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Bertha García: los militares quieren concentrar más poder

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El 9 de enero el Ministerio de Defensa presentó el Libro Blanco. El documento fue actualizado tras la firma del Decreto Ejecutivo 633 y entre sus ejes de acción está anticiparse a las situaciones de crisis, mejorar las capacidades estratégicas de las FF.AA., apoyar a las instituciones en la protección de la población y el territorio, contribuir a la cooperación internacional y al desarrollo nacional. 4P. entrevistó a Bertha García, directora del programa Democracia, Seguridad y Defensa en la Pontificia Universidad Católica. Ella analiza el contenido del Libro Blanco.

A inicios de enero, Oswaldo Jarrín, ministro de Defensa, presentó la nueva versión del Libro Blanco. ¿Cuál es su primera evaluación?
Primero anoto el tema del lenguaje que usa. No es claro. No sé si es intencional. Es demasiado redundante y confuso. Un Libro Blanco tiene que tener ideas claras, precisas de manera a orientar a los ciudadanos y a las autoridades del Estado. Un libro blanco sirve porque es un método de transparencia de gastos y de armamento tanto para la sociedad como para los otros países.

¿Pero en el plano conceptual, lo ve como un avance o un retroceso frente a lo que el país había hecho en ese campo?
Estamos en una especie de movimiento reaccionario de antiguas fuerzas militares que tenían una preeminencia política a partir de la doctrina de la Seguridad Nacional. Es una doctrina política e ideológica que había supervivido a pesar del retorno a la democracia permitiendo a las Fuerzas Armadas tener un papel político muy fuerte y una posición no transparente en los asuntos que tienen que ver con la economía de defensa y los gastos militares. Aquí veo la intención de volver simplemente al poder que tenían las Fuerzas Armadas.

¿A quiénes se refiere cuando habla de antiguas fuerzas militares?
El ministro Jarrín es el punta de lanza de este grupo de militares en servicio pasivo que son un poder y estuvieron en las calles para defender asuntos básicamente corporativos. Tenían sus derechos, pero lo que se ve es una nostalgia de aquellos tiempos en que Fuerzas Armadas eran todo bajo aquel artículo de Seguridad Nacional que confería al Comando Conjunto atribuciones de tutelaje de la democracia. Lo que quiere el Ministro es volver a posicionar al Comando Conjunto de las FF. AA. con esos atributos que eran tutelares.

¿Por qué luce tan importante para usted la figura de Oswaldo Jarrín?
Es un especialista en doctrina de seguridad nacional. Fue profesor de eso. Él es la figura de este grupo que quiere el reposicionamiento de las Fuerzas Armadas, de su poder, de su prestigio, de su influencia. Hay un reposicionamiento de la vieja estructura que no quiere saber de cambios, que no ha participado en los debates modernos. Jarrín es un líder y es el elemento más claro de esa defensa del poder militar. Él ha vuelto porque el Presidente de la República nada sabe de estos temas.

Hace más de 20 años se discutió aquí, a raíz del rol de los militares, la diferencia entre seguridad y defensa. ¿Cuál es su análisis del Libro Blanco en ese punto?
Hay partes en el documento donde se confunde defensa con seguridad. Se sabe desde fines de la guerra fría que todos los estados occidentales que asumen conceptos de estado de derecho, se dan cuenta de que seguridad es mucho más que defensa. La seguridad es todo el sistema; la defensa es una parte que tiene que ver con las acciones que tiene un Estado para solucionar y prevenir crisis en las cuales es necesario el empleo de la fuerza militar.

¿Se puede decir, entonces, que hay un retroceso en la concepción de la función de Fuerzas Armadas dentro del estado de derecho?
Sí. Es verdad que la defensa apoya al orden público en general. Apoya pero no somete. La seguridad es un paraguas. Tan es así que todos los libros académicos dicen que la seguridad emerge como un concepto superior del cual dependen, según los Estados, la organización de los subsistemas de seguridad. Es bueno para el país que cada subsistema se organice. Ninguno en función de otro ni sobre el otro y, si es posible, cada uno con su ley orgánica. Desastres naturales, seguridad económica y financiera, subsistema de seguridad pública y ciudadana, subsistema de inteligencia, seguridad ambiental… Los militares deben ocuparse de la defensa y dejar que los otros se ocupen de lo suyo. Jarrín consiguió que todas esas cuestiones de seguridad pasen al ministerio de Defensa. Eso no está bien porque se trata de una organización diferente; civil, académica, científica inclusive.

¿Dice usted que los militares están concentrando poder?
Los militares quieren concentrar más poder. Como si fuera su papel de acuerdo con la doctrina de Seguridad Nacional. En el Libro Blanco, en la Ley de Seguridad se habla de la unidad nacional, como antes, en torno obviamente a las Fuerzas Armadas. Se asume al país cohesionado, no ante la Constitución y el Estado de Derecho sino ante las Fuerzas Armadas.

¿Hay otra doctrina que pudiera ser absolutamente alternativa?
Por supuesto: la doctrina del Estado de Derecho y cómo, desde ahí, se manejan fuerzas; porque las fuerzas son el último eslabón del poder del Estado. Pero los antiguos militares no saben cómo manejar esas otras perspectivas. Ni les interesa.
Pero hay gente joven en Fuerzas Armadas que tienen otro pensamiento y que, con esto, no se les permite desarrollar un pensamiento mucho más democrático. Cierto es que durante la década de Correa, los militares fueron vilipendiados. Pero lo que se está manejando es una doctrina política de las Fuerzas Armadas; una doctrina de poder, que ha sido muy fuerte en todas partes y en Ecuador mucho más. Es una doctrina que ya era obsoleta cuando llegó la otra doctrina que quiso incluir a las Fuerzas Armadas como parte de las fuerzas revolucionarias.

Precisamente por eso, ¿le parece un buen momento para elaborar y publicar el Libro Blanco?
Es prematuro porque en este momento cualquier cosa puede ser asumida. No hay reflexión ni siquiera de lo que pasó en estos diez años. Hay mucha confusión y es un momento de indefinición absoluta.

Usted dijo que el Presidente Moreno nada sabe de estos temas. Pero no solo él. El vacío político es peor que el de los años noventa cuando algunos políticos, muy pocos por cierto, debatían esto con los militares.
El vacío es político. A las fuerzas políticas no les interesan estos temas. Tienen una escasísima idea de lo que puede hacer la Asamblea Nacional, que, como en Europa, es la que debe controlar las FF. AA. ¿Cuándo reaccionaron las fuerzas políticas? Cuando, con el coronel Gutiérrez, se evidenció en qué podía degenerar el poder de las Fuerzas Armadas. Él hizo un partido político que salió de las Fuerzas Armadas que, en parte y en ese tiempo, tenían una mentalidad chavista.

Esta entrevista se publicó el domingo en el boletín del domingo. Si quiere recibirlo, le invitamos a suscribirse gratuitamente a GPS4P.

12 Comments

  1. En cuanto puede cada uno trata de llevar el agua a su molino. Correa trató mal a las FFAA (hasta puso un poeta como Ministro de Defensa), tergiversó su verdadera función, pero ahora no podemos ir al otro extremo. Se requiere más debate y socializar esta temática.
    Preguntas sueltas: Siguen las agregadurías militares en las embajadas del Ecuador?
    Por qué el Estado (como empleador) aporta al ISSFA por los militares el doble de lo que aporta al IESS por los servidores públicos?

    • Esas son las preguntas que nos tenemos q hacer! Y hay preguntas aun mas criticas que nos llevarian a observar las decisiones militares que han reducido la capacidad de combate de las FFAA.

  2. Lamentablemente las FFAA actuales son un eje mas de la corrupción imperante. El señor ministro debería haber hecho en vez de libro blanco un negro. Un negro por la cantidad de atrocidades que cometieron en el pasado y actualmente todavía no explican ni que han hecho o van a hacer sobre la desaparición del soldado en la frontera o los casos de narcotráfico en lo que están algunos de sus miembros estan involucrados. Esto sin contar las jubilaciones doradas a la cual todos el país tiene que contribuir y las fortuna injustifica de alguno de sus miembros. Y últimamente participes hasta de los fraudes electorales. Estos individuos lo único que quieren es su buen pedazo de pastel de este país robado y saqueado por las elites corruptas de las cuales ellos quieren formar parte. El año pasado en una enquesta publicada por HRW en Latinoamérica a la poblacion FFAA y policía ocupaban los primeros lugares de desconfianza y poca confiabilidad.

    • PARECE QUE ESTE SEÑOR NO HA LEÍDO LAS ENCUESTAS NACIONALES, EN DONDE LA CREDIBILIDAD DE NUESTRAS FUERZAS ARMADAS SOBREPASAN INCLUSO A LA IGLESIA, SI QUIERE HABLAR SOBRE CORRUPCIÓN PONGA NOMBRES Y NO GENERALICE SOBRE LA INSTITUCIÓN, PORQUE LO MISMO SE PODRÍA DECIR SOBRE LOS CIVILES, MÉDICOS, ABOGADOS, CURAS, POLÍTICOS, PERIODISTAS QUE SON CORRUPTOS, LADRONES ASESINOS, MENTIROSOS, PEDÓFILOS, ETC, ETC.
      PARA EMITIR UN COMENTARIO NO SOLO SE NECESITA APLASTAR TECLAS, SINO PENSAR LO QUE SE VA A ESCRIBIR, INVESTIGAR Y LUEGO SABER UN POCO DE ORTOGRAFÍA PARA NO ESCRIBIR ESTUPIDECES Y CON FALTAS ORTOGRÁFICAS.

    • Dice usted, José Luis, que los militares, que deben obedecer al poder civil, deben discutir las cosas militares solo entre ellos? Y que solo ellos saben de los asuntos políticos, doctrinarios u operativos que atañen a los militares? Cordial saludo.

  3. Queda en evidencia que nuestros políticos desconocen muchas cosas de fondo, desgraciadamente son el reflejo de lo que somos, una población que vive la cotidianidad del ofrecimiento populista…

  4. Es interesante la posición de La dra. García, es la otra cara de la monesda de la seguridad nacional, debería aclarar que esa doctrina fue desarrollad ay aplicada por Francia en sus colonias y luego adoptada por Usa y los demas, asi como la comtrapearte también y forman una simbiosis nohay realmente mad anuevo, luego del correismo en la propuesta muy pobre el apprte

  5. Más poder o más responsabilidad. Creo q es lo segundo para q el Ecuador no vuelva a vivir otra década delincuencial como la q se vivió con el prófugo de la justicia, en la q estuvimos a un tris de convertirnos en una Venezuela, Nicaragua o Cuba. Pero nada esta escrito en piedra y todo es susceptible de mejorar

  6. Un libro editado no es la Biblia Santa.
    Antes de discutir en el aire es conveniente analizar el posicionamiento del libro con analistas políticos capacitados para darnos un concepto cabal del alcance de una materia que desconocemos muchos. Nos hacemos bolas sin saber nada del tema.

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