El país fabricará una bomba el 24 de marzo

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El 24 de marzo el país consagrará, en las urnas, uno de los mayores errores cometidos por Lenín Moreno en esta etapa postcorreísta: mantener el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social inventado por el correísmo. Ese es el peor bodrio que produjo la Constituyente en 2008, al institucionalizar en manos de un partido la participación ciudadana y otorgar, a ese ente y de esa manera, la potestad de designar a todas las autoridades de control. En esa figura se condensó la posibilidad de que el correísmo fuera corrupto, autoritario, inmune e impune.

El presidente Moreno pensó diluir el problema haciendo que los ciudadanos votaran por los miembros de ese Consejo. Como si el problema fuera de personas y no de arquitectura institucional. Esa salida, llevada a las urnas, fue peor que la enfermedad porque puso a depender del azar el control de todos los poderes del Estado. De lo que salga de las urnas, en un campaña en la cual es imposible verificar, de manera concluyente, si los candidatos son o no submarinos de fuerzas oscuras.

Los correístas han entendido a la perfección lo que se juega en las urnas el 24 de marzo: hay que ver los esfuerzos que hacen para posicionar a sus candidatos. Hay que ver con qué ímpetu sus candidatos confiesan que, si son elegidos, lo primero que harán es revisar las decisiones que ha tomado el Consejo de Participación Ciudadano Transitorio presidido por Julio César Trujillo. Y por supuesto que ese escenario les hace imaginar que si recuperan el control de ese poder no solo intentarán revisar las decisiones de Trujillo y los otros seis consejeros: eliminarán de sus cargos a los funcionarios designados, bloquearán juicios e investigaciones sobre el pasado y minarán el camino andado. Esta tentación contaminará a muchos otros grupos o poderes -oscuros o teñidos del color que se antoje- que querrán favorecer sus intereses. Para eso puede haber promesas de dinero, ventajas políticas o simples amenazas.

Por supuesto no todo lo que ha hecho el Consejo transitorio ha sido exitoso. Pero sin ese proceso, que Lenín Moreno inventó para salir del bloqueo institucional en que dejó el correísmo al país, no habría la Corte Constitucional de lujo que se posesionó este martes. Tampoco habría gente decente en ciertas superintendencias ni se tendría expectativas halagüeñas sobre un cambio en la Fiscalía (que pueden resultar decepcionantes como ocurrió con el Consejo de la Judicatura).

Por todo esto, la elección de los miembros del Consejo de Participación se vuelve el punto institucional medular del 24 de marzo. Porque el país, que no podía dejar el control de los poderes del Estado en manos de un partido, ahora lo dejará al azar electoral. En vez de proponer la desaparición del quinto poder, el Presidente hizo algo peor: darle legitimidad popular. Alianza País no pudo lograrlo porque el país sabía que los miembros del Consejo habían salido de la nómina del correísmo. Ahora, los electores ni siquiera tendrán tiempo de saber quiénes son esos candidatos ni cuál es su compromiso real con el interés público: simplemente serán incontrolables porque su ente nominador será el pueblo.

Desaparecer ese Consejo no solo tenía que ver con cerrar el ciclo Correa. Implicaba prescindir del modelo concentrador de poder. Con la posibilidad de que un gobierno pueda, mediante este instrumento, designar todas las autoridades de control. Por supuesto que a Correa le interesa recuperar ese Consejo. Es quizá su última carta para pretender seguir con su experimento. Lo intentó con Moreno y le falló. Quiso seguir candidatizándose y se vio inhabilitado. Habló de generar caos y sublevación popular y le tocó, al igual que a Ricardo Patiño, archivar sus deseos. Ahora promociona a sus candidatos al Consejo de Participación y sueña con poner allí a sus candidatos.

Correa no es el único peligro, en este plano, para la democracia. Dominar el Consejo de Participación es una tentación para cualquier político porque, de un golpe, podría disponer de los poderes de control. Dejar que los ciudadanos elijan a sus miembros en las urnas no cambia la naturaleza de ese organismo. La democracia siempre será mejor si se multiplican, y no se reducen, los contrapesos al poder. Por eso tampoco se resuelve el problema diciendo que basta con devolver la facultad de designación de autoridades a la Asamblea Nacional.

La experiencia del Consejo de Participación Ciudadana Transitorio deja mal parada a la clase política tradicional. Ninguna autoridad designada del proceso animado por Trujillo y los suyos salió de las ternas enviadas por la Asamblea Nacional. Y en el caso, excepcional, de la Corte Constitucional hay que anotar que 7 de los 9 nombres que hacen parte de esa institución, salieron de la lista que el Consejo de Participación Ciudadana propuso. Los dos restantes vinieron de la lista del Ejecutivo. Eso significa que la clase política no planteó buenos nombres: personas con formación académica, experiencia y sobre todo un perfil ético a prueba de cualquier examen público severo y sensato. Si hay serios reparos sobre el nombre de María del Carmen Maldonado, presidenta del Consejo de la Judicatura, es porque su nombre llegó en la terna de la Corte Nacional cuyos miembros están seriamente cuestionados. No se puede, entonces, devolver la designación de las autoridades de control a la sociedad política sin beneficio de inventario. Lo que luce aconsejable es replicar el ejemplo del procedimiento seguido para escoger la Corte Constitucional en la que hubo una comisión calificadora de calidad, al igual que participación ciudadana.

El 24 de marzo el país fabricará, conscientemente, una bomba de tiempo porque el Consejo Ciudadano que salga de las urnas tendrá la tentación de creerse todopoderoso y se convertirá en el punto neurálgico de la política en el país. Ese problema, que nacerá, paradójicamente, en las urnas, tendrá que ser luego zanjado en las urnas. En una consulta popular para desaparecer el peor bodrio parido en Montecristi.

Ilustración 4P.

20 Comments

  1. Shakespeare Abarca:
    Coincido con el articulista, el CPCCS es el peor engendro parido en Montecristi, una de las malhadadas inspiraciones del fenecido autocrata, que lo concibió como una herramienta más para la dominación total de las funciones del Estado. Que para este mamotreto sea conformado, ahora se lo haga en las urnas es solamente legitimar otra de las aberraciones correistas, lo correcto debió ser eliminarlo.

  2. Estimado Jose,

    Lo que esta hecho, esta hecho. No se puede cambiar.
    La eleccion de marzo tampoco se puede cambiar.

    Entiendo que si los correistas toman el CPCCS va a haber problema.

    Tambien entiendo que si cualquier otro grupo de poder lo toma, va a haber mañoseria y muñequeo.

    Pero el problema real es que con la forma de elegir en este pais, nadie sabe por quien vota. Peor aun con la promocion que se esta dando…. y seguro que entraran por las urnas gente que la mayoria no quiere.

    Yo no tengo ni idea quien se esta postulando para el CPCCS. No creo que sea el unico.

    Como medio de informacion serio, creo que ustedes deberian de hacer un articulo sobre los nombres de los candidatos y que es lo que parecen representar…. asi por lo menos algo sabremos al momento de votar.

    Ojala tomen en cuenta esta opinion

    • Es verdad lo que ud dice. Creo que la mayoría de ecuatorianos estamos con la mente en blanco. Por lo que estoy leyendo esto va hacer todo un fracaso. Espero equivocarme X el bien de mi país.

  3. Era la oportunidad de eliminar a todos.
    Mas que bomba es una trampa de juegos macabros, o juegos del hambre y en 3D. Jodida esta la cosa con estos macabro_es de la política.

  4. Yo me encuentro sumamente preocupado con ese Frankestein de Consejo que resulte de las urnas, por eso coincido con Don José Hernández que es un grave y peligroso error que, dicho Consejo de Participación Ciudadana, sea producto de las urnas; pero también coincido con muchísimos ecuatorianos que consideran que este «quinto poder» debe existir para controlar a la función pública con la participación ciudadana y que debería modificarse su forma de elección (como lo propone don José) que sea una comisión de «notables», similar a la que seleccionó a la CNJ, para que formen una base de datos de ciudadanos intachables propuestos por las organizaciones sociales y la academia y que, de esta lista, se sorteen a los principales y suplentes que deberán ser posesionados por la Asamblea Nacional la que podrá someterlos a juicio político y destitución por causas debidamente probadas. Tratándose de seres humanos y de una sociedad gobernada por intereses políticos, económicos y de clases sociales creo que ninguna receta puede garantizar la idoneidad de nuestras instituciones pero, al menos, considero que acudir a las urnas es el peor de los errores como dice Don José Hernández.

  5. Moreno es la continuación de A. Pais creado por Correa. Por esa razón no puede quitarse de encima a todos los correistas que pululan en todas las dependencias públicas, para verdaderamente achicar el tamaño del estado. Tampoco puede quitarse a los entes creados porque tambalearía su estabilidad en el partido. Prueba de ello es su oposición a eliminar el CPCCS. Este ente demostró nulidad para elección de dignidades y combatir a la corrupción. La participación ciudadana es propia de la sociedad civil. Pongo 2 ejemplos: Consejo consultivo de la producción a donde acudieron gremios de la producción y expusieron sugerencias al gobierno. Corporación Participación Ciudadana entregó a la Asamblea proyecto ley transparencia fiscal. No cabria corrupción si la ética y honestidad son declaradas política pública para todos los empleados gubernamentales y las ponen en práctica en todas sus actividades.

  6. El sistema de separación de poderes ya no sirve, y no es una novedad, desde hace años se viene abordando y estudiando el problema incluso desde la academia. ¿Por que el Ecuador no ha superado el problema? Creo, desde mi humilde opinion, que no se ha enfatizado en el aspecto subjetivo del conflicto. Nos esforzamos tanto en crear sistemas que sean objetivos que nos olvidamos de la influencia personal o grupal que se pueden ejercer desde las instituciones. Díganme con honestidad ¿cuando hemos tenido una asamblea o congreso que hayan funcionando con absoluta objetividad, obedeciendo el interés publico y no las expectativas individuales? El poder judicial es el ejemplo histórico mas claro del sesgo subjetivo que determina las decisiones de poder. Y seguir creyendo que la ingeniera institucional va a resolver el problema es ingenuo. El Consejo de Participación Ciudadana es otra bazofia. Un poder nuevo que el correísmo disfrazo como ciudadano para desde allí meter mano en toda la institucionalidad del Ecuador, pero de eso ya se sabe de sobra. Moreno tuvo que eliminarla. Sin embargo el concepto que tiene como una entidad fiscalizadora es lo que debe seguir discutiéndose. En términos prácticos este organismo debería ser un contrapoder porque su tarea es fiscalizar desde la acción directa de la ciudadanía, pero por eso mismo no debe seguir los mismos principios de la ingeniera institucional que ha permitido que la corrupción se enquiste en todas las instituciones. Si el problema son los intereses particulares que mueven las decisiones importantes del Ecuador no podemos poner a un grupo de ciudadanos elegidos con las mismas reglas de todo el poder. No deben ser genios ni santos, sino ciudadanos comunes y corrientes con ciertos rasgos comunes que exige el cargo, pero en ningun sentido ir al extremo de santificarlos como los mejores ciudadanos, porque eso no hay. De hecho, pienso que todos los poderes del estado deben tener este contrapoder que fiscalice y transparente la acción política. La prensa es importante pero hay niveles a los que simplemente no puede tener acceso. El sentido de un contrapoder reconocido institucionalmente puede en este sentido promover una política mas clara, mas responsable, porque su naturaleza seria hacer cumplir esos principios.
    Por ultimo, dejar en claro que los miembros de esta entidad deben ser elegidos al azar cumpliendo requisitos básicos como la no pertenencia a un partido o movimiento politico, entre otros. Creo que asi garantizaríamos por un lado el derecho a que cualquier ciudadano, como usted Jose o yo, puedan ejercer su rol de sujetos de poder con capacidad de representar al interés publico. Mas que un trabajo, ese seria un deber de quien es elegido. Asi, ademas, romperíamos el esquema institucional de amarres que toda la vida democrática del Ecuador ha servido para cultivar la corrupción.
    La realidad es que las instituciones del poder en el Ecuador son un caos de corrupción y clientelismo que solo puede ser enfrentado con un sistema de control transparente, aleatorio y desvinculado del interés particular.

  7. Considero que nos estamos quedando mas en la forma de las cosas…El caldo de cultivo perfecto para que Correa siga en la retina y memoria de una buena parte de la población son los gobiernos como los de Don Lenin Moreno, vago, ocioso, lento, inepto…la gran masa popular -que mas que no entender-simplemente no le importa- los elocuentes discursos patrióticos anticorrupción, la gran masa quiere tocar, sentir, palpar obra, hechos, acciones…gobiernos como los de Lenin Moreno, Lucio Gutiérrez, Fabián Alarcón son tierra fértil para no olvidar a Correa…

  8. Lo que debió hacerse fue reformar la constitución del 98 y llevarla a referéndum, con la constitución de Montecristi y sus disposiciones nunca saldremos del embrollo que crearon

  9. Pero el problema de fondo no se toca y no se debate, osea como mismo elegir a las autoridades de control, y mas aún como hacer para evitar la corrupción y reparto en esas elecciones.
    Decimos que se quite el Consejo de participación ciudadana, porqué? pues porque fue creado por Correa, pero y que hacemos? creo que todos escuchamos atonitos, cuando le preguntaron a Correa , que le parece que el presidente del antiguo consejo de participación era esposo de una asambleísta de Alianza País, y correa contestó y cual es el problema……ahí solitos se delataron que ese consejo no servía para nada, pero y ahora que hacemos, porque hay que elegir de alguna manera a las autoridades de control, y eso de las ternas es otra corruptela, por eso mismo nació el consejo de participación ciudadana.

  10. Sr. Hernandez, como usted lo dice es un bodrio. Me pregunto?, como al Dr. Trujillo con su sabiduria y sapienza, no propuso eliminarlo que hubiese sido lo mas saludable. Bien sabemos que entre los candiatos a este organismo hay correistas camuflados por captar este poder. Le stan haciendo el juego al correismo.

  11. Comparto la justificada preocupación del articulista, el darle supra-poderes a personas sobre las cuales el escrutinio público no ha podido pronunciarse principalmente por falta de tiempo, equivale a que la ciudadanía les de un cheque en blanco.

    Ya vimos lo que sucedió con el tristemente célebre Polit, cuando usó la Contraloría como medio de chantaje y extorsión para ilimitadamente enriquecerse. Institucionalizada como está la corrupción, no es difícil suponer que este nuevo Consejo hará lo mismo que este abominable delincuente.

    Jamás hay que olvidar que Moreno proviene de la misma bachada que el resto de sus coidearios, de tal manera que sería mucho pedir que Moreno se rebele contra la permanencia de ese horroroso engendro del correísmo.

    Todo está volviendo a la putrefacta «normalidad» de la aún fresca tiranía, el presidente se está curando en salud al dejar a una pariente como cabeza de la judicatura, la historia se repite, no hay una sentencia en firme en contra de los secuaces de correa, peor aún, un céntimo recuperado del más grande atraco de la historia patria.

    ¡¡Todo sigue igual de malo!!

  12. Estoy de acuerdo con que se está fabricando una bomba de tiempo, porque estas instituciones dependen de las personas. Solo habría que comparar los personeros de las anteriores CPCCS con los nominados luego de la consulta. nadie puede negar la idoneidad del grupo de Trujillo, a excepción de Javier Zabala. lamentablemente el consejo de la Judicatura puede complicar la evaluación de jueces venales del correísmo, pero al menos la Señora Maldonado es solo un voto y se va a poner en evidencia pronto. Luego de la evaluación pasará a ser un ente administrativo, con mínima influencia en las sentencias que se dicte. El País sigue en una senda institucionalmente peligrosa e inestable, la nueva elección de cocnsejeros no es garantía de absolutamente nada y dependerá de una integridad ética que no existe, porque solamente se observa arrvismo y acocmodo.

  13. Las personas que salgan elegidas para conformar el Consejo de Participación Ciudadana, tendrán vida efímera en el cargo, es decir, «más breve que una cagada»; porque como lo manifiesta usted, señor Hernández, más pronto que tarde este menjurje fabricado con premeditación y alevosía por el ex mandatario, al que usted llama bodrio, » tendrá que ser luego zanjado en las urnas. En una consulta popular para desaparecer el peor bodrio parido en Montecristi.»
    Lástima que esto cueste dinero al pueblo, dinero que bien se pudo ahorrar el país con plantear de una vez la consulta en las elecciones de marzo 24, aunque parezca absurda esta idea.

  14. Queda solo esperar en el buen sentido del pueblo ecuatoriano para investigar cuales son las ratas sobrevivientes del correato que todavía intentan contra atacar.
    Están circulando listas de estos individuos o individuas que sin ser 100% confiables nos dan idea de los que debemos evitar a toda costa de una prudente revisión

  15. El escrito de José Hernandez enfoca la preocupacion que tendrá el país sobre los ciudadanos que saldran elegidos en estos proximos comicios para integrar el Consejo de Participacion Ciudadana puesto que no sabemos, si los candidatos son o no submarinos de fuerzas oscuras, quienes tendrán la potestad de elegir a las autoridades de control. realmente el tiempo ha resultado corto para saber sus antecedentes, motivos y proyecciones , lo que definitivamente determina que no podemos seguir ensayando de éste modo la conformación del nuevo Consejo de Participación ciudadana y peor que sean aliados del Movimento Alianza País , movimiento que por todas las luces pretenden destruir lo que se ha avanzado en restaurar la institucionalidad de la Nación. Considero que por lo señalado el Consejo de Participación ciudadana y Control Social Transitorio (CPCCST) debería prorrogarse en sus funciones por cuanto su trabajo hasta la presente ha sido aceptable puesto que existe un objetivo esencial
    el de recobrar la institucionalidad democratica perdida y la optimización de las instituciones públicas.

  16. concuerdo en que esa función del estado está mal concebida desde un principio; ahora mucho peor, se lo dejan al pueblo que siempre tiene el derecho y la mala fortuna de equivocarse

    invito a reflexionar el siguiente punto: si votamos para elegir a los encargados de elegir autoridades de ciertas instituciones claves, porque no elegirlos los ciudadanos directamente y así nos ahorramos un proceso engorroso, recursos y burocracia? sería lo deseable ya que tampoco estamos conformes con que la asamblea los elija

    disparates de la democracia, o de lo que se piensa erróneamente que es democracia, muy distinta de la democracia ateniense de donde originalmente proviene ese término

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