quieren repetir el partido por lo tanto, debemos buscar un candidato más joven y honesto como César Montufar.

  4. Increíble la posición del pasado alcalde de Quito. El sabe que no pueden debatir 18 candiatos, es decir que se defiende con una payasada.

  5. La campaña y por ende las elecciones que se avecinan, hay momentos en que mas parece un jardin florido de candidatos y candidatas (que no excluye que hay cualquier numero de espinosos cardos……. y a saber si venenosas plantas) pero la realidad se impone y tiene mas sentido compararlo con un enorme desierto. Una nacion cuya poblacion de lo que he leido es menor a los 20 millones de habitantes, podria alguien explicar como puede tener tantos partidos politicos, amen de candidatos por decenas de miles, a cualquier dignidad?. Que en muchos casos «solo los conozcan en su casa», parece ser la norma; pero ni ellos como tampoco varios de los «conocidos» exponen con claridad: su preparacion, experiencia sea en su profesion menos aun en el campo tan delicado como la politica, plan de trabajo, de donde y como obtendran los fondos que se necesitan para realizar las obras que la ciudadania de sus respectivos distritos o lo que fuere necesitan y todos sabemos que palabras huecas se las lleva el viento, por ende , la verdad que an cuestionable estilo de campaña no mismo es aceptable. Bailes en la tarima y cantos a voz en cuello, emparedados y refrescos, gritos destemplados, insultos a los otros contendores, besitos al bebe que alguna persona les presenta, abrazos a quienes parece tienen una situacion economica dificil (algo que en su vida privada no lo harina ni estando en copas!!!!!), ofertas de trabajos en el supuesto que lograran ganar (todos sabemos que cualquier mentira es buena para que cualquier confiado muerda el anzuelo, lo importante es que le den el voto), estos cuestionables «estilos de campaña» ni son aceptables ni son cheque en blanco para insultar la inteligencia de la ciudadania. Como para bailar tango se necesita dos, como dice un adagio popular, deber de los electores es informarse bien, no creer lo que les cuentan los candidatos y candidatas, sino «pruebas al canto», asi de simple; si van a las urnas solo por obtener la papeleta de votacion que necesitan para diferentes actividades, votan por cualquiera, entonces que no se quejen; al final del dia las personas y las naciones forjan con sus manos el destino que persiguen.

  6. Y no mejorarán la calidad de los candidatos..El quiteño debería de analizar la gestión anterior de ese Sr.Moncayo..No quiere debatir porque no cree en la democracia! Asi de simple..Ojalá el voto de todos nosotros sea para el bien de nuestra ciudad, que tanto lo necesita!!!Viva Quito!!!!!

  7. Nunca en la historia de Ecuador ha existido un número de «patriotas» dispuestos a «sacrificarse» por el pueblo. Más de ochenta mil personas en busca de un cargo público, sin siquiera exponer qué mismo van a hacer y cómo hacer, es simplemente una tomadura de pelo, pues queda a las claras la intención…lucrar y obtener canonjías para ellos, sus familiares y amigos. ¿Es esto democracia? Para los ignaros, sí…para quienes tienen criterios de avanzada sobre lo que significa la verdadera democracia, no.
    Don José, usted que es un serio investigador de la realidad de la política ecuatoriana, quizás recuerde que, irónicamente una dictadura, dictó una ley en la que se establecía que si un partido político no alcanzaba un mínimo porcentaje de votos válidos en varias elecciones, prácticamente quedaba borrado del mapa. Llegaron los políticos, que solo medran de la torta electoral, y mandaron al diablo esa buena intención de la dictadura, cual fue la consolidación de una verdadera democracia en la cual no hubiera más de cinco partidos políticos.
    Parodiando a Moreno, no a Mario sino a Lenin, se diría que cualquier pendejo se cree ahora político, sin que a esta gente se le exija por lo menos un tercer nivel de estudio.
    Como usted bien manifiesta, señor Hernández, los que van a sacar provecho de esta manada de «sacrificados», van a ser los mismos viejos políticos o políticos viejos, como el ex militar Moncayo, dejando sin chance a jóvenes que de alguna manera algo bueno a de salir entre tantos.
    Democracia en Ecuador: Cada día te veo más débil…Pueblo ecuatoriano: Cada día te veo más desamparado y nadie resolverá tus eternos problemas.
    Por tanto, ante tanta miseria de candidatos, tienes que preocuparte de tu futuro, lee las noticias, entérate de cada uno de estos «patriotas» y elige la enfermedad menos dañina.

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