El IESS y sus cuentas: fuego cruzado

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El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) se financia con los aportes personales de cada trabajador público y privado, y con los aportes patronales de los empleadores, sean el Estado o las empresas privadas. Adicionalmente, el Estado financia el 40 por ciento de las pensiones jubilares, $1.240 millones en 2019, además de otros rubros como el aporte anual al seguro campesino, pensiones del seguro adicional del magisterio fiscal, subsidio del porcentaje de la aportación individual de las personas que realizan trabajo no remunerado, etc. En total en 2019 el presupuesto del Estado tiene que entregar al IESS $1.448 millones, además de $425 millones al Instituto de Seguridad Social de las FF AA (ISSFA) y $121 millones al Instituto de Seguridad de la Policía (ISSPOL).

A noviembre de 2018, el IESS y el Banco del IESS (BIESS) mantenían Bonos del Estado por $6.920 millones, a los que se agregan $625 millones que hace años el Estado reconoció como deuda al IESS. Por estos $7.545 millones, en 2019 a través del presupuesto, el Estado pagará al IESS por intereses unos $500 millones. Más los rubros anteriores, el fisco tendrá que entregar al IESS unos $2.000 millones y en total a las tres seguridades sociales unos $2.500 millones. Este valor representa el 13,3 por ciento del gasto corriente del presupuesto, el 2,3 por ciento del PIB y casi la mitad del déficit fiscal de este año. Se agregan a estos valores la deuda de salud por unos $3.000 millones.

El Estado tiene severas dificultades para sostener el gasto público y es imperativo reducirlo para disminuir el déficit público que supera los $6.000 millones, situación que condujo al Estado a emitir “Bonos Basura” por $1.000 millones a 10 años con un interés de usura de 10,75 por ciento. Aún requiere mucho más. De otra parte, al IESS le faltan recursos para cubrir el pago de las pensiones de los jubilados, por lo cual debe cada año consumir parte de sus ahorros. Hasta noviembre de 2018, el IESS requirió al Tesoro Público la cancelación de unos $450 millones por el vencimiento de bonos internos, agudizando la iliquidez de la caja pública. Es un fuego cruzado entre carenciados, el Estado tiene inmensas dificultades para sostener el gasto y cubrir su déficit, y el IESS tiene cuantiosas necesidades de recursos para cumplir con sus obligaciones. Los déficits del Estado y el IESS, exigen soluciones estructurales y complementarias que se alimentan mutuamente.

El cuantioso déficit actuarial de la seguridad social y evitar licuar sus ahorros para pagar las pensiones y los servicios de salud, exigen acciones imperativas y urgentes. Un financiamiento sólido debe provenir del aumento de los aportes personales y patronales. El aumento de la edad de jubilación, difiere hacia el futuro el peso del pago de pensiones jubilares hasta que progresivamente se reconstruyan las finanzas del IESS. La esperanza de vida ha aumentado de modo importante, en 2019 habrá 1.8 millones de personas mayores de 60 años y mayores de 75 años medio millón. La gratis e irresponsable ampliación de los servicios de salud a familiares de afiliados debe ser financiada con aportes adicionales de los mismos. Si el 29,9 por ciento de empleados se encuentran afiliados o tienen cobertura del IESS, y apenas existen 3.7 millones de afiliados de diverso tipo, cuando la población con empleo es de 7.7 millones de personas, es amplio el campo de acción para aumentar el número de afiliados. Pagar las deudas del Estado al IESS con el producto de cualquier concesión de activos estatales será también una sana medida.

Ninguna acción de saneamiento de la seguridad social será viable sin unas finanzas públicas sostenibles en el mediano y largo plazos. Los aportes actuales del Estado a la seguridad social y cualquier demanda adicional sólo serán posibles en un marco de sostenibilidad fiscal, obligación social que requiere aumentar ingresos y reducir otros gastos. La solvencia de la seguridad social y la sanidad de las cuentas públicas son objetivos inaplazables y complementarios. Ninguna política de financiamiento en estos campos es gratuita y no debe ser objeto de la demagogia política y el populismo. Los aportes e impuestos incrementales, tanto para el IESS como para el equilibrio fiscal, los cubren las personas y empresas, nada es gratis y le cuesta a toda la sociedad, la cual debe tener plena consciencia de esta realidad.

Una seguridad social y cuentas públicas saludables, más empleo y menos subempleo, más trabajo formal que aporte al IESS, mejores remuneraciones con trabajos de calidad que nutran al IESS de mayores ingresos por aportes, tienen como lugar común una economía que crezca a tasas elevadas por décadas, con fundamentos económicos sólidos y una sociedad con otras perspectivas y visión del desarrollo. El otro Ecuador en ciernes, requiere de líderes políticos, sindicales, sociales y en la conducción del Estado, con una visión estadista capaz de conducir al país por el sendero de la prosperidad.

Jaime Carrera es economista

2 Comments

  1. Las últimas cifras dicen que el Iess tiene 38,000 empleados. El año pasado aparecieron unos jóvenes con unos chalecos rojos que hacen de información. Adicional hay guardias privados que pueden hacer de informadores ya que nadie va a asaltar al Iess para llevarse un poco de medicinas baratas.

  2. Las acciones que sean tomadas para bien del iess, deben ser para ayer, no puede ser que a las unidades médicas de primer nivel (hasta donde tengo conocimiento), se les venga reduciendo el presupuesto anual para adquisición de medicamentos e insumos.
    $1000 dólares para compra de insumos médicos al año, menos presupuesto para compra de medicinas, y esto se viene reduciendo desde el 2017.
    con estos antecedentes, cómo esperan que se de un buen servicio al afiliado y cómo esperan que el número de afiliados aumente?.
    Entiendo que se elimine partidas como las de suministros de oficina, pero las de mantenimientos de equipos informáticos y la compra de equipos médicos prácticamente no se da paso, que se espera para el iess?

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